La magistral Sombra del Viento
Si me gusta ser escritora (si es que lo soy) es por poder crear alguna vez algo como La sombra del viento, una novela que ha ingresado recientemente en la lista de novelas a las que aspiro a imitar (ver más abajo).
La sombra del viento es, más que una novela, un aliento de vida. Te absorbe de tal manera desde la primera página (literalmente) que durante las horas que dure la lectura no volverás a ser la misma. Mientras estás leyendo, te sientes más viva y más muerta a la vez. Sufres, lloras, gritas de impotencia y te enamoras; te enamoras de cada personaje, de cada rasgo que le identifica, de cada palabra que dice y de cómo la dice. Porque si La sombra del viento tiene algo es, sin duda, maestría y dominio del idioma.
Cada frase está escrita con un fino hilo de ironía y, a la vez, la prosa de Ruiz Zafón es dura y penetrante, casi increíble. Hace que la historia se escape de las líneas sobre el papel y vuele alrededor y, más que leer, se sienta su latido.
La trama es soberbia. Compararla con las muñecas rusas estaría quizá demasiado manido ya, y lo cierto es que es algo más que eso. La estructura es sorprendente. Al principio se compone de episodios breves, al estilo del Código Da Vinci (como si esta estructura no se hubiera utilizado desde el principio de los siglos) pero a medida que avanza la trama surgen más voces. Realmente, son dos vidas las que se entrelazan, pero esas dos vidas están tan surcadas de otras, más o menos importantes pero siempre deliciosas.
La sombra del viento deja un regusto amargo y un nudo en la garganta. Es el regusto amargo de las grandes historias, de las historias que son más grandes que la vida. Concebir semejante mejunje de emociones es el signo de que una novela está viva y crece y arde conforme aumenta el número de lectores. La sombra del viento no es un bestseller al uso (sin que este término resulte peyorativo, que yo soy una gran defensora de los superventes), sino un libro con alma propia. La sombra del viento es un bebé al que mimar, pero un bebé maduro que siempre sabe más que el lector.
La sombra del viento es, en definitiva, un libro que nadie debe olvidar leer al menos una vez en la vida.
No dejes de leer...
1. El Conde de Montecristo, de Alejandro Dumas
1. Los Miserables, de Víctor Hugo
1. Los Pilares de la Tierra, de Ken Follet
1. Malena es un nombre de tango, de Almudena Grandes
1. La Sombra del Viento, de Carlos Ruiz Zafón
La sombra del viento es, más que una novela, un aliento de vida. Te absorbe de tal manera desde la primera página (literalmente) que durante las horas que dure la lectura no volverás a ser la misma. Mientras estás leyendo, te sientes más viva y más muerta a la vez. Sufres, lloras, gritas de impotencia y te enamoras; te enamoras de cada personaje, de cada rasgo que le identifica, de cada palabra que dice y de cómo la dice. Porque si La sombra del viento tiene algo es, sin duda, maestría y dominio del idioma.
Cada frase está escrita con un fino hilo de ironía y, a la vez, la prosa de Ruiz Zafón es dura y penetrante, casi increíble. Hace que la historia se escape de las líneas sobre el papel y vuele alrededor y, más que leer, se sienta su latido.
La trama es soberbia. Compararla con las muñecas rusas estaría quizá demasiado manido ya, y lo cierto es que es algo más que eso. La estructura es sorprendente. Al principio se compone de episodios breves, al estilo del Código Da Vinci (como si esta estructura no se hubiera utilizado desde el principio de los siglos) pero a medida que avanza la trama surgen más voces. Realmente, son dos vidas las que se entrelazan, pero esas dos vidas están tan surcadas de otras, más o menos importantes pero siempre deliciosas.
La sombra del viento deja un regusto amargo y un nudo en la garganta. Es el regusto amargo de las grandes historias, de las historias que son más grandes que la vida. Concebir semejante mejunje de emociones es el signo de que una novela está viva y crece y arde conforme aumenta el número de lectores. La sombra del viento no es un bestseller al uso (sin que este término resulte peyorativo, que yo soy una gran defensora de los superventes), sino un libro con alma propia. La sombra del viento es un bebé al que mimar, pero un bebé maduro que siempre sabe más que el lector.
La sombra del viento es, en definitiva, un libro que nadie debe olvidar leer al menos una vez en la vida.
No dejes de leer...
1. El Conde de Montecristo, de Alejandro Dumas
1. Los Miserables, de Víctor Hugo
1. Los Pilares de la Tierra, de Ken Follet
1. Malena es un nombre de tango, de Almudena Grandes
1. La Sombra del Viento, de Carlos Ruiz Zafón





