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ALGO DE TODO
Porque no podría centrarme en una sola cosa
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Me llamo Patricia y estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual. Los fines de semana trabajo como maquetadora en La Tribuna de Ciudad Real. Podéis escribirme a soylaveraARROBA hotmailPUNTOcom
Sindicación
 
Negro, que te quiero negro
Cuenta un colega en un buen post que "el ritmo es todo". Sin llegar a este extremo, podemos decir que American Gangster (Ridley Scott, 2007) tiene innumerables virtudes y sólo un fallo, sólo uno: la ausencia total de ritmo.

American Gangster es un paso más en el complicado mundo del cine negro, esta vez más negro que nunca al contar el nacimiento y auge del contrabando de droga en el Harlem de los setenta. Su estética tiende al hiperrealismo, aunando a veces cierta técnica documental con una frialdad buscada (y conseguida) en las escenas de acción. La fotografía es espléndida. Recuerda a la atmósfera de El Padrino (Francis Ford Coppola, 1972, 1974, 1990) y de Uno de los nuestros (Martin Scorsese, 1990), referencias ineludibles del género.

Los intérpretes son magníficos. Un Denzel Washington contenido, que se desvía un poco cuando se le exige parecer algo más que un gangster, pero correcto a todas luces. Un Russel Crowe metido en la piel de un poli del estilo de L.A. Confidential (Curtis Hanson, 1997). Se mire por donde se mire, comparten un duelo interpretativo de altura, donde uno se apoya en el otro, donde no sólo los actores, sino también los personajes, se complementan a la perfección. Frank Lucas y Richie Roberts son espejo uno del otro, se buscan y se encuentran y, en un final que quizá flojea un poco, alcanzan la simbiosis.

Y todo ello cae en picado por una falta de ritmo achacable al montaje, entre otras cosas, que arriesga cuando no tiene que arriesgar y se mantiene firmemente ortodoxo cuando se necesita algo de innovación. Si a esto le añadimos que el metraje alcanza los 160 minutos encontramos que nadie, por muy aficionado que sea al género, consigue mantenerse en tensión durante toda la película. El guión, aunque correcto, podría haber mejorado con unos cuantos saltos de tiempo (aunque existen) y con algo más que un montaje paralelo. Se echan en falta apuestas arriesgadas de puesta en escena, algo que realmente aporte algo al género.

Pese a todo, American Gangster es una gran película y no me parece justo infravalorarla por este error que, aunque grave, sufren muchas otras que no tienen sus mismos méritos. American Gangster es imprescindible, como lo es toda aportación al cine negro que se está dando en los últimos tiempos, bien desde el cine, la novela o la televisión.
No