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ALGO DE TODO
Porque no podría centrarme en una sola cosa
Acerca de
Me llamo Patricia y estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual. Los fines de semana trabajo como maquetadora en La Tribuna de Ciudad Real. Podéis escribirme a soylaveraARROBA hotmailPUNTOcom
Sindicación
 
Auna, el acoso
El jueves 26 de enero recibí una llamada del ASNEF (la lista de morosos) para que pagara mi deuda de casi 140 euros con Auna. Me recomendaran que pagara y después ya los denunciara a Consumo, que entonces me devolverían el dinero. Le contesté que me llamara al día siguiente para darle una contestación.

El viernes me llamó una señorita de Auna para decirme lo mismo. La llamada del Asnef, prometida para ese día, aún no ha llegado.

Llamé a Auna para que me explicara de qué le debía ese dinero. Hasta ahora, siempre me habían dicho que era por la baja anticipada del servicio, es decir, de la conexión a Internet y del teléfono. Ese día me contaron que no era exactamente así, sino que la oferta que yo tenía me comprometía a estar con ellos hasta el 31 de diciembre. Me explico: yo pagaba 40 euros más iva en vez de 56 y en las facturas sólo me figuraba "descuento hasta el 31 de diciembre". Esa era la única referencia a tal oferta. Cualquier persona razonable lo lee y piensa: "pagaré menos hasta diciembre y después pagaré 56 euros". Y ya. Pero no, pónganlo en titulares: Auna ha redefinido el concepto de oferta. Es la única oferta del mercado que, si no la tienes, te penalizan por ello.

De modo que mi única defensa posible ahora es pedirles que me manden la copia del contrato donde yo firmé esas condiciones, porque debo tener tan mala memoria que no lo recuerdo. Y mi copia del contrato también debe tener mala memoria, porque tampoco lo pone.

Hasta que cedí y pedí la copia del contrato, la señorita Auna me ha llamado ya dos o tres veces y me amenaza con seguir haciéndolo si no pago. Iré a un "juicio monitorio" (por favor, si hay algún experto en el tema, expliquenme qué es eso). Y el caso es (aviso a los que confíen en el Estado de Derecho) que si encima vamos a juicio, puede que hasta lo tenga que pagar yo. Que digo yo que tienen que ser muy tontos para ir a juicio por 140 euros, pero con esta gente nunca se sabe. Se gastan millonadas en publicidad y no son capaces ni de dar un buen servicio ni de dejar de esclavizarte. Con cosas como estas es con las que se forma la imagen auténtica de una empresa. Los que nos queremos dedicar a la comunicación corporativa vamos a tener trabajo, mucho trabajo.

Así estamos los consumidores de telefonía y comunicaciones: indefensos. Si nos juntáramos todos los timados (por no decir robados) en una manifestación, sin duda sería la más multitudinaria. Ya lo he dicho: si me toca el Euromillón, mi sueño es destruir a Auna, a Telefónica y a demás especímenes, para que no puedan seguir haciendo daño. Te llaman el día de tu cumpleaños, mientras estás durmiendo, te piden explicaciones, te siguen llamando y encima se te ponen chulas por teléfono. El truco debe estar en ser cachondas, como dice mi madre, es decir, pitorrearse. Lo malo es que yo tengo un poco de vergüenza, no como ellos, y me callo hasta por teléfono. Las señoritas telefónicas deberían tener un plus en el sueldo por los insultos que reciben al cabo del día, pero es que los consumidores estamos muy, pero que muy, cabreados con lo que nos toca sufrir día a día. Y con razón.
 
Nieve, nieve
Todo el mundo habla de la nieve, así que yo no voy a ser menos.

En Ciudad Real no nevaba de esta manera desde 1997. La noticia, el sábado 28, era que toda España estaba nevada menos Ciudad Real. Sin embargo, al día siguiente la nieve hizo acto de presencia, cubriendo las calles con una capa de unos cinco centímetros.

A algunos nos vino mal porque hubiéramos querido coger el coche, pero la mayoría disfrutamos de un día distinto donde las batallas de bolas y los muñecos eran algo normal. El campo estaba precioso, supongo que debió de recibir con alegría la nieve después de un otoño y un invierno tan secos.

Todos estaban ilusionados, emocionados; los más pequeños se maravillaban al ver por vez primera la nieve. Pensé que, si viviéramos en un lugar donde esta estampa fuera más habitual, estaríamos hasta la coronilla de tanta nieve por arriba y por abajo, del frío, del consumo eléctrico, de los resbalones, de los coches que no arrancan... pero, como es un día ¡a disfrutar!

Un consejo: en días como estos lo ideal es irse a estudiar a la Biblioteca General de la Universidad. El domingo estábamos como en familia, calentitos y con multitud de asientos para nosotros. Podíamos hablar sin molestar a los demás.
 
"Vientos de agua" vuela
En cualquier conversación se habla de la telebasura. "Es imposible ver la tele por la tarde", "¿pero quién ve Gran Hermano?", etc. pero todo el mundo se sabe al dedillo quién le ha puesto los cuernos a quién, cuántas veces se ha divorciado fulano o a quién van a expulsar esta noche.

Vientos de agua
es una serie de una calidad impresionante, con bueno intérpretes, con incidencia histórica... es un cuéntame pero en serio y con la técnica más perfeccionada. Campanella y compañía se arriesgaron a rodar todos los capítulos de una sentada para que la serie no tuviera que pasar el test de audiencia, ese que hace que los programas duren dos días en televisión. ¿Cómo se lo pagan los espectadores, supuestamente hartos de telebasura? Relegándolo a la noche (sobre la una de la noche) de los viernes. No hemos sabido sentarnos un martes en horario de máxima audiencia a ver algo que merezca la pena. ¿Somos realmente tan tontos o es que nos han acostumbrado a serlo?
 
Lo mejor y lo peor del futbol
El domingo por la tarde-noche, los espectadores (de pago) pudieron disfrutar de lo mejor y de lo peor del deporte Rey.

El Madrid y el Sevilla ofrecieron en el Bernabéu uno de los mejores partidos que se recuerdan. Un madrid desconocido y un Sevilla que no abandonaba el partido hicieron que todo el mundo deseara que los 90 minutos de juego fueron eternos. Muchos goles, gran velocidad, robos de balón y calidad a grandes dosis. Hacía tiempo que no nos deleitábamos con semejante espectáculo.

Lo peor vino de mano del BarÇa. Primero el tirón de pelo y después el famoso escupitajo hicieron que uno sintiera pena por la condición humana. Son esas cosas que nunca deberían permitirse y que es necesario erradicar desde el principio, sea el Barcelona o sea quien sea el que provoque tales acontecimientos. Originales declaraciones las de Javier Clemente: "los que escupen son los que bajan del árbol". Personalmente, Clemente: "olé, qué bien lo dijiste".

No sabemos qué nos deparará la próxima jornada, esperemos que más de lo primero y nada de lo segundo.

 
Jugando con los reyes
Los niños más entusiastas juegan aún hoy con los juguetes que les trajeron los Reyes Magos. No sabemos cuánto durará su ilusión, pero yo, conservando mi espíritu infantil, espero jugar durante mucho tiempo con mi regalito: ¿adivináis qué es? Pues una cámara réflex digital, semiprofesional, con un par de objetivos y todo. Es la Nikon D50 y admito críticas de expertos.

Me la dieron hace un mes ya y he podido disfrutar poco de ella porque, aparte de que casi me da miedo tocarla de lo preciosa que es (y lo cara), no he tenido mucho tiempo. Este año pasaré el fin de exámenes haciendo fotos, lo prometo.

Espero crear un fotoblog para que podáis ver mis avances. La verdad es que, así como si nada, ya han salido un par de fotos buenas. ¡Y eso que no toco nada, que hace las fotos sola! Mi cámara es como una persona con vida propia pero espero controlarla y decirle lo que quiero hacer con ella próximamente. Ya os iré contando...

Espero que los Reyes se hayan portado bien con todos vosotr@s.