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Porque no podría centrarme en una sola cosa
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Me llamo Patricia y estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual. Los fines de semana trabajo como maquetadora en La Tribuna de Ciudad Real. Podéis escribirme a soylaveraARROBA hotmailPUNTOcom
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Tecnología para los 9 años
Tengo que reconocerle a El País hacer que hoy no me arrepintiera de comprar el periódico. Luz Sánchez Mellado ha publicado un fantástico reportaje sobre consumo, titulado Quiero esto y lo quiero ya, en El País Semanal. Os transcribo los dos últimos párrafos:

Un móvil UMTS. Un MP3. Una PSP. Un DVD portátil. Una cámara digital de seis megapíxeles. Y la estrella del día: un televisor plano de 25 pulgadas para el cuarto de juegos. No es el inventario de un folleto de Saturn. Es sólo parte del botín de la primera comunión de Elena, de nueve años, celebrada el pasado 27 de mayo en Madrid con un banquete -entremeses, cóctel de marisco, cabrito, tarta, café y copa; el puro, en la calle- de 80 invitados. Ni rastro de la muñeca comulgante, ni del rosario, ni del libro de firmas con tapas de nácar, regalos habitaules de las primeras comuniones de los cuarentones padres de Elena.
¿Qué fue de ellos? "Eso es poca cosa, y además ya no se llevan", dice una invitada. "Puede que sea una barbaridad darle una cámara de 300 euros a una niña de nueve años, pero hay que cumplir con los padres y, ¿qué le regalas a un crío de ahora, que tiene de todo?"


Ahí es nada. Si con nueve años tiene todo esto, y gratis... ¿qué tendrá con 20, con 40, con 60? Los españoles nos quejamos de que la vida está muy cara (que lo está) pero es que no sabemos pasar sin las más abominables chorradas. Es cierto que no todas las niñas recién comulgadas reciben tal sarta de disparates como regalo, pero pongamos que se hacen con un pequeño acervo tecnológico en sólo unos días.

Ahora que me expliquen a mí para qué quiere una niña de nueve años un móvil UMTS: pues para darle quebraderos de cabeza a los padres, porque los niños aprenden rápido y pronto le cogen el truco a los mensajitos, al chat y a todas esas cosas... pero los que pagan la factura son los padres, los que tienen que recargar la tarjeta. ¿Tanta vida social tiene una niña como para tener que comunicarse por móvil si ve a sus amigas todos los días en el cole?

Sigamos repasando: un MP3. Tengo 21 años y dentro de unos días, como regalo de aniversario, mi novio va a regalarme uno. Hasta ahora he tenido un walkam de los de toda la vida o he puesto la radio cuando he estado en casa. No he echado de menos el MP3 y si lo pido ahora es porque de alguna manera tengo que transportar los archivos de un ordenador a otro.

PSP. Personalmente, me parece preciosa. Tiene una calidad excelente de sonido y vídeo y no es demasiado cara (estas cosas se abaratan desde el segundo día que están puestas a la venta). Pero con lo precioso no se come. Los videojuegos pueden ser positivos utilizándolos con moderación (como todo): tener una consola portátil tienta a todo menos a la moderación.

Cámara digital de seis megapíxeles
. Los niños tienen manos de goma y, además, una obsesión eterna por capturar todo lo que hay ante sus ojos. Una cámara desechable la puedes llevar a cualquier parte, tirarla contra el suelo y luego ir a revelar el carrete. Es muy entretenido colocar las fotos pacientemente en un álbum, anotar las fechas por detrás y enseñárselas a los amigos. Una cámara digital hace que en vez de 24 fotos saques 250, que saques la tarjeta de memoria, la metas en el ordenador y ni siquiera te molestes en ponerle nombre. La foto quedará marcada por DSC_000190 o algo parecido.

Y por fin, el regalo estrella. ¡Un televisor plano de 25 pulgadas! Que me expliquen, por favor, para qué coño (y con perdón) necesita una niña un televisor de nada más y nada menos que 25 pulgadas ¡en la sala de juegos! ¿Qué tiene esa niña en el salón, donde ve la tele con sus padres? Me quedo sin comentarios sensatos para este regalo. Eso sí, una pregunta ¿cuánto cuesta? No me lo quiero ni imaginar.

Después de ver el arsenal del que dispondrá esta niña (me gustaría ver cómo guarda todas esas cosas dentro de 15 años en un piso de 30 metros cuadrados construido con contenedores de los que se transportan en barcos) sólo me queda concluir: los regalos son para los padres.

Y ahora, sin ánimo de agotar al lector, un par de observaciones:

- La Comunión tiene de todo menos sentido religioso. No es que yo sea una persona inocente que aún cree que el Espíritu Santo embarga a toooodos los niños de nueve años. Lo que sí quiero decir es que yo hice la Primera Comunión con 18 años, a la vez que la confirmación, y no recibí ni un solo regalo ni hice ninguna fiesta.

- ¿No tendríamos que sentar la cabeza y pensar por un momento como seres racionales? Mis padres han tenido dos comuniones este año: a mi prima le regalamos un colección de libros de El barco de vapor (símbolo permanente de la infancia) y al hijo de unos amigos, una colección de libros de una pandilla que juega al fútbol y un juego para la Nintendo DS. Cuando iba a comprar los regalos para estos chicos, me preguntaba si estaba haciendo lo correcto. Un libro, para mí, siempre ha tenido un valor unitario (bueno, las colecciones de libros son preciosas, pero un libro es por definición una obra independiente) y regalar 30 libros de golpe me parecía casi un sacrilegio. Se pierde la emoción de ir con el dinero ahorrado a una librería y pasarse dos horas eligiendo el título que mejor puede satisfacernos. Aún así, creo que estos regalos serán un poco más útiles, y la ilusión durará más tiempo, que un televisor plano de 25 pulgadas.
No