¡Qué duro es esto del cine!
Gracias a Telefónica, que me felicita el Año de esta forma, me las veo y me las deseo para actualizar. Espero que disfrutéis de turrones y mazapanes en mi ausencia. ¡Feliz Año!
Ayer vi el documental sobre cómo se hizo Los Pájaros, de Hitchcock. Los que nos interesamos por el efectos especiales damos gracias por haber nacido en la Era de la Informática y no tener que apañárnoslas con los métodos que se veían forzados a utilizar para hacer un croma (un personaje recortado sobre un fondo). Salta a la vista que los fondos son falsos y, sin embargo, ¡eran los más perfeccionados de la época!
Los Pájaros tiene el encanto del cine que hoy llamaríamos artesanal. Cuando uno la ve por segunda vez y se pone a analizar detalles (para eso estudiamos cine, hombre) descubre cosas que hacen que el corazón le dé saltitos dentro del pecho. Una gran película, sí señor, véanla otra vez, con atención. Y veánse los extras del dvd.
¡Qué duro es esto del cine! Y si no que se lo digan a Terry Gilliam, director de un proyecto de superproducción que tendría por nombre The man who killed Don Quixote. Un proyecto que se quedó en agua de borrajas, y digo bien, pues en los primeros días de rodaje un aguacero se llevó por delante el decorado ¡y hasta el paisaje! Para entonces Jean Rochefort (un impresionante Don Quijote) ya sufría una doble hernia discal que le impidió proseguir con el rodaje. Como ya no podía ocurrir nada peor, decidieron abandonar la película.
Todo ello quedó plasmado en el primer y único un-making off de la historia, llamado Lost in La Mancha. Se proyectó en cines y cosechó varios premios, pero tras más de una hora completamente identificados con el equipo de la película, queda un sabor agridulce de lo que pudo ser y no fue. Sobre todo ¡qué pena no ver a Johnny Depp en el papel de un falso Sancho Panza!
Ayer vi el documental sobre cómo se hizo Los Pájaros, de Hitchcock. Los que nos interesamos por el efectos especiales damos gracias por haber nacido en la Era de la Informática y no tener que apañárnoslas con los métodos que se veían forzados a utilizar para hacer un croma (un personaje recortado sobre un fondo). Salta a la vista que los fondos son falsos y, sin embargo, ¡eran los más perfeccionados de la época!
Los Pájaros tiene el encanto del cine que hoy llamaríamos artesanal. Cuando uno la ve por segunda vez y se pone a analizar detalles (para eso estudiamos cine, hombre) descubre cosas que hacen que el corazón le dé saltitos dentro del pecho. Una gran película, sí señor, véanla otra vez, con atención. Y veánse los extras del dvd.
¡Qué duro es esto del cine! Y si no que se lo digan a Terry Gilliam, director de un proyecto de superproducción que tendría por nombre The man who killed Don Quixote. Un proyecto que se quedó en agua de borrajas, y digo bien, pues en los primeros días de rodaje un aguacero se llevó por delante el decorado ¡y hasta el paisaje! Para entonces Jean Rochefort (un impresionante Don Quijote) ya sufría una doble hernia discal que le impidió proseguir con el rodaje. Como ya no podía ocurrir nada peor, decidieron abandonar la película.
Todo ello quedó plasmado en el primer y único un-making off de la historia, llamado Lost in La Mancha. Se proyectó en cines y cosechó varios premios, pero tras más de una hora completamente identificados con el equipo de la película, queda un sabor agridulce de lo que pudo ser y no fue. Sobre todo ¡qué pena no ver a Johnny Depp en el papel de un falso Sancho Panza!
Uno de cada cinco españoles es pobre
Según el INE, el 20% de la población española vive por debajo del umbral de pobreza relativa, es decir, con menos de 6278 euros al año (523 euros/mes). Como aclaración diré que este umbral se obtiene calculando el 60% de los ingresos medios de la población en la que se vive.
Me hago a la idea de lo que una persona con este salario tiene que pasar para llegar a fin de mes, sobre todo si entre sus planes entra una vivienda en propiedad, pero me parece que llamar pobreza (aunque se le añada "relativa") a esto es algo excesivo. ¿Cómo llamar, entonces, a los millones de personas que viven con menos de un euro y medio al día? Paupérrimo se queda pequeño, desde luego.
Me hago a la idea de lo que una persona con este salario tiene que pasar para llegar a fin de mes, sobre todo si entre sus planes entra una vivienda en propiedad, pero me parece que llamar pobreza (aunque se le añada "relativa") a esto es algo excesivo. ¿Cómo llamar, entonces, a los millones de personas que viven con menos de un euro y medio al día? Paupérrimo se queda pequeño, desde luego.
Ciudad Real, ciudad cultural
Desde el 4 de noviembre de 2005, Ciudad Real cuenta con un nuevo museo situado en el restaurado Antiguo Convento de la Merced. Hasta el 26 de febrero se expone "el Arte en la España del Quijote", donde se pueden ver importantes obras pictóricas cedidas por varios de los museos nacionales más importantes. El Greco, Zurbarán, Martínez Montañés... no tienen desperdicio. Además de pinturas, también se pueden ver los primeros tratados sobre el arte.
En la zona subterránea hay varias cuevas que se encuentran en proceso de restauración, por lo que no se pueden visitar. Sin embargo, es probable que dentro de un año o dos sí sea posible.
La entrada es gratuita y no hay guías, aunque en la tienda de regalos sí hay libros explicativos.
Pero el afán que está poniendo Ciudad Real en convertirse en una ciudad culturalmente importante no queda ahí. La Universidad de Castilla-La Mancha ha abierto, en la calle Libertad, una sala de exposiciones llamada "Aula Cultural, Universidad Abierta". El diseño del local está bastante bien, moderno, de líneas límpias. Particularmente, me encantan las puertas y las ventanas, pese a que la fachada ha quedado demasiado "cantosa".
Aula Cultural está destinada a albergar tanto exposiciones como presentaciones de libros y conferencias. No sé si ahora mismo hay una exposición en curso, pero si la hay os lo diré la semana que viene, cuando haya pasado por allí personalmente. Lo más interesante del programa que se puede consultar en Internet es que el 14 de diciembre, Juan Luis Galiardo dará una conferencia titulada "La experiencia de un Quijote".
La última que visité terminó el 27 de noviembre. Quise avisaros antes, pues es de las más interesantes que he visto últimamente, pero no me ha sido posible. Se llamaba "la huella de la mirada" y era una colección de 150 fotografías que retrataban a los habitantes de Castilla-La Manch desde 1839 hasta 1936. Se trata de una fotografía documental, en blanco y negro, que el compilador ha ido recogiendo por archivos y casas. Algunas fotos son de maestros extranjeros, de retratistas profesionales o, incluso, de aficionados.
Si vais por Ciudad Real no dejéis de visitar estos nuevos espacios culturales. Eso sí, sin olvidar los magníficos museos de Elisa Cendrero, de López Villaseñor, del Quijote, el Provincial y el Diocesano.
En la zona subterránea hay varias cuevas que se encuentran en proceso de restauración, por lo que no se pueden visitar. Sin embargo, es probable que dentro de un año o dos sí sea posible.
La entrada es gratuita y no hay guías, aunque en la tienda de regalos sí hay libros explicativos.
Pero el afán que está poniendo Ciudad Real en convertirse en una ciudad culturalmente importante no queda ahí. La Universidad de Castilla-La Mancha ha abierto, en la calle Libertad, una sala de exposiciones llamada "Aula Cultural, Universidad Abierta". El diseño del local está bastante bien, moderno, de líneas límpias. Particularmente, me encantan las puertas y las ventanas, pese a que la fachada ha quedado demasiado "cantosa".
Aula Cultural está destinada a albergar tanto exposiciones como presentaciones de libros y conferencias. No sé si ahora mismo hay una exposición en curso, pero si la hay os lo diré la semana que viene, cuando haya pasado por allí personalmente. Lo más interesante del programa que se puede consultar en Internet es que el 14 de diciembre, Juan Luis Galiardo dará una conferencia titulada "La experiencia de un Quijote".
La última que visité terminó el 27 de noviembre. Quise avisaros antes, pues es de las más interesantes que he visto últimamente, pero no me ha sido posible. Se llamaba "la huella de la mirada" y era una colección de 150 fotografías que retrataban a los habitantes de Castilla-La Manch desde 1839 hasta 1936. Se trata de una fotografía documental, en blanco y negro, que el compilador ha ido recogiendo por archivos y casas. Algunas fotos son de maestros extranjeros, de retratistas profesionales o, incluso, de aficionados.
Si vais por Ciudad Real no dejéis de visitar estos nuevos espacios culturales. Eso sí, sin olvidar los magníficos museos de Elisa Cendrero, de López Villaseñor, del Quijote, el Provincial y el Diocesano.
Retroceso
Te tomo prestado el título, Pobrecito Hablador, para hablar de la vuelta al estado anterior que he experimentado hoy. Espero que cuando leas este post sepas comprenderme y entender que no había un título mejor (bueno, quizá sí: degradación).
Y es que hoy, señores y señoras, he estado escuchando Camela. Tengo el encargo de grabar toda la discografía para un chico (sí, un chico) y, como no me gusta entregar las cosas a medias, ecucho los cedés para comprobar que están bien grabados. Ahí me tenían, cantando a voz en grito las canciones de Camela mientras hacía un trabajo.
Mi retroceso ha experimentado varias fases:
a) risa ante el organillo de fondo tan característico
b) tarareos tímidos
c) comprobar que no había nadie en casa
d) cantar a voz en grito
e) darme cuenta de que me sabía casi todas las letras
Y es que Camela significó algo para mí en algún momento de mi vida, allá por los 12 o 13 años, cuando una de verdad creía sentir lo que era el amor (los subidones y bajones de la edad del pavo, es que fui precoz). Iba a la piscina del pueblo con mis primas y salíamos por la noche, pasábamos los veranos enteros en la calle, coqueteando con chicos a gritos (no teníamos móviles) y jugando al futbolín. He querido hacer un homenaje a Camela porque me ha hecho recordar todos aquellos momentos, donde se sufre y se es feliz con todo el alma, cuando todo se siente el cien por cien. Camela es absurdo en sí mismo, pero hay algunos momentos donde esa voz chillona está cantando lo mismo que dice tu corazón.
Han pasado algunos años, menos de los que quiero creer, y mi vida ha cambiado totalmente. No volví a escuchar Camela (es políticamente incorrecto) y me convertí al rock y al heavy. Pero a veces es necesaria la vuelta a un estado anterior para saber quiénes somos, para que no se nos olvide que alguna vez nosotros también hacíamos el ridículo, y nos sentíamos orgullosos de ello, como Camela.
Y es que hoy, señores y señoras, he estado escuchando Camela. Tengo el encargo de grabar toda la discografía para un chico (sí, un chico) y, como no me gusta entregar las cosas a medias, ecucho los cedés para comprobar que están bien grabados. Ahí me tenían, cantando a voz en grito las canciones de Camela mientras hacía un trabajo.
Mi retroceso ha experimentado varias fases:
a) risa ante el organillo de fondo tan característico
b) tarareos tímidos
c) comprobar que no había nadie en casa
d) cantar a voz en grito
e) darme cuenta de que me sabía casi todas las letras
Y es que Camela significó algo para mí en algún momento de mi vida, allá por los 12 o 13 años, cuando una de verdad creía sentir lo que era el amor (los subidones y bajones de la edad del pavo, es que fui precoz). Iba a la piscina del pueblo con mis primas y salíamos por la noche, pasábamos los veranos enteros en la calle, coqueteando con chicos a gritos (no teníamos móviles) y jugando al futbolín. He querido hacer un homenaje a Camela porque me ha hecho recordar todos aquellos momentos, donde se sufre y se es feliz con todo el alma, cuando todo se siente el cien por cien. Camela es absurdo en sí mismo, pero hay algunos momentos donde esa voz chillona está cantando lo mismo que dice tu corazón.
Han pasado algunos años, menos de los que quiero creer, y mi vida ha cambiado totalmente. No volví a escuchar Camela (es políticamente incorrecto) y me convertí al rock y al heavy. Pero a veces es necesaria la vuelta a un estado anterior para saber quiénes somos, para que no se nos olvide que alguna vez nosotros también hacíamos el ridículo, y nos sentíamos orgullosos de ello, como Camela.
Una de exposiciones
Una de las cosas buenas de Madrid es que se puede aprovechar cualquier momento para visitar exposiciones importantes. A ello dedicamos una Dama y yo la tarde del sábado.
La obra completa sobre papel de Keith Haring se expone hasta el 8 de enero en la Fundación Canal (metro Plaza de Castila). Son 215 trabajos, mitad a color, mitad en blanco y negro. Me sorprenden sus trazos simples, contundentes y la armonía de sus contrastes. Me desconcierta no enterderlo tanto como quisiera. La mayoría de los que estábamos allí intuíamos que reflexionaba sobre la vida, la muerte, la amistad, la sexualidad, la religión... pero al menos yo no he sido capaz de ir más allá. Inquieta encontrarte ante algo tan simple y tan complejo a la vez.
También visitamos la Fundación Juan March (metro Núñez de Balboa), que para celebrar sus 50 años expone algunas de las obras más representativas de importantes artistas. Encontraréis a Munch, a Degas, a Picasso, a Klimt... mas no esperéis que sean los cuadros más conocidos. A veces me decepcioné un poco, pero disfruté como una enana. No os perdáis el Cuadrado Negro de Malevich que consiste, básicamente, en un cuadrado negro (bien titulado el cuadro) sobre un lienzo blanco.
Los mejores, según mi humilde opinión, Lichtenstein y Rauschenberg que, además, podéis llevaros a casa en poster por la módica cantidad de 5 euros cada uno.
La obra completa sobre papel de Keith Haring se expone hasta el 8 de enero en la Fundación Canal (metro Plaza de Castila). Son 215 trabajos, mitad a color, mitad en blanco y negro. Me sorprenden sus trazos simples, contundentes y la armonía de sus contrastes. Me desconcierta no enterderlo tanto como quisiera. La mayoría de los que estábamos allí intuíamos que reflexionaba sobre la vida, la muerte, la amistad, la sexualidad, la religión... pero al menos yo no he sido capaz de ir más allá. Inquieta encontrarte ante algo tan simple y tan complejo a la vez.
También visitamos la Fundación Juan March (metro Núñez de Balboa), que para celebrar sus 50 años expone algunas de las obras más representativas de importantes artistas. Encontraréis a Munch, a Degas, a Picasso, a Klimt... mas no esperéis que sean los cuadros más conocidos. A veces me decepcioné un poco, pero disfruté como una enana. No os perdáis el Cuadrado Negro de Malevich que consiste, básicamente, en un cuadrado negro (bien titulado el cuadro) sobre un lienzo blanco.
Los mejores, según mi humilde opinión, Lichtenstein y Rauschenberg que, además, podéis llevaros a casa en poster por la módica cantidad de 5 euros cada uno.





