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ALGO DE TODO
Porque no podría centrarme en una sola cosa
Acerca de
Me llamo Patricia y estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual. Los fines de semana trabajo como maquetadora en La Tribuna de Ciudad Real. Podéis escribirme a soylaveraARROBA hotmailPUNTOcom
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A mi héroe anónimo
A veces ocurren cosas que te hacen recuperar la fe en la raza humana y pensar que, al fin y al cabo, no somos tan malos como parecemos. O que la maldad es una cualidad intrínseca del ser humano pero que, afortunadamente, hay excepciones. Y es que aún no hemos entrado de lleno en fiestas navideñas y ya he recibido mi mejor regalo.

El viernes viví una de esas noches confusas, etílicas y altamente divertidas que, como las buenas películas, cuenta con un falso final y un giro de guión que al final la resuelve satisfactoriamente. Eran las siete de la mañana cuando nos echaron por fin del último bar que continuaba abierto; caminamos unos pasos en busca de un chocolate con churros (para terminar toda buena juerga como deben terminar todas las buenas juergas) y no habían pasado ni diez minutos cuando me di cuenta de que mi bolso había desaparecido. El bolso y los dos móviles, la cámara de fotos, el dinero, las llaves, la tarjeta de crédito y el DNI que iban con él.

En el bar ya habían recogido y nos informaron de que no había ningún bolso allí. Los amigos que iban conmigo me dejaron su teléfono para comenzar a anular la tarjeta y la línea de móvil pero tuve que ir a casa (despertando a todos los que dormían), donde por fin lo conseguí. Volví con mi padre a dar una vuelta de nuevo por donde habíamos pasado y no había ni rastro del bolso. Así que fuimos a la Policía para denunciar la pérdida.

En la Policía Nacional nos dijeron que volviéramos media hora después porque no estaba la persona encargada. Por aquel entonces para mí no cabía la posibilidad de que alguien hubiera encontrado el bolso y lo hubiera devuelto. Sin embargo, cuando llegué a la Policía Local bajó un ángel del cielo envuelto en un torbellino de luces y música celestial que me recordó que a veces existen los milagros. Y la gente buena y honrada.

Allí estaba mi bolso, esperándome en el mostrador de la Comisaría. Estaban todas y cada una de las pertenencias, ni siquiera faltaba el dinero. Así a las 9 de la mañana, pasadas, pude regresar a casa a dormir plácidamente con un gran agradecimiento en el corazón.

Todas y cada una de las personas a las que se lo he contado han dicho lo mismo: "todavía existe gente buena". Es triste que a todos nos sorprenda que una persona devuelva lo que no es suyo. En una sociedad idílica sería normal; en nuestra sociedad corrompida, a veces podrida, las más de las veces desilusionada, lo lógico es apoderarse de los bienes ajenos, aunque sean bienes que acuden a nosotros inesperadamente.

Así que hoy sigo dando gracias al héroe o heroína anónimo que entregó mi bolso a la Policía. Cuenta en La Tribuna de hoy con un "picotazo" de agradecimiento en la última página. Gracias, gracias, gracias...
 
Comentario:
Si, pues el capullo/a que se quedó con mi mp3 no es bueno, q tengo la espinita ahí clavada. Menos mal que te apareció todo, porque lo tuyo era más grave.
 
Comentario:
"en de luego", te pasa cada cosa... ¡pero qué suerte la tuya! y hay quien dice que lo del espíritu navideño es mentira. Y se me viene una película que vi en el cine, años ha, to er mundo es güeno, de Manuel Summers... pues eso, to er mundo no sé, pero algún que otro sí.
No