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ALGO DE TODO
Porque no podría centrarme en una sola cosa
Acerca de
Me llamo Patricia y estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual. Los fines de semana trabajo como maquetadora en La Tribuna de Ciudad Real. Podéis escribirme a soylaveraARROBA hotmailPUNTOcom
Sindicación
 
Autorreflexión
El trabajo es eso que se lleva gran parte de tu tiempo (y, cuando eres estudiante, de tu tiempo libre), eso de lo que (siempre) terminas hablando un sábado por la noche, eso que a veces consigue hacerte feliz y eso que echas de menos cuando no lo tienes y lo odias cuando lo tienes. El trabajo es la máxima expresión del "ni contigo ni sin ti".

Estos días estoy elaborando una memoria sobre mi trabajo como maquetadora, para que me lo convaliden como practicum el último año de carrera (el año que viene, si Dios quiere). Es difícil ponerse a reflexionar sobre eso que ya se ha convertido en habitual, es difícil pararse a destacar qué es lo normal, lo anormal y lo que te sigue llamando la atención un año después de empezar a trabajar.

Y es que ahora que voy a cumplir mi primer año como trabajadora (hay que ver cómo pasa el tiempo) siento que sé menos que nunca. Y entonces me doy cuenta de lo poco que sabía cuando empecé y de lo muchísimo que me queda por aprender. ¿Alguna vez se llega a controlar el trabajo del todo? Porque a mí, aún hoy, se me escapan muchas cosas de las manos.

Sin ir más lejos, me pasé toda la semana acojonada (perdón por el palabro) porque había cambiado mis turnos habituales. Las elecciones, que nos complican la vida a todo el mundo, eran un fantasma difícil de lidiar. El domingo, al salir del trabajo a las tantas de la noche, me di cuenta de que lo había superado. Puede parecer una tontería, pero para mí este fin de semana era todo un reto. Y, sin embargo, todo pasa.

Ya me pasó en Semana Santa, cuando después de mucho tiempo volví a trabajar en jornada diaria "normal". Ya se me había olvidado el estrés del día a día, los timbrazos de los teléfonos, los interminables cambios de publicidad, el bullicio de la gente entrando y saliendo... Y es que aunque parezca descabellado trabajar los fines de semana, he de decir que sábados y domingos, salvo para deportes, son un remanso de paz comparados con los días laborables para el resto de los mortales.

A veces llego deprimida a casa porque he hecho mal mi trabajo. A veces se me cae el mundo encima porque he tenido una enorme metedura de pata (otra más). A veces siento que no sirvo para esto. Y la mayoría de las veces me pregunto si no me han echado porque no es para tanto o porque no tienen con quién sustituirme.

Así que aquí estoy, intentando resumir en unas paginillas lo que es mi trabajo, como si hubiera alguna manera de explicarlo. Lo leo y siento que no describe todo lo que hay en un periódico. Lo leo y es todo demasiado superficial. ¿Cómo le explico en qué trabajo a unas personas que no conozco de nada en sólo diez minutos? ¡Si me paso el día hablando del trabajo! Hay tantas cosas que me gustaría contar y otras muchas de las que pasaría olímpicamente...

Y el sábado volveré a estar allí... si Dios quiere.
 
Comentario:
Perdona que yo también utilize tu blog para reflexionar sobre mi trabajo.
Me siento muy identificada cuando dices: "A veces llego deprimida a casa porque he hecho mal mi trabajo. A veces se me cae el mundo encima porque he tenido una enorme metedura de pata (otra más). A veces siento que no sirvo para esto. Y la mayoría de las veces me pregunto si no me han echado porque no es para tanto o porque no tienen con quién sustituirme."
En los trabajos, las tonterías se vuelven super importantes y las cosas importantes, que crees que has logrado con tu propio sudor, se vuelven tonterías.
Mi trabajo es completar una base de datos, traducir una página web, llamar para conseguir una entrevista... un poco de todo.
Llego a casa muy quemada, diciendo que yo de mayor mujer florero, y que el periodismo no es lo mío.
Y encima, eres la p... becaria. Eres la que sale más rentable a la empresa. Comienzas a ver que el dinero también es importante en la vida, si quieres penar un poco en tu futuro.
La becaria siempre es el último mono. Pero como dice mi compi: "De eso si que yo no tengo la culpa".
Pero cuando ves que todo ha salido bien, y que en eso tu has puesto un gran grano de arena, del que los jefes casi no se dan ni cuenta, te sientes realizada.
Pero lo mejor del trabajo, sin duda, son los compañeros (en mi caso las compañeras): unos tés, la musiquita los viernes por la tarde, la sonrisa perpetua de alguna y las gracias de otra. Pero sobre todo, los consejos de esas personas que se ocupan de tí más que nadie en la empresa, que están en el ordenador de enfrente y te hacen pensar que de verdad estás aprendiendo algo. Gracias a esas personas.
 
Comentario:
Una forma de definir mi trabajo en cuatro palabras: la enfermería son cuatro tomas de tensión y azucar, siempre a los mismos y cuatro inyectables. De vez en cuando se complica con alguna cosa urgente. Y adios, muy buenas.
Otra forma de definir mi trabajo: La enfermería es velar por la salud y tratar de curar o paliar los procesos de enfermedad de una población con pluripatología, que en la mayoría de los casos necesita de mis conocimientos y mi orientación para lograr su bienestar.
Otra forma más de definir mi trabajo: ser enfermera es valorar a mis pacientes en su globalidad, desde su malestar físico, a su malestar espiritual, teniendo en cuenta su cultura, su ámbito familiar, sus valores personales y sus creencias, porque todo eso es lo que le influye en su situación de salud y de enfermedad, ya sea física o mental y espiritual.
No sé si te ayuda el ejemplo, pero tú sabes cómo hacerlo. Porque tu trabajo te importa y te ilusiona y encontrarás las palabras justas para definirlo como tú deseas definirlo.
Y eso de que hay días en los que piensas que todo lo has hecho al revés o que lo podías haber hecho mejor, nos pasa a todos los que el trabajo no nos importa una mierda, sin perdón del palabro.
Un beso y ánimo.
No