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ALGO DE TODO
Porque no podría centrarme en una sola cosa
Acerca de
Me llamo Patricia y estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual. Los fines de semana trabajo como maquetadora en La Tribuna de Ciudad Real. Podéis escribirme a soylaveraARROBA hotmailPUNTOcom
Sindicación
 
Blackjack a los 21
Un juego de azar. Eso es la vida. Por muy inteligentes que seamos, nunca se pueden calcular todas las variables. Y qué difícil es "calcularnos" a nosotros mismos. 21 Blackjack (Robert Luketic, 2008) habla de la escalada a la cumbre y de la caída hacia el abismo. Habla del éxito, del fracaso y de las ecuaciones impredecibles. Y todo eso con agilidad, frescura y sin grandes pretensiones.

Kevin Spacey impulsa toda la película y, gracias a él, el resto de personajes, interpretados por actores casi desconocidos a excepción de Kate Bosworth, adquieren un gran relieve. 21 Blackjack tiene mucho de videoclip, pero también de comedia de sobremesa. La cámara sólo toma protagonismo en ocasiones muy puntuales, en una mezcla de ortodoxia e innovación que se hace de todo menos incómoda.

Se agradece que el guión no se pierda en múltiples tramas. La historia principal es lo suficientemente fuerte como para sostener el peso de la película. Conforme avanza la acción, la identificación del espectador con el protagonista (el inglés Jim Sturgess en el papel de Ben Campbell) crece, impulsada por planos cercanos y preciosas composiciones. En una ocasión, la impresionante vista nocturna de Las Vegas le sirve de fondo para presentarse, en un primer plano, como dueño del mundo. Tiene el poder, en su mente, de conseguir todo lo que desee y sólo de su responsabilidad, de su destreza para controlar sus sentimientos, depende su éxito en la vida. En ese plano, corto, que se ve como de pasada, el espectador entiende que sólo es un niño en la cima del mundo y será el peso de sus 21 años lo que le haga caer.

21 años. Todo discurso sobre esta edad implica hablar de sueños, de primeros amores, del valor de la verdadera amistad y de la importancia, en la mentalidad norteamericana, de ingresar en la Universidad más prestigiosa del mundo.

El mundo del juego, con todo el lujo que ello conlleva, no es más que una metáfora del viaje a la madurez. En este filme se presenta como algo divertido, espectacular, casi abrasador, que les quema en las manos, que se les escapa, que absorben con toda la fuerza de la que son capaces. Las Vegas se convierte en un oasis donde el jugador-contador de cartas puede convertirse en lo que desee durante una noche, unos momentos, una partida. Qué mejor reflexión sobre el abandono de la adolescencia que sumergir a un grupo de jóvenes en un país de las maravillas donde todo es posible... hasta que llega la realidad.
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