logotipo

img_google
ALGO DE TODO
Porque no podría centrarme en una sola cosa
Acerca de
Me llamo Patricia y estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual. Los fines de semana trabajo como maquetadora en La Tribuna de Ciudad Real. Podéis escribirme a soylaveraARROBA hotmailPUNTOcom
Sindicación
 
La cara fea de la industria
No me gustan los polígonos industriales. Siempre lo he dicho. Son demasiado regulares, son demasiado anónimos, son demasiado apabullantes y están demasiado sucios. Constituyen la cara más fea de la industria, la puerta de atrás de las grandes y pequeñas marcas, lejos de la inmaculada publicidad con la que nos bombardean día a día.

Los polígonos son lugares sin personalidad. Iguales en todo el mundo, como centros comerciales, pero oscuros, ruidosos y mal comunicados. He pasado media hora sentada en una parada de autobús viendo pasar camiones, camiones gigantes, camionetas, coches utilitarios, todos iguales y todos con sus historias particulares.

Son los camiones que llevan nuestras vidas. El mueble que lucirá en nuestro salón, el ordenador que entretendrá nuestros ratos, la comida que encontraremos en el supermercado, las golosinas que comerán nuestros hijos, los ladrillos que sostendrán nuestras casas... todo lo necesario se encuentra en naves dispares, ordenadas sin ninguna estética, como si las hubieran desparramado en rectángulos perfectamente divididos por anchas calles.

No me gustan los polígonos industriales porque parecen un campo asolado tras una lluvia torrencial. Los edificios destiñen gris aunque luzca el sol, las personas también parecen grises, todas iguales, sean obreros, comerciales o jefes. Todos lucen la misma cara de polígono, el mismo gesto de polígono y sus pies están cansados de recorren un polígono.

Y esta cara fea de la industria es también la cara fea de nuestra sociedad, consumista por naturaleza, apoyada frágilmente en las bases oscuras de los polígonos en los que un autobús pasa cada cuarenta minutos.
No