Esto se acaba
Ayer me dijo mi amiga María: "¿Te das cuenta, Patri, de que esta puede ser la última tarde que pasemos así?". Me pareció una sentencia demasiado apocalíptica, pero cargada de razón. Cuanto más lo pienso, más me doy cuenta de la cantidad de "últimas veces" que estoy viviendo. Y esto va acompañado, claro, de "primeras veces".
Ahora que estoy a punto de acabar un ciclo en mi vida (o, al menos, esa es la sensación que tengo yo) intento atrapar los momentos que creo que recordaré dentro de algunos años. En la tarde de ayer hubo unos cuantos:
- El bocata a tres euros en un bar, justito debajo de la Puerta del Sol, repleto de obreros que nos comían con los ojos.
- La odisea de buscar asiento en el Starbucks de Gran Vía a las tres y media de la tarde. El placer de poder echar toda la canela que quieras al café.
- Paseo arriba y paseo abajo por la calle Montera buscando la entrada a un cine. Búsqueda de la sesión más barata, que los estudiantes no estamos para derroches.
- Los comentarios frikis ante una película cualquiera. ¿La gente "normal" habla de iluminación, de construcción de personajes, de puntos de giro... mientras ve una película?
- Cueva-taberna recién descubierta. Caña a 2,50 detrás de la Plaza Mayor. Mantones de manila y paredes de piedra. Qué típico es todo. Fotos, fotos, fotos.
- Ataque de risa ante un escaparate. Un coche para montar a los niños a cambio de moneditas junto a los muebles más barrocos (y pijos) inimaginables. Imposible controlar la risa. Todos nos miran.
- Veinte minutos sentadas en las escaleras del metro de La Latina. Frente al teatro. Bajo la lluvia. Con un aire que helaba.
- Carcajadas hasta llorar. Situación cumbre: "Oh, María, me has descubierto el increíble mundo de la prostitución", "Calla", "Tía, has puesto cara de mi reputación es aquello que está en el suelo". Todos miran. Risas, risas, risas, risas...
- Taberna Txakolí. Risas. Vino y tapas de diseño. Risas. Acoso al camarero. Risas.
- Conversación profunda, sin risas, sobre la prostitución en la línea uno de metro, hora punta. La gente no está acostumbrada a escuchar conversaciones interesantes, con distintos puntos de vista.
- Caminar bajo la lluvia hacia casa de María. La alineación del Getafe. Tortilla de calabacín. Sueño. Las campanas de la Catedral.
A mediodía...
- Diez minutos mirando las tortugas del jardín de Atocha. Dos besos antes de subirme al tren. Retraso en el AVE.
Esta tarde...
- Bailar pegados en nuestra cocina nueva, naranja, recién puesta. Cualquier canción de la radio. Solos. Nadie molesta. La lluvia cae afuera. Ya queda menos para el cambio de ciclo... Ya queda menos para estar contigo para siempre.
Y esta noche...
- Arde el secador. Quemo los enchufes del baño. ¿Podría haber muerto?
Ahora que estoy a punto de acabar un ciclo en mi vida (o, al menos, esa es la sensación que tengo yo) intento atrapar los momentos que creo que recordaré dentro de algunos años. En la tarde de ayer hubo unos cuantos:
- El bocata a tres euros en un bar, justito debajo de la Puerta del Sol, repleto de obreros que nos comían con los ojos.
- La odisea de buscar asiento en el Starbucks de Gran Vía a las tres y media de la tarde. El placer de poder echar toda la canela que quieras al café.
- Paseo arriba y paseo abajo por la calle Montera buscando la entrada a un cine. Búsqueda de la sesión más barata, que los estudiantes no estamos para derroches.
- Los comentarios frikis ante una película cualquiera. ¿La gente "normal" habla de iluminación, de construcción de personajes, de puntos de giro... mientras ve una película?
- Cueva-taberna recién descubierta. Caña a 2,50 detrás de la Plaza Mayor. Mantones de manila y paredes de piedra. Qué típico es todo. Fotos, fotos, fotos.
- Ataque de risa ante un escaparate. Un coche para montar a los niños a cambio de moneditas junto a los muebles más barrocos (y pijos) inimaginables. Imposible controlar la risa. Todos nos miran.
- Veinte minutos sentadas en las escaleras del metro de La Latina. Frente al teatro. Bajo la lluvia. Con un aire que helaba.
- Carcajadas hasta llorar. Situación cumbre: "Oh, María, me has descubierto el increíble mundo de la prostitución", "Calla", "Tía, has puesto cara de mi reputación es aquello que está en el suelo". Todos miran. Risas, risas, risas, risas...
- Taberna Txakolí. Risas. Vino y tapas de diseño. Risas. Acoso al camarero. Risas.
- Conversación profunda, sin risas, sobre la prostitución en la línea uno de metro, hora punta. La gente no está acostumbrada a escuchar conversaciones interesantes, con distintos puntos de vista.
- Caminar bajo la lluvia hacia casa de María. La alineación del Getafe. Tortilla de calabacín. Sueño. Las campanas de la Catedral.
A mediodía...
- Diez minutos mirando las tortugas del jardín de Atocha. Dos besos antes de subirme al tren. Retraso en el AVE.
Esta tarde...
- Bailar pegados en nuestra cocina nueva, naranja, recién puesta. Cualquier canción de la radio. Solos. Nadie molesta. La lluvia cae afuera. Ya queda menos para el cambio de ciclo... Ya queda menos para estar contigo para siempre.
Y esta noche...
- Arde el secador. Quemo los enchufes del baño. ¿Podría haber muerto?
Comentario:
Chica si te dieses de alta en TUENTI pues las fotos tendrían más gracia.
Observar a las tortugas en el jardín exótico de Atocha fue muy gracioso...por lo menos me fui contenta a trabajar después.
Un besazo,
yo
Observar a las tortugas en el jardín exótico de Atocha fue muy gracioso...por lo menos me fui contenta a trabajar después.
Un besazo,
yo
Comentario:
Chica si te dieses de alta en TUENTI pues las fotos tendrían más gracia.
Observar a las tortugas en el jardín exótico de Atocha fue muy gracioso...por lo menos me fui contenta a trabajar después.
Un besazo,
yo
Observar a las tortugas en el jardín exótico de Atocha fue muy gracioso...por lo menos me fui contenta a trabajar después.
Un besazo,
yo
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Niñas, que nos hacemos mayores.
Comentario:
Tb es muy triste que te tengas que fiar de mí como guía turística, yo... que casi soy una guiri en una ciudd que sólo está a 13 km de mi casa..., con mi poco sentido de la orientación y mi memoria fotográfica... Y, ahora, cuando "esto se acaba" es cuando empiezo a conocer los sitios más chulos de Madrid y voy sabiéndome mover.
Pero tienes razón: como te dije, seguramente esa tarde será la última de nuestras tardes madrileñas... Para ti empiezan cosas nuevas. Para mí, no sé aún lo que acaba o lo que empieza, sino que estoy a la espera de todo (de un proyecto, de unas asignaturas, de una beca, de trabajos... y de ir sobreviviendo de toda esta toma de decisiones que llegan si avisar a esta edad)
Pero tienes razón: como te dije, seguramente esa tarde será la última de nuestras tardes madrileñas... Para ti empiezan cosas nuevas. Para mí, no sé aún lo que acaba o lo que empieza, sino que estoy a la espera de todo (de un proyecto, de unas asignaturas, de una beca, de trabajos... y de ir sobreviviendo de toda esta toma de decisiones que llegan si avisar a esta edad)
Comentario:
¡RECTIFICO, RECTIFICO! Que conste que mi amiga María no es puta, nada más lejos de la realidad. El trabajo de periodista está muy mal pero todavía no hemos llegado a esto...
Ella sólo me paseó por allí y me llevó al cine. Bastante tiene con aguantar cómo la hago pasar vergüenza en público, jeje. Si no fuera por ella no hubiera visto sitios fantásticos de Madrid. Por eso digo siempre que mis años allí han sido muy desaprovechados...
(Sí, tampoco he ido al Bernabeu, qué pasa)
Ella sólo me paseó por allí y me llevó al cine. Bastante tiene con aguantar cómo la hago pasar vergüenza en público, jeje. Si no fuera por ella no hubiera visto sitios fantásticos de Madrid. Por eso digo siempre que mis años allí han sido muy desaprovechados...
(Sí, tampoco he ido al Bernabeu, qué pasa)
Comentario:
Tía, especifica la conversación: vale, fue así, pero no es que yo te haya mostrado el mundo de la prostitución, es q nunca se te había ocurrido pasar por Montera después de cinco años en Madrid. Eso sí, a buscar un cine, no a ganarte el sueldo. Y yo te enseñé por primera vez lo que era la calle Montera, pero sólo verla, no trabajar ahí.





