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ALGO DE TODO
Porque no podría centrarme en una sola cosa
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Me llamo Patricia y estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual. Los fines de semana trabajo como maquetadora en La Tribuna de Ciudad Real. Podéis escribirme a soylaveraARROBA hotmailPUNTOcom
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Gente pa tó (part II)
Es gracioso comprobar que cada ser humano tiene una visión muy distinta del mundo que le rodea. El entorno es uno, pero cambia según los ojos que lo miren. Este fenómeno resulta mucho más curioso cuando se refiere a la percepción de una misma.

Cuando era pequeñita, mis primas se pasaban el día limpiando por orden de su madre. Con ocho años ya sabían fregar el suelo y lavar los platos y yo, como mi madre era ama de casa, pues me dedicaba a los menesteros propios de la edad. Luego fui creciendo y tuve que hacer cosas por mí misma (tanto de limpieza como de comida) porque mi madre ya no estaba en casa. Siempre me consideré ni guarra ni limpia, más bien ordenada. Mi máxima siempre ha sido que no importa tanto limpiar como no ensuciar.

Cuando me fui a vivir "sola", al comenzar la universidad, fui comprobando que, a mi alrededor, chicas de mi edad que habían crecido en un ambiente semejante al mío eran infinitamente más guarras que yo. No sólo no limpiaban sino que, además, todo lo dejaban puesto en medio, desde ropa a comida.

Después mé marché a vivir en un piso con dos amigas. El primer año estuvo bien en todos los aspectos, incluido el de la limpieza. El segundo año fue horroroso. Una de ellas, entre otras cosas, hacía cosas que me desconcertaban, tales como no recoger los pelos de la bañera, derramar el maquillaje en el lavabo y no limpiarlo, poner las botas manchadas de tierra en la mesa baja del salón, etc. Al final, por estas y otras cosas, terminamos riñendo.

El día que me fui, a finales de junio, empaqueté todo, limpié mi habitación y el salón y bajé las bolsas de basura. Las habitaciones de mis compañeras seguían llenas de sus cosas, con lo cual fui yo la primera que me fui. Me llevé todo porque no volvería más a ese piso. En todo el verano no he echado de menos ninguna prenda.

Esta mañana (estamos en octubre) he tenido un intercambio de sms muy interesante que paso a relatar a continuación:

Ella: Te dejaste ropa sucia en casa. Dime si te pasas a recogerla o si la tiro.
Yo: No me dejé nada. Pregúntale a (la otra) si es suya y, si no, haz lo que quieras con ella.
Ella: La ropa sucia tiene que ser tuya porque estaba en tu habitación. Dime qué hago con ella.
Yo: No me voy a pasar a recogerla. Así que úsala, recíclala o aprovéchala para algo.
Ella: Pues tiraré tus camisetas, bragas y calcetines sucios que has dejado de recuerdo.
Yo: Nosotras tenemos más razones para estar enfadadas contigo, así que habla con educación. Según (la casera), (la otra) tuvo que limpiar el piso el último día para que nos devolviera toda la fianza.
Ella: No tengas cara de echarme la culpa a mí porque tú te fuiste después que yo. Ya hablé con la casera y está todo arreglado. Ojalá y encuentres a una persona que sea como tú.
Yo: Cuando yo me fui estaban todas tus cosas en la habitación y el baño, así que me fui antes que tú y limpié antes de irme. Como no queremos saber nada la una de la otra, no sé para qué estamos discutiendo. No hace falta que contestes.
Ella: Las cosas no son así. No quiero quedar yo como una guarra cuando es al revés. Repito, que te vaya bien en la vida.

Llegadas a este punto, creo que es inútil hacer ganar dinero a Movistar con los sms, así que prefiero que ella siga siendo feliz en su ingnorancia. Lo que no sé es para qué me he pasado yo dos años limpiando sus pelusas, retirando sus pelos de la bañera y limpiando sus platos si luego soy una guarra. Vuelvo a mis orígenes: antes me llamaba guarra mi abuela y ahora me llama guarra una persona que ha demostrado ser amiga mía durante tres años y no conocerme.

Al menos yo sí que tengo a alguien que es como yo (según ella), una pareja que es capaz de limpiar y cocinar y hacer todo eso con cariño, aparte de darme todo el amor que necesito. Ella, sin embargo, se ha quedado con uno de los mejores pisos de Getafe (porque encima se quedó ella el piso y nos echó a las demás) pero no tiene a nadie que le enseñe lo que es la vida. Tendrá nuevas compañeras que vayan limpiando detrás de ella hasta que se cansen o hasta que ella le haga una de las jugarretas que nos hizo a nosotras. Y cuando esas mismas digan que no ven normal lo que hacen, ella seguirá creyendo que los raros somos el resto de seres humanos y que ella es limpia y normal.

Si es que hay gente pa tó. Y un misterio sin resolver... si yo me fui antes que ella y ella no ensució.. ¿de dónde salieron las bolsas de basura y las cosas puestas en medio que había cuando llego (la otra) y tuvo que estar limpiando una mañana entera? Cuarto Milenio, he aquí un desafío.
 
Comentario:
No vale la pena que malgastes dinero en mensages, tú sabes lo que paso y sabes como eres, así que eso debería ser suficiente para sentirte bien.
 
Comentario:
Yo que he sido una de las que, dia a dia, durante el ultimo curso, he vivido tus historias del piso, y he conocido a tus compis, tengo que decir que me parece super fuerte, por parte de la otra, claro, ese cruce de mensajes. Q la den!
Q pena que yo no pueda contarte dia a dia todo lo que pasa en mi casa, y mis aventuras de ser la primera vez que vivo sola.
Vamos, que no estoy mal, pero todo se puede mejorar. Mi casera es un encanto, pero el casero me suelta ironias, lo cual viviendo en un pasi con un idioma diferente es mas dificil de coger. Indirectamente, me llamo guarra. Pero la razon de que siempre todo este lleno de grasa es que en este pais aun no saben lo que es la vitroceramica.
Pero para ilustros con que derecho el me puede llamar guarrra a mi: ellos cenan antes que yo. Yo tengo que cenar encima de sus migas, pero al dia siguiente tengo que desayunar encima de sus migas.
Y el hombre no hace nada de la casa, la pobre mujer hece todo.
No