El milagro de la aspirina
Debió ser que el jueves cayó toda la lluvia de Getafe sobre mí y mis amigas. Será que la comida en el chino no me sentó muy bien. Será que el comienzo del rodaje de nuestro corto de este año me pasó factura.
Será que el viernes no iba a salir. Que no iba a salir y terminé de cañas a las 12 de la noche en Miguelturra, un pueblo al lado de Ciudad Real, con los compañeros de trabajo de mi novio.
Será que el sábado por fin recordé lo que era estresarse en el trabajo y tuve que echar mano de la inestimable ayuda de mi compañera Lorena. Será que, aunque no tenía plan, por fin salí. Salí en plan tranquilo, pero salí y tragué humo y bailé un poco y bebí menos, pero salí y hacía frío.
Será que el domingo por la mañana no me sentía yo muy bien, pero pensé que sólo sería cansancio. Será que en el periódico hacía frío y hacía calor y será que el día también estuvo ajetreado y, guiada por el dicho "hoy por ti, mañana por mí", me quedé trabajando hasta las diez y media de la noche.
A las once y media ya estaba en la cama. Sin poder tenerme en pie. Con un dolor de articulaciones que me mataba. He pasado la noche entre fiebres, sudores y temblores. Dándole vueltas a la cabeza: "tengo que trabajar mañana por la tarde", "cómo me voy a quedar sin salir hoy, que es Nochebuena", etc. A las once de la mañana la aspirina obró el milagro y me dejó dormir durante hora y media mientras ella, oh aspirina milagrosa, expulsaba la fiebre de mí.
Y ahora estoy más o menos bien. Sobreviviendo. Con ganas de mirarme en el espejo, que ya es mucho. Y en breve cojo el coche y me voy para mi pueblo, para disfrutar con la familia de la cena, del Mensaje del Rey, de unas risas y unas fiebres, que siempre son menos fiebres si se comparten.
A todos vosotros, enfermos y no enfermos, ¡Feliz Navidad!
Será que el viernes no iba a salir. Que no iba a salir y terminé de cañas a las 12 de la noche en Miguelturra, un pueblo al lado de Ciudad Real, con los compañeros de trabajo de mi novio.
Será que el sábado por fin recordé lo que era estresarse en el trabajo y tuve que echar mano de la inestimable ayuda de mi compañera Lorena. Será que, aunque no tenía plan, por fin salí. Salí en plan tranquilo, pero salí y tragué humo y bailé un poco y bebí menos, pero salí y hacía frío.
Será que el domingo por la mañana no me sentía yo muy bien, pero pensé que sólo sería cansancio. Será que en el periódico hacía frío y hacía calor y será que el día también estuvo ajetreado y, guiada por el dicho "hoy por ti, mañana por mí", me quedé trabajando hasta las diez y media de la noche.
A las once y media ya estaba en la cama. Sin poder tenerme en pie. Con un dolor de articulaciones que me mataba. He pasado la noche entre fiebres, sudores y temblores. Dándole vueltas a la cabeza: "tengo que trabajar mañana por la tarde", "cómo me voy a quedar sin salir hoy, que es Nochebuena", etc. A las once de la mañana la aspirina obró el milagro y me dejó dormir durante hora y media mientras ella, oh aspirina milagrosa, expulsaba la fiebre de mí.
Y ahora estoy más o menos bien. Sobreviviendo. Con ganas de mirarme en el espejo, que ya es mucho. Y en breve cojo el coche y me voy para mi pueblo, para disfrutar con la familia de la cena, del Mensaje del Rey, de unas risas y unas fiebres, que siempre son menos fiebres si se comparten.
A todos vosotros, enfermos y no enfermos, ¡Feliz Navidad!
Comentario:
Pues a ver si te recuperas y pasas con los tuyos unas estupendísimas fiestas y además espero que el 2008 llegue cargado de felicidad y puedas hacer realidad todos tus sueños y deseos :).
Feliz Navidad!
Feliz Navidad!





