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Porque no podría centrarme en una sola cosa
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Me llamo Patricia y estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual. Los fines de semana trabajo como maquetadora en La Tribuna de Ciudad Real. Podéis escribirme a soylaveraARROBA hotmailPUNTOcom
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Rompiendo las reglas
A mi entender, el cine nació como espectáculo y sólo después encontró su vertiente más social, instructiva, ideológica y cualquier otra cosa que se apartara (o que agregara) del mero espectáculo visual. El cine es movimiento, es sonido, es música y es emoción irracional. Asumo que puede ser también cualquier otra cosa y quizá de esta versatilidad surge su gran magia, pero me parece totalmente legítimo que alguien entienda el cine únicamente como un espectáculo. Después pensaremos que hay espectáculos mejores o peores, o simplemente mediocres, pero eso vendrá después.

Aparte de todo esto está la taquilla. El cine es una industria cara y no conviene arriesgar, así que si podemos meter un todo-en-uno para que guste (si no a toda la familia sí a un amplio espectro de público), mejor que mejor. Así que ponemos chicos guapos y chicas guapas, decorados lujosos y un poquito de sentimiento aquí y allá para justificar medianamente las conductas de los personajes y algún que otro diálogo aparentemente profundo por si hay alguien al que se le ocurra rebuscar más allá de la superficie. Tatatachán ¡tenemos una película!

Esto es Rompiendo las reglas (Jeff Wadlow, 2008). He escuchado críticas muy desalentadoras en Internet (por ejemplo, en Filmaffinity), que sólo destacan que la película es entretenida. ¿Qué más queremos, pues? Rompiendo las reglas es espectáculo y no hace demasiados esfuerzos en ir más allá. Tiene un trama secundaria cogida con alfileres que se desvela en diálogos obvios. Los personajes apenas tienen personalidad. Y, sin embargo, la película magnetiza y te mantiene pegada a la butaca.

No hemos venido a ver la historia de un chico mono (porque es mono) e inadaptado (porque intenta parecer inadaptado) intentado encajar en un típico instituto norteamericano donde, por supuesto, hay una rubia tonta (porque es tonta) y un malo que le mete en líos. Como no puede faltar en toda historia, tenemos a los ayudantes del bueno (el amigo friki) y a algún que otro personaje con el que mantiene una particular relación amor-odio (el entrenador).

Pero no hemos venido a ver esto. Hemos venido a ver, simple y llanamente, hostias. Wadlow apuesta por una estética de videoclip con un montaje ágil y apropiado y una banda sonora estupenda. Con todo ello configura un relato que no pasará a la Historia del Cine pero que consigue lo más importante: identificación con el personaje (por muy plano que sea), sensaciones a flor de piel y un rato emocionante. Y lo demás, sobra.

Yo sólo había visto el trailer, ningún referente más. Pero si han vendido esta película como un remake de Karate Kid (que no lo es en ningún momento) el problema es de la promoción, no de la película. Si queréis pasar dos horas entretenidas y liberar sádica adrenalina, es vuestra película. Si os gustaría hurgar más allá, cambiad de sala.
 
Comentario:
Normalmente no contesto a este tipo de comentarios, pero hoy haré una excepción. Para Lector y todo el que quiera leerlo:

No sé si me conoces o no ni en qué te basas para juzgarme de este modo. Creo que en ningún momento te he juzgado yo a ti y mucho menos he arremetido contra tu forma de vida, tus pensamientos, tus creencias religiosas o tu coherencia moral. Así que aprovechando la importancia que le das a este tema terminológico, explicaré mi curriculum religioso:

Fui bautizada. No fui a catequesis en mi infancia porque creía que la Comunión era algo más que una fiesta y un vestido. Comulgué por primera vez a los 18 años, por convicción, a la vez que me confirmé. Pasé un año impartiendo catequesis a niños de seis años, donde por supuesto les expliqué, lo mejor que pude, el significado de la consagración del pan y el vino. Dentro de un año me casaré por la Iglesia, también por convicción. Respeto a musulmanes, a protestantes, a ortodoxos, a sionistas, confucionistas, etc. etc. siempre y cuando no conviertan su religión en un integrismo que perjudique a los demás. Dicho esto, creo que no debo ninguna otra explicación a nadie sobre mis creencias religiosas, pues son personales e íntimas.

Y dicho esto, también, tus quejas tendrá que ir a la RAE, que es la que admite el uso del término, sea vulgar, malsonante u ofensivo.

Me empeño en utilizarlo porque creo que es preciso. Porque es mi blog y mi crítica. Eres libre de pensar lo que quieras, de ofenderte si lo crees tan importante. Yo seguiré escribiendo lo que para mí sea importante. Y lo haré en los términos que estime oportunos.

Espero que a partir de ahora las críticas sean constructivas, que son las que mejoran el mundo. Admito tu primera crítica, la cual me parece inteligente. La segunda, simplemente está fuera de lugar.
 
Comentario:
Patricia: Ciertamente, la palabra "hostias" viene recogida con esa acepción en el diccionario de la RAE, pero no por ello deja de ser ofensiva para los creyentes. ¿Sabes tú lo que es una hostia consagrada? Pues para un católico lo más grande que existe en el universo, lo más importante, lo que mueve el mundo. Es, ni más ni menos, que Cristo (Dios) en forma de pan.

Es bastante probable que seas de las que respetan a los musulmanes. Y también es probable que, por ejemplo, no te obcecaras en utilizar un término que ofendiera a dichos creyentes. Pero, claro, está de moda burlarse de la religión católica.

¡Y seguro que luego tú serás de las que se casen por la Iglesia! ¡Con lo bonitas que quedan las fotos!, ¿a que sí? Un poquito de coherencia, por favor.

Un saludo.
 
Comentario:
Hola, lector. Siento que el uso de dicha palabra te parezca ofensivo, pues en ningún momento tengo intención de ofender a nadie. Sólo la he utilizado tal y como recoge la Real Academia Española en su tercera acepción (según su web): "3. f. vulg. malson. Golpe, trastazo, bofetada." Lo contrasté previamente para ver si había alguna diferencia ortográfica con respecto al término con connotaciones religiosas y encontré que se escriben de igual forma.

Reconozco que es una palabra vulgar y malsonante, pero no por ello deja de pertenecer a un idioma. Y tras ver la película creo que no hay un término que lo defina mejor.
 
Comentario:
¡Hola, Patricia! Creo que por respeto a los católicos, deberías sustituir la palabra "hostias", pues, aparte de ser ofensiva para los creyentes, es vulgar y malsonante
No