logotipo

img_google
ALGO DE TODO
Porque no podría centrarme en una sola cosa
Acerca de
Me llamo Patricia y estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual. Los fines de semana trabajo como maquetadora en La Tribuna de Ciudad Real. Podéis escribirme a soylaveraARROBA hotmailPUNTOcom
Sindicación
 
Angustia en la 1408
A 1408 (Mikael Hafstrom, 2007) le llueven las críticas porque parece que el director no ha sabido aprovechar el buen material que tenía entre manos, una novela de Stephen King, el mago del terror. Pero la película resulta ser mejor de lo que parece y superior a otras de su género que desembocan en lo que se ha dado en llamar terror adolescente.

Los primeros 30 ó 45 minutos son perfectos. Samuel L. Jackson se deja ver demasiado poco y su personaje tiene, además, escaso peso en la trama. En su primera aparición simplemente nos prepara para lo que va a venir a continuación. El resto de la película es, sin duda, de John Cusack, un escéptico escritor buscador de fantasmas. La historia se desarrolla conforme a la reglas básicas del guión: presentación de personajes, presentación breve de antecedentes y un primer punto de giro como punto de partida de la historia.

Pronto aparecen los principales elementos creadores de tensión: un espacio cerrado del que escapar y una cuenta atrás. Desplegado con hábil imaginación en el aprovechamiento de recursos, las primeras intervenciones del más allá son sorprendentes y originales. En unos segundos, el espectador comienza a sentir angustia y a identificarse plenamente con ese escéptico convertido en creyente.

Los recursos de una pequeña habitación de hotel para aterrar al público son limitados. No obstante, al principio resultan frescos y originales, para luego transformarse en trucos muy vistos que abusan de los efectos especiales y cuya presencia no está nada justificada. Las cosas, simplemente, suceden. No hay un patrón definido, pero el protagonista pretende encontrarlo porque así la comprensión de lo que le ocurre le llevaría a la salvación.

Bajo los fenómenos paranormales intenta ocultarse el clásico conflicto entre la realidad y la ficción y, por otra parte, la necesidad del personaje principal de buscar en su interior, a través de sus recuerdos, para sublimarlos y así salvarse a sí mismo y a los que le rodean. Tan altas aspiraciones se quedan en agua de borrajas y dejan como sello únicamente un final sorprendente.

1408 bebe indudablemente de otros relatos, actuales y remotos. Algún que otro guiño a El Resplandor (Stanley Kubrick, 1980) y a Los Pájaros (Alfred Hitchcock, 1963) que podían haber trabajado más y cierta herencia de La habitación del pánico (David Fincher, 2002) o incluso Saw (Jamen Wan, 2003). Mucho que agradecer a la tradición literaria de Stephen King, cuyos relatos son más que reconocibles.

El resultado viene a ser algo aterrador que no deja huella, que aprisiona durante unos momentos pero que, después de visto, resulta indiferente. No hay ninguna moraleja. El final es sorprendente, angustioso, pero intenta prolongarse unos minutos más de lo debido. Una y otra vez se cometen los mismos errores: una puesta en acción brillante que promete más de lo que da realmente. No obstante, es una buena película para ver, no apta para los temerosos y que no dejará decepcionados a los amantes del género.

 
Comentario:
Totalmente de acuerdo contigo.
Gracias por visitar mi blog.
El tuyo está muy bien.
No