<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rss version="2.0" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"><channel><title><![CDATA[Al fondo hay sitio]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/alfondohaysitio/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[(El último, que cierre)]]></description><language><![CDATA[ES]]></language><generator><![CDATA[http://www.ya.com]]></generator><item><title><![CDATA[Mis sueños van por libre.]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/alfondohaysitio/c_13.htm]]></link><description><![CDATA[<i>...can't take my </i><b>DREAMS</b> <i>off of you...</i>]]></description><author><![CDATA[PepitaGrillaDa]]></author></item><item><title><![CDATA[28 de septiembre]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/alfondohaysitio/c_12.htm]]></link><description><![CDATA[<b>HOY CUMPLO AÑOS.</b>]]></description><author><![CDATA[PepitaGrillaDa]]></author></item><item><title><![CDATA[Verdad rotunda]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/alfondohaysitio/c_11.htm]]></link><description><![CDATA[Tras un paréntesis que se repite cada año en el período comprendido entre el tercer sábado y el cuarto domingo de septiembre, <b>la tostada vuelve a caer por el lado de la mantequilla.   </b>]]></description><author><![CDATA[PepitaGrillaDa]]></author></item><item><title><![CDATA[Algo está pasando.]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/alfondohaysitio/c_9.htm]]></link><description><![CDATA[No sé si culpar a la situación astral del momento, al máximo histórico del euro frente al dólar, a la vuelta al cole o al vecino de la esquina, pero algo parece estar cambiando.<br/>Mi amiga <i></i>la pija de Cullera<i></i> (alias <i></i>Antoñita la Fantástica<i></i>) gracias a Dios (más bien a una opción de polla) vuelve -menos mal- a reir a carcajadas tras dos meses de caos emocional. Y cuenta, a sus cuarentaymuypocos, batallas dignas de niñas de 15, con calentones sin consumación y pilladas in fraganti. Gusta verla así, ocupada más que preocupada.<br/>A la vez, la Miniyo que cada día me sorprende más con un parecido casi patológico a la que soy o a la que fui, -eso sí, ella es muuuuuuuuuucho más segura y muuuuuuuuuuuuchísimo más sincera-, a sus recién cumplidos quince me sorprende rompiendo una relación cuasiperfecta de casi dos años. Y me sorprende porque utiliza argumentos que más me gustaría ser capaz de utilizar yo; me habla de libertad personal, de espacio propio, de anhelos personales y de opciones propias, de balanzas en las que, pese al gran amor, la sintonía y las ganas, en este momento pesan más las necesidades de llegar a ser la que soñó, o al menos de intentarlo. <br/>Me quito el sombrero ante Miniyo, que es capaz de sentir, razonar, elegir, sufrir intensamente por un sueño y renunciar a algo muy grande en pos de unos proyectos personales a los que yo, se supone que más adulta por mis 18 años de más sobre ella,   a buen seguro claudicaría (reprochando, eso sí) con un poso de amargura.<br/>Me quito el sombrero ante <i></i>Antoñita<i></i>, que ha decidido jugar al juego sin aristas de una aventura, logrando con ello efectos mucho más beneficiosos que con dosis de caballo de orfidal y lexatin.<br/>Algo está cambiando en los extremos de mi entorno: las de quince se comportan con una madurez que se supone a los cuarenta, y las de cuarenta, hartas de cargar con el sambenito obligado de la claridad de ideas, se zambullen en bonitas historias sin sentido y con sentimiento.<br/>Creo que me gusta el cambio, a mí, que por edad estoy en medio de las dos y quizá gracias a eso me mantengo estable -¡y que dure!-.]]></description><author><![CDATA[PepitaGrillaDa]]></author></item><item><title><![CDATA[Discordancias.]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/alfondohaysitio/c_8.htm]]></link><description><![CDATA[Llevo unos días quejándome de mis pies, que, no en vano son importantes porque me llevan y me traen, me sujetan y me aguantan.<br/>Lo hacen, pero son tan habladores como yo, y no paran de pedir a gritos su protagonismo; calce lo que calce, ellos se resienten. <br/>Fui a una fiesta plagada de interesantes de pacotilla y decidí que era un gran momento para estrenar los taconazos verdes de los que, extrañamente, nos enamoramos a la vez mis pies y yo. Ellos no debieron pensar lo mismo, y , pese a que también sufrieron amor a primera vista, se defraudaron mucho más rápido que yo. Y me culparon a mí de engatusarlos haciéndoles mandar toda una vida de estabilidad emocional a la basura.<br/>Esa discordancia entre mi opinión y la de mis pies suele ser frecuente; yo me enamoro con facilidad, me vuelvo loca, pierdo el sentido y decido mandar toda mi estabilidad a la mierda por un poco de amor en forma de zapato. Ellos, tan coherentes, tan sensatos, protestan y me gritan que es sólo un capricho, que me voy a arrepentir enseguida de todo lo sacrificado, que me dé cuenta y aprenda de mis errores, que no es la primera vez que acabo sollozando recordando con anhelo a los anteriores dueños de mi corazón.<br/>Pero esta vez ha sido diferente, la primera en que ellos también han sentido el arrebato que puede con todas mis defensas y que ellos jamás entienden. Por una vez, a mi impulso incontrolable de avalanzarme a estos zapatos, previendo ya sus defensas, le continuó, contra todo pronóstico, un idéntico placer por parte de mis pies. Y se lo agradecí, casi veneré esa extraña comunión nunca antes alcanzada, disfruté cada detalle de esos segundos posteriores en que todos los sentidos siguieron a la vista en este laberinto de pasión. Entré en éxtasis cuando el tacto, el sentido que siempre nos divide a mis pies y a mí, fue suave y placentero, fácil, cómodo, agradable. <br/>Ellos siempre me achacan que no tengo en cuenta al, para ellos, primordial de los sentidos, a su sacrosanto Tacto. Yo les rebato que es falso, que siempre lo considero, pero que no puedo evitar engañarme continuamente pensando que seré capaz de hacerlo cambiar, y así vamos enzarzándonos en una infinita discusión sobre el error de pensar en una relación que la otra parte cambiará, en sus abultados desmanes sobre lo que ellos llaman mi obsesión por la vista, ninguneando todo lo demás. <br/>Siempre es igual, y llegado a ese punto, yo calmo mi tono y trato de resultar convincente, me cargo de razón porque sé que la tengo e intento hacerlos ver que ellos son los empeñados en poner fin a todas mis relaciones, a todo aquello que para ellos son <i></i>unfracasomásentuinmensalistaaversiaprendesdeunaputavez<i></i>, y para mí, sinceramente, conforman la catagoría clara de <b></b>éxitos malgastados<b></b> por culpa de mis malditos pies, siempre empeñados en cerrarme futuros a la mitad.      <br/>Cuando nos cansamos de discutir, solemos llegar a un acuerdo. A un acuerdo que, ahora lo sé, no nos satisface del todo a ninguna de las partes. Yo cedo en aquellas pasiones más altas, más inalcanzables, mas utópicas y platónicas, y me  quedo con otros amores chiquitos y calmos, que son los que ellos me reclaman. <br/>Si ellos no leyeran esto, podría incluso confesar que en noches de invierno se lo he agradecido, y que en momentos de debilidad he pensado incluso en firmar la paz definitiva, renunciando a tanta montaña rusa en pos de un amor más corriente, mucho más agradable y sencillo.<br/>Nunca, sin embargo, he llegado a hacerlo, porque hay impulsos que yo no puedo evitar por mucho que lo intente, y en primavera necesito sentirme viva, plena, extasiada. Esa necesidad me hace renunciar a los buenos propósitos a los que el invierno y la persistencia de mis pies me conducen, y, aunque ellos se empeñen en gritarme <i></i>NO NO OTRA VEZ NOOOOOOOOO!!!!! ¿CUANDO COÑO PIENSAS SENTAR LA CABEZA , QUE YA TIENES EDAD????<i></i>,  soy incapaz de renunciar al vuelo de las mariposas en el estómago, aun  a costa de traicionar a mi querido y ya no pasional amor antiguo.<br/>Pero esta vez, la de los tacones verdes...<br/>ellos sintieron lo que yo, vieron lo que yo, yo percibí la importancia del tacto para ellos... y llegamos a un acuerdo.<br/>A un acuerdo que ellos se permitieron romper en medio de aquella fiesta de importantes de pacotilla. <br/>No sé si fue envidia o nostalgia, revancha, rencor o ganas de joderme la vida.<br/>Supongo que todo se desencadenó cuando la novia del celebrante, tan sosa, taaaaaaan buena anfitriona, tan feílla la pobre, tan insufrible para mí, se acercó a nosotros, tan contentos que estábamos con nuestros taconazos verdes, a decirnos lo deslumbrantes que estábamos y lo que llegaba a sorprenderle tan atrevida elección.<br/>Y yo no pude reprimirme. <br/>La respuesta fue inmediata,  Miré su sonrisa y sus ojos,  miré sus chanclas de dedo, tan Tarifa Style, tan parecidas a las que yo acababa de quitarme para subirme en mis amores verdes, y sonreí ampliamente, mientras anunciaba ante ella, ante sus chanclas, ante mis pies, mis tacones verdes y yo misma, que no se extrañara tanto, que de ahora en adelante iba a verme mucho más así, que había decidido comprarme un par de cada color de ese mismo modelo, o similar.<br/>Ella se fue, siguió bailando cómodamente en sus chanclas de dedo, tan menudita, tan buena anfitriona, tan desaspercibida y a la vez atenta, y mis pies empezaron a gritarme, otra vez, más fuerte que nunca. Me insultaron hasta el infinito, a mí, que no daba crédito, que estaba convencida de nuestro entendimiento por los siglos de los siglos. <br/>Me reprocharon mi injusticia, mi vanalidad, mi falta de consenso,... siguieron, cada vez más acalorados, berreando sobre mi infidelidad   crónica, mi traición suprema ahora, que, por fin, todos habíamos coincidido en el objeto de nuestro amor y deseo. Cuando escupieron todo, callaron.<br/>Y hoy, una semana después, aún continúan en su mutismo, inalterables ante cualquier estímulo, ya sea reproche, súplica, reconocimiento de culpa o intento de soborno.<br/>Eso sí, los muy cabrones, ante mi intento de reconciliación usando un par de días las chanclas de dedo igualitas igualitas a las de la novia del anfitrión de la funesta fiesta de los tacones verdes, esas mismas cuya única visión me temo que influyó en que despertaran del sueño de la pasión para recordar que le juraron a otras iguales amor eterno, han decidido masacrarse a sí mismos, llenándose de ampollas en lugares inverosímiles que no reciben ningún tipo de presión.<br/>Lo he intentado con todo,  recurriendo a aquel primer amor romántico que ellos tuvieron y yo aborrecía,  a alguna aventurilla adolescente, a su más firme amor... es lo mismo, ellos continuan castigándome sin tregua, haciendo que, cualquier zapato que calce, por muy antiguo, blandito o cómodo  que hubiese sido antaño, se vengue de mí en forma de ampolla.<br/>Cómo echo de menos los buenos viejos tiempos...<br/> <br/>  <br/><br/>]]></description><author><![CDATA[PepitaGrillaDa]]></author></item><item><title><![CDATA[no te preocupes, que yo me callo.]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/alfondohaysitio/c_7.htm]]></link><description><![CDATA[-<i><b>Pero tú de esto no digas nada, ¿eh?</b></i><br/><br/>Y cuando oigo esa advertencia (que yo también uso de manera compulsiva cuando mi boca se empeña en no permanecer cerrada), no puedo evitar imaginarme la situación en que me vería envuelta en caso de pasar la apreciación por alto y dedicarme a plantar por el mundo situaciones surrealistas.<br/><br/>Los <i></i>perotúnodigasnada<i></i> suelen darse, sobre todo, en el ámbito laboral, en el amistoso-conocidillos y en el del amoramorrrrr. <br/><br/>En el primero, suele ser muuuuuuuuuuuuuy frecuente que la cadena de rumores supere con creces a las vías de comunicación formal, incluso que las sustituya. Así, te ves cagándote en el jefe porque tu querido compañero te ha confesao que el muy cabrón va presumiendo de lo maravillosamente bien que le ha quedado ese proyecto en el que tú, y sólo tú, has invertido las noches de los últimos tres días, y no es que presuma de ello ante cualquiera, sino ante el mismísimo presidente <i></i>(delacompañíadeseguroslloradesconsoladamente...)<i></i> -Ah, no, coño, que no estábamos cantando...- pues al temita: te lo cuenta, pero te dice que no lo digas. Y tú te vas quemando. Y al día siguiente, vuelta a la carga: ¿sabes que elhermanodelvecinodelnoviodemiprima le ha contado a mi compi de pádel que anoche fue al zoo y conoció a una mujer impresionante que estaba con su hija, y que al final del día se tiró al pibón que, mira tú por donde, resultó ser la mujer del presidente? <br/><br/>Ejemplo de no aplicar el <i></i>perotúnodigasnada¿eh?<i></i>en esta situación: (o sea, lo que yo veo a cámara lenta y en blanco y negro cada vez que alguien me repite la consabida advertencia de los cojones...):<br/><br/>La musiquita del pingüino en  mi ascensor empieza a repiquetear constantemente en el cerebro, y que sí, que va a ser que sí, <i></i>QUEEL PRESIDENTEDELACOMPAÑÍADESEGUROSLLOREDESCONSOLADAMENTE<i></i>... y mira tú por donde, sin planearlo ni nada de ná, te le encuentras en el ascensor, que no va precisamente vacío, sino bastante petadito de peña trajeada y educada. Y tú tarareando la puta cancioncita sin darte ni cuenta... pero va a ser que el tono era algo alto, porque el mismísimo presidente en persona se da la vuelta, y tú, cargado de una euforia extraña de tanto repetir como un mantra lo de que el tipo ese que tienes enfrente llora desconsoladamente, te ves diciendo ante el respetable, encabezado por él mismo: <i>"buenos días, señor presidente. Que sepa usted que el proyecto éste que le va a hacer ganar tropecientos mil millones de euros, no lo ha parido el hijoputa de Peláez, jefe de riesgos, sino yo mismo, D. José Grillo pa servirle (A Dios y a usted). Ah, y que sepa que usted está manteniendo en casa como esposa fiel a un putón verbenero que se tira a tó aquel que se le pone por delante."</i> Y en mi visión a cámara lenta, el ascensor alcanza mi piso, y me bajo, mientras todos los demás se quedan allí como estatuas <i></i>(soportando las estúpidas mirtadas de la estúpida gente)<i></i> y me siento tan tranquilo, y empiezo mi rutina de mi día a día. Y después hay una cortina negra, un salto temporal, y un plano corto de mis cosas en una caja en una acera y yo al lado. Y es que, ¿cómo iba yo, por muy especialista en análisis de riesgos que sea,  a imaginar que el presidente se iba a poner así? Es que no hay quién entienda a estos jefes, yo que le advierto de sus riesgos con una esposa de ese calibre, y que todo lo que logro es que me despida, a mí, que para colmo, soy el artícife de que su fortuna se vaya a ver incrementada hasta el infinito... eso sí, antes de que mi peli particular finalice, aparece en la acera mi compi correveydile, informándome de que Peláez, tan serio, tan formal, tan padre de familia numerosa, tan de comunión diaria y esposa ejemplar, pasa sus ratos libres en la cama del presidente de la compañía de seguros... -<i>pero eso sí, ¿eh? </i><br/>-continúa- <i>tú esto no se lo digas a nadie... </i><br/><br/>Y, visto lo visto, los ejemplos dos y tres que iba a escribir de lo que podría ocurrir si ignorase el sabio consejo del <i>perotúnodigasnada </i>, mejor los dejo pa otro día...<br/><br/>Eso sí, no te preocupes, que yo me callo.]]></description><author><![CDATA[PepitaGrillaDa]]></author></item><item><title><![CDATA[contracturas emocionales]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/alfondohaysitio/c_6.htm]]></link><description><![CDATA[últimamente mi micromundo se ve sacudido por una oleada de contracturas emocionales. Y todos los masajistas expertos parecen estar de vacaciones.]]></description><author><![CDATA[PepitaGrillaDa]]></author></item><item><title><![CDATA[Los yonunca de mi amiga la chatera y sus consecuencias.]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/alfondohaysitio/c_5.htm]]></link><description><![CDATA[Mi amiga la chatera del diario (ahora puedes visitarla en http://diariodeunachatera.blogspot.com/), intenta despertarme el martes -cosa harto complicada- con su juego cibernético y púdico del <i></i>yonunca.<i></i> <br/>Me pica tratando que mi sopor se esfume diciéndome que así, en seco, es difícil que me entre (un <i>yonunca</i> en la mente, se entiende), y casi lo logra.<br/>Tradicionalmente, el <i></i>yonunca<i></i> es ese juego noctámbulo y peligroso al que dedicas noches de borrachera y compañías extrañas. Al menos yo.<br/>Jugando al <i></i>yonunca,<i></i> yo nunca lo he hecho -joder, jugar al juego, vaya lío de palabras!- con un grupito de amigosamigos, no cuando todos nos sabemos, nos intuimos o nos conocemos lo suficiente para no querer saber más. <br/>Las noches de <i></i>yonunca<i></i> son esas que empiezan sin saber muy bien cómo,   esas en las que de repente confluyen aledaños incompatibles a priori, alrededores alejados por la rutina y dos o tres de los habituales menos frecuentados. Y sin saber cómo, o quizá sabiéndolo, en la fase alcohólica de exaltación de la amistad, surge la necesidad de saber <i>cosas</i>  (tradúzcase <i>cosas </i>como anécdotas jugosas, cotilleos inconfesables o truculentos comportamientos sexuales) de aquellos con los que has coincidido sin saber muy bien cómo, pero sí por qué: sin duda, para jugar al <i></i>yonunca<i></i> y arrepentirte tremendamente a la mañana siguiente de haber confesado, ante tipos tan poco de fiar, que te tiraste al novio de tu amiga, que un día acabaste cachonda perdida tocando a la novia de tu primo o que fantaseas recurrentemente con una violación en grupo.<br/>Y es que, querida chatera, quienes somos, como tú y yo, exhibicionistas por naturaleza, tenemos que evitar las ocasiones del <i></i>yonunca<i></i> que la casualidad, a veces, nos pone a tiro; bien sabemos que siempre somos las que más hablamos, y, casi siempre, de lo más inapropiado con los más inapropiados... pero eso, ¿cómo se hace?<br/>Móntame un escenario propicio y volveré a confesar lo inconfesable ante aquellos que mienten mientras juegan... y a cagarme en todo a la mañana siguiente por mi imprudencia.]]></description><author><![CDATA[PepitaGrillaDa]]></author></item><item><title><![CDATA[Para lo que (me) sirve abrir un blog.]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/alfondohaysitio/c_3.htm]]></link><description><![CDATA[Desde que una persona tan peculiar como <i><b>Quécuriosa</b></i> me incitó (casi obligó) a empezar un blog que no fuera el <i>mío-mío-mío-súpermío-miraombligo</i>, muuuuyyyyy público y por lo tanto <b>muuuuuuuyyyyyyyyy púdico</b>, me descubro, mientras conduzco, pensando en qué escribir.<br/><br/>O más bien, una vez escrito mi segundo post, sobre quién escribir. Esto es así porque he decidido que este sitio, de momento, va  a servir para diseccionar a las personas que de una forma u otra me han hecho ser como soy; aquellas que se fueron sin remedio, las que se evaporaron quedándose, quienes casi no recuerdo pero me apetece recrear,los habituales  y quien surja.<br/><br/>Más que de <i>las personas que me han hecho ser como soy </i>(que suena a dedicatoria cutre de entrega de los Goya), creo que voy a hablar de aquellos que pasaron de puntillas o clavando los tacones con fuerza, pero que nunca pensarían que yo fuese, a estas alturas, a mirar atrás. Escribiré de <i>los ellos y las ellas </i>(que diría aquel, no, ese no, el otro) que se me pasen por la cabeza porque sí. Vamos, que esto va a ser una <b>GALERÍA DE PERSONAJES DESHILVANADOS.</b><br/><br/>Lo bueno de escribir sin tus fotos, tu nombre y tu micromundo a cuestas es que eres más libre. Pero, a la vez, <b>hoy no me apetece ser tan libre como para complicarme</b>: es verano y me voy otra semana, y, como excusa, me basta decir que como Quécuriosa me lee poniendo cara, aún no es el momento de empezar a descuartizar mundos comunes... ;P <br/><br/><i>Qué curioso</i>, a buen seguro dirá/pensará la incitadora de este sitio; no porque lo sea, sino porque siempre lo dice.]]></description><author><![CDATA[PepitaGrillaDa]]></author></item><item><title><![CDATA[El cambio de S. o de cuando se empiezan a atesorar mensajes]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/alfondohaysitio/c_2.htm]]></link><description><![CDATA[Mi amiga S. me tiene desconcertada, y, siendo sincera, también bastante <b>cabreada</b>. (Joder, ya se está entrometiendo doña Pepita -vale, vale, pá qué cambiar de nombre, si me va a dar igual...-coño, siempre lo mismo... por dónde iba? ah, por <i>joder Pepita</i>... pues eso: que estas cosas no se confiesan, que parecen/son las típicas pataletas  de quinceañera patética...)<br/><br/>A lo que iba: mi amiga S. es de esas amigas <i>raras</i> (entiéndase "raras" como que difieren de lo habitual) que una descubre de muy cuando en cuando. Y si ella es<i> rara</i> es porque no coincide en nada con el resto de mujeres que poblamos mi mundo y casi todo el resto de submundos en cuanto a su <b>relación con los hombres.</b><br/><br/>A saber: <b>S. </b>NO SE COMPLICA LA VIDA. Así, no interpeta, no busca, no encuentra jamás tres pies al gato, no recurre siempresiempresiempre a la memoria (más bien no lo hace nunca), todo para ella es sencillo y las palabras significan exactamente lo que el diccionario dice.<br/><br/>Para S. nosotras (ergo el resto de la humanidad femenina) somos una especie de taradas complicavidas propias y ajenas que no saben disfrutar. (Vale, vale, vale, yo soy una insatisfecha crónica, pero entre ella y yo hay un abismo en el que se encuentran, más hacia mi lado que hacia el suyo, todo el resto de mujeres).<br/><br/>Ejemplos:<br/><br/>S. jamás guarda sms. De hecho, no entiende para qué sirve tener mensajes ocupando la memoria del móvil, y para ella no existen los subtipos: vamos, que los mensajes son mensajes, y una vez recibidos es como si el inspector Gadget se apoderase de ella, interiorizando del todo la autodestrucción de las palabras: borra igualmente mensajes del tipo  <i></i>compra cebollas en el mercadona<i></i> (vamos, lo que haríamos todas) y esos otros en plan <i></i>ereselsolqueloalumbratodonacíeldíaquedescubrítusonrisa<i></i>... hasta ahora, sólo guardó como tres días unos cuantos sms, del tercer subtipo (del que no es <i>amoramorempalagoso</i> -categoría principal que nadie femenino borra- ni recao <i>de madre o mensaje de quedar de las amigas</i>, que siempre se borran salvo que te pille en <i>momento exaltación de la amistad cómo voy a borrar esa quedada de aquella noche memorable</i>..) si es que me ido por las ramas, como siempre (otra cosa que S. jamás hace!)<br/><br/>Al temita: tercera categoría de sms que una vez S. mantuvo en la memoria de su móvil (que en ella es decir su memoria ya que en cuanto algo desaparece de su teléfono deja de existir<b>*</b>): sms sexuales, de los que, habitualmente, incluida S., sólo se guardan los recibidos, como si para lograr encadenar seis sms en plan <i></i>yanotocomotelotragastodoypidesmásdespuésdehabértelametidoportodoslosagujerooooooossssss<i></i> la dueña del móvil no hubiera contestao a los anteriores...<br/><br/>Pues S. una vez guardó 6 ó 7, pero aquello no respondía más que a otra historia de otra amiga que será motivo de otro post, y que se resume en que ella jamás ha mandado/recibido mensajes de ese tipo, y, lo que es peor, jamás pudo pensar que nadie hiciera "<i>esas cosas</i>" (ella dixit) hasta que nos empeñamos en abrirla los ojos con el móvil de S. (esto fue antes de que se desmayara en el primero, que no pasaba de   <i></i>umm,estoycachondo,quéllevaspuesto?<i></i>), pero, como ya he dicho, eso es otra historia o jamás acabaré ésta. <br/><br/>Ains, he perdido el hilooooooo...<br/><br/>Recapitulando y añadiendo datos: S. liga muuuuucho, folla muuuuuuucho -y con seres espectaculares-, repite siempre (esto es, los tíos jamás huyen), se divierte, a veces incluso se enamora, y cuando las cosas acaban, pues acaban. Tiene muy buen rollo con todos los tíos que se ha tirado, son incluso amigos, nunca tiene malentendidos y jamás tiene un día después de esos en plan <i>quécoñohehecho</i> o <i>lellamonolellamolellamé </i>. Y lo que yo más admiro: nos mira con ojos de extraterrestre cuando diseccionamos relaciones y situaciones y llegamos al inevitable punto de "yo quería llamarle, pero<br/>no lo hice porque claro, seguro que si lo hiciera él pensaría que", o a aquel otro de "y me dijo, <i>mira, ahora no puedo hablar, </i>por lo que seguro que ya jamás vuelvo a saber de él, ha y otra, etc, etc". <br/><br/>Para ella, si alguien dice "ahora no puedo hablar", el significado es estricatamente "ahora no puedo hablar", aunque el "ahora" se prolongue un par de días... 48 horas en que yo estaría al borde del suicidio o del asesinato y en las que ella, en el caso de ser ella la interfecta  e incluso si se da el agravante de que el tipo le interese un poco más de lo habitual, sólo piensa que estará liado, ya llamará o se le habrá ido la pinza sobre que tenía que devolver la llamada, por lo que, sin problemas, puede volver a marcar el número de aquel que, en caso de ser yo la prota, sería  el <i>cabronazojoputaquemedijotalytalcosaalas3:47yquenomellamómásporloquelehepuestomilsmsdeveterareirdetuputamadreeeeee</i>, y que, en su caso, puede seguir tirándose sin problemas, con mayor o menor implicación sentimental, sin ningún reproche o ningún miedo. <br/><br/>Una vez S.,m hace unos años, tuvo un Novio de esos con mayúsculas. Una relación que les duró unos 3 años a los dos (3 años en los que igual compartieron 77 tardes, 12 noches y un par de fines de semana) , y a ella un par de años más de ausencias recurrentes y alguna llamada telefónica. Por una vez, se empeñó en prolongar lo improlongable y en seguir pensando que aquel engendro  compartía algo con ella.  Pese a que lo pasó mal (no había nada más que verla, sustituyó sus infinitos escotes por sudadera y pantalón de chándal), tampoco con el  <i>elinnombable</i> hizo jamás las cosas que todas hacemos cuando perdemos la cabeza, nos enamoramos o nos enchochamos; nada de lágrimas, tequieros tiernos, no puedovivirsinti o hago los planes pensando en que eres lo primero de la lista. Nada de guardar mensajes, regalar tontunas, pensar sorpresas o hacer el bobo. Ella es así de pragmática. Nunca, en sus (su de ella) casi cinco años de relación, le antepuso a sus planes, y se sorprendñía enormemente cuando se lo decíamos, replicando que ella no quería una relación de verse todos los días, de planificar vacaciones conjuntas o preguntar qué hacemos hoy. <br/><br/>Esa, a grandes rasgos, es S.<br/><br/>O era S.<br/><br/>En estos momentos, S. lleva dos meses atesorando mensajes empalagosos,  de lo que nos culpa a nosotras, y diciendo <i>cari</i> o <i>cielo</i> sin ningún rubor (puaghhhh!!!!!!!) Quedar con ella últimamente es casi imposible, y hay que ceñirse a los designios y horarios de su Dios supremo.<br/><br/>Me ha dejado colgada un par de veces de las tres que en este tiempo hemos quedado, nuestras eternas tardes de cualquier cosa, películas, cañas, charlas o lo que sea, (que eran absolutamente todas las tardes, conmigo o conmigo y mi novio) han desaparecido de la faz de la tierra. Ya veis, aquí es donde ha salido la pataleta celosa de quinceañera ñoña, pero es que me siento así, y quería reconocerlo.<br/><br/><b>Echo de menos a S</b>., aunque ya no sea quien siempre ha puesto en nuestras <i>conversaciones Sexandthecity</i> esa parte de cerebro y sentimientos que nos hacían intuir, al menos, qué coño piensan los hombres. <br/><br/>O tal vez por eso.<br/><br/><br/><br/><br/><br/><b>*</b>he aquí, quizá, una similitud con el resto: para mí, al menos, si algo desaparece de mi móvil, mi blog, mis antiguos cuadernos o mis fotos, también deja de existir, o parece que ha existido un poco menos... pero precisamente por eso yo lo guardo, para así poder recordar/creer que aquello fue cierto, o al menos que pasó)]]></description><author><![CDATA[PepitaGrillaDa]]></author></item></channel></rss>
