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ALGO DE TODO
Porque no podría centrarme en una sola cosa
Acerca de
Me llamo Patricia y estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual. Los fines de semana trabajo como maquetadora en La Tribuna de Ciudad Real. Podéis escribirme a soylaveraARROBA hotmailPUNTOcom
Sindicación
 
Cuando la forma es el contenido
El sábado por la noche, en una de esas conversaciones profundas de sábado por la noche, una amiga me preguntó qué es eso de ser maquetadora. Tranquilos, no es que todos seáis unos incultos, yo tampoco sabía qué era eso antes de entrar en la carrera y sólo lo he aprendido ahora que trabajo como tal.

Según el DRAE, una maqueta es un "boceto previo de la composición de un texto que se va a publicar, usado para determinar sus características definitivas". La palabra "maquetador" ni siquiera viene (sería tan fácil de definir como "aquella persona que hace maquetas", pero claro, ser maquetador no es lo mismo que ser maquetista.) Después de la discusión terminológica que a nadie interesa, paso a narrar cuáles son las funciones del maquetador en un periódico local, como es mi caso.

Por la mañana se hace planillo, que significa organizar el periódico en función de la publicidad que haya, de cuántas páginas quiera o pueda llenar cada sección y de cuántas páginas envíen hechas "los jefes de arriba". Una vez organizado todo ello (y discutido con redactores, jefes, comerciales de publicidad y, si se pone, imprenta) se reparte a los trabajadores para que puedan comenzar a organizarse.

Mientras tanto, el maquetador hace una serie de cosas extrañas, informáticas, que no merece la pena explicar.

El resto de la mañana-tarde se emplea en maquetar las páginas. Para ello, los redactores te presentan el boceto del que habla la RAE, muchas veces ilegible y, otras, susceptible de ser interpretado con esfuerzo. En Quark (o el programa que se tercie dependiendo de la empresa) se comienzan a realizar las páginas. Si tuviera que describirlo, yo diría que se trata de una especie de esqueleto compuesto de cajas y hojas de estilo donde posteriormente los redactores escribirán. Ahí se especifica el cuerpo del titular, la dimensión del texto, el tamaño de las fotografías, etc. No se trata exactamente de diseño, pues las normas de diseño no las decide el maquetador en el día a día (aunque también), sino que las aplica.

¿Y cómo influye la maquetación en el contenido del periódico? Ahí quería yo llegar. Pese a ser los grandes olvidados de los medios, ser maquetador tiene su aquél, pues eres el que dice al final qué cantidad de texto ha de escribir cada uno. Los redactores organizan la información, pero si la foto tiene que ser más grande o si una noticia no puede ser más grande de lo acordado, los redactores deben ceñirse a ello. Si entra una publicidad en una página ya terminada, hay que cortar por lo sano, remaquetar o cambiar de idea respecto a la organización de la información. Los maquetadores, como los comerciales de publicidad o como la imprenta, ponen sus límites.

Sin embargo, el diseño no sólo limita el contenido o lo alarga según las necesidades. El diseño, aunque no se note especialmente en un periódico, y menos local, puede ayudar y ser parte del contenido. A veces, la forma puede ser el contenido.

En las revistas de moda, diseño, arquitectura, decoración, fotografía, etc., la maquetación es un elemento fundamental e imposible de negar. Se me ocurren miles de ejemplos pero diré que, en cine, en ocasiones el sentido se genera precisamente por la forma. Y eso puede ocurrir en una publicación periódica y no por ello debe ser menos creíble. El problema es que muchos intelectuales tienden a infravalorar el cometido de la forma, de lo superficial, de la estructura en un medio que, eminentemente, distribuye información y crea opinión pública. De ahí que seamos los grandes olvidados y nos veamos obligados a explicar, una y otra vez, qué coño hacemos en el trabajo.

El resto del día se hacen cosas pequeñas que no por serlo son menos importantes. Pequeños (o grandes) cambios de planillo o de maqueta, picado de programación de televisión y pegado de páginas enviadas por el grupo editorial, entre otros (ah, y la información del tiempo ¡!)

El que entra "de cierre" continúa con esta labor. Por último, se da "visto bueno" a cada página y se envía a imprenta. Te esperas a que te confirmen que habrá periódico al día siguiente y ¡a casita! Ahora solemos cerrar a las 12 o 12.30, pero mi récord (en cuatro meses y medio que llevo) ha sido las 2.30 de la madrugada.

Si queréis hacerme un favor, a partir de ahora fijaos, aunque sea cuando vayáis en el metro apretujados, en cómo está repartida una publicación, cómo se estructura, qué elementos comunes tiene y cómo distribuye el espacio. Detrás de esas cosas, tan desapercibidas pero que, al fin y al cabo, son las que hacen posible que se pueda leer un periódico, estamos unas cuantas personitas que nos hemos peleado con todo el mundo para poder sacar adelante "eso" que tienes entre las manos. Empecemos a valorar, aunque sólo sea un poquito, la forma.

 
Comentario:
Pues me parece realmente interesante el trabajo del maquetador...
No