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ALGO DE TODO
Porque no podría centrarme en una sola cosa
Acerca de
Me llamo Patricia y estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual. Los fines de semana trabajo como maquetadora en La Tribuna de Ciudad Real. Podéis escribirme a soylaveraARROBA hotmailPUNTOcom
Sindicación
 
Cajas, cajas... ¡cajas!
A mi alrededor, todo son cajas y cajas. Allá donde mire, no veo más que cosas empaquetadas o a medio desempaquetar. Y todo ello cubierto de ese polvo que no te deja parar de estornudar. ¿Quién inventó las mudanzas? Deberían estar prohibidas porque son malísimas para la salud.

Llevo días sin dormir con tantas cosas que hacer dándome vueltas por la cabeza. Y eso que ahora se supone que comienzo mis vacaciones. Cada vez más cansada y cada vez con más cosas desordenadas alrededor. Sé que llegará el final de verano y todo seguirá igual, es decir, seguiré preguntándome por qué no lo tiro todo a la basura y comienzo de nuevo.

La ropa... agh, la ropa. ¿Dónde meto tantos jerseys de invierno, que dan calor sólo de verlos? ¿Y la ropa de verano? Llevo años con la misma ropa y por más que compre siempre todo tiene el mismo aspecto. Tiraría mi armario a un río con todo el gusto del mundo si supiera que en alguna tienda, con rebajas o sin ellas, fuera a encontrar algo medianamente decente para ponerse. Porque hay que ver qué cosas más horribles (y caras) hay en todas partes.

Así que aquí estoy, con cajas y miniataques de ansiedad que me llevan a meter la cabeza debajo del grifo... ¡qué calor! Al menos esto me hace no pensar en ese profesor de derecho para el cual "poner objeciones" y "oponerse" no son en absoluto sinónimos y, por lo tanto, intercambiarlos prácticamente invalida la pregunta.
 
¿Tienen los casting "factor x"?
No le encuentro la gracia a Factor X pero no me resisto a concederle su importante papel en la consolidación de un nuevo subgénero televisivo: los casting.

Operación Triunfo fue pionero y las cifras de audiencia lo reflejaron, pero cuando la novedad empezó a desaparecer decidieron emprender una campaña de publicidad previa en forma de casting, para ir generando expectativas en el público. Aquellos casting eran más o menos serios, te arrancaban una sonrisa porque no siempre la gente tiene una adecuada percepción de sí misma pero siempre terminaban siendo, de alguna manera, tiernos. Y se convirtieron en todo un filón.

Operación Triunfo descubrió bastante después que a la gente le gusta ese "efecto House" de decir lo que se piensa. Y, según dicen, fue Risto Mejide el gancho del programa por encima de los triunfitos.

Factor X ha venido a rescatar las migajas de aquéllos intentando seguir explotando un formato que ya no da más de sí. Pueden mantener su audiencia, pero ya no son un fenómeno social. Factor X ha hecho de ese embrión de programa que eran los casting su razón de ser. Creo que cualquier persona recuerda más a la inolvidable chica de ponte el cinturón, a muzaman o a las gothic lolitas que a los verdaderos concursantes. Por otra parte ¿para qué posponer el cinismo si se puede empezar a utilizar precisamente con la gente más increíblemente ridícula? Los casting están preparados exclusivamente para ello, de modo que cuando llega alguien que verdaderamente sabe cantar y tiene posibilidades, los miembros del jurado se sorprenden. Factor X ha encontrado una galería de frikis y, de eso, después ha confeccionado un programa.
 
... Todo empieza aquí...
Mi nuevo coche ha llegado antes que yo a Ciudad Real y allí está esperándome mientras lo matriculan, a la espera que yo termine esta eterna mudanza y pueda disfrutarlo como se merece. Es un regalo de mi padre, un regalo de fin de carrera obtenido un año antes de acabarla (ahora ya no tengo excusa, jaja) y es, además, lo que me ha devuelto la alegría estos días después de ese maldito suspenso de derecho (y que espero que me alegre la vida durante muuuchos años).

¿Qué me decís? ¿Os gusta?




 
La novela efectiva
Dos razones me llevaron a ver El diablo viste de Prada (David Frankel, 2006): a) el precioso cartel donde aparece un zapato rojo cuyo tacón es un tridente y b) la expectativa de ver a Meryl Streep convertida en jefa malvada. Lo demás me traía sin cuidado, pues sabía que iba a pasar un ratito agradable viendo una comedia americana más. Y así fue.

Ayer terminé de leer la novela en la que se basó, escrita por Lauren Weisberger y convertida en bestseller americano. Se trata de una novela amena, agradable, que se lee sin ningún problema y no hace trabajar demasiado al intelecto. Hace gala de un fantástico sentido el humor y trabaja con una gran ironía a lo largo de todo el relato. Su gran virtud es que sabe destacar los pequeños momentos que describen una situación que se alarga en el tiempo.

No creo que la novela tenga más objetivo que el de entretener. No creo en serio que pretenda cargarse una de las bases sobre la que se sustenta nuestra sociedad: el culto a la estética. Aprovecha el leve conservadurismo americano que subyace a toda comedia romántica: la importancia de la familia, la importancia de los valores, el enorme sacrificio que supone elegir entre nuestra carrera y nuestro amor, amigos, etc. El final es el esperado, con mayor o menor dosis de originalidad, porque no puede ser otro.

Por eso digo que El diablo viste de Prada es una novela efectiva, que sabe qué tiene que contar y cuándo, con un lenguaje claro que nos desvela los entresijos del mundo de la moda y del famoseo como si los pudiéramos tocar con los dedos y con los personajes justos y necesarios (el héroe, el oponente, el ayudante, etc., ;) miraos a Propp un poquillo).

Desde luego, es una de las mejores novelas para un fin de examenes, para un letargo en la playa o una semisiesta bajo el aire acondicionado.
 
Ayyy... la memoria selectiva...
Un día de estos escuché en la radio un anuncio curioso. Partía de una situación común: una chica estudia mucho pero siempre, cuando llega al examen, se queda en blanco. La recomendación era tomarse una pastillita que te daba una memoria de elefante.

La primera cuestión es ¿por qué se permite este tipo de anuncios y no otros de dietas y demás cosas peligrosas si el perjuicio es el mismo? Ya me gustaría a mí tomarme una pastillita e ir al examen tan feliz. Yo no digo que el método no funcione, pero el anuncio como que dejaba un poco que desear si hablamos de ética.

Y la segunda cuestión es ¿qué hace que una persona recuerde algo que a otra se le ha pasado por alto? Me pasa mucho últimamente. En mi mente tengo pequeños recuerditos acumulados de cosas muy simples - una mirada, un roce, una palabra, un gesto - que obviamente recuerdo porque he percibido de una forma especial. Es lógico que la otra persona no las recuerde. Pero otras veces recuerdo perfectamente ciertas situaciones o conversaciones que registro en mi cerebro con especial interés y al contrastar con otra persona implicada ésta dice no recordar nada.

¿Qué hace que un determinado momento sea especial para una persona y otra no? Cuando termina un día de trabajo, una noche de fiesta... ¿con qué nos quedamos? ¿Por qué mi balance de una situación es totalmente distinta a la de otros?

Quizá es que yo sea demasiado romántica para estas cosas y le dé más importancia de la necesaria a gestos totalmente fortuitos. Pero es que recordar algunas cosillas es lo que me hace sonreír en un día oscuro. La desilusión viene al contrastar (gran obligación del periodista) y ver que ese pequeño movimiento de una pequeña mota de polvo en la enormidad del mundo sólo ha sido advertida por una misma. De todas formas, tiene su encanto rescatar del eterno olvido algo tan pequeño y tan frágil como un recuerdo y hacerlo partícipe de las horas tontas.
 
Encuentros en la tercera fase
Hace un mes, más o menos, fui a tomar café con unas amigas a un irlandés. Algo en el camarero me llamó la atención y, mientras mi amiga charlaba con él, no podía dejar de pensar si era él. Reconocí sus ojos y enseguida supe que en más de una ocasión había soñado con ellos. Es extraño encontrarte años después con alguien que te ha gustado realmente, al que has intentado conquistar, al que has acosado, al que te has declarado... y que te ha dado calabazas. Él me miró un par de veces, pero ni siquiera sé si me reconoció.

Este jueves salí de copas con unos amigos. Salíamos de tomarnos la penúltima cuando, al abrir la puerta del bar, un chico desde la calle me señaló y comenzó a decir: "a esta la conozco, yo te conozco..." a voces (los excesos etílicos es lo que tienen). "¿Tú eres de natación?" Le contesté que no y le vacilé un poco, pensando que era un niño que se estaba riendo de mí. Pero su cara me sonaba...

Uno de los chicos con los que yo iba se despidió de él llamándole por su nombre y entonces supe quién era. Sí, también me había gustado. Había guardado durante mucho tiempo una foto suya en mi mesilla de noche, había escuchado canciones cursis pensando en él... jamás tuve valor para decirle nada, sólo para gritarle tío bueno (que no lo era ni lo es) cuando me lo cruzaba por la calle. Desde la distancia, no sé qué era más ridículo.

Durante mi adolescencia más asquerosamente adolescente hice cosas extrañas... pero encontrarme en tan poco tiempo con tantos retazos de pasado da que pensar. Hice un repaso de todos esos chicos que me han gustado, delante de los cuales he hecho el ridículo, de aquellos a los que he querido, de aquellos que no me han querido y de aquellos que alguna vez tuvieron un minuto para mí. Del primer chico que me encontré hubiera vuelto a enamorarme porque ha cambiado mucho pero sigue siendo guapo, sigue teniendo esos ojos que me atraparon... aunque ya no sonríe tanto. De este segundo chico ¿qué me pudo llamar la atención? Me costó reconocerle porque ahora, con 25 años, mide lo mismo que cuando tenía 16. Antes eso me parecía adorable, aunque mis amigas se burlaban de él (y de mí) por ello. Ahora todo atractivo ha desaparecido.

¿Y ahora? ¿Qué haría ahora mismo si no tuviera novio? ¿Seguiría corriendo detrás de los chavales en busca del beso soñado? ¿Me prestaría a una noche de sexo sin más? ¿Tendría valor para volver a decirle a un chico, a la cara, que me gusta y soportar que me conteste que sólo me quiere como amiga? ¿Me seguirían gustando todos o tendría algo de criterio? Dónde... dónde... dónde termina la adolescencia y comienza... ¿lo demás?
 
Gran estreno de... Momentos gominola
No, no es una película: es ¡my space! Queda inaugurado como lugar de expresión, exposición, exhibición demás cosas que se os ocurran. Está abierto a todos, así que no dudéis en visitarlo si no tenéis otra cosa mejor que hacer. Pinchad aquí para ver en qué pierdo el tiempo.

Esta peculiar inauguración es una de las múltiples cosas que tenía en mente durante el periodo de exámenes. Ayer fue mi primer día de vacaciones y lo celebré caminando y gastando dinero. Mi primera idea era visitar la exposición de Van Gogh en el Thyssen, pero una larga cola me disuadió. Caminé entonces hasta Cibeles para comprobar que la única prueba de la tremenda fiesta del domingo era la bandera de España atada al cuello de la diosa. Las banderas del Real Madrid habían volado.

Caminando, caminando (que ya es mucho caminar) llegué hasta Sol y me entregué al gran vicio de las compras. En ocasiones normales odio ir de compras pero esta vez tenía tiempo, pelos en las piernas y churretones del autobronceador, así que no podía deprimirme más. Mis escasas neuronas debilitadas tras los exámenes me llevaron franquicia tras franquicia viendo lo que ya había visto días atrás y comprobé que ver una tienda, hoy en día, es verlas todas. Tras ciertas dudas entre lo que actualmente se considera una camiseta o un vestido comprobé que todavía algunos fabricantes siguen apostando por los piratas, aunque los escondan en lo más recóndito del lugar.

Después del calor de los probadores enanos y la gravedad de las perchas, me embarqué a la Fnac. Debo ser algo masoquista, porque me fui directamente a la sección de cine (como si la asignatura de estructura del sistema audiovisual no hubiera existido nunca) y me hice con dos libros del santuario de Woody Allen. También eché un vistazo a las revistas y compré dos (una de ellas con libro de regalo) para acumularlas en la pila de revistas que llevo comprando desde hace dos meses y no me da tiempo a leer.

A partir de ahora espero que vayan saliendo mis planes de verano y al menos logre hacer la mitad de las cosas que me he propuesto.
 
Una final... de película
Las mejores películas, al menos las más memorables, tienen un montón de puntos de giro que te sumen en una tensión permanente y que te plantean expectativas que luego se cumplen o no. A veces, te obligan a repasar mentalmente todo lo que has visto hasta el momento. La liga de fútbol de este año no puede describirse de otra manera. Y, aunque el símil me lo ha robado más de uno, creo que fue lo que me hizo disfrutar.

El hecho de estar ante una fantasía, de no terminar de creer del todo lo que estás viendo o escuchando (como era mi caso) hace que sientas todo de forma más intensa. No soy de las que el fútbol es toda su vida, pero reconozco que me gusta verlo y reconozco que sufro, que sueño, que lloro y que río con este tipo de partidos. No puedo más que quitarme el sombrero ante lo que un deporte como el fútbol puede ofrecer. El fútbol, que a veces nos obliga a soportar tediosos minutos en los que no ocurre nada y que otras nos enseña lo peor del ser humano, esta vez ha desplegado toda su magia no sólo durante 90 minutos, sino durante los intensos fines de semana que nos ha tenido pegados al televisor (y al cable).

Ahora esperemos que el Madrid de baloncesto también haga sus deberes... sólo necesita ganar otro partido más... nerrrrrviossssss
 
Un poquito de humor
Como siempre, celebro el fin del cuatrimestre con la lista de chorradas de clase para que así, aunque se nos derritan las neuronas, al menos nos quede el humor para sobrellevarlo...


Esto es lo que nos enseñan los profesores...

- Yo no me he bajado nunca nada del Emule: se lo bajan otros y me lo
pasan.

-Profe: normalmente la gente que domina Flash es…
Alumna: … un friki

- La pena de muerte no es un derecho humano de los que estamos hablando.

- Nicole Kidman es la confirmación de que Dios no existe: porque una deidad no pude conceder todos los dones a una misma persona, porque canta bien, actúa bien y ¡además es inteligente! Y luego hay que ver cómo está…

- Profe: La película porno es muy realista
Alumna: No, porque nadie hace eso.
Profe: Habla por ti, guapa

- (Por la escena del torno de "Ghost") Esto es lo que se dice un fornicio
guarro.

- En España somos así, lo copiamos todo mal.

Y, para resumirlo todo...
- Qué gentuza habéis tenido como profesores.


Pero los alumnos no nos quedamos atrás...

- Mira, este es el desayuno de los erasmus de Egipto: esparadrapo para momias.

- (Resumen de "Siete novias para siete hermanos") Son siete hermanos que raptan a siete hermanas y luego ellas se enamoran de ellos y se pasan toda la película bailando.

- El final de Ghost parece un salvapantallas de Windows.
 
(IN)Fidelidad
El otro día, mi novio y yo vimos el capítulo 7 de la primera temporada de House. ATENCIÓN: ESTE POST CONTIENE SPOILERS.

Se titulaba Fidelidad y trataba de una mujer que había contraído la enfermedad del sueño, proveniente de África. Se transmite por la sangre y por el intercambio de fluidos. El marido (por cierto, Dominic Purcell, el Lincoln Barrows conndenado a muerte de Prison Break) no había tenido ninguna aventura y aseguraba que su mujer tampoco. A grandes rasgos, si accedía a ponerle una medicación que la salvara de la muerte estaba admitiendo tácitamente que su mujer le había engañado. Así pues, el marido optó por este tratamiento y la mujer sobrevivió, con lo cual estaba claro que ella le había sido infiel. El marido, entonces, la dejó.

A mí me chocó muchísimo ver a un hombre, enamoradísimo como estaba de su mujer (y ella de él, aparentemente), reaccionando de esta manera. En mi opinión, si pasas días y días velando la cama de tu mujer, llorando, rezando para que se recupere, pensando qué harías sin ella, cómo cambiaría tu vida, cómo ha sido de importante para ti... ¿la dejas porque te haya sido infiel? Quiero decir, si la infidelidad hubiera sido puntual (cosa que tampoco se deja claro, dicho sea de paso, pese a que el amante era el mejor amigo de su marido) no creo que por ello el amor sea menos. Al menos, debería haber probado a convivir con ella y, si no puede soportar la idea de la infidelidad, dejarla entonces. Pero ¿por qué no darle una oportunidad? Además, después de estar al borde de la muerte, creo que ella aprendió la lección.

Mi novio, en cambio, pensaba que el hombre había hecho bien, que una infidelidad no se perdona.

Por supuesto, pienso que la infidelidad es sobre todo una falta de respeto hacia la otra persona (y si se pierde el respeto, mal vamos) pero la realidad nos muestra que puede ser fruto de muchas circunstancias y no sé yo hasta qué punto merece la pena tirar por la borda una relación que ha ido bien salvo por eso. Dicen que una infidelidad es signo de que algo más va mal. No voy a caer en el tópico de que una noche de copas le juega malas pasadas a cualquiera, pero el caso es que no creo que una infidelidad, por sí misma, demuestre que quieres menos a la otra persona, sino que tienes unas necesidades aparte. Supongo que si me pasara a mí lo vería de distinta manera, pero creo que sería capaz de perdonar una infidelidad aislada y donde no hubiera sentimientos profundos de por medio.

¿Que pensáis vosotros?
 
Ficción y realidad
En el cine y en la literatura hay obras (perdonad que no me acuerde ahora mismo de ninguna) que utilizan como recurso estilístico (o, incluso, argumental) el contar un mismo hecho desde distintos puntos de vista. Es una idea que me viene muchas veces a la cabeza y que me gustaría aplicar a algún trabajo. Sin embargo, cuando sucede en realidad, la vida se complica hasta extremos insospechados (algo que, de por sí, ya sería un buen argumento) y nadie nos da una clase práctica de narrativa para la vida real.

Los vemos en política, lo vemos en economía, hasta lo vemos en sanidad, pero qué cantidad de veces lo vemos en nuestra vida diaria, en nuestra familia, en nuestro grupo de amigos... qué difícil es decir que sólo hay una interpretación de un hecho, qué difícil admitir que nos hemos equivocado y qué difícil reaccionar bien cuando sabemos que hemos acertado. Ponerse de un lado o de otro, llevar a cabo las cosas en los cauces correctos... qué difícil es todo... y yo preocupada por los examenes...
 
Summer wine
Gracias al post de una amiga me he enterado de que Summer Wine, la canción de Nancy Sinatra, tiene más de una versión. Este tema, versionado por Ville Valo (HIM) y Natalia Avelon, forma parte de la banda sonora de la película 8 miles high, un biopic sobre Uschi Obermaier (interpretada por la misma Natalia Avelon) que probablemente se estrenará en noviembre. He aquí lo que he encontrado buceando en youtube, todo un empacho...


Nancy Sinatra y Lee Hazlewood:



Ville Valo y Natalia Avelon:



Bono y The Corrs:



Emilie Simon y Alain Bashung:

 
Quince años... peculiares
¿Se puede estar embarazada y ser virgen? Este es el punto de partida que toma Quinceañera (Richard Glatzer y Wash Westmoreland, 2006) para acercanos a la realidad de dos chavales desplazados por sus familias por cosas que, desde cualquier otra perspectiva, se considerarían minucias. Se puede tildar de realista o de emotiva, pero sobre todo es muy natural en el sentido de no sobrevalorar ningún elemento. Por fin veo una película en la que la homosexualidad de uno de los protagonistas es un gran hilo conductor de la trama y no por ello se toma a la tremenda. Quizá la sobriedad de la película se echa por tierra en los últimos momentos y esto genera algún que otro desequilibrio pero, en definitiva, es una sencilla película, sin objetivos demasiado elevados, que entretiene.
 
Momentos "gominola"
Pese a ETA, en el mundo hay muchas cosas, por insignificantes que parezcan, por las que merece la pena vivir. Yo los llamo "momentos gominola" porque la primera vez que me regalaron la gominola que me gustaba me di cuenta de que existían. Además, son momentos dulces y blanditos...

-El frescor que entra por la ventana y te hace cosquillas mientras estudias
-Los descansos en la biblioteca con los amig@s
-Plantar la plantita que te han dado en el AVE
-Los consejos anticelulíticos de las amigas
-Que la batería del mp3 te dure hasta que el tren te deja en la estación
-Ver a alguien leyendo atentamente el periódico en el que trabajas
-Un beso al llegar a la estación
-Que las gominolas te ayuden a sobrellevar la alergia
-Los momentos SuperPop con las amigas
-Saber que pronto le volverás a ver

Y vosotr@s... ¿qué momentos "gominola" tenéis?
 
Mundos nuevos
Existen personas que son un mundo en sí mismas, un mundo lleno de diversidad y matices. Son gente a la que admiro y por las que siento una envidia sana. Me gusta estar con ellas porque me regalan historias, o trozos de historias, que yo intento entender. No se parecen en nada a mí, pero es una delicia salir con alguien que realmente tiene cosas que decir.

Nunca sabré hasta qué punto podré hablar con ellas, porque un día confían de repente en mí y al siguiente descubro que hay miles de cosas que aún no sé. A su lado, yo soy una persona muy normal, que escucha y dice sí y no y se ríe de sus chistes y comparte sus vivencias. Luego me dicen que robo historias para contar pero ¿cómo no aprovechar las cosas que la gente te cuenta cuando son una novela en sí mismas?

Nunca sabrá tampoco si podré considerarlas mis amigas, pero me divierte estar con ellas, compartir algunos ratos de vez en cuando. Mis amigas son otras, totalmente distintas y a veces iguales. Tampoco sabré si las cosas que yo cuento son la mitad de interesantes, pero las cuento y a veces me escuchan. Así que, hasta que dure, seguiré rebuscando en otros mundos y quedándome con lo mejor de cada uno.
 
Desperate... love?
Lo confieso: estoy enganchada a Mujeres Desesperadas. Me debato entre ver un capítulo tras otro o espaciarlos para que la emoción dure más. Y es que esta tercera temporada se está superando a sí misma (y pronto no va a quedar nadie más por morir en Wisteria Lane), pero no quería hablar de eso.

Resulta que nuestras desesperadas no tienen nunca reparos en confesar su amor y lo curioso es que normalmente son correspondidas, con menor o mayor grado de dificultad. En la vida real, al menos en la que yo conozco, tienes que callarte.y, a veces, el silencio es como una mordaza que te impide respirar y liberarte.

No se trata sólo del miedo al rechazo pues, al fin y al cabo, es un riesgo que hay que correr si quieres ganar. Existen muchos más factores. A veces llegan señales que no sabemos interpretar y esa sonrisa preciosa, esa carcajada pícara que nos parece lo más hermoso del mundo puede ser fruto de la casualidad o puede estar dedicada únicamente a ti. Puedes estar harta de imaginar que él realmente piensa en ti, que esas miradas furtivas sean verdaderas y no un simple cruce casual; puedes soñar hasta desvanecerte con rozar sus manos o abrazarle muy fuerte, con llenar su cuello de besos, con... con... con. Y siempre habrá algo que te pare.

El perderlo como amigo, el dificultar las relaciones del grupo, el que te vea como una niñata, el que se comporte como un divo ante ti... por mucho que creas que te gusta una persona, nunca sabrás cómo es realmente hasta que no te rechace y tengas que seguir conviviendo con él.

¿Hablar, no hablar? ¿Y qué se puede hacer cuando cada vez que lo miras quisieras decirle que te gusta? ¿Y si no pillas las indirectas, y si no quiere pillarlas? ¿Cómo se dice a un chico normal, que nunca se ha planteado tener nada contigo, que sueñas cada noche con él, que tiemblas cada vez que pasa por tu lado... cómo se confiesa todo lo que te gustaría hacer? Y, además, ¿cómo se han de interpretar sus gestos, cómo se distingue el mero colegueo de la atracción? ¿Por qué algo que de otro modo no te llamaría la atención ahora tiene una importancia suprema? Por qué, por qué, por qué...

A veces suena como una voz en off en mi cabeza... y la realidad cada vez se parece más a Wisteria Lane y, a la hora de la verdad, cada vez se parece menos.