(Re)conocidos
Llevo año y medio trabajando en el mismo periódico. Aunque durante el curso sólo estoy allí los fines de semana, puedo decir que conozco a casi todos y que casi todos me conocen. Hay que decir que tanto los cierres como los fines de semana unen mucho, así como los periodos largos de vacaciones, donde nos juntamos una especie de comuna de "privilegiados" que termina por convertirse casi en tu familia. Y es que trabajar cuando los demás están descansando o divirtiéndose crea lazos fuertes, tan fuertes que se diluyen en cuanto se cierra la puerta del periódico, pero que ahí están.
Me sorprendió, hace unos días, que uno de los jefes de sección (coincido con cada uno de ellos uno de cada tres fines de semana, más o menos) me preguntó qué estaba estudiando. Me sorprendió porque creía que, después de año y medio, todo el mundo sabía qué carrera(s) estudiaba, sobre todo porque yo seré muchas cosas pero discreta no. Le hablé de mi carrera, de mi Universidad, de las asignaturas y de los profesores, y coincidió que había trabajado con alguno de ellos. A partir de entonces bromeaba con ello diciéndome "claro, como eres casi periodista..." y todas esas cosas. Y me seguía sorprendiendo porque no me cabía en la cabeza que después de trabajar año y medio con una persona te conozca tan poco.
Ayer estuve charlando con una compañera de clase. Me dijo que a su trabajo había llegado un chaval que había currado conmigo en el periódico. Enseguida comenzamos a poner puntos en común para asegurarnos de que era el mismo y le pregunté qué era de su vida. Me comentó que ahora trabajaba en otro sitio y que seguía estudiando. "¿Dónde estudia?", le pregunté, por aquello de saber por dónde anda la gente que conozco. "Pues aquí en la Uni". Me quedé a cuadros.
Es cierto que no mantenía una relación estrecha con ese chico. De hecho, comenzamos a hablar unos fines de semana antes de que se marchara del periódico. Pero me caía muy bien y creo que yo a él. Cuando se fue le envié un sms deseándole que todo le fuera muy bien y que tuviera mucha suerte. Él contestó con lo mismo y allí quedó todo.
Y resultó que yo le había visto en la Universidad, un día que fui a hacer fotocopias y me pareció que esperaba en la cola. No estaba segura de que fuera él (por aquello de que cada vez veo menos de lejos), así que ni siquiera nos saludamos. Todo ello añadido a que yo, fuera de contexto, no reconozco a la gente. Me olvidé del tema y ni siquiera pregunté a los demás si aquel chaval estudiaba en mia Universidad, hasta que ayer me enteré de que sí. Medio año después de que dejáramos de trabajar juntos.
Y todo esto viene a cuento de que nos conocemos muy poco. Se suele decir que en las ciudades vivimos tan aislados que no conocemos ni a nuestros vecinos (ni falta que hace, por otra parte), pero esta verdad llega al límite de que yo, en mi caso particular, apenas sé en qué trabaja mi compañera de piso ni me he enterado de si la han operado o no. Cosas así. A veces somos tantos y queremos conocer a tanta gente que no conocemos a los que tenemos al lado, o rehusamos a profundizar más. Y esto es triste, muy triste.
Me sorprendió, hace unos días, que uno de los jefes de sección (coincido con cada uno de ellos uno de cada tres fines de semana, más o menos) me preguntó qué estaba estudiando. Me sorprendió porque creía que, después de año y medio, todo el mundo sabía qué carrera(s) estudiaba, sobre todo porque yo seré muchas cosas pero discreta no. Le hablé de mi carrera, de mi Universidad, de las asignaturas y de los profesores, y coincidió que había trabajado con alguno de ellos. A partir de entonces bromeaba con ello diciéndome "claro, como eres casi periodista..." y todas esas cosas. Y me seguía sorprendiendo porque no me cabía en la cabeza que después de trabajar año y medio con una persona te conozca tan poco.
Ayer estuve charlando con una compañera de clase. Me dijo que a su trabajo había llegado un chaval que había currado conmigo en el periódico. Enseguida comenzamos a poner puntos en común para asegurarnos de que era el mismo y le pregunté qué era de su vida. Me comentó que ahora trabajaba en otro sitio y que seguía estudiando. "¿Dónde estudia?", le pregunté, por aquello de saber por dónde anda la gente que conozco. "Pues aquí en la Uni". Me quedé a cuadros.
Es cierto que no mantenía una relación estrecha con ese chico. De hecho, comenzamos a hablar unos fines de semana antes de que se marchara del periódico. Pero me caía muy bien y creo que yo a él. Cuando se fue le envié un sms deseándole que todo le fuera muy bien y que tuviera mucha suerte. Él contestó con lo mismo y allí quedó todo.
Y resultó que yo le había visto en la Universidad, un día que fui a hacer fotocopias y me pareció que esperaba en la cola. No estaba segura de que fuera él (por aquello de que cada vez veo menos de lejos), así que ni siquiera nos saludamos. Todo ello añadido a que yo, fuera de contexto, no reconozco a la gente. Me olvidé del tema y ni siquiera pregunté a los demás si aquel chaval estudiaba en mia Universidad, hasta que ayer me enteré de que sí. Medio año después de que dejáramos de trabajar juntos.
Y todo esto viene a cuento de que nos conocemos muy poco. Se suele decir que en las ciudades vivimos tan aislados que no conocemos ni a nuestros vecinos (ni falta que hace, por otra parte), pero esta verdad llega al límite de que yo, en mi caso particular, apenas sé en qué trabaja mi compañera de piso ni me he enterado de si la han operado o no. Cosas así. A veces somos tantos y queremos conocer a tanta gente que no conocemos a los que tenemos al lado, o rehusamos a profundizar más. Y esto es triste, muy triste.
Comentario:
Es lo que tiene esta individualidad social, nos falta tiempo para todo, e incluso para lo más importante, las personas que tenemos cerca.
Comentario:
Y que lo digas. Ayer me enteré de que han operado a una de mis amigas (que ya ves tú, tampoco es alguien lejano porque yo no llamo "amigo" a cualquiera). Lo peor es que me enteré de terceras: ella se lo dijo a uno de nuestros amigos, que se lo dijo a mi novio, que me lo ha contado a mí. Y seguro que hay más personas que todavía no lo saben.
Comentario:
En un escrito largo que tengo por ahí reflexioné sobre eso, cuando caí en la cuenta que conocía mejor la vida de Andrés Trapiello (por sus Diarios), que las de mis propios padres. Y me pareció un tanto triste. Pero pasa, continuamente.





