logotipo

img_google
ALGO DE TODO
Porque no podría centrarme en una sola cosa
Acerca de
Me llamo Patricia y estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual. Los fines de semana trabajo como maquetadora en La Tribuna de Ciudad Real. Podéis escribirme a soylaveraARROBA hotmailPUNTOcom
Sindicación
 
Ese caprichito
En aquellos lejanos tiempos en los que mientras navegabas en internet no podías utilizar la línea telefónica para otra cosa, mi abuela solía llamar a casa (en contadas ocasiones) y encontrarse con el teléfono comunicando. La frase era siempre la misma: "estarán jugando con el interné".

Internet ha sido desde sus orígenes, en nuestras vidas, un entretenimiento y, como tal, en esta sociedad que aún no ha aprendido a superar sus limitaciones heredadas de no sé qué época, donde España decidió que el progreso no era para ella, el entretenimiento es prescindible. Tarifas caras, imposibles contrataciones y, aún así, Internet se extiende. ¿Por qué? Porque Internet es mucho más que puro entretenimiento.

Las empresas ofrecen por doquier un internet que, como un espíritu, está en cualquier parte. Ofertas que no son más que engaños porque en los folletos, en letra pequeñita, siempre aparece "sujeto al compromiso por 18 meses" (Y al menos, ahora, lo ponen, aunque sea en diminuto). Entiendo que una empresa está para ganar dinero y no para regalar equipos, pero de esta manera se blinda de intensa manera el desarrollo. En mi caso, me había decidido a probar Internet portátil durante los cuatro meses que voy a estar fuera de casa, como alternativa previsiblemente más sencilla que dar de alta una línea de teléfono, posteriormente un línea de ADSL y, finalmente, dar ambas de baja. Los precios han dejado mis esperanzas bajo mínimos.

Todo sería más fácil si yo pudiera alquilar una habitación en un piso compartido, cercana a la universidad, que no superara con creces esos 210 euros que promete Zapatero (y que no llegan ni pa pipas en una ciudad como Getafe) y que tuviera conexión a Internet. Aquellas habitaciones que la tienen se aprovechan y doblan el precio. Las que no lo tienen se excusan diciendo que "el piso tiene otras comodidades", que "la universidad está muy cerca" o que "hay estudiantes que no lo pueden pagar". En mi búsqueda inmobiliaria he comprobado que los pisos en alquiler con conexión a internet y a un precio decente se comparten con chicos. ¿Han demostrado ellos ser más inteligentes que nosotras? ¿O es que son más "caprichosos"?

En definitiva, años después del nacimiento de Internet, sigue siendo considerado un capricho y no una necesidad. Yo voy de arriba a abajo todo el día, me mandan un montón de trabajos inútiles para los cuales, en el 80% de los casos, necesito buscar información en Internet: obviamente no puedo estar condicionada por los horarios de la universidad y la disponibilidad de sus "maravillosos" ordenadores, sobre todo cuando más de una vez termino redactando cualquier cosa a las dos de la mañana. Y cuando una quiere hacer cursos a distancia, por ejemplo.

Lógicamente, siempre podemos volver a las fórmulas de antaño. Los cybers de ordenadores obsoletos donde cobran una millonada por media hora de conexión, donde abundan los extranjeros comunicándose con sus familias allende los mares y los adolescentes granulosos jugando, esta vez sí, con juegos en red.

Y es que yo, si fuera casero, tampoco ofrecería conexión a Internet. Porque cualquier compañía te va a poner todas las dificultades posibles para entorpecer cualquier intento de darse de baja. Hay que decir que, al menos en Telefónica, ya tienen más asumido eso de la libertad de elección a la que tenemos derecho los consumidores y al menos no amenazan ni hacen cosas extrañas; simplemente hacen las cosas mal, cada comercial te cuenta una cosa y pierden esas facturas explicativas que tanta falta hacen. Si el inquilino quiere internet, que lo contrate él (aunque sea para unos meses) que yo seguiré cobrando tranquilamente mi mensualidad esté cómodo o no y que no me cuente películas.

En resumidas cuentas, que luego venimos pensando que, como quien habla del tiempo, por qué otros países viven mejor que nosotros, por qué están más desarrollados. La respuesta... búsquenla en Internet, jaja.
 
Comentario:
Te recomiendo que te dejes de pisos y promesas zapateras y te instales con una tienda de campaña (en decathlon las vendes baratas) en la madrileña pza de santo domingo de Madrid. Allí han instalado el maravilloso wi-fi para todo el mundo, así que a navegar ad infinitum sin pagar un rublo.

Otra opción es llamar al 1414, donde los de Orange recuerdan que interné es un derecho y no un privilegio.

También esta esa cosa del foneo, o fon, o no se qué, pero no domino el tema.
No