El concierto de la reconciliación
Mago de Oz se reconcilió con sus fans manchegos el viernes 13 de julio en Malagón (Ciudad Real). Si sus últimos conciertos habían sido excesivamente barrocos y se habían centrado en explotar sus últimos singles, el del viernes tuvo el sabor de los de antes, de los de siempre. Mago demostró conocer al público ante el que se encontraba y aplicó la simple fórmula del éxito: respetar al público dándole lo que pedía.
Sobre un escenario más bien pobre, de los de las primeras giras, con un apagón de media hora a causa del fallo de un equipo, la magia de Mago de Oz encontró su lugar. La novedad fue la incorporación de la cantante Patricia que pasó de ser la mera voz secundaria de Astaroth a marcarse un solo a capella y a darle cierta vidilla al resto de canciones. Con un par de intervenciones se metió al público en el bolsillo.
El espectáculo no obedecía a elevadas pretensiones y se aferró a lo que sabían que funcionaría, quizá un poco más apresuradamente de lo normal. Comenzar con el sensible tema Te voy a esnucar contra el bidé decía mucho de lo que se iba a ver a continuación. Más allá de aquello, no hubo muchas sorpresas, salvo el dueto de Astaroth, la fuerza de Jesús de Chamberí y, sobre todo, muchas ausencias. De Gaia II sólo quedó la súplica de que alzáramos nuestras cervezas, ni siquiera se desmarcaron con La voz perdida.
No sabemos si el cambio tiene mucho o poco que ver con la vuelta al redil de Chus, alma fundadora de Mago de Oz. Tampoco sabemos si quizá cuando el grupo se olvida de sus superventas y recupera la fuerza de sus orígenes funciona mejor. Tampoco sabemos si infravaloraron a Malagón y por ello funcionó tan bien. El caso es que hubo ambiente y la gente, en general, lo pasó en grande. Y la mención al mancheguismo, al queso y al vino, que no falte.
Sobre un escenario más bien pobre, de los de las primeras giras, con un apagón de media hora a causa del fallo de un equipo, la magia de Mago de Oz encontró su lugar. La novedad fue la incorporación de la cantante Patricia que pasó de ser la mera voz secundaria de Astaroth a marcarse un solo a capella y a darle cierta vidilla al resto de canciones. Con un par de intervenciones se metió al público en el bolsillo.
El espectáculo no obedecía a elevadas pretensiones y se aferró a lo que sabían que funcionaría, quizá un poco más apresuradamente de lo normal. Comenzar con el sensible tema Te voy a esnucar contra el bidé decía mucho de lo que se iba a ver a continuación. Más allá de aquello, no hubo muchas sorpresas, salvo el dueto de Astaroth, la fuerza de Jesús de Chamberí y, sobre todo, muchas ausencias. De Gaia II sólo quedó la súplica de que alzáramos nuestras cervezas, ni siquiera se desmarcaron con La voz perdida.
No sabemos si el cambio tiene mucho o poco que ver con la vuelta al redil de Chus, alma fundadora de Mago de Oz. Tampoco sabemos si quizá cuando el grupo se olvida de sus superventas y recupera la fuerza de sus orígenes funciona mejor. Tampoco sabemos si infravaloraron a Malagón y por ello funcionó tan bien. El caso es que hubo ambiente y la gente, en general, lo pasó en grande. Y la mención al mancheguismo, al queso y al vino, que no falte.





