Sick and tired
A veces se encadenan una serie de días que, no se sabe muy bien porqué, terminan torciéndose. Son esos días en los que llegas a casa agotada, con todo el cuerpo dolorido pero también una especie de dolor en el alma que no termina de dejarte respirar. Son esos días en los cuales desearías no despertarte jamás pero, al mirar alrededor, ves todo un mundo repleto de oportunidades que no merece la pena desperdiciar. En estas ocasiones se diría adiós a todo, al trabajo, a los estudios, a las pequeñas ilusiones diarias... se diría adiós hasta a uno mismo con tal de no vernos reflejados en el espejo.
Es entonces cuando ni siquiera una palabra amable sino el mero hecho de que alguien te haga caso, de que alguien te mire de una manera determinada, como reconfortándote o, incluso, una carita simpática en el messenger actúan como un poderoso reconstituyente que devuelve las ganas de vivir, de respirar, de saltar, de hablar, de viajar... de vivir.
A veces, esa carita simpática en el messenger no se da cuenta de lo importante que es que a una egocéntrica como yo le pregunten qué tal. A veces, esa carita ha caído allá por casualidad, sin una intención específica por parte de quien te habla. A veces es síntoma de un aburrimiento mutuo. Pero esa ventanita que palpita en la parte inferior del monitor quiere decir que alguien se acuerda de ti, que alguien ha perdido dos segundos de su vida hablándote... y a veces, digo, a veces, no se necesita más para volver a ponerse en pie.
Es entonces cuando ni siquiera una palabra amable sino el mero hecho de que alguien te haga caso, de que alguien te mire de una manera determinada, como reconfortándote o, incluso, una carita simpática en el messenger actúan como un poderoso reconstituyente que devuelve las ganas de vivir, de respirar, de saltar, de hablar, de viajar... de vivir.
A veces, esa carita simpática en el messenger no se da cuenta de lo importante que es que a una egocéntrica como yo le pregunten qué tal. A veces, esa carita ha caído allá por casualidad, sin una intención específica por parte de quien te habla. A veces es síntoma de un aburrimiento mutuo. Pero esa ventanita que palpita en la parte inferior del monitor quiere decir que alguien se acuerda de ti, que alguien ha perdido dos segundos de su vida hablándote... y a veces, digo, a veces, no se necesita más para volver a ponerse en pie.
Comentario:
ultimamente yo me siento en esos días en los q parece q no vales una mierda y todo te sale mal. En los q te sientes una puñetera precaria explotada, y vas a clase para nada.Y vuevo a leer una postal, o espero una conexión del messenger, y todo cambia. Pero añoro estar donde no puedo estar.
PD: Perdona si estos días no te he hecho mucho caso por el messenger, pero yo tb estoy muy puff, y prefiero contarte todo un día detalladamente.
PD: Perdona si estos días no te he hecho mucho caso por el messenger, pero yo tb estoy muy puff, y prefiero contarte todo un día detalladamente.





