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ALGO DE TODO
Porque no podría centrarme en una sola cosa
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Me llamo Patricia y estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual. Los fines de semana trabajo como maquetadora en La Tribuna de Ciudad Real. Podéis escribirme a soylaveraARROBA hotmailPUNTOcom
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Distintos niños, los mismos miedos
El domingo pasado tuve ocasión de charlar con una niña de diez años. Pertenece a una familia de clase media, vive en una casa muy grande, en un pueblo, tiene un hermano pequeño y acaba de terminar, si no me equivoco, cuarto de primaria. Emplea su tiempo libre en jugar en el ordenador o con la videoconsola portátil, domina el móvil e internet, le gusta bailar y cantar y sigue entusiasmada los éxitos de High School Musical y Operación Triunfo. Tiene madera de líder, es viva y respondona, le gusta llamar la atención pero atiende a razones cuando se le explican las cosas. Como todas las niñas de su edad, de mayor quiere ser maestra, actriz y cantante.

Pertenece a esa generación de niños que ha marcado y marcará un antes y un después. Esos niños a los que todos criticamos, creyendo que han perdido los valores y que pagarán la hipoteca de sus padres hasta que sus hijos puedan pagar la suya.

He de decir que mi generación debe ser el último eslabón de "los viejos niños". Los que crecimos con el cassette y el VHS, con Oliver y Benji, Heidi y Marco en la televisión, con las canicas y el trompo en el patio. Yo he jugado descalza en las calles en verano, quemándome bajo el sol manchego, y he llamado a mis amigas de puerta en puerta para salir, mucho antes de que existiera el móvil. Yo nací en el 85, cuando ya se empezaba a vivir la incredulidad y escepticismo de los noventa y caí de lleno en la revolución tecnológica que algunos demonizan.

Me han pillado todos los cambios educativos. Llegué con doce años al instituto en la primera o segunda promoción que entraba a algo llamado Educación Secundaria Obligatoria, que casi parecía un ensayo. Mi hermano me llevaba unos años de adelanto. Por aquel entonces todavía existía aquella fantástica (en el recuerdo) serie llamada Salvados por la Campana, de la que me fascinaban sobre todo las taquillas, y que compartía mediodías con Leticia Sabater haciendo aerobic y Al Salir de Clase. Recuerdo preguntarle a mi hermano, cuando comenzó el instituto, si usaban taquillas, ese espacio mágico donde cabía de todo y que narrativamente se constituía como escenario de las más variadas tramas. Él, obviamente, me miró estupefacto y creo que ni siquiera respondió. El instituto, a nuestros diez u once años, nos parecía un mundo tan atractivo como temible del que sólo teníamos referencias por la televisión. El instituto era, sin duda alguna, mucho más que un edificio que estaba a trescientos metros del colegio.

Y sin más preámbulos os transcribo parte de la conversación. Llamaré "N" a la niña y "P" a mí misma.

N: ¿Tú cuando fuiste al instituto no tenías miedo?
P: Sí, claro que tenía, y mis amigas también. Lo que más nos preocupaba era que nos separaran.
N: Es que yo no sé con quién me va a tocar, porque cada uno va a un lado.
P: Pero cuando llegues al instituto harás nuevos amigos. Te gustará un montón porque conocerás mucha gente nueva. Y siempre puedes ver a tus amigas aunque no sea en clase.
N: Ya. Y encima tendré que ir en autobús todos los días...
P: Es muy aburrido, sí. Pero seguro que te acostumbras enseguida. Además, a mí me han dicho que es muy divertido.
N: Y... ¿te puedo preguntar una cosa?
P: Claro.
N: ¿En el instituto tenéis taquillas?



 
Comentario:
Me parece muy interesante tu blog,navegando encuentras cosas curiosas como ésta:
unseniordemurcia@blogspot.es
qué opinas de ésto? yo también estudié comunicación audiovisual
 
Comentario:
Me gusta lo q has escrito. Creo q yo fui de las ultimas generaciones que vivieron con Oliver y Bengi, Marco, Haide.... Te recuerdo que solo nos diferenciamos en un año y aun recuerdo cuando saliamos en el pueblo y nos ivamos llamando una a una para salir ya que no disponiamos de movil.
Un saludo y espero verte muy pronto.
Por cierto aprobecho la ocasion para decirte que hoy te quedan 365 dias JUSTOS para que te cases!!!!!!!
 
Comentario:
Mr, no sé cuánto tardarían en llegar las privadas a Tenerife pero ya tenías 10 años cuando empezaron a emitir, así que algo tendrías que haber visto antes de llegar al instituto. Otra cosa es que no te acuerdes.
 
Comentario:
Curioso lo de las taquillas. En mi caso nunca me lo planteé, aunque también soy algo mayor que ustedes (tu y beca), así que llegué al instituto menos contaminado por las series de la tele. No sé si por aquella época ya habían llegado las privadas o no (de todas maneras tardó tiempo en llegar a donde vivo, rodeado de montañas -bastante normal por aquí, por cierto-), y hubo muchas series míticas que no pude disfrutar en condiciones o que descubrí más tarde a base de reposiciones, así que tampoco me impactaron tanto. Jo, esto ya parece cuento de abuelete :D, pero no tanto, que cuando nací el vinilo ya estaba muerto :P. Y la época del instituto no fue particularmente traumática, pues llegué con mis amigos más íntimos. El problema de eso es que seguí con algunos de ellos hasta la universidad, y cuando vas en grupo es muy difícil escaparte y hacer un poco de vida propia, hasta que poco a poco cada uno va buscándose la vida.
 
Comentario:
Pues porque la niña no dio conmigo, porque yo los peores momentos de mi vida los he pasado en el instituto o gracias al instituto. Niños, no os dejeis engañar por la tele, el instituto no es guay, no vais a ligar tanto como los de "Al salir de clase" y no hay taquillas.
No