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Total... aquí no nos conoce nadie...
Bolqueo Central

NUEVA ENTRADA: ¿Practicas conmigo? ¡Ha vueeeeeltooooo!

A ver a los apaneros!!!

Kusooo!!!

Esto me suena...

¿Una partidita?
Sindicación
 
Cagon el rector...

¿Practicas conmigo?



Uno no sabe realmente lo que es ir de culo hasta que le llega el San Martín de las prácticas externas. No tenía ni zorra de cómo me lo iba a compaginar todo: las clases, el gimnasio, el curro… bueno, al menos el curro era “solo” viernes tarde y fines de semana… y por supuesto las seis horas de prácticas, de lunes a viernes non stop. Lo mejor, sin duda, las maravillosísimas prácticas que me tocaron… “cagonel” decano y en los protocolos.

Me dormí, lo reconozco. Pero que intente el decanito levantarse a las 8 tras acostarse a las ¡3 de la madrugada! después de 8 horitas sirviendo cafés y demás mierdecitas… “cagon” también en la gente del bar… ¿cómo puede ser que alguien se cebe a carne aceitosa y postres hiperazucarados y luego se pida el café CON SACARINA?

Acababa de pasarme el turno cuando llegué a la subasta. Fue sentarme al lado de Xavier y él levantarse, como si hubiera rebotado al dejarme caer en la silla. ¿Ya le tocaba? Eso significaba que mi turno había pasado hacía tres años bisiestos… Interrumpí al decano en plena asignación de las prácticas de Xavier.

- Bueno, pues si no hay otra cosa póngame las de Trivision –dijo Xavier al decano con tono de desilusión.

Este decano me suena...¿Trivision? Ay, dios mío, que solo quedan las migajas. No obstante, no sabría que me iba a tocar del pastel hasta el final, pues tras contarle mi situación, el decano me dedicó la más fría de sus respuestas…

- El protocolo es el protocolo, sr. Lovera –sentenció sin siquiera mirarme. -Tendrá que esperar a que pasen todos.

¿Protocolo? ¿Eso no era un recreativos? ¿Y porqué coño me tenía que llamar “señor”? ¡Eso es de viejos! Entre otras cosas, te das cuenta de que te estás haciendo mayor cuando te llaman “señor”, y ¡señor! ¡para nada quería ser un “señor”!. ¿Para qué? ¿Para acabar siendo igual de antipático que el “señor” decano?

- ¿Señor Lovera? Pase. El sr. Nicampo le esta esperando –dijo la secretaria con la mejor de sus sonrisas ensayadas.

“Señor” tú, que con ese mostacho… Estaba muy cabreado. La “amabilidad” del decano me valió unas prácticas en un Archivo Histórico, en tal edificio horrendo de cuya zona no puedo acordarme… ¿A tomar por culo? Pues más allá. Primer día de prácticas, y suponía que primer sermón de mi jefe contando lo importante que iba a ser mi labor… porque sabía a lo que iba: a hacer aquello que nadie quería hacer… tarea de becarios.

Entré en el despacho, una especie de cubículo claustrofóbico en el que se apiñaban miles de excentricidades, entre ellas un cuadro gigante de Marilyn Monroe, justo detrás del escritorio en el que se movía una especie de bolinche. Mi jefe era Papa Noel, pero si barba, con gafas de culo de vaso y de vestimenta desaliñada.

- Siéntese, siéntese, señor Lovera. ¿Le apetece un dulce? –me soltó mientras me acercaba un plato de lo que parecían ser pedruscos marrones con cagarrutas incrustadas.

Sus uñas deformes y amarillentas arrancaron de mi mente cualquier curiosidad por el sabor que deberían tener aquellos cantos rodaos.

- Tímido, ¿eh? Tranquilo, que aquí cogemos confianza enseguida. Si por algo nos caracterizamos en estas oficinas es por… -se interrumpió. Alguien llamaba a la puerta. – Oh, vaya. Debe ser su compañera de trabajo. ¿Puede abrir, señor Lovera?

<> El despacho desapareció. En ese instante existíamos ella y yo, nadie más. Mi subconsciente empezó a enviarme un chorro sin fin de recuerdos referentes a la “señora” que tenía ante mí. La exdiosa.

Desde lo sucedido en el aeropuerto no nos habíamos dirigido la palabra, ni por carta, ni por mail, ni por tam tam. Lo que conocía de su aventura “orgasmus” en Lyon era gracias a la cuadra de los de clase. Todos los días tenía a Sonja y Roni contándome que si la exdiosa había estado en Paris, que si se había comprado una boina… para luego ametrallarme con la misma musiquilla de “llámala, llámala”… ¡parecían Las Supremas ensayando su nuevo super hit! No entendía el interés que tenían todos porque contactara con la exdiosa. No me apetecía y ya está. ¡Pero si nos llevábamos como el perro y el gato! Parecíamos esa pareja de cine... ¿cómo se llamaba la película?






Bueno... de acuerdo... Fui un insensato al aceptar la invitación de Vanessa en sus morros, invitación que luego rechacé. Pero ella, tan madura, no había sido ni para un simple apretón de manos. Protocolo, tía, protocolo.

- Pero bueno chicos, ¿qué os pasa? Parece que hayáis echado un casquete sin saber que ibais a trabajar juntos –bromeó el Papa Noel pordiosero.

Supuse que el tipo quería romper el hielo, pero más bien lo derritió, pues lo del casquete sirvió para que mirara a la exdiosa de otra forma. ¿Era el pelo más corto? ¿Los pómulos más rojizos? ¡¿Le habían crecido las tetas?! Cierto monstruo dormido en mi interior asintió.

- Usted debe de ser Alexxia Danera. Bienvenida -saludó el de los renos desde su asiento.
- Ah! Sí, hola. Encantada. –respondió la exdiosa de forma trabada.
- Le presento a Alexxis Lovera. ¡Vaya, sus nombres son parecidísimos! ¿Son parientes? –siguió el jefecito. ¿Parientes? No, por Dios. -Pero no se queden parados, pónganse cómodos -¿Cómodos? ¿Con la exdiosa? El monstruo de mi interior volvió a asentir.

Fue entonces cuando empezó la perorata del Papa Noel excéntrico. Creí que me volvería bizco, pues intentaba mirar a la exdiosa y a mi jefe a la vez. Finalmente el monstruo despertó.despertó, y a él no le interesaba el discurso de apertura:

Pincha en las frases en negro para saber qué estaba pensando...






La exdiosa se levantó. Al parecer, Papi Noel había pedido que nos diéramos la mano. Protocolo puro. Ella la tendió a regañadientes, y cuando me acerqué para ofrecerle la mía, me di cuenta de algo curioso. Unas motitas verdes decoraban sus ojos castaños. ¿Qué me estaba intentando decir mi subconsciente? No iba a tardar en saberlo. Bienvenida, exdiosa.







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