El fin de la pesadilla
Meses de infierno han llegado a su fin con la gran noticia de que Auna, por fin, me ha pagado lo que me debía o, mejor dicho, lo que no me debía (lo que no me debía haber cobrado, puntualizo).
La sopresa ha sido mayúscula cuando he visto que esta vez, con sólo una reclamación telefónica, me han hecho caso. Aún recuerdo aquel lejano junio del año pasado cuando me dirigía a correos alegremente a enviar mi fax de baja. Ahora, por fin, Dios ha escuchado mis súplicas y mi relación con Auna ha terminado para siempre. Soy cruel, lo sé, pero se lo merecen.
La sopresa ha sido mayúscula cuando he visto que esta vez, con sólo una reclamación telefónica, me han hecho caso. Aún recuerdo aquel lejano junio del año pasado cuando me dirigía a correos alegremente a enviar mi fax de baja. Ahora, por fin, Dios ha escuchado mis súplicas y mi relación con Auna ha terminado para siempre. Soy cruel, lo sé, pero se lo merecen.
Comentario:
Felicidades y hasta luego
la dama
la dama
Comentario:
Felicidades... :)





