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ALGO DE TODO
Porque no podría centrarme en una sola cosa
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Me llamo Patricia y estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual. Los fines de semana trabajo como maquetadora en La Tribuna de Ciudad Real. Podéis escribirme a soylaveraARROBA hotmailPUNTOcom
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El (gran) buen periodismo
Hay artículos, muy de vez en cuando, que hacen que recuperemos la fe en el periodismo. Es más, en el periodismo como obligación de los profesionales y como derecho de los ciudadanos. En el periodismo como mecanismo de control del poder y de denuncia social. En esta ocasión no me refiero a un artículo, sino a GAL, la historia que sacudió el país, escrito por el periodista Melchor Miralles y el guionista cinematográfico Antonio Onetti.

Si nos ponemos en antecedentes, descubrimos que este extenso reportaje, de más de 350 páginas, fue publicado después del estreno de la película GAL (Miguel Curtois, 2006) en cines. Según sus autores, en el libro cabe todo lo que en el filme, por razones de índole cinematográfica, no tenía lugar.

GAL es una crónica negra de los años ochenta y noventa en España. Su lenguaje ameno, incluso intenso, no interfiere en la inmensa cantidad de datos que aportan los autores. Poco a poco el lector se desliza en las páginas más negras de la historia española y lo hace con tal pasión que muchas veces tiene que recordarse que aquellos sucesos fueron reales y no producto de una obra de ficción. A esta intensidad dramática contribuyen las inmejorables descripciones de los protagonistas, pero también la capacidad de los autores de hacernos palpar el ambiente en el que se movían en cada instante.

Los autores, como cabe suponer, pecan de egolatría. Diario 16 y El Mundo aparecen como grandes defensores de la libertad de información y en algunas ocasiones se extralimitan culpando al resto de medios de comunicación de hacer la vista gorda. No sé si esto fue así pero me parece bien que se autopubliciten, pues su trabajo lo merece. Miralles dedicó gran parte de su vida, jugándosela a veces, a descubrir todo el entramado de los GAL, lo que afectó significativamente, para bien y para mal, a su ocupación periodística. Así, entre las páginas de GAL podemos encontrar auténticas lecciones de periodismo dignas de alabanza. La preocupación por el rigor, el contraste, la protección de las fuentes y un largo etcétera de detalles acerca del quehacer periodístico.

Página tras página se conoce mejor a España, con sus vicios y virtudes, y se crean juicios de valor que se desmentirán o corroborarán conforme avance la trama. GAL es una novela intensa, policial, de investigación, que rastrea la corrupción, paso por paso, desde la génesis del grupo terrorista hasta la condena de todos los cargos de Interior. La búsqueda del equilibrio en el ritmo tiene su recompensa, pues alterna pasajes tremendos con editoriales o con declaraciones judiciales. No faltan los antecedentes, las retrospectivas y las anticipaciones. Puede leerse como una crítica al Gobierno y una defensa a ultranza del Estado de derecho. Puede leerse como un homenaje al maltratado periodismo de investigación, al periodismo más puro y puesto en mayor medida al servicio de la sociedad. Y puede leerse también como una novela entretenida sin tener que saltarse sartas de nombres o explicaciones incomprensibles. Es, en todo caso, imprescindible.


 
Comentario:
Bueno, que no sé que te conté en el otro comentario frustrado. Creo que erra algo así como que estoy de acuerdo en todo lo que dices en el post, y que lo más triste es que esto haya pasado aquí mismo hace unos pocos años. Tb que cuantas veces pasarán "asuntos sucioes" en los gobiernos sin que nos enteremos.
 
Comentario:
Completamente de acuerdo contigo. Con lo que me quedaría, de todo ésto, es que esto sea real, y que haya podido ocurrir hace menos de 20 años, aquí mismo, en España. Menos mal que alguien lo sacó en la luz, pero cuantas cosas harán los gobernantes sin que ni siquiera pasen por nuestros ojos.
No