logotipo

img_google
ALGO DE TODO
Porque no podría centrarme en una sola cosa
Acerca de
Me llamo Patricia y estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual. Los fines de semana trabajo como maquetadora en La Tribuna de Ciudad Real. Podéis escribirme a soylaveraARROBA hotmailPUNTOcom
Sindicación
 
Te quiero y no es por tu dinero
En estas fechas, donde todo el mundo se abalanzará (si no se ha abalanzado ya) a comprar regalos para todos los familiares y seres queridos (que no siempre tienen por qué coincidir), el regalo sufre, por un lado, una hipervaloración y, por otro, una infravaloración.

Hipervaloración: Si Papá Noel y los Reyes Magos se han olvidado de ti este año serás la persona más desdichada del mundo. No hay nadie que te quiera, nadie que se acuerde de ti aunque sea con un detallito mínimo, ni siquiera la empresa se ha dignado a regalarte una preciosa cesta de Navidad... Matarías por un pequeño regalito, aunque fuera carbón.

Infravaloración: Tienes que hacer tantos regalos que compras cualquier cosa y, según pasan los días, hasta dejas de mirar si el precio se adecua a las circunstancias. Compras regalos desproporcionadamente caros a las personas que no quieres y cualquier nimiedad a la persona que más adoras porque, ya se sabe, "donde hay confianza, da asco".

Mis Reyes Magos se han adelantado este año. Hace meses mi novio me advirtió que no me hiciera ilusiones sobre mi regalo de reyes-cumpleaños-aniversario (que es que a mí se me junta todo) y lo acepté con la mayor tranquilidad. Ni siquiera he pensado aún qué regalarle porque, la verdad, no soy detallista y, además, cuando lo soy nunca acierto.

Ayer me entregó un maletín para un portátil. Mientras intentaba preguntarle qué cojones era eso sin resultar grosera, sacó un portátil de debajo de la cama. Aún no he recuperado el habla.

Mientras decidía si llorar o reir me fue explicando que, por segundo año consecutivo, había logrado convencer a mi padre de comprar a medias un regalo decente. Y eso ya tiene su mérito, no creáis.

Lo que me fascina (porque es, sobre todo, fascinación) de mi novio es la capacidad que tiene de hacerme llorar con cada regalo que me hace. En el caso del portátil no es ya sólo que cueste una pasta (que lo cuesta) sino que sabe cuándo necesito una cosa, para qué la necesito, con qué características... y no duda en recorrerse cientos de tiendas, en llamar por teléfono, en encargar cosas, en convencer a mi padre, en preguntar a quien tenga algo parecido... y, finalmente, sabe cómo sorprenderme en el mismo momento de dármelo.

Para mí los regalos tienen ese valor: saber que alguien te regala algo porque realmente te quiere, y que te quiere igual sea cual sea el importe del regalo e, incluso, si no existe tal regalo. Saber que esa persona se ha preocupado de pensar qué necesitas y cómo lo necesitas es en sí ya el regalo mayor.

Como el año pasado me hizo lo mismo (pero con una cámara de fotos), ya le he prohibido que me regale nada hasta que nos casemos. (Menos mal que, Dios mediante, va quedando menos).
 
Comentario:
Eso es un novio detallista, y que sabe escuchar... A ver si le respondes igual ;) (es broma).
Sois muy afortunados, uno por saber regalar y tú por saber agradecer, ambas cosas son igual de importantes :).
Un saludo
No