"Mujer contra mujer" no es sólo una canción
North Country es un culebrón al uso con juicio americano incluído. Lo que hace que su mensaje cale hondo es la falta de artificio, la sequedad de las escenas, la impotencia que caldea el ambiente. Los fuegos artificiales se guardan para el final: sumad ralentización de la imagen con planos cortos y banda sonora vibrante y tendréis lagrimilla asegurada.
Lo mejor de la película, sin duda, la increíble interpretación de Frances McDormand. Estupenda.
Para mejores críticas, visitad filmaffinity. Dejan mejor sabor de boca que las mías.
Lo más llamativo de North Country no es el acoso sexual, en este caso colectivo, pues desgraciadamente caminamos con él por la calle todos los días. Lo más duro de la película es comprobar cómo la mujer, como ente abstracto, puede ser tu peor enemigo.
A veces, la mujer abandona el instinto de rebaño y por celos, competencia, miedo de perder un trabajo u otras diversas excusas, deja de defender banderas que debería enarbolar sólo por pertenecer a un mismo género. No os incito al feminismo radical, no, simplemente os acerco la realidad que conozco.
En mis primeros años de instituto, yo me llevaba muy bien con los chicos. En los recreos charlábamos, jugábamos, reíamos y, cómo no (cosas de las hormonas), tonteábamos. Fueron mis compañeras de clase las que me hicieron la vida imposible a base de zorra y puta por los pasillos, las que se reían de mí al llegar a clase, y si no lloraba al llegar a casa es porque le daba tan poca importancia que se me olvidaba. Ahora, sin embargo, me duele más que antes. Porque un hombre podrá amargarte la vida, pegarte, difamarte, dominarte y matarte, pero la competencia inhumana de una mujer nunca la demuestra un hombre.
Está claro que las mujeres somos las mejores amigas, pero a veces siento impotencia ante nuestra imposibilidad de unirnos en un frente común para ciertos casos. North Country habla de acoso, pero podría hablar de muchas otras cosas. Podría hablar de cómo alguien, cuando oye en las noticias que una joven ha muerto de 17 puñaladas a manos de su compañero sentimental, opina: "¡qué le habrá hecho ella a él para que él le haga eso!"
Lo mejor de la película, sin duda, la increíble interpretación de Frances McDormand. Estupenda.
Para mejores críticas, visitad filmaffinity. Dejan mejor sabor de boca que las mías.
Lo más llamativo de North Country no es el acoso sexual, en este caso colectivo, pues desgraciadamente caminamos con él por la calle todos los días. Lo más duro de la película es comprobar cómo la mujer, como ente abstracto, puede ser tu peor enemigo.
A veces, la mujer abandona el instinto de rebaño y por celos, competencia, miedo de perder un trabajo u otras diversas excusas, deja de defender banderas que debería enarbolar sólo por pertenecer a un mismo género. No os incito al feminismo radical, no, simplemente os acerco la realidad que conozco.
En mis primeros años de instituto, yo me llevaba muy bien con los chicos. En los recreos charlábamos, jugábamos, reíamos y, cómo no (cosas de las hormonas), tonteábamos. Fueron mis compañeras de clase las que me hicieron la vida imposible a base de zorra y puta por los pasillos, las que se reían de mí al llegar a clase, y si no lloraba al llegar a casa es porque le daba tan poca importancia que se me olvidaba. Ahora, sin embargo, me duele más que antes. Porque un hombre podrá amargarte la vida, pegarte, difamarte, dominarte y matarte, pero la competencia inhumana de una mujer nunca la demuestra un hombre.
Está claro que las mujeres somos las mejores amigas, pero a veces siento impotencia ante nuestra imposibilidad de unirnos en un frente común para ciertos casos. North Country habla de acoso, pero podría hablar de muchas otras cosas. Podría hablar de cómo alguien, cuando oye en las noticias que una joven ha muerto de 17 puñaladas a manos de su compañero sentimental, opina: "¡qué le habrá hecho ella a él para que él le haga eso!"
De mayor quiero ser pirata
A las 00.27 del jueves 24 de agosto me miré al reloj y la pena me invadió. El único consuelo que me quedó fue aferrarme a los últimos tres minutos del mejor cine de aventuras que se ha hecho en los últimos años. Ríanse de Indiana Jones, el nuevo icono de la emoción es Jack Sparrow.
No comprendí cómo mis amigas me habían dicho que Piratas del Caribe 2: el cofre del hombre muerto era "más bien flojilla". No comprendía cómo "estaba deseando que acabara". Con estos antecedentes iba predispuesta a encontrarme con una macroinversión millonaria en estupideces y me encontré con un combinado explosivo de todas las novelas de piratería que he leído (la última, La Taza de Oro, de Steinbeck) y con la película más pirata que he visto desde que abandoné mi costumbre de ver una vez por semana la vieja La Isla del Tesoro.
Piratas del Caribe 2 es una inversión descabellada y un atiborramiento de publicidad (aunque, seamos sinceros, a quién le molesta ver a los guapos protagonistas engalando con carteles de diez por diez metros las calles de las ciudades), pero es un cóctel de aventura, humor, diversión a base de efectos especiales y una pizquita de amor que no puede dejar indiferente. No quería esperarme mucho del filme, pero he disfrutado como una niña pequeña. Camino a casa iba tarareando la musiquilla, que es uno de los grandes aciertos de las películas, y debo reconocer que me pasé toda la noche soñando con mi increíble Johnny Depp (¿qué tiene ese hombre pa' que me guste tanto?)
Este año volveré a desear disfrazarme de pirata en carnaval, volveré a buscar un libro que nunca he encontrado salvo en Internet (El tesoro de Morgan, de Robert Margerit, lo vi por casualidad en un puesto de libros de la calle y maldita la hora en la que no lo compré) y seguiré cantandillo la música por lo bajini hasta que saquen el dvd a la venta. Mientras tanto, admito invitaciones al cine para verla otra vez.
No comprendí cómo mis amigas me habían dicho que Piratas del Caribe 2: el cofre del hombre muerto era "más bien flojilla". No comprendía cómo "estaba deseando que acabara". Con estos antecedentes iba predispuesta a encontrarme con una macroinversión millonaria en estupideces y me encontré con un combinado explosivo de todas las novelas de piratería que he leído (la última, La Taza de Oro, de Steinbeck) y con la película más pirata que he visto desde que abandoné mi costumbre de ver una vez por semana la vieja La Isla del Tesoro.
Piratas del Caribe 2 es una inversión descabellada y un atiborramiento de publicidad (aunque, seamos sinceros, a quién le molesta ver a los guapos protagonistas engalando con carteles de diez por diez metros las calles de las ciudades), pero es un cóctel de aventura, humor, diversión a base de efectos especiales y una pizquita de amor que no puede dejar indiferente. No quería esperarme mucho del filme, pero he disfrutado como una niña pequeña. Camino a casa iba tarareando la musiquilla, que es uno de los grandes aciertos de las películas, y debo reconocer que me pasé toda la noche soñando con mi increíble Johnny Depp (¿qué tiene ese hombre pa' que me guste tanto?)
Este año volveré a desear disfrazarme de pirata en carnaval, volveré a buscar un libro que nunca he encontrado salvo en Internet (El tesoro de Morgan, de Robert Margerit, lo vi por casualidad en un puesto de libros de la calle y maldita la hora en la que no lo compré) y seguiré cantandillo la música por lo bajini hasta que saquen el dvd a la venta. Mientras tanto, admito invitaciones al cine para verla otra vez.
Cangurosis
¿Sientes mariposas en el estómago? No, no estás enamorada. Estás subid@ en el Canguro.
¿Quién no conoce el Canguro, o el Pulpo? Esa atracción de feria que te sube, te baja, te agita, te marea y sigue gustando después de tanto tiempo. Hoy, después de muchos años, he vuelto a subirme y he aquí algunas de mis conclusiones:
- Existe un instinto innato en todo ser humano: saludar cuando se está montado en el Pulpo. Por saludar se saluda hasta a la persona que te está sujetando el bolso, a la cual has visto hasta hace dos segundos.
- Todo el mundo se pone a hacer tonterías con los pies. Apreciése que el primer impulso es subirlos y bajarlos alegremente, como las niñas pequeñas. El segundo impulso, derivado de la inercia del artefacto, es meter las puntas de los pies hacia dentro y hacer, con todos mis respetos, el subnormal.
- Ninguna posición es la idónea. Si te sientas abajo te aplastarán, si te sientas arriba tendrás que estar haciendo fuerza todo el rato y si te sientas en medio probablemente salgas disparada por la presión que los otros dos cuerpos ejercen sobre ti.
- Las vistas no son tan maravillosas como se cree. Ver el mundo desde arriba es una tentación para cualquiera, pero cuando no estás saltando estás girando hacia atrás, por lo que es imposible apreciar nada que no sea el pelo de las de delante.
He aquí mi estudio sobre una de las más populares atracciones de feria.¡ Admito sugerencias!
¿Quién no conoce el Canguro, o el Pulpo? Esa atracción de feria que te sube, te baja, te agita, te marea y sigue gustando después de tanto tiempo. Hoy, después de muchos años, he vuelto a subirme y he aquí algunas de mis conclusiones:
- Existe un instinto innato en todo ser humano: saludar cuando se está montado en el Pulpo. Por saludar se saluda hasta a la persona que te está sujetando el bolso, a la cual has visto hasta hace dos segundos.
- Todo el mundo se pone a hacer tonterías con los pies. Apreciése que el primer impulso es subirlos y bajarlos alegremente, como las niñas pequeñas. El segundo impulso, derivado de la inercia del artefacto, es meter las puntas de los pies hacia dentro y hacer, con todos mis respetos, el subnormal.
- Ninguna posición es la idónea. Si te sientas abajo te aplastarán, si te sientas arriba tendrás que estar haciendo fuerza todo el rato y si te sientas en medio probablemente salgas disparada por la presión que los otros dos cuerpos ejercen sobre ti.
- Las vistas no son tan maravillosas como se cree. Ver el mundo desde arriba es una tentación para cualquiera, pero cuando no estás saltando estás girando hacia atrás, por lo que es imposible apreciar nada que no sea el pelo de las de delante.
He aquí mi estudio sobre una de las más populares atracciones de feria.¡ Admito sugerencias!
Bienvenido a Match Point
Fue por casualidad que la semana pasada vi dos buenas películas sin saber que tenían algo que ver entre sí. Se trata de Bienvenido a casa y Match Point.
A simple vista no se parecen en nada. Una viene de mano de David Trueba y otra de Woody Allen, lo cual es decir mucho.
Ambas, sin embargo, hablan de la madurez. Hay quien dice que Match Point es la obra más madura de Woody Allen porque es en sí misma una reflexión sobre la vida y el azar. Bienvenido a casa trata sobre el tránsito de la juventud a la madurez, a la vida en pareja, a la paternidad...
Las dos están narradas con diálogos ágiles, agudos, inteligentes y con ritmo. Exceso de diálogos, quizá, cuando en clase siempre me han dicho que todo lo que se pueda narrar visualmente no necesita palabras para ser narrado. Woody Allen ha sido magistral, sin embargo, al configurar un solo plano que le da sentido a toda la película. La pelota que vacila en la red es una metáfora visual preciosa, sí, pero también retorcida y a la que se le pueden sacar, al final de la película, muchas interpretaciones. Por su parte, David Trueba ensaya algunos planos artísticos que dicen mucho, pero lo mejor de la película son los planos corales, donde cada personaje expone su punto de vista en la conversación.
Son películas, además, que no dejan de avanzar nunca. En Bienvenido a casa, el personaje de Alejo Sauras evoluciona hasta el instante último de metraje. Pilar López de Ayala se mantiene más estática, demostrando desde el primer plano que va por delante de él, que le guía, que es el personaje que le va empujando. Y luego hay una sarta de personajes, a cada cual más peculiar (el mejor es el crítico de cine ciego), que hacen reír y, a la vez, llorar.
Match Point evoluciona dentro de la mezcla de géneros, que más que una mezcla es un hilván. La película engancha con sus códigos de comedia romántica de chicos ricos y guapos y chico guapo y pobre, pero se transforma a tal velocidad (sin perder ritmo por ello) que cuando el espectador se quiere dar cuenta, aun dentro de un final predecible, se encuentra envuelto en un thriller de terror psicológico, cine negro, drama y, en definitiva, un CSI paródico y metafórico.
Resumiendo, disfrutad las películas y luego me contáis. O no me contéis nada, pero no dejéis de verlas.
A simple vista no se parecen en nada. Una viene de mano de David Trueba y otra de Woody Allen, lo cual es decir mucho.
Ambas, sin embargo, hablan de la madurez. Hay quien dice que Match Point es la obra más madura de Woody Allen porque es en sí misma una reflexión sobre la vida y el azar. Bienvenido a casa trata sobre el tránsito de la juventud a la madurez, a la vida en pareja, a la paternidad...
Las dos están narradas con diálogos ágiles, agudos, inteligentes y con ritmo. Exceso de diálogos, quizá, cuando en clase siempre me han dicho que todo lo que se pueda narrar visualmente no necesita palabras para ser narrado. Woody Allen ha sido magistral, sin embargo, al configurar un solo plano que le da sentido a toda la película. La pelota que vacila en la red es una metáfora visual preciosa, sí, pero también retorcida y a la que se le pueden sacar, al final de la película, muchas interpretaciones. Por su parte, David Trueba ensaya algunos planos artísticos que dicen mucho, pero lo mejor de la película son los planos corales, donde cada personaje expone su punto de vista en la conversación.
Son películas, además, que no dejan de avanzar nunca. En Bienvenido a casa, el personaje de Alejo Sauras evoluciona hasta el instante último de metraje. Pilar López de Ayala se mantiene más estática, demostrando desde el primer plano que va por delante de él, que le guía, que es el personaje que le va empujando. Y luego hay una sarta de personajes, a cada cual más peculiar (el mejor es el crítico de cine ciego), que hacen reír y, a la vez, llorar.
Match Point evoluciona dentro de la mezcla de géneros, que más que una mezcla es un hilván. La película engancha con sus códigos de comedia romántica de chicos ricos y guapos y chico guapo y pobre, pero se transforma a tal velocidad (sin perder ritmo por ello) que cuando el espectador se quiere dar cuenta, aun dentro de un final predecible, se encuentra envuelto en un thriller de terror psicológico, cine negro, drama y, en definitiva, un CSI paródico y metafórico.
Resumiendo, disfrutad las películas y luego me contáis. O no me contéis nada, pero no dejéis de verlas.
"Es un privilegio perderte de vista"
Es lo más bonito que me han dicho nunca (ironía). Allá van las nuevas aventuras de SuperCaseros.
Ayer hablé con el que iba a ser mi futuro casero para comunicarle, con un mes de antelación, que no voy a quedarme en esa habitación y que, por tanto, me devolviera la fianza. Fases de la negociación:
a) no te la devuelvo porque no has llegado a vivir en el piso y, por tanto, me quedo con la fianza
Respuesta: ya que septiembre me sale más barato, me quedo ese mes, abandono en octubre, que es más difícil para buscar inquilinos, y al menos recupero parte de la fianza
b) te devuelvo ahora la diferencia del primer mes y la fianza pero lo dejas libre ahora
Respuesta: ya que Hacienda no sabe nada del contrato que firmamos, si vamos a las malas, te denuncio.
c) "es un privilegio perderte de vista", te devuelvo tu fianza y no nos volvemos a ver las caras
Conclusión: no hay nada mejor que la presión cuando una lleva la razón. Alquilé esa habitación porque me dijo expresamente y en varias ocasiones que me devolvería la fianza si al final no me la quedaba ¿qué más hay que preguntar, pues?
Ayer hablé con el que iba a ser mi futuro casero para comunicarle, con un mes de antelación, que no voy a quedarme en esa habitación y que, por tanto, me devolviera la fianza. Fases de la negociación:
a) no te la devuelvo porque no has llegado a vivir en el piso y, por tanto, me quedo con la fianza
Respuesta: ya que septiembre me sale más barato, me quedo ese mes, abandono en octubre, que es más difícil para buscar inquilinos, y al menos recupero parte de la fianza
b) te devuelvo ahora la diferencia del primer mes y la fianza pero lo dejas libre ahora
Respuesta: ya que Hacienda no sabe nada del contrato que firmamos, si vamos a las malas, te denuncio.
c) "es un privilegio perderte de vista", te devuelvo tu fianza y no nos volvemos a ver las caras
Conclusión: no hay nada mejor que la presión cuando una lleva la razón. Alquilé esa habitación porque me dijo expresamente y en varias ocasiones que me devolvería la fianza si al final no me la quedaba ¿qué más hay que preguntar, pues?
Otra de caseros
Demostremos que hay gente rara en el mundo. En mi afán por buscar, de nuevo, habitación donde sobrevivir el curso que viene he tenido esta conversación:
(Leyenda: P=Patricia; C=Casera)
P: Quisiera ver la habitación, pero como yo no puedo ir va a ir mi novio y luego él me cuenta.
C: ¡Uy! Tu novio ¡no!
P: (tras unos segundos boquiabierta) ¿Por qué?
C: Porque me da miedo
P: (anonadada) ¿Eh?
C: Sí, que tu novio puede ser muy majo y muy simpático, pero me da miedo ir a enseñárselo yo sola estando solos en el piso por si me hace algo, porque no te conozco ni a ti ni a él.
P: Ya
C: Pero, oye, la habitación es para ti, no para tu novio (afirmación, no interrogación). Lo sabes ¿no?
P: Sí, mi novio tiene su habitación en su casa, esta es para mí.
Acto seguido vuelvo a preguntarle las características del piso para confirmarlas.
P: ¿Y cómo es la habitación? De grande, digo
C: Es acogedora. Tiene una mesa para escribir.
P: ¿Es grande la mesa? Porque yo tengo un ordenador grande y muchos trastos informáticos.
C: No, eso no te cabe, no. La mesa es para escribir.
P: Entonces eso habría que cambiarlo, claro.
C: Bueno, tú compras lo que quieras y pones lo que quieras. Lo pagas tú, no yo.
P: Ah, vale
C: Es que luego a cada una le va bien una cosa. ¿Y qué hacemos con la mesa que está puesta?
P: La guardamos ¿no?
C: No sé, no sé.
P: Es que además yo quiero poner internet...
C: ¡Uy! Internet ¡no!
P: (boquiabierta de nuevo) ¿Por qué no?
C: No hay teléfono. Hoy en día todo el mundo tiene móviles.
P: Ya, pero yo quiero poner Internet. ¿Hay línea de teléfono?
C: Sí, digo yo que sí, pero teléfono no hay.
P: Le doy yo de alta, no pasa nada...
C: Bueno, bueno ¡tú te las arreglarás! Yo de eso no entiendo.
El resto de la conversación no tiene tanta miga de extrañeza como esta. Visto el tono de conversación, decidí no mandar a mi otra amiga-mira-pisos porque es tontería, no podía relacionarme con alguien así.
En los remotos inicio de mi búsqueda contacté con unas chicas que alquilaban una habitación a 175 euros que, tal y como están los alquileres, es una ganga. El piso era viejo, destartalado y feo pero dije, bueno, por probar... Cuando saqué el tema de Internet, la inquilina me dijo que la dueña no les dejaba poner teléfono ni internet. La razón que dio fue que hay muchos timos. Yo le dije que a quien estafarían sería a mí, que estaría a mi nombre, no a la dueña, que no tiene nada que ver: no hubo nada que hacer, poner el teléfono, en el siglo XXI, es demasiado arriesgado.
De todas formas, ya he encontrado una habitación. Aún no la he visto, pero voy a dar la fianza para que me la guarde hasta que pueda verla. Mi novio dice que está bien, aunque no tiene calefacción sino bomba de calor. En fin, ya digo, voy a Getafe a sobrevivir. Menos mal que ya queda menos para disfrutar de mi propia casita amarillo-pollo. ¡Suerte a tod@s los que busquen piso!
(Leyenda: P=Patricia; C=Casera)
P: Quisiera ver la habitación, pero como yo no puedo ir va a ir mi novio y luego él me cuenta.
C: ¡Uy! Tu novio ¡no!
P: (tras unos segundos boquiabierta) ¿Por qué?
C: Porque me da miedo
P: (anonadada) ¿Eh?
C: Sí, que tu novio puede ser muy majo y muy simpático, pero me da miedo ir a enseñárselo yo sola estando solos en el piso por si me hace algo, porque no te conozco ni a ti ni a él.
P: Ya
C: Pero, oye, la habitación es para ti, no para tu novio (afirmación, no interrogación). Lo sabes ¿no?
P: Sí, mi novio tiene su habitación en su casa, esta es para mí.
Acto seguido vuelvo a preguntarle las características del piso para confirmarlas.
P: ¿Y cómo es la habitación? De grande, digo
C: Es acogedora. Tiene una mesa para escribir.
P: ¿Es grande la mesa? Porque yo tengo un ordenador grande y muchos trastos informáticos.
C: No, eso no te cabe, no. La mesa es para escribir.
P: Entonces eso habría que cambiarlo, claro.
C: Bueno, tú compras lo que quieras y pones lo que quieras. Lo pagas tú, no yo.
P: Ah, vale
C: Es que luego a cada una le va bien una cosa. ¿Y qué hacemos con la mesa que está puesta?
P: La guardamos ¿no?
C: No sé, no sé.
P: Es que además yo quiero poner internet...
C: ¡Uy! Internet ¡no!
P: (boquiabierta de nuevo) ¿Por qué no?
C: No hay teléfono. Hoy en día todo el mundo tiene móviles.
P: Ya, pero yo quiero poner Internet. ¿Hay línea de teléfono?
C: Sí, digo yo que sí, pero teléfono no hay.
P: Le doy yo de alta, no pasa nada...
C: Bueno, bueno ¡tú te las arreglarás! Yo de eso no entiendo.
El resto de la conversación no tiene tanta miga de extrañeza como esta. Visto el tono de conversación, decidí no mandar a mi otra amiga-mira-pisos porque es tontería, no podía relacionarme con alguien así.
En los remotos inicio de mi búsqueda contacté con unas chicas que alquilaban una habitación a 175 euros que, tal y como están los alquileres, es una ganga. El piso era viejo, destartalado y feo pero dije, bueno, por probar... Cuando saqué el tema de Internet, la inquilina me dijo que la dueña no les dejaba poner teléfono ni internet. La razón que dio fue que hay muchos timos. Yo le dije que a quien estafarían sería a mí, que estaría a mi nombre, no a la dueña, que no tiene nada que ver: no hubo nada que hacer, poner el teléfono, en el siglo XXI, es demasiado arriesgado.
De todas formas, ya he encontrado una habitación. Aún no la he visto, pero voy a dar la fianza para que me la guarde hasta que pueda verla. Mi novio dice que está bien, aunque no tiene calefacción sino bomba de calor. En fin, ya digo, voy a Getafe a sobrevivir. Menos mal que ya queda menos para disfrutar de mi propia casita amarillo-pollo. ¡Suerte a tod@s los que busquen piso!
Hasta el año que viene, Pandorga
El macrobotellón en que se ha convertido la Pandorga ha llegado a su fin y, tras dos días de resaca, me limitaré a dar información esencial.
La Pandorga se celebra en Ciudad Real cada año el 31 de julio en honor a la Virgen del Prado, patrona de Ciudad Real. Está precedida por la Zurra, celebrada tradiconalmente el día 30 y que este año se ha trasladado al sábado 29. Aquí va la crónica:
Jueves 27 julio:
Concierto de Revolver en el Auditorio "La Granja". Aforo aceptable (las entradas eran gratis), buena actuación, sonido mejorable y bastante marcha (si consideramos que hablamos de Revolver).
Viernes 28:
Concierto de Estopa en la Plaza de Toros, como ya dije en el post anterior. No tengo crónica de primera mano porque aquí la menda se marchó a Alcázar a ver a Bryan Adams (y no me arrepiento).
Sábado 29:
A las 15h, paella gigante de La Tribuna en el Recinto Ferial (autopublicidad). Gorrones varios y foticos de grupo.
Zurra en el Recinto Ferial. Lleno a pesar de la polémica. Me explico. Tradicionalmente (desde hace veinte años aproximadamente) la Zurra (que consiste en emborracharse con limoná y tirársela unos a otros) ha tenido lugar en Los Jardines del Prado pero, como durante los diez días siguientes no se podía pasar por allí por el olor a vino que permanecía en la arena, este año se ha trasladao al Recinto Ferial. Me abstengo de más comentarios, salvo que, para mí, tal cambio se merecía una manifestación juvenil.
En un principio, la zurra era un concurso de limoná al que había que apuntarse previamente. Ahora ciudarrealeños y forasteros se acumulan como ovejas en el Prado. Para más información, mirar las fotos que deben circular por ahí.
(Lo siento, este año he currado).
Domingo 30:
Concierto de Carlos Núñez en la Plaza Mayor. Muy bonito, pero se estaba mejor en las terrazas del Torreón que embutidos en la plaza. Botellón en los Jardines.
Lunes 31:
Pandorga, es decir, macrobotellón legalizado con número de asistentes imposible de contabilizar. Las quedadas se dan entre las 11 y las 12, como pronto. Orquestas en el Torreón, Plaza del Pilar y Plaza Mayor. En el Torreón está permitido el botellón y las tiendas pueden vender alcohol más allá de las 22h. El césped, que llevan sin regar varias semanas, está abarrotado. No cabe ni un alfiler. Los Latinos nos entretienen hasta las 5 de la mañana con canciones populares, pasodobles y el tradicional "el caballo camina pa´lante, el caballo camina pa´tras".
Toros de fuego a las 2 en la Plaza San Francisco. Este año, los no-toros (pues son personas humanas con petardos, tracas y bengalas encima) se saltan a los jardines. Por unos momentos, se puede respirar en el Torreón.
La mayoría de los bares no abren porque los usan de servicios y la gente no consume. Los que abren, a las 5 están abarrotados.
A esa hora, más o menos, la multitud se mueve hacia el Playapark (a las afueras). Fuentes cercanas (osease, amigas borrachas) me aseguran que a las 9 de la mañana el Playapark sigue de bote en bote. La fuente cercana llega a su casa a las 10.30 de la mañana.
Las churrerías no han abierto.
Martes 1: Resaca generalizada. Vuelta a casa de los forasteros, Trenes llenos. Calles sucias. Pisos destrozados.
Estáis todos invitados: ¡Hasta el año que viene!
La Pandorga se celebra en Ciudad Real cada año el 31 de julio en honor a la Virgen del Prado, patrona de Ciudad Real. Está precedida por la Zurra, celebrada tradiconalmente el día 30 y que este año se ha trasladado al sábado 29. Aquí va la crónica:
Jueves 27 julio:
Concierto de Revolver en el Auditorio "La Granja". Aforo aceptable (las entradas eran gratis), buena actuación, sonido mejorable y bastante marcha (si consideramos que hablamos de Revolver).
Viernes 28:
Concierto de Estopa en la Plaza de Toros, como ya dije en el post anterior. No tengo crónica de primera mano porque aquí la menda se marchó a Alcázar a ver a Bryan Adams (y no me arrepiento).
Sábado 29:
A las 15h, paella gigante de La Tribuna en el Recinto Ferial (autopublicidad). Gorrones varios y foticos de grupo.
Zurra en el Recinto Ferial. Lleno a pesar de la polémica. Me explico. Tradicionalmente (desde hace veinte años aproximadamente) la Zurra (que consiste en emborracharse con limoná y tirársela unos a otros) ha tenido lugar en Los Jardines del Prado pero, como durante los diez días siguientes no se podía pasar por allí por el olor a vino que permanecía en la arena, este año se ha trasladao al Recinto Ferial. Me abstengo de más comentarios, salvo que, para mí, tal cambio se merecía una manifestación juvenil.
En un principio, la zurra era un concurso de limoná al que había que apuntarse previamente. Ahora ciudarrealeños y forasteros se acumulan como ovejas en el Prado. Para más información, mirar las fotos que deben circular por ahí.
(Lo siento, este año he currado).
Domingo 30:
Concierto de Carlos Núñez en la Plaza Mayor. Muy bonito, pero se estaba mejor en las terrazas del Torreón que embutidos en la plaza. Botellón en los Jardines.
Lunes 31:
Pandorga, es decir, macrobotellón legalizado con número de asistentes imposible de contabilizar. Las quedadas se dan entre las 11 y las 12, como pronto. Orquestas en el Torreón, Plaza del Pilar y Plaza Mayor. En el Torreón está permitido el botellón y las tiendas pueden vender alcohol más allá de las 22h. El césped, que llevan sin regar varias semanas, está abarrotado. No cabe ni un alfiler. Los Latinos nos entretienen hasta las 5 de la mañana con canciones populares, pasodobles y el tradicional "el caballo camina pa´lante, el caballo camina pa´tras".
Toros de fuego a las 2 en la Plaza San Francisco. Este año, los no-toros (pues son personas humanas con petardos, tracas y bengalas encima) se saltan a los jardines. Por unos momentos, se puede respirar en el Torreón.
La mayoría de los bares no abren porque los usan de servicios y la gente no consume. Los que abren, a las 5 están abarrotados.
A esa hora, más o menos, la multitud se mueve hacia el Playapark (a las afueras). Fuentes cercanas (osease, amigas borrachas) me aseguran que a las 9 de la mañana el Playapark sigue de bote en bote. La fuente cercana llega a su casa a las 10.30 de la mañana.
Las churrerías no han abierto.
Martes 1: Resaca generalizada. Vuelta a casa de los forasteros, Trenes llenos. Calles sucias. Pisos destrozados.
Estáis todos invitados: ¡Hasta el año que viene!
Alcázar aprueba en inglés
El viernes 28 de julio Bryan Adams actuó en Alcázar de San Juan (Ciudad Real) ante unos 4000 fans.
Para los que creíamos que estaba viejo, Bryan Adams nos demostró encontrarse en plena forma. Cantó todos sus éxitos, incluyendo solos de guitarra. Nos dejó cantar a voz en grito trozos enteros de canciones. Se extrañó cuando le gritamos "¡Ese Bryan, ese Bryan, eh, eh!", "Torero, torero" y demás borriquerías españolas.
La persona más admirada y odiada esa noche fue Carolina, de Madrid, que subió al escenario para cantar junto a su ídolo el tema When you´re gone. Bailó, cantó, le besó y se echaron una foto.
Al terminar el primer bis, bajó a saludar al público. Sabíamos por dónde estaba porque todos los móviles apuntaron hacia él. De ese modo, pudimos darle la mano y tocarle. Por unos momentos temí que volviera al escenario en calzoncillos porque los espectadores enloquecidos le arrancaran la ropa, pero no fue así.
No dejamos entonces que se marchara y le obligamos a cantar tres baladas, que acompañamos con las luces de nuestros móviles (las nuevas tecnologías sustituyen a los mecheros de toda la vida). Más tarde nos apiadamos de él y, después de un monumental atasco, conseguimos irnos de Alcázar.
El pueblo llenó sus hoteles, pero también colgaron el cartel de completo en los pueblos de alrededor. Entre el público había por igual chicos y chicas, la mayoría bastante jóvenes (eso sí, ninguna quinceañera), y algunos matrimonios mayores.
El recinto estaba muy bien acondicionado, pues sobre la hierba del campo de fútbol pusieron una lona plastificada. Dos barras para bebidas (a 6 euros la copa y a 7.50 el mini de cerveza; calimocho no había) y servicios portátiles.
En Ciudad Real, la misma noche, actuó Estopa en la Plaza de Toros. También lleno completo.
Y ahora lanzo al aire una pregunta (retórica): ¿Qué es lo mejor del verano? Los conciertos.
Para los que creíamos que estaba viejo, Bryan Adams nos demostró encontrarse en plena forma. Cantó todos sus éxitos, incluyendo solos de guitarra. Nos dejó cantar a voz en grito trozos enteros de canciones. Se extrañó cuando le gritamos "¡Ese Bryan, ese Bryan, eh, eh!", "Torero, torero" y demás borriquerías españolas.
La persona más admirada y odiada esa noche fue Carolina, de Madrid, que subió al escenario para cantar junto a su ídolo el tema When you´re gone. Bailó, cantó, le besó y se echaron una foto.
Al terminar el primer bis, bajó a saludar al público. Sabíamos por dónde estaba porque todos los móviles apuntaron hacia él. De ese modo, pudimos darle la mano y tocarle. Por unos momentos temí que volviera al escenario en calzoncillos porque los espectadores enloquecidos le arrancaran la ropa, pero no fue así.
No dejamos entonces que se marchara y le obligamos a cantar tres baladas, que acompañamos con las luces de nuestros móviles (las nuevas tecnologías sustituyen a los mecheros de toda la vida). Más tarde nos apiadamos de él y, después de un monumental atasco, conseguimos irnos de Alcázar.
El pueblo llenó sus hoteles, pero también colgaron el cartel de completo en los pueblos de alrededor. Entre el público había por igual chicos y chicas, la mayoría bastante jóvenes (eso sí, ninguna quinceañera), y algunos matrimonios mayores.
El recinto estaba muy bien acondicionado, pues sobre la hierba del campo de fútbol pusieron una lona plastificada. Dos barras para bebidas (a 6 euros la copa y a 7.50 el mini de cerveza; calimocho no había) y servicios portátiles.
En Ciudad Real, la misma noche, actuó Estopa en la Plaza de Toros. También lleno completo.
Y ahora lanzo al aire una pregunta (retórica): ¿Qué es lo mejor del verano? Los conciertos.





