La sociedad de la (des)información
Estos días, en clase, estamos reflexionando sobre la Sociedad de la Información y el Conocimiento en la que, supuestamente, estamos inmersos. La mayoría de los presentes en clase coincidíamos en que tal sociedad global no existe, pues hay lugares en el planeta donde, como no tiene qué comer y se mueren de SIDA, pues estar informados o no se la trae al pairo, aunque fsea eso lo que les puede salvar la vida.
Además, hay huecos residuales en nuestra sociedad donde la imbecilidad de las gentes hace que una confusión en la información hagan perder una mañana a una persona. Esto se junta con la creencia de que un ser humano con una vida normal no tiene cosas más interesantes que hacer que estar un mañana en la sala de espera de un hospital.
Tenía cita en diciembre para hacerme un electroencefalograma. Me llamaron antes de ayer para decirme que se me adelantaba a hoy (día 9 de noviembre) a las 8.30 de la mañana. Cuando sale la enfermera a recoger los volantes me dice que no tiene ninguna cita a esa hora, que vaya al mostrador de citación para que me aclaren la confusión. Allí me dicen que la cita no era a las 8.30 sino a las 11 (¿se parecen acaso en algún número?), así que, como yo entro a trabajar a las 12, le digo a la enfermera que si puede hacer algo para adelantármelo. Ella dice que en su lista de pacientes no me tiene apuntada tampoco para las 11. Menos mal que se ha apiadado de mí y me ha prometido hacerme la prueba en el primer hueco que tuviera.
Así que allí me tienen, resignada a pasar la mañana entera en sillas duras de madera, cuando vuelve a salir, pregunta por los que esperan para un encefalograma y nadie contesta. Así que debe ser que Dios me ha echado una mano y he podido pasar enseguida.
Mi pregunta es ¿tan difícil es dar una cita con una fecha y una hora correctas? ¿Hace falta ser un gran especialista en citaciones? ¿Hay un máster en citaciones, acaso? Y, si es que lo hay, ¿por qué siempre cogen a la persona más inútil de cuantas haya para que gestione la vida de los pacientes?
Además, hay huecos residuales en nuestra sociedad donde la imbecilidad de las gentes hace que una confusión en la información hagan perder una mañana a una persona. Esto se junta con la creencia de que un ser humano con una vida normal no tiene cosas más interesantes que hacer que estar un mañana en la sala de espera de un hospital.
Tenía cita en diciembre para hacerme un electroencefalograma. Me llamaron antes de ayer para decirme que se me adelantaba a hoy (día 9 de noviembre) a las 8.30 de la mañana. Cuando sale la enfermera a recoger los volantes me dice que no tiene ninguna cita a esa hora, que vaya al mostrador de citación para que me aclaren la confusión. Allí me dicen que la cita no era a las 8.30 sino a las 11 (¿se parecen acaso en algún número?), así que, como yo entro a trabajar a las 12, le digo a la enfermera que si puede hacer algo para adelantármelo. Ella dice que en su lista de pacientes no me tiene apuntada tampoco para las 11. Menos mal que se ha apiadado de mí y me ha prometido hacerme la prueba en el primer hueco que tuviera.
Así que allí me tienen, resignada a pasar la mañana entera en sillas duras de madera, cuando vuelve a salir, pregunta por los que esperan para un encefalograma y nadie contesta. Así que debe ser que Dios me ha echado una mano y he podido pasar enseguida.
Mi pregunta es ¿tan difícil es dar una cita con una fecha y una hora correctas? ¿Hace falta ser un gran especialista en citaciones? ¿Hay un máster en citaciones, acaso? Y, si es que lo hay, ¿por qué siempre cogen a la persona más inútil de cuantas haya para que gestione la vida de los pacientes?





