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ALGO DE TODO
Porque no podría centrarme en una sola cosa
Acerca de
Me llamo Patricia y estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual. Los fines de semana trabajo como maquetadora en La Tribuna de Ciudad Real. Podéis escribirme a soylaveraARROBA hotmailPUNTOcom
Sindicación
 
Os echaré de menos, queridas hipervínculos
Con el fin de exámenes (¡aleluya!) vienen las penas (¡ay, qué pena, Norma) por las despedidas estivales. Y es que una época de exámenes da para mucho.

El otro día fuimos una amiga y yo a desayunar. Reproduzco a continuación la conversación:
- Joder con los de ING direct, te dan un montón de pelas y las hipotecas son las más baratas ¿cómo ganan dinero?
- Pa' mí que blanquean dinero
- Más bien sería que ennarajan dinero

La actualización de hoy sería:
- ING Direct tendría que ser ONG Direct

Un profesor nuestro siempre que dice cualquier cosa lo acompaña de cómo dice Alex Grijelmo o como dice Orihuela mientras se toca la perilla. Y es que seguro que en su casa cuando habla con su mujer también le dice lo mismo, si es que tiene mujer. Además es un hombre hipertextual, es decir, tiene hipervínculos por toda su casa. Él no abre el frigorífico, sino que pincha en la puerta y el frigorífico le da lo que quiere. Seguro que a su mujer le dice ¿te meto el hipervínculo? o ¿quiéres que te enlace, como diría Grijelmo?. En fin, que en la Universidad hay de todo (y no añado nada más porque no me ha dado la nota aún).

Esta es sólo una muestra de cómo se deterioran las neuronas por los exámenes y es que tanta presión no puede ser buena.

Mañana haré la mudanza, por fin me vuelvo a mi casa de Ciudad Real. No sé cuánto tiempo tardaré en volver a tener Internet, todo depende ahora de Ya.com. A mis queridas hipervínculos, sólo decirles algunas cosas:
- Cris, no me quieres nada
- Norma, ¡ay qué pena!
- María, siempre nos quedará París
- Vero, ve poniéndote al día con el catalán
- Ruth, lo importante no es saber algo sino saber a quién preguntar
- Juana, estudia ilustración (el hada para quinto)

Y, en resumen, ¡qué bien me lo estoy pasando!
 
Los pelos son una construcción cultural
La depilación suele ser, más que el solsticio de verano, lo que anuncia que se han terminado los examenes. Este año he adelantado tan importante fecha una semana y, durante la hora que tardo en despejarme las zonas peludas, me he puesto a reflexionar.

Mi profunda reflexión viene al cabo de que he descubierto que los chicos comenzaron hace unos años a depilarse las piernas. Para mí esto es incomprensible. Si fuera chico, ni me afeitaría. Y es que no sé por qué las mujeres tenemos que depilarnos.

Entiendo que el vello de la axila deba eliminarse por pura higiene y, la verdad, se agradece. Pero ¿por qué no podemos lucir la melena de nuestras piernas al viento? ¿Qué nos lo impide?

Simplemente, la depilación es una construcción cultural. Es decir, desde chiquititas nos han señalado a las mujeres que iban sin depilar: "mira esa qué guarra ahí con los pelos" y nos han bombardeado con imágenes de cremas depilatorias, cuchillas, cera insufrible y máquinas que hacen un ruido horroroso. Y todo ¿para qué? Cada mes la misma historia para ser más bellas. Y es que la belleza sí que es una construcción cultural. Si desde pequeñas nos hicieran competir por tener los pelos más largos y más negros, otro gallo nos cantaría. ¿No le dejan acaso a todas las niñas el cabello largo para que hagan la Primera Comunión estupendas de la muerte? ¿Por qué marginamos a las piernas de este modo?

Sí, es un gustazo acariciarse las piernas recién depiladas, cuando ha bajado la hinchazón y ya nos acordamos de los gritos que hemos dado. Entonces nos encontramos una piel blanca y reseca, pero eso es otra historia. En ese momento se activa nuestro mecanismo de reconocimiento de la belleza tras el sufrimiento, esto es, ya que hemos sufrido de lo lindo, al menos que nos quede el consuelo de que vamos a ligar más.

Tengo un trauma, no tan infantil, respecto a este tema. El verano que tenía 12 años, creo recordar, salí por fin con unos pantalones cortos por encima de la rodilla. Yo iba tan feliz aunque me había dado cuenta de que mi cuerpo a no era el de una niña. Fue entonces cuando un niño comenzó a meterse conmigo, a reírse de mí diciendo: "pareces un chico, pareces un chico, mira qué pelos". Yo le miraba a él y veía que tenía pelos, pero no le dije nada. Aquel día fue el de mi primera depilación.

Y es que la primera depilación es casi más importante que la primera regla, porque se ve. Lo peor es que se empieza depilándose sólo hasta media pierna, luego la pierna entera, luego te ves dos pelos en el bigote, después te da vergüenza enseñar los pelos de tus partes íntimas... hasta que terminas por arrancarte dolorosamente los pelillos de las cejas. En ese momento, no hay vuelta atrás. Tendrás que depilarte el resto de tu vida.

 
Estudiantes de cine, piratas potenciales.
A escribir se aprende escribiendo, a hacer cine se aprende... viendo cine.

A los estudiantes de cine no nos va a quedar otra: entregarnos al pirateo. No hay cines donde pongan otras pelílculas que no sean las actuales (y no todo el mundo tiene tiempo de ir a la filmoteca), el videoclub renueva cada dos por tres sus películas, en las tiendas de segunda mano ya no se encuentran tesoros... Cuando uno busca una película un poco extraña, ya sea por poco comercial, por antigua o, simplemente, por friki (entendido como término genérico para definir aquello por lo que nadie se atrevería a pedir en el mostrador de una tienda) hay que acudir a Internet.

Internet es la biblioteca más grande del mundo si se sabe buscar bien. Se encuentran versiones originales, subtítulos en todos los idiomas, cortometrajes que no circulan en el mercado y una infinidad de cosas extrañas que pertenecen a coleccionistas. Aunque algunos se enriquezcan con ello, Internet es el único medio de compartir entre desconocidos. Pongo un ejemplo, las películas de Ed Wood, que ostenta el título de peor director de la historia del cine, no están en un videoclub, no se reponen en las salas y, sin embargo, es una gran muestra de cómo no hacer cine (luego se puede entender como un anti-libro de texto). Y, sin embargo, tecleas en cualquier buscador de torrents (archivos de descarga) y voilà, ahí está. ¿Qué es de los primeros cortos de Tim Burton? ¿Dónde van a estar? En Internet.

¿A nadie se le ha ocurrido crear un programa de descarga legal de películas descatalogadas y olvidadas? Aunque a todo el mundo le daría igual (es más fácil piratear que utilizar las descargas legales online), seguro que algún que otro conseguiría lo que busca sin tener que convertirse en un delincuente potencial. ¿Por qué coartar el conocimiento?
 
Qué absurdos somos los humanos a veces
He aquí la selección de Frases Cumbre del cuatrimestre que acaba de concluir. No olvidéis votar por la mejor en el apartado de comentarios.

Profesor de Teoría y Crítica del cine y la tv:

(Habla de Los Ángeles de Charlie): Vas a Google y pones “casa del malo” y te salen los planos de la mansión.

(Habla de Pearl Harbor): Yo no sé por qué los japoneses derrotaron a los americanos si estaba Ben Aflleck.

La Mancha, que es el lugar menos exótico del mundo, con los molinos, las posaderas… ¡las gallinas!

(Habla de Moulin Rouge): Esto tiene que ver tanto con el París del siglo pasado que el planeta de Yoda con Getafe.

Esta película se llama Braindead. Como en España se traduce tan bien lo han traducido como “tu madre se ha comido a mi perro”. Brain, tu madre; dead, se ha comido a mi perro.

Profesor de Gestión de la Empresa Informativa:

Los objetivos no se plantean en un sueño de una noche de verano jugando al golf.

La radio es como la Cenicienta: la más sencilla.

Dinio está amorcillao… No, ¿cómo está Dinio por las noches? Ah, confundido. Ahora está menos confundido porque se ha ido a vivir a Gandía.

Los alumnos no nos quedamos atrás:

Los intocables de Billy Elliot.

Una perra mojada es lo mejor del mundo, sobre todo para un perro.

Me estoy preocupando: veo cosas extrañas a horas extrañas

(Habla del director de cine): Apichatpong es gatillazo en japonés.

El Pobrecito Hablador me ha pasado lo que se podría definir como situación cumbre. Os pongo en contexto: debíamos decidir cómo se iba a llamar un periódico deportivo y, por supuesto, el color de su cabecera. He aquí el extracto de la conversación:

"Ay no, naranja es lo peor, azul no pega para el deporte, rosa, violetita, un verde pistacho así poco puede quedar bonito, es que lo mejor es el rojo, verde yo voto por verde, verde de este, joer es que un periodico verde, esperate que me lo imagino, es que yo no se que mas colores existen, es que azul si que no me pega, y es muy triste, amarillo, joer, bueno vamos a decidir como se va a llamar, porque si lo ponemos mundo verde pues lo ponemos verde, es que suena a periodico de mascotas, de periquitos.

(Cogiendo un subrayador amarillo en su mano): es que un verde así no quedaría bien?.

Quedaría bien un azul carrefour.

El azul ese es que es un poco gay. ¿Y uno así intermedio? Una agua marina verdosa! Yo creo que quedan mejor los colores más puros, creo yo.

Yo creo que lo mejor son los hexacromes esos, son los más vivos."


Y, para terminar, mi homenaje a mi ex-compi Diana, que se lo curra por su cuenta. Estas grandiosas aportaciones se hicieron en Teoría de la Comunicación Audiovisual:

Los surrealistas son pijos que les mola ir de pobre.

Ahora lo guay es Kiarostami sin subtítulos

Joder, es que hay cada película francesa que se la podían haber ahorrado.

En la época del cine primitivo de vanguardia, como veis, corría el opio y todo tipo de sustancias psicotrópicas

 
Que todos los martes-13 sean así
¡Y que mala suerte! Hoy el día ha venido cargado de buenas noticias.

Mi novio llevaba preparándose 10 días para un examen importantísimo y estaba de los nervios. El martes lo terminó en 3 minutos y tuvo 23 aciertos en 26 preguntas. ¡Enhorabuena! (Quizá parece que no tiene importancia, pero cuando se lleva tanto tiempo sin estudiar... cuesta)

Y la gran noticia es que, por fin, tengo trabajo. Será sólo por 3 meses, pero me pagan y es de lo mío, como se dice. A partir del día 1 de julio y hasta finales de septiembre seré maquetadora del diario La Tribuna, de Ciudad Real. Hoy he dado el sí quiero. ¡Estoy tan contenta! Hacía más de un mes que hice la entrevista de trabajo y yo salí con la sensación de que les había gustado, pero querían que empezara antes y con los exámenes yo no podía. Tres semanas después me han llamado para ofrecerme el trabajo: debe ser que hay muy pocos culipardos maquetadores.

Todo lo bueno viene acompañado de algo malo, sin embargo, y es que después de una semana completamente solita en mi casa, sin ruido y sin suciedad, ha vuelto mi compañera de piso. El consuelo es que ya me quedan dos semanas para abandonar el infierno, como dice mi amiga Norma (ahora está en el limbo, jejeej), y empezar a buscar nueva casa para el año que viene. Espero que en dos meses se derrumben los precios de los alquileres... ¡eso sí sería una buena noticia!

 
Tecnología para los 9 años
Tengo que reconocerle a El País hacer que hoy no me arrepintiera de comprar el periódico. Luz Sánchez Mellado ha publicado un fantástico reportaje sobre consumo, titulado Quiero esto y lo quiero ya, en El País Semanal. Os transcribo los dos últimos párrafos:

Un móvil UMTS. Un MP3. Una PSP. Un DVD portátil. Una cámara digital de seis megapíxeles. Y la estrella del día: un televisor plano de 25 pulgadas para el cuarto de juegos. No es el inventario de un folleto de Saturn. Es sólo parte del botín de la primera comunión de Elena, de nueve años, celebrada el pasado 27 de mayo en Madrid con un banquete -entremeses, cóctel de marisco, cabrito, tarta, café y copa; el puro, en la calle- de 80 invitados. Ni rastro de la muñeca comulgante, ni del rosario, ni del libro de firmas con tapas de nácar, regalos habitaules de las primeras comuniones de los cuarentones padres de Elena.
¿Qué fue de ellos? "Eso es poca cosa, y además ya no se llevan", dice una invitada. "Puede que sea una barbaridad darle una cámara de 300 euros a una niña de nueve años, pero hay que cumplir con los padres y, ¿qué le regalas a un crío de ahora, que tiene de todo?"


Ahí es nada. Si con nueve años tiene todo esto, y gratis... ¿qué tendrá con 20, con 40, con 60? Los españoles nos quejamos de que la vida está muy cara (que lo está) pero es que no sabemos pasar sin las más abominables chorradas. Es cierto que no todas las niñas recién comulgadas reciben tal sarta de disparates como regalo, pero pongamos que se hacen con un pequeño acervo tecnológico en sólo unos días.

Ahora que me expliquen a mí para qué quiere una niña de nueve años un móvil UMTS: pues para darle quebraderos de cabeza a los padres, porque los niños aprenden rápido y pronto le cogen el truco a los mensajitos, al chat y a todas esas cosas... pero los que pagan la factura son los padres, los que tienen que recargar la tarjeta. ¿Tanta vida social tiene una niña como para tener que comunicarse por móvil si ve a sus amigas todos los días en el cole?

Sigamos repasando: un MP3. Tengo 21 años y dentro de unos días, como regalo de aniversario, mi novio va a regalarme uno. Hasta ahora he tenido un walkam de los de toda la vida o he puesto la radio cuando he estado en casa. No he echado de menos el MP3 y si lo pido ahora es porque de alguna manera tengo que transportar los archivos de un ordenador a otro.

PSP. Personalmente, me parece preciosa. Tiene una calidad excelente de sonido y vídeo y no es demasiado cara (estas cosas se abaratan desde el segundo día que están puestas a la venta). Pero con lo precioso no se come. Los videojuegos pueden ser positivos utilizándolos con moderación (como todo): tener una consola portátil tienta a todo menos a la moderación.

Cámara digital de seis megapíxeles
. Los niños tienen manos de goma y, además, una obsesión eterna por capturar todo lo que hay ante sus ojos. Una cámara desechable la puedes llevar a cualquier parte, tirarla contra el suelo y luego ir a revelar el carrete. Es muy entretenido colocar las fotos pacientemente en un álbum, anotar las fechas por detrás y enseñárselas a los amigos. Una cámara digital hace que en vez de 24 fotos saques 250, que saques la tarjeta de memoria, la metas en el ordenador y ni siquiera te molestes en ponerle nombre. La foto quedará marcada por DSC_000190 o algo parecido.

Y por fin, el regalo estrella. ¡Un televisor plano de 25 pulgadas! Que me expliquen, por favor, para qué coño (y con perdón) necesita una niña un televisor de nada más y nada menos que 25 pulgadas ¡en la sala de juegos! ¿Qué tiene esa niña en el salón, donde ve la tele con sus padres? Me quedo sin comentarios sensatos para este regalo. Eso sí, una pregunta ¿cuánto cuesta? No me lo quiero ni imaginar.

Después de ver el arsenal del que dispondrá esta niña (me gustaría ver cómo guarda todas esas cosas dentro de 15 años en un piso de 30 metros cuadrados construido con contenedores de los que se transportan en barcos) sólo me queda concluir: los regalos son para los padres.

Y ahora, sin ánimo de agotar al lector, un par de observaciones:

- La Comunión tiene de todo menos sentido religioso. No es que yo sea una persona inocente que aún cree que el Espíritu Santo embarga a toooodos los niños de nueve años. Lo que sí quiero decir es que yo hice la Primera Comunión con 18 años, a la vez que la confirmación, y no recibí ni un solo regalo ni hice ninguna fiesta.

- ¿No tendríamos que sentar la cabeza y pensar por un momento como seres racionales? Mis padres han tenido dos comuniones este año: a mi prima le regalamos un colección de libros de El barco de vapor (símbolo permanente de la infancia) y al hijo de unos amigos, una colección de libros de una pandilla que juega al fútbol y un juego para la Nintendo DS. Cuando iba a comprar los regalos para estos chicos, me preguntaba si estaba haciendo lo correcto. Un libro, para mí, siempre ha tenido un valor unitario (bueno, las colecciones de libros son preciosas, pero un libro es por definición una obra independiente) y regalar 30 libros de golpe me parecía casi un sacrilegio. Se pierde la emoción de ir con el dinero ahorrado a una librería y pasarse dos horas eligiendo el título que mejor puede satisfacernos. Aún así, creo que estos regalos serán un poco más útiles, y la ilusión durará más tiempo, que un televisor plano de 25 pulgadas.
 
Cosas de casas
Ayer me contaron una historia curiosa. Un chico de unos 23 años se ha ido hace unos días a vivir con su novia y, como no tienen televisión, quiere llevarse de su ex-casa un ordenador que tenía con tarjeta de tv y que había pagado con su dinero. Su madre no le deja pese a que no utiliza tal chisme y la razón en la que se basa es que no tiene nada que poner en esa habitación. Yo le digo: "cómprale un jarrón, que es más barato y hace la misma función". Pero no, la madre quiere que su hijo le compre un ordenador para que esa habitación siga siendo "la habitación del ordenador".

A raíz de esto, mi amiga (su novia) me comenta que hay gente que la ha hecho pasar a casa con bolsas en los pies para no manchar el suelo. Ante esto yo me tiro de los pelos: ¿cómo puede llegar la obsesión por la limpieza tan lejos?

Siempre he dicho lo mismo: las casas son para vivir y para compartirlas con la gente que quieres. Cuando llegue la hora de amueblar mi futura casa quiero que sea un lugar donde cada uno pueda estar a sus anchas, sin buscar posavasos para el cubata ni descalzarse en la cochera antes de entrar. Las casas, como las cosas, son para vivir. Para la exposición están los museos.

En las casas-museos suceden dos cosas:
a) la ornamentación exagerada las hace parecer mausoleos
b) la copia de las revistas de decoración es tan exacta que no sólo parece estar paseando por un catálogo de Ikea (ver El Club de la Lucha) sino que a veces la mezcla es tan discordante que parece que hemos comprado todas las revistas especializadas y hemos hecho un remix.

El resultado de todas esas cosas es una hipoteca para innumerables años (como si las hipotecas no fueran ya eternas por definición) y un montón de chorradas amontonadas a las que quitar el polvo todos los días. El resultado es niño-no-te-subas-al-sillón, haz-solo-los-deberes-mientras-arreglo-la-cocina o lo más habitual ponte-un-rato-la-tele-y-te-estás-quieto. Sobre estas frases archidichas hay muchas variaciones, pero la esencia es la misma.

En resumidas cuentas, espero que dentro de tres o cuatro años siga pensando igual y las revistas de decoración sigan siendo sólo algo orientativo.

 
El triunfo del hombre corriente
Lo confieso: cuando estoy de examenes veo todos los concursos de la televisión. No sé muy bien la razón, pero me atrevo a aventurar a que es una forma de que las neuronas mantengan contacto con una parte del mundo. Así, estos días he visto La ruleta de la Suerte, Cifras y Letras, Alta Tensión y Pasapalabra. La semana que viene me engancharé a Quién quiere ser millonario, seguro.

En la última clase de Teoría y Crítica del cine y la televisión contemporáneos, nuestro profesor Roberto Cueto decía que la televisión es el triunfo del hombre corriente. Hasta hace unos años, sólo aparecían en la pequeña pantalla la gente que hacía algo realmente grandioso. A los concursos acudían eruditos y niños empollones. Ahora puede salir cualquiera y lo que se premia no es el conocimiento sino la suerte. Cuando alguien acierta una respuesta entre múltiples opciones es, con perdón, de chorra.

El caso es que quien más quien menos se embolsa mil euritos y la alegría de haber estado en televisión y saludar a sus seres queridos desde esa pequeña gran dimensión. A mí me gustaría ir a La Ruleta de la Suerte, la verdad, porque a mí eso de adivinar paneles siempre se me dio bien. Lo que me echa para atrás es que me vea la gente ahí haciendo el payaso, obligada a sonreír como boba y aguantando las voces de un público que te anima porque alguien se lo está indicando (y si no lo hacen no les dan el bocata).

Debe ser que no soy lo suficientemente corriente como para morirme de ganas de salir en televisión. A veces me pregunto qué se le pasa a alguien por la cabeza para ir a contar sus miserias delante de mi tocaya Patricia. Entiendo que alguien que lleva diez años buscando a su hijo-madre-primo no tenga otro medio de mayor repercusión para anunciarse pero ¿para pedir en matrimonio hace falta la televisión? Aún más grave ¿es necesaria para decirle a tu hija que haga la cama? ¿Está ese millón de personas que te está viendo interesado en saber si eres gay o no?

Lo que es cierto es que yo tengo un blog y que a nadie le tiene que importar tampoco qué escriba o qué deje de escribir. Por ello, seguiré pensándome si ir a concursar o no mientras practico, no vaya a ser que sea de los que se vuelven a casa con los bolsillos vacíos.

 
Tierra Santa da en Getafe uno de sus mejores conciertos
Getafe ha incluido en su programa de fiestas algo inusual: ¡un festival heavy! Anoche, 4 de junio de 2006, actuaron Mariano García, Mas, Tierra Santa, Saratoga y Barón Rojo en el Campo de Fútbol Magallanes (al lado de la Universidad, para quien venga de fuera). Como estamos en época de examenes, sólo pude ver a Mas y a Tierra Santa.

Mas es un grupo catalán casi desconocido. De hecho, ni siquiera cuentan con página web (o yo no la he encontrado en los buscadores). Comenzaron su actuación con la música de la mítica serie El Equipo A y después derrocharon energía en el escenario, a pesar de que el público no los acompañó demasiado. Sin embargo, una versión heavy de la canción de los Fraggel hizo que todos diéramos saltos al compás. Además, se atrevieron con una versión de Bohemian Rapsody , lo cual demuestra que quizá sean los grupos nuevos los que más valor tienen.

Tierra Santa enfervoreció a los asistentes. La mayoría de las temas que tocaron eran del nuevo disco, Apocalipsis, que yo no conocía. Las mejores fueron Nací siendo libre y Camino a las estrellas. El campo de fútbol entero vibró con la Canción del pirata, tocada casi a modo de despedida. Tierra Santa ha cambiado mucho. La estructura de las canciones del nuevo disco es distinta, más dinámica, y aunque la temática legendaria perdura, tienen más elementos subjetivos. El cantante canta mejor que nunca, pero de lo que no se puede apartar la mirada es del guitarra y el bajista, esenciales en la música heavy de Tierra Santa.

Me fui a casa cuando Saratoga tocó A morir, mi canción preferida, y me dejé en el tintero a Barón Rojo. Por eso me abstengo de dar opinión alguna.

Lo que no puedo callarme es que en el concierto había gente de todo tipo, no sólo heavies (aunque algunos parecían salido de una película). Desde niños de 3 años con sus padres a mayores de 60. Unos más activos que otros, claro está, todos esperaban a ver su grupo preferido, incluidas las madres con los carricoches.

La entrada era gratuita y los precios en barra, medianamente populares. 4 euros el mini de cerveza o calimocho y 10 el de cubata, si bien a la segunda actuación los barriles ya estaban agotados. También había servicios con un nivel de limpieza aceptable para lo que se puede imaginar.

Actualización: Tierra Santa publicó el 29 de mayo un nuevo disco, Mejor morir de pie, cuyas canciones no tienen desperdicio. El anterior, Apocalipsis, data de finales de 2004.