Decisión tomada, ¿o no?.
Sé que os puede la impaciencia por saber en qué ha quedado la OPA. Sé que los nervios os han acompañado durante todos estos días. Sé que no sé nada… Sé que las lágrimas brotaban de vuestros ojos pensando en que este blog iba a morir de inanición.
Creo que pocas veces he tenido una decisión más clara que ésta. Pocas veces le he dado menos vueltas a un tema que podría haberme cambiado la vida, no diré de forma radical, pero sí de manera profunda.
Desde un primer momento lo he tenido claro. Quedaba una pequeña porción de duda, un pequeño atisbo para la sorpresa, un resquicio a valorar que pudiera ser mejor hacer caso a ese punto alocado, ilógico, casi irracional que me habita y que tan abandonado tengo.
El caso es que no voy a ser Gerente (lo siento, Itsas, sé que la noticia te va a entristecer, ya sabes cómo soy)…
No, y no es que haya rechazado la oferta que me han hecho, pero tampoco la he aceptado. ¿Y entonces?. ¿Qué ha ocurrido?.
Pues siempre hay una tercera vía… Y ésa ha sido la que ha ocurrido. La persona que renunció a su puesto ha recapacitado y ya no se va de la empresa, con lo cual se queda en su sitio.
¡Venga!. Cerrar al boca y que los ojillos vuelvan a su ser, que se os van a salir de órbita.
Mi decisión era la de no aceptar. Hoy por hoy tengo una calidad de vida difícilmente superable. Cubiertas de sobra las necesidades económicas, con un horario muy atractivo, que me permite tener buena parte de la tarde libre, con un trabajo que controlo en un ambiente ya familiar, en el que sé manejarme y defenderme, a un cuarto de hora escaso de casa… ¿cambiar esto tiene precio?.
Sólo si te va el “barro” de pleitear y tratar con clientes, con la Administración en su aspecto más burocrático, cerril, atacante y negativo. Si te gusta estar entre dos fuegos y llevarte los problemas a casa. Una bicoca vamos.
No negaré que fui a hablar con mi jefe con una batería de preguntas y peticiones, desde la formación, a la organización y el personal, dejando para última cuestión el tema de los “leureles”. La intención era que fueran ellos los que no pudieran aceptar mis condiciones, que yo pareciera dispuesto a formar parte de la gestión y coordinación, que pusiera mis fuerzas y mi conocimiento al servicio de la empresa para hacerla mejor y más grande…
Pero hete aquí que salta la liebre y cambia el escenario en el que representamos el teatrillo que nos ocupa.
Resumiendo. Que he quedado como un señor, pues intuyeron que iba a aceptar el puesto. Y no he tenido que negociar, ni decir que no, ni jugar y marear la perdiz. Aumenta mi prestigio y mi caché (no en lo crematístico me temo) y yo sigo disfrutando de mi calidad de vida.
¡Adiós marrones, adiós!
Comentario:
Supongo que lo bueno de no engancharme a los blogs es que en una misma lectura tengo el principio y el final de la historia... Te noto lejos amigo Txabi.
Comentario:
Pues querido Txabi, sabiendo la vida "cómoda" que llevas... creo que es lo mejor que te ha podido pasar... Besos...
Comentario:
ahhh!!, pues yo solo dejo comentarios en blogs de gerentes... Que a mí sí que me interesa irme labrando un porvenir lleno de amenas comidas (y cenas) de empresa, importantes reuniones de cinco horas, y reducción de "costes" como logro personal para que la paga de objetivos se vea satisfecha...
No sé si esto supondrá una despedida...
No sé si esto supondrá una despedida...
Comentario:
Pues menos mal porque yo ya estaba en un sinvivir, jajaja...
A veces pasan cosas que se solucionan por si solas y de la mejor manera posible, como ha sido tu caso.
Me alegro por ti y por mí, que si no creo que te iba a leer poquito, jajaja...
Besos.
A veces pasan cosas que se solucionan por si solas y de la mejor manera posible, como ha sido tu caso.
Me alegro por ti y por mí, que si no creo que te iba a leer poquito, jajaja...
Besos.