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ALGO DE TODO
Porque no podría centrarme en una sola cosa
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Me llamo Patricia y estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual. Los fines de semana trabajo como maquetadora en La Tribuna de Ciudad Real. Podéis escribirme a soylaveraARROBA hotmailPUNTOcom
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Los cinéfilos soñadores
Soñadores (The dreamers, 2003) es, cuanto menos, una película extraña. Bajo órdenes de Bernardo Bertolucci, la película fue filmada en francés e inglés en un París que intenta rememorar los vestigios de la primavera del 68.

La reflexión política se cuela en cada fragmento, pero no es más que una excusa para explorar el descubrimiento de la sexualidad humana, conectada expresamente con el placer voyeur del cine. Soñadores es, ante todo, un homenaje directo al séptimo arte no solamente a través de sus clásicos. Con el talento que se le supone a un cineasta de la talla de Bertolucci, algunas memorables películas se cuelan en la historia como pequeños guiños, pero también como parte de la trama. Los protagonistas van al cine, pero también vivien por y para él; el cine es, por tanto, el desencadenante de la historia, pero también el sentido último de la película. Un juego tan inocente como adivinar de qué película se trata se convierte en algo comprometedor, misterioso y lleno de una extremada tensión sexual.

El sexo es el otro gran protagonista de la cinta. Un sexo que no se entiende a simple vista. Bertolucci nos ofrece una profunda reflexión sobre las relaciones sexuales que se forja a base de sutilezas; las escenas sexuales son explícitas, pero también muy sugerentes. Quizá el excesivo celo en mostrar los recovecos de una relación muy alejada de las relaciones al uso hace que el film dude entre le profundidad y la superficialidad, pero lo que no se puede negar es que todo ello contribuye a la recreación de un universo muy concreto, de una atmósfera creíble y extraña a la vez.

Pese a que la crítica no va muy allá, es interesante leer el cómo se hizo que nos ofrece La Butaca sobre esta película.
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