Marina
Marina fue la novela previa al superventas La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón, pieza de indiscutible relevancia en la literatura contemporánea.
Es una novela orientada a un público juvenil y recoge ya las semillas de lo que sería su obra posterior. Marina está narrada con el inconfundible estilo de Ruiz Zafón y auna diversos temas que, entremezclados, dan lugar a una obra apasionante que se mantiene en el cerebro durante días.
En primer plano existe una historia de aventuras y misterios, donde se entrelaza el pasado y el presente y en la que cada uno de los variados personajes cumplen una función perfectamente definida. Se conforma así un tapiz de vidas hilvanadas unas con otras que describen, a su vez, un panorama peculiar de la cara y cruz de los seres humanos.
En segundo plano asistimos a una historia de amor que no por escondida es menos intensa. Un amor que nunca se dice, pero que se percibe, cuyo pulso se siente en cada renglón. Con ello presenciamos además el salto del abismo que separa la adolescencia de la madurez. Óscar Drai, el protagonista, llega poco a poco a un punto de no retorno que marcará su vida para siempre. La soledad, la amistad, la admiración, el arte... son también protagonistas de la novela, tan importantes como aquellos de carne y hueso.
Ambas tramas se enmarcan en una Barcelona llena de recovecos, de misterios, de historias, de sitios oscuros y lugares luminosos. Ruiz Zafón hace sentir como nadie una ciudad viva, nos hace pasear por las calles, sentir el empedrado bajo nuestros pies, maravillarnos con Las Ramblas y dibujar nítidamente en nuestra mente cada una de las esquinas de la ciudad condal. Barcelona parece no tener misterios para el autor, pero consigue mostrarse apoteósica ante nuestros ojos para que nunca nos olvidemos de ella, para que nos enamoremos página a página.
La novela retoma el mito de Frankenstein y nos habla de la vida, de la muerte y de la maldición que persigue a aquellos que creen que pueden suplantar a Dios. Los retazos de ciencia ficción se tornan creíbles incrustados dentro de una trama donde nada está prendido con alfileres. La fe y el inconmesurable amor que une a ciertas personas incluso después de la muerte se destacan en la base de esta obra.
Marina es una historia sincera y tierna dentro del horror que narra. Sugiere poderosas imágenes que no pueden dejar de imaginarse mientras dura la lectura. Por su extensión, por su lenguaje y por la consistencia de la trama, es muy recomendable para una tarde de letargo.
Es una novela orientada a un público juvenil y recoge ya las semillas de lo que sería su obra posterior. Marina está narrada con el inconfundible estilo de Ruiz Zafón y auna diversos temas que, entremezclados, dan lugar a una obra apasionante que se mantiene en el cerebro durante días.
En primer plano existe una historia de aventuras y misterios, donde se entrelaza el pasado y el presente y en la que cada uno de los variados personajes cumplen una función perfectamente definida. Se conforma así un tapiz de vidas hilvanadas unas con otras que describen, a su vez, un panorama peculiar de la cara y cruz de los seres humanos.
En segundo plano asistimos a una historia de amor que no por escondida es menos intensa. Un amor que nunca se dice, pero que se percibe, cuyo pulso se siente en cada renglón. Con ello presenciamos además el salto del abismo que separa la adolescencia de la madurez. Óscar Drai, el protagonista, llega poco a poco a un punto de no retorno que marcará su vida para siempre. La soledad, la amistad, la admiración, el arte... son también protagonistas de la novela, tan importantes como aquellos de carne y hueso.
Ambas tramas se enmarcan en una Barcelona llena de recovecos, de misterios, de historias, de sitios oscuros y lugares luminosos. Ruiz Zafón hace sentir como nadie una ciudad viva, nos hace pasear por las calles, sentir el empedrado bajo nuestros pies, maravillarnos con Las Ramblas y dibujar nítidamente en nuestra mente cada una de las esquinas de la ciudad condal. Barcelona parece no tener misterios para el autor, pero consigue mostrarse apoteósica ante nuestros ojos para que nunca nos olvidemos de ella, para que nos enamoremos página a página.
La novela retoma el mito de Frankenstein y nos habla de la vida, de la muerte y de la maldición que persigue a aquellos que creen que pueden suplantar a Dios. Los retazos de ciencia ficción se tornan creíbles incrustados dentro de una trama donde nada está prendido con alfileres. La fe y el inconmesurable amor que une a ciertas personas incluso después de la muerte se destacan en la base de esta obra.
Marina es una historia sincera y tierna dentro del horror que narra. Sugiere poderosas imágenes que no pueden dejar de imaginarse mientras dura la lectura. Por su extensión, por su lenguaje y por la consistencia de la trama, es muy recomendable para una tarde de letargo.
Comentario:
Tal y como la pintas tiene buena pintilla.
De todos modos, soy una de las pocas personas que conozco a las que no le apasionó "La sombra del viento", me iba entreteniendo, pero para mi gusto la trama se volvió un poco "telenovelesca"...
De todos modos, soy una de las pocas personas que conozco a las que no le apasionó "La sombra del viento", me iba entreteniendo, pero para mi gusto la trama se volvió un poco "telenovelesca"...
Comentario:
Pues habrá que leerla, sobre todo porque La sombra del viento me parece una narración magistral. Ya te contaré cómo resulta ésta. Me lo apunto. Gracias.





