Gran estreno de... Momentos gominola
No, no es una película: es ¡my space! Queda inaugurado como lugar de expresión, exposición, exhibición demás cosas que se os ocurran. Está abierto a todos, así que no dudéis en visitarlo si no tenéis otra cosa mejor que hacer. Pinchad aquí para ver en qué pierdo el tiempo.
Esta peculiar inauguración es una de las múltiples cosas que tenía en mente durante el periodo de exámenes. Ayer fue mi primer día de vacaciones y lo celebré caminando y gastando dinero. Mi primera idea era visitar la exposición de Van Gogh en el Thyssen, pero una larga cola me disuadió. Caminé entonces hasta Cibeles para comprobar que la única prueba de la tremenda fiesta del domingo era la bandera de España atada al cuello de la diosa. Las banderas del Real Madrid habían volado.
Caminando, caminando (que ya es mucho caminar) llegué hasta Sol y me entregué al gran vicio de las compras. En ocasiones normales odio ir de compras pero esta vez tenía tiempo, pelos en las piernas y churretones del autobronceador, así que no podía deprimirme más. Mis escasas neuronas debilitadas tras los exámenes me llevaron franquicia tras franquicia viendo lo que ya había visto días atrás y comprobé que ver una tienda, hoy en día, es verlas todas. Tras ciertas dudas entre lo que actualmente se considera una camiseta o un vestido comprobé que todavía algunos fabricantes siguen apostando por los piratas, aunque los escondan en lo más recóndito del lugar.
Después del calor de los probadores enanos y la gravedad de las perchas, me embarqué a la Fnac. Debo ser algo masoquista, porque me fui directamente a la sección de cine (como si la asignatura de estructura del sistema audiovisual no hubiera existido nunca) y me hice con dos libros del santuario de Woody Allen. También eché un vistazo a las revistas y compré dos (una de ellas con libro de regalo) para acumularlas en la pila de revistas que llevo comprando desde hace dos meses y no me da tiempo a leer.
A partir de ahora espero que vayan saliendo mis planes de verano y al menos logre hacer la mitad de las cosas que me he propuesto.
Esta peculiar inauguración es una de las múltiples cosas que tenía en mente durante el periodo de exámenes. Ayer fue mi primer día de vacaciones y lo celebré caminando y gastando dinero. Mi primera idea era visitar la exposición de Van Gogh en el Thyssen, pero una larga cola me disuadió. Caminé entonces hasta Cibeles para comprobar que la única prueba de la tremenda fiesta del domingo era la bandera de España atada al cuello de la diosa. Las banderas del Real Madrid habían volado.
Caminando, caminando (que ya es mucho caminar) llegué hasta Sol y me entregué al gran vicio de las compras. En ocasiones normales odio ir de compras pero esta vez tenía tiempo, pelos en las piernas y churretones del autobronceador, así que no podía deprimirme más. Mis escasas neuronas debilitadas tras los exámenes me llevaron franquicia tras franquicia viendo lo que ya había visto días atrás y comprobé que ver una tienda, hoy en día, es verlas todas. Tras ciertas dudas entre lo que actualmente se considera una camiseta o un vestido comprobé que todavía algunos fabricantes siguen apostando por los piratas, aunque los escondan en lo más recóndito del lugar.
Después del calor de los probadores enanos y la gravedad de las perchas, me embarqué a la Fnac. Debo ser algo masoquista, porque me fui directamente a la sección de cine (como si la asignatura de estructura del sistema audiovisual no hubiera existido nunca) y me hice con dos libros del santuario de Woody Allen. También eché un vistazo a las revistas y compré dos (una de ellas con libro de regalo) para acumularlas en la pila de revistas que llevo comprando desde hace dos meses y no me da tiempo a leer.
A partir de ahora espero que vayan saliendo mis planes de verano y al menos logre hacer la mitad de las cosas que me he propuesto.





