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ALGO DE TODO
Porque no podría centrarme en una sola cosa
Acerca de
Me llamo Patricia y estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual. Los fines de semana trabajo como maquetadora en La Tribuna de Ciudad Real. Podéis escribirme a soylaveraARROBA hotmailPUNTOcom
Sindicación
 
Buenos tiempos
Una tarde libre (¿qué es eso? hacía tiempo que no lo sabía...) para pasear un rato por el centro de Madrid e ir al cine a re-ver Sweeney Todd (esta vez en versión original subtitulada) con una amiga.

Hemos comido en el Cañas y Tapas de la Calle Atocha: berenjena rellena, huevos estrellados y profiteroles de nata. Hemos comprado las entradas del cine para evitar problemas de tiempo.

Para no variar, me he empeñado en ir al Starbucks de Callao y hemos tenido la suerte de poder sentarnos frente a la ventana, en dos cómodos sillones, y así degustar el sabor de las cosas sencillas. Sentadas frente a una bella postal de Madrid, con el edificio de Schweppes enfrente (en El día de la bestia parecía más grande), Plaza España al fondo, Gran Vía a nuestra derecha y el sol de mediodía bañándonos enteras. Mi frase recurrente: "Hollywood, la NBA y Starbucks son las mayores aportaciones de EEUU al mundo, son la Santísima Trinidad". La gente serpentea cruzando la placita de Callao, como en una pasarela. Un guardia dirige el tráfico. Carteles electorales empañan el paisaje.

Adormecidas, hablamos de lo divino y lo humano (más de lo humano que de lo divino) y conseguimos despegarnos de nuestros sofás. Un grupo mexicano toca al lado del Oso y el Madroño, la gente se arremolina alrededor.

El cine nos aguarda oscuro y adormecedor. Compramos unas bebidas fuera, que son más baratas. Una buena película. Salimos de nuevo al frío, paseamos hasta Atocha. Queda casi una hora para que salga mi tren. Nos sentamos en el Jardín de Atocha, al lado de las tortugas, que perezosas caminan lentas entre el agua y las piedras. Estiramos las piernas. Hablamos de las clases. Relajación.

Ya en el tren me despido de Madrid. Me queda poco de estar por allí. Y sé que lo echaré de menos. Echaré de menos estas tardes, desafortunadamente tan escasas. Condenaré el tiempo desaprovechado, la ciudad que se me ha escapado después de casi cinco años. Sigue siendo una extraña. Para mí, Madrid siempre será un extraño que sólo se deja disfrutar a veces.

Conversación con una amiga. Conversación con mi novio. Planes de fin de semana. Vuelvo a casa. Salí de allí a las seis y media de la mañana, vuelvo a las diez y media de la noche. ¿Merece la pena? Sí, merece la pena.


 
Comentario:
Sí, yo tb voy a echar de menos esas tardes.
No