Papá Noel y el antiperiodismo
En estas fechas señaladas, las noticias sobre Papá Noel y los Reyes Magos abundan en el telediario. No sé si porque la gente trabaja a medio gas o porque no se producen noticias interesantes, pero el caso es que estos temas ocupan bastante espacio en los informativos.
Informar sobre Papá Noel o entes semejantes podría englobarse dentro de una categoría informativa muy delimitada: el antiperiodismo. Vamos a repasar los principios básicos del periodismo:
- Se debe informar de hechos veraces y contrastables, luego aquellos personajes susceptibles de ser sospechosos de no existencia no son noticia.
- Aunque el tema sea recurrente, siempre hay que aportar un elemento de novedad, luego hilvanar tópicos con tópicos e invenciones no es noticia.
- La información ha de ser contrastable, luego hablar de las labores secretas y nocturnas de Papá Noel no se puede verificar.
- El lenguaje deber ser claro, sencillo e inteligible para todos los públicos, luego adornar la retórica por la sospecha de que un niño pase casualmente delante de la televisión y nos escuche no es aceptable.
- El informador no debe burlarse de la audiencia, luego incluir ironías, chistes a medias y guiños no forma parte del buen hacer de un informativo.
A todo esto, recomiendo que los Lunnis hagan un telediario si es que no lo tienen ya, pero ojalá y los profesionales dejen de maltratar y de burlarse del medio en el que trabajan. Y, de paso, que dejen de tomarnos el pelo en los informativos: la mayoría de las personas que se sientan ante un informativo tiene un cociente intelectual medio y pocas ganas de perder el tiempo, por muchas vacaciones que tengamos.
Informar sobre Papá Noel o entes semejantes podría englobarse dentro de una categoría informativa muy delimitada: el antiperiodismo. Vamos a repasar los principios básicos del periodismo:
- Se debe informar de hechos veraces y contrastables, luego aquellos personajes susceptibles de ser sospechosos de no existencia no son noticia.
- Aunque el tema sea recurrente, siempre hay que aportar un elemento de novedad, luego hilvanar tópicos con tópicos e invenciones no es noticia.
- La información ha de ser contrastable, luego hablar de las labores secretas y nocturnas de Papá Noel no se puede verificar.
- El lenguaje deber ser claro, sencillo e inteligible para todos los públicos, luego adornar la retórica por la sospecha de que un niño pase casualmente delante de la televisión y nos escuche no es aceptable.
- El informador no debe burlarse de la audiencia, luego incluir ironías, chistes a medias y guiños no forma parte del buen hacer de un informativo.
A todo esto, recomiendo que los Lunnis hagan un telediario si es que no lo tienen ya, pero ojalá y los profesionales dejen de maltratar y de burlarse del medio en el que trabajan. Y, de paso, que dejen de tomarnos el pelo en los informativos: la mayoría de las personas que se sientan ante un informativo tiene un cociente intelectual medio y pocas ganas de perder el tiempo, por muchas vacaciones que tengamos.
Sí quiero "síquiero"
Unos posts atrás hablaba del escepticismo sentimental y la necesidad de un amor platónico. Bien, hoy vuelvo a remitirme a tal escepticismo para hablar del matrimonio.
Estamos tan acostumbrados en nuestra vida diaria a ver parejas que se rompen, incluso aquellas que creíamos que jamás se romperían, que las parejas estables parecen estar en peligro de extinción. ¿Es posible que seamos tan escépticos, sentimentalmente hablando, que cuando estemos ante un gran amor no lo reconozcamos?
Ayer, en el trabajo, hablaba con unos amigos sobre mi futura boda. Para poneros en contexto diré que mi novio y yo tenemos pensado casarnos dentro de unos tres años y, para entonces, yo tendré unos 24 o 25 años. Al oír esto, todo el mundo se alarma. "¡No te cases, no te cases!", "No necesitas un papel que diga que le quieres" y frases semejantes es lo primero que se escucha. Decir "me voy a casar" ya no parece ser un motivo de alegría para los que se tiene alrededor y ya no se puede hablar de boda sin hablar de separación.
Para el mundo en general, matrimonio es sinónimo de pérdida de libertad. Nos aferramos a la libertad como lo más importante de la vida y yo me pregunto ¿de qué libertad estamos hablando? Llevo siete años saliendo con mi novio y, obviamente, uno cede en unas cosas y otro cede en otras. Para mí, mi noviazgo significa la libertad, es decir, la libertad de hacer lo que quiero, con quien quiero y cuando quiero. Y, aunque ha costado conquistar parcelitas de libertad, cada uno puede salir solo con sus amigos, pero también podemos salir juntos con los amigos de uno y de otro. ¿Para qué queremos otra libertad? Además, yo empecé a salir con él cuando tenía 15 años y, gracias a ello, he podido hacer cosas que otras de mi edad no han podido y llevo un nivel de vida superior, enmuchos aspectos, al de otras personas de mi edad.
Sé que tengo suerte, sé que hoy en día es difícil encontrar una persona con quien conectes tan bien que desees estar con ella el resto de tu vida pero, si la encuentras ¿por qué no casarse? ¿Por qué no tener un papel que diga al mundo entero que nos queremos? ¿Por qué no celebrar una fiesta en honor a nuestro amor?
El escepticismo debería llevar a pensar que el amor no es como en las películas, pero el miedo no debería quitarnos la libertad de tener un amor, dure el tiempo que dure. Hemos avanzado, en esta sociedad, hasta el punto de que una mujer no necesita estar casada para ser alguien, pero eso no quiere decir que por estar casada no seas nadie.
Y es que la gente se vuelve "sosa" con el tiempo. En cuanto se ponen los anillos en los dedos respectivos se acabaron los cubatas, las fiestas, los viajes... Jamás me lo he explicado. Es cierto que, cuando se van cumpliendo años, se hacen menos cosas o se hacen de otra manera, pero creo que en ningún punto del contrato matrimonial pone "no volverás a salir nunca más". ¿Por qué asimilar una cosa a la otra? Dios me salve en el futuro.
Reivindiquemos, pues, el derecho de una persona a casarse. Enhorabuena, desde aquí, a quienes se casen y enhorabuena, también, a quienes no se casen.
(Y felices fiestas)
Estamos tan acostumbrados en nuestra vida diaria a ver parejas que se rompen, incluso aquellas que creíamos que jamás se romperían, que las parejas estables parecen estar en peligro de extinción. ¿Es posible que seamos tan escépticos, sentimentalmente hablando, que cuando estemos ante un gran amor no lo reconozcamos?
Ayer, en el trabajo, hablaba con unos amigos sobre mi futura boda. Para poneros en contexto diré que mi novio y yo tenemos pensado casarnos dentro de unos tres años y, para entonces, yo tendré unos 24 o 25 años. Al oír esto, todo el mundo se alarma. "¡No te cases, no te cases!", "No necesitas un papel que diga que le quieres" y frases semejantes es lo primero que se escucha. Decir "me voy a casar" ya no parece ser un motivo de alegría para los que se tiene alrededor y ya no se puede hablar de boda sin hablar de separación.
Para el mundo en general, matrimonio es sinónimo de pérdida de libertad. Nos aferramos a la libertad como lo más importante de la vida y yo me pregunto ¿de qué libertad estamos hablando? Llevo siete años saliendo con mi novio y, obviamente, uno cede en unas cosas y otro cede en otras. Para mí, mi noviazgo significa la libertad, es decir, la libertad de hacer lo que quiero, con quien quiero y cuando quiero. Y, aunque ha costado conquistar parcelitas de libertad, cada uno puede salir solo con sus amigos, pero también podemos salir juntos con los amigos de uno y de otro. ¿Para qué queremos otra libertad? Además, yo empecé a salir con él cuando tenía 15 años y, gracias a ello, he podido hacer cosas que otras de mi edad no han podido y llevo un nivel de vida superior, enmuchos aspectos, al de otras personas de mi edad.
Sé que tengo suerte, sé que hoy en día es difícil encontrar una persona con quien conectes tan bien que desees estar con ella el resto de tu vida pero, si la encuentras ¿por qué no casarse? ¿Por qué no tener un papel que diga al mundo entero que nos queremos? ¿Por qué no celebrar una fiesta en honor a nuestro amor?
El escepticismo debería llevar a pensar que el amor no es como en las películas, pero el miedo no debería quitarnos la libertad de tener un amor, dure el tiempo que dure. Hemos avanzado, en esta sociedad, hasta el punto de que una mujer no necesita estar casada para ser alguien, pero eso no quiere decir que por estar casada no seas nadie.
Y es que la gente se vuelve "sosa" con el tiempo. En cuanto se ponen los anillos en los dedos respectivos se acabaron los cubatas, las fiestas, los viajes... Jamás me lo he explicado. Es cierto que, cuando se van cumpliendo años, se hacen menos cosas o se hacen de otra manera, pero creo que en ningún punto del contrato matrimonial pone "no volverás a salir nunca más". ¿Por qué asimilar una cosa a la otra? Dios me salve en el futuro.
Reivindiquemos, pues, el derecho de una persona a casarse. Enhorabuena, desde aquí, a quienes se casen y enhorabuena, también, a quienes no se casen.
(Y felices fiestas)
"El Ente" comienza la campaña electoral
Ayer, 21 de diciembre de 2006, alrededor de las 12 de la noche puse, en la 2, el programa "De Calle". La uniquísima Cayetana Guillén Cuervo (y digo uniquísima porque parece que no hay más presentadoras en España) comenzó a contar anécdotas culturales del mundo.
En no sé qué país (perdonen que no tomara nota) se permitió, dentro de una sociedad formada por tribus indígenas, la boda de dos lesbianas, ya que se querían mucho, a cambio de que donaran un buey y algunos víveres más a la comunidad. El comentario de Cayetana fue algo así como: "ya sabéis, gays y lesbianas, no estaría mal que le regalárais un buey a Acebes".
A la vista está el estado de TVE.
En no sé qué país (perdonen que no tomara nota) se permitió, dentro de una sociedad formada por tribus indígenas, la boda de dos lesbianas, ya que se querían mucho, a cambio de que donaran un buey y algunos víveres más a la comunidad. El comentario de Cayetana fue algo así como: "ya sabéis, gays y lesbianas, no estaría mal que le regalárais un buey a Acebes".
A la vista está el estado de TVE.
Los planos-carrie
En clase de narrativa audiovisual nos pusieron el otro día un ejercicio. A partir de un texto, teníamos que describir qué secuencia de planos y movimientos de cámara utilizaríamos para llevarlo a la pantalla. He aquí el texto:
"Hablando, caminando, han dejado los muelles del Sena. Se han detenido ante la entrada de un hotel. Ni uno ni otro dan un paso más. Se miran. Y, entonces, ella le sonríe".
Para mí, la secuencia de planos resultante tendría un nombre muy creativo: "secuencia Carrie Bradshaw". Para quien no lo sepa, Carrie es la protagonista de Sexo en Nueva York y su actividad principal, aparte de escribir artículos e investigar sociológicamente la noche neoyorquina, es llevarse a tíos a la cama. A continuación, una nueva clasificación de conjuntos de planos:
Secuencia Carrie Bradshaw: la pareja va caminando después de su primera cita. Ella lleva un precioso modelito conjuntado con unos carísimos manolos. Ella se detiene ante la puerta de su casa y a veces se sube al primer o segundo escalón (es uno de esos pisos con diez escalones para llegar al portal), él también se detiene y mantienen una conversación absurda. A veces, ni eso. Entonces se miran. Habrá cierta tensión sexual que se resolverá, dependiendo del hombre que se trate, con una sonrisa de ella de clara invitación fornicadora o con un beso de esos de "si te he visto no me acuerdo".
Secuencia Mac-Carrie: Carrie reflexiona sentada en la cama con su portátil (Apple, of course). Voz en off de Carrie para que sepamos lo que está escribiendo. Plano corto del texto que escribe. Plano corto de su cara mirando al techo, a la pared o por la ventana en busca de inspiración sobre la frase final o conclusión de su artículo.
Secuencia desayuno: Carrie y sus tres amigas desayunan y se cuentan sus batallitas sexuales. La denominación real sería "plano de conjunto" y es esencial que cualquiera que estudia cinematografía lo domine para así establecer las relaciones entre personajes, los ejes y todas esas chorradas que hay que aprender.
Todas estas notas las escribo de memoria, debería repasar de nuevo la serie para ver si me he dejado algo en el tintero, pero lo que deberíais hacer sería sentaros delante del DVD y comprobarlo por vosotros mismos. La serie no tiene desperdicio.
"Hablando, caminando, han dejado los muelles del Sena. Se han detenido ante la entrada de un hotel. Ni uno ni otro dan un paso más. Se miran. Y, entonces, ella le sonríe".
Para mí, la secuencia de planos resultante tendría un nombre muy creativo: "secuencia Carrie Bradshaw". Para quien no lo sepa, Carrie es la protagonista de Sexo en Nueva York y su actividad principal, aparte de escribir artículos e investigar sociológicamente la noche neoyorquina, es llevarse a tíos a la cama. A continuación, una nueva clasificación de conjuntos de planos:
Secuencia Carrie Bradshaw: la pareja va caminando después de su primera cita. Ella lleva un precioso modelito conjuntado con unos carísimos manolos. Ella se detiene ante la puerta de su casa y a veces se sube al primer o segundo escalón (es uno de esos pisos con diez escalones para llegar al portal), él también se detiene y mantienen una conversación absurda. A veces, ni eso. Entonces se miran. Habrá cierta tensión sexual que se resolverá, dependiendo del hombre que se trate, con una sonrisa de ella de clara invitación fornicadora o con un beso de esos de "si te he visto no me acuerdo".
Secuencia Mac-Carrie: Carrie reflexiona sentada en la cama con su portátil (Apple, of course). Voz en off de Carrie para que sepamos lo que está escribiendo. Plano corto del texto que escribe. Plano corto de su cara mirando al techo, a la pared o por la ventana en busca de inspiración sobre la frase final o conclusión de su artículo.
Secuencia desayuno: Carrie y sus tres amigas desayunan y se cuentan sus batallitas sexuales. La denominación real sería "plano de conjunto" y es esencial que cualquiera que estudia cinematografía lo domine para así establecer las relaciones entre personajes, los ejes y todas esas chorradas que hay que aprender.
Todas estas notas las escribo de memoria, debería repasar de nuevo la serie para ver si me he dejado algo en el tintero, pero lo que deberíais hacer sería sentaros delante del DVD y comprobarlo por vosotros mismos. La serie no tiene desperdicio.
Te quiero y no es por tu dinero
En estas fechas, donde todo el mundo se abalanzará (si no se ha abalanzado ya) a comprar regalos para todos los familiares y seres queridos (que no siempre tienen por qué coincidir), el regalo sufre, por un lado, una hipervaloración y, por otro, una infravaloración.
Hipervaloración: Si Papá Noel y los Reyes Magos se han olvidado de ti este año serás la persona más desdichada del mundo. No hay nadie que te quiera, nadie que se acuerde de ti aunque sea con un detallito mínimo, ni siquiera la empresa se ha dignado a regalarte una preciosa cesta de Navidad... Matarías por un pequeño regalito, aunque fuera carbón.
Infravaloración: Tienes que hacer tantos regalos que compras cualquier cosa y, según pasan los días, hasta dejas de mirar si el precio se adecua a las circunstancias. Compras regalos desproporcionadamente caros a las personas que no quieres y cualquier nimiedad a la persona que más adoras porque, ya se sabe, "donde hay confianza, da asco".
Mis Reyes Magos se han adelantado este año. Hace meses mi novio me advirtió que no me hiciera ilusiones sobre mi regalo de reyes-cumpleaños-aniversario (que es que a mí se me junta todo) y lo acepté con la mayor tranquilidad. Ni siquiera he pensado aún qué regalarle porque, la verdad, no soy detallista y, además, cuando lo soy nunca acierto.
Ayer me entregó un maletín para un portátil. Mientras intentaba preguntarle qué cojones era eso sin resultar grosera, sacó un portátil de debajo de la cama. Aún no he recuperado el habla.
Mientras decidía si llorar o reir me fue explicando que, por segundo año consecutivo, había logrado convencer a mi padre de comprar a medias un regalo decente. Y eso ya tiene su mérito, no creáis.
Lo que me fascina (porque es, sobre todo, fascinación) de mi novio es la capacidad que tiene de hacerme llorar con cada regalo que me hace. En el caso del portátil no es ya sólo que cueste una pasta (que lo cuesta) sino que sabe cuándo necesito una cosa, para qué la necesito, con qué características... y no duda en recorrerse cientos de tiendas, en llamar por teléfono, en encargar cosas, en convencer a mi padre, en preguntar a quien tenga algo parecido... y, finalmente, sabe cómo sorprenderme en el mismo momento de dármelo.
Para mí los regalos tienen ese valor: saber que alguien te regala algo porque realmente te quiere, y que te quiere igual sea cual sea el importe del regalo e, incluso, si no existe tal regalo. Saber que esa persona se ha preocupado de pensar qué necesitas y cómo lo necesitas es en sí ya el regalo mayor.
Como el año pasado me hizo lo mismo (pero con una cámara de fotos), ya le he prohibido que me regale nada hasta que nos casemos. (Menos mal que, Dios mediante, va quedando menos).
Hipervaloración: Si Papá Noel y los Reyes Magos se han olvidado de ti este año serás la persona más desdichada del mundo. No hay nadie que te quiera, nadie que se acuerde de ti aunque sea con un detallito mínimo, ni siquiera la empresa se ha dignado a regalarte una preciosa cesta de Navidad... Matarías por un pequeño regalito, aunque fuera carbón.
Infravaloración: Tienes que hacer tantos regalos que compras cualquier cosa y, según pasan los días, hasta dejas de mirar si el precio se adecua a las circunstancias. Compras regalos desproporcionadamente caros a las personas que no quieres y cualquier nimiedad a la persona que más adoras porque, ya se sabe, "donde hay confianza, da asco".
Mis Reyes Magos se han adelantado este año. Hace meses mi novio me advirtió que no me hiciera ilusiones sobre mi regalo de reyes-cumpleaños-aniversario (que es que a mí se me junta todo) y lo acepté con la mayor tranquilidad. Ni siquiera he pensado aún qué regalarle porque, la verdad, no soy detallista y, además, cuando lo soy nunca acierto.
Ayer me entregó un maletín para un portátil. Mientras intentaba preguntarle qué cojones era eso sin resultar grosera, sacó un portátil de debajo de la cama. Aún no he recuperado el habla.
Mientras decidía si llorar o reir me fue explicando que, por segundo año consecutivo, había logrado convencer a mi padre de comprar a medias un regalo decente. Y eso ya tiene su mérito, no creáis.
Lo que me fascina (porque es, sobre todo, fascinación) de mi novio es la capacidad que tiene de hacerme llorar con cada regalo que me hace. En el caso del portátil no es ya sólo que cueste una pasta (que lo cuesta) sino que sabe cuándo necesito una cosa, para qué la necesito, con qué características... y no duda en recorrerse cientos de tiendas, en llamar por teléfono, en encargar cosas, en convencer a mi padre, en preguntar a quien tenga algo parecido... y, finalmente, sabe cómo sorprenderme en el mismo momento de dármelo.
Para mí los regalos tienen ese valor: saber que alguien te regala algo porque realmente te quiere, y que te quiere igual sea cual sea el importe del regalo e, incluso, si no existe tal regalo. Saber que esa persona se ha preocupado de pensar qué necesitas y cómo lo necesitas es en sí ya el regalo mayor.
Como el año pasado me hizo lo mismo (pero con una cámara de fotos), ya le he prohibido que me regale nada hasta que nos casemos. (Menos mal que, Dios mediante, va quedando menos).
Buscando hueco en Internet
Lo bueno de las Nuevas Tecnologías es que cualquiera, con unos determinados conocimiento y todo el esfuerzo del mundo, puede hacer cosas curiosas y colgarlas en Internet. Hay mucha basura ciberespacial por ahí, pero hoy no puedo menos que recomendaros que visitéis la página de una buena iniciativa informativa.
Internautas TV es uno de los óganos de expresión de la Asociación de Internautas. Cada día emite un informativo de unos cinco minutos de duración donde se habla de las tecnologías en general, pero especialmente de Internet. No se puede decir que su información sea imparcial, pero es un informativo fresco y, sobre todo, comprensible para cualquiera sea cual sea su nivel de conocimientos.
Desde aquí quiero desearles mucho ánimo (sé que estáis muy liados) y mucha suerte.
Internautas TV es uno de los óganos de expresión de la Asociación de Internautas. Cada día emite un informativo de unos cinco minutos de duración donde se habla de las tecnologías en general, pero especialmente de Internet. No se puede decir que su información sea imparcial, pero es un informativo fresco y, sobre todo, comprensible para cualquiera sea cual sea su nivel de conocimientos.
Desde aquí quiero desearles mucho ánimo (sé que estáis muy liados) y mucha suerte.
Nunca llueve a gusto de todos
Hasta hace un mes todo el mundo estaba contentísimo porque el buen tiempo (para aquellos que no sufrieran la sequía, debe ser) se había prolongado más de lo acostumbrado y permitió que, en el Puente de los Santos, más de uno se diera un chapuzón en el mar. Un mes después todo el mundo está descontento porque no puede ir a esquiar a la montaña y las estaciones están cerradas por falta de nieve. Mientras tanto, la gente repite y vuelve a repetir cada año que las temperaturas en España son muy extremas y que no tenemos entretiempo donde lucir los trajes-chaqueta.
Mi pregunta es: ¿nos hemos vuelto todos locos?
Mi pregunta es: ¿nos hemos vuelto todos locos?





