El reflejo en la mirada
Hoy me he encontrado con alguien que no veía desde hacía muchos años y que significó mucho para mí. Me he obligado a mirarlo, a saludarlo y a hundirme en sus ojos porque mirándolo a él me miro a mí misma. Creo que las personas somos realmente lo que otros ven en nosotros pues, a través de la mirada ajena, nos reconocemos. Y así hoy, con una mirada de ojos titubeantes, mientras caminaba pensando en otras mil cosas, me he encontrado de repente conmigo misma, con lo que soy y con lo que fui.
Las personas construyen imágenes sobre nosotros que nos ayudan a reconocernos. Me gusta que me miren porque en la mirada orgullosa, vanidosa, humillante, lasciva, curiosa o enamorada me reconozco.
La imagen que proyectamos, no obstante, no siempre coincide con lo que somos o lo que queremos ser. Acostumbramos a mostrarnos como queremos que nos vean sin preocuparnos de si se adapta o no a la realidad. A veces soy capaz de estudiar en la biblioteca porque, a través de las miradas de soslayo entre todos los que allá estamos, nos sentimos reconocidos, nos sentimos integrados en algo que creemos que merece la pena. Y poco a poco escalaremos una posición ante los ojos de los demás.
Hoy he pensado si soy ahora lo que creíste que sería, si soy ahora lo que yo pensé que sería llegado este momento. En aquella época no hablábamos de futuro porque éste latía bajo nuestras pieles, porque no había nada más, todo era futuro. Te veo con tus amigos, apoyado en una pared, vas o vienes de clase, qué se yo. No he vuelto a hablar contigo en años y sólo con una mirada y el tartamudeo sorprendido de un saludo he sabido que eres exactamente lo que pensé que serías.
En la distancia del tiempo he aprendido, sólo ahora, que entonces no fuimos nada porque no podíamos serlo, porque nos costaba reconocernos a nosotros mismos y por eso nos buscamos y nos encontramos: para mirarnos el uno en el otro y aprender a amarnos, cada uno a sí mismo.
Pero esto no ha terminado, al menos para mí. En mi ansia por encontrarme sigo y seguiré buscando ojos en los que mirarme y, a través de los cuales, amarme. Seguiré hundiéndome en las miradas ajenas con paciencia, con dolor, con infinita imaginación, esperando, pues, que alguien algún día me vea de verdad y pueda enseñarme a mí misma.
Las personas construyen imágenes sobre nosotros que nos ayudan a reconocernos. Me gusta que me miren porque en la mirada orgullosa, vanidosa, humillante, lasciva, curiosa o enamorada me reconozco.
La imagen que proyectamos, no obstante, no siempre coincide con lo que somos o lo que queremos ser. Acostumbramos a mostrarnos como queremos que nos vean sin preocuparnos de si se adapta o no a la realidad. A veces soy capaz de estudiar en la biblioteca porque, a través de las miradas de soslayo entre todos los que allá estamos, nos sentimos reconocidos, nos sentimos integrados en algo que creemos que merece la pena. Y poco a poco escalaremos una posición ante los ojos de los demás.
Hoy he pensado si soy ahora lo que creíste que sería, si soy ahora lo que yo pensé que sería llegado este momento. En aquella época no hablábamos de futuro porque éste latía bajo nuestras pieles, porque no había nada más, todo era futuro. Te veo con tus amigos, apoyado en una pared, vas o vienes de clase, qué se yo. No he vuelto a hablar contigo en años y sólo con una mirada y el tartamudeo sorprendido de un saludo he sabido que eres exactamente lo que pensé que serías.
En la distancia del tiempo he aprendido, sólo ahora, que entonces no fuimos nada porque no podíamos serlo, porque nos costaba reconocernos a nosotros mismos y por eso nos buscamos y nos encontramos: para mirarnos el uno en el otro y aprender a amarnos, cada uno a sí mismo.
Pero esto no ha terminado, al menos para mí. En mi ansia por encontrarme sigo y seguiré buscando ojos en los que mirarme y, a través de los cuales, amarme. Seguiré hundiéndome en las miradas ajenas con paciencia, con dolor, con infinita imaginación, esperando, pues, que alguien algún día me vea de verdad y pueda enseñarme a mí misma.
Comentario:
"Hoy he pensado si soy ahora lo que creíste que sería, si soy ahora lo que yo pensé que sería llegado este momento.". Creo que todos hemos pensado en esto alguna vez (al menos yo lo he hecho). Sobre todo ocurre cuando, como en tu caso, te encuentras con alguien a quien hacía mucho tiempo que no veías. Creo que en realidad tenemos miedo de decepcionar a las personas y no haber hecho lo que hace tiempo se esperaba de nosotros.
Comentario:
Preciosa reflexión, mi querida Patri, aunque no hay mejor reflejo de una misma que el del espejo... ése, cuando le da por hablar, te dice de todo, hasta lo que no quieres oír.
¡Y qué cabrones de pintores... ¿no es machismo, dices...? el machismo y la gilipollez son sinónimos.
¡Y qué cabrones de pintores... ¿no es machismo, dices...? el machismo y la gilipollez son sinónimos.
Comentario:
Corregido. Gracias por la aportación.
Comentario:
"Me he obligado a mirarlO, a saludarlO y a hundirme en sus ojos porque mirándolO a él me miro a mí misma."
Así queda mejor (sin las oes en mayúscula, evidentemente). No porque esté extendido y tolerado en algunos casos, el leísmo deja de ser leísmo. ¿De acuerdo?
Aprovecho para decirte que estoy muy de acuerdo con tu comentario de ayer sobre los sedicentes profesionales.
Sigue escribiendo tan bien como lo haces. ¡Ánimo, Patricia!
Así queda mejor (sin las oes en mayúscula, evidentemente). No porque esté extendido y tolerado en algunos casos, el leísmo deja de ser leísmo. ¿De acuerdo?
Aprovecho para decirte que estoy muy de acuerdo con tu comentario de ayer sobre los sedicentes profesionales.
Sigue escribiendo tan bien como lo haces. ¡Ánimo, Patricia!





