Garriolito volvió a desaparecer... ¡y volvió!
Esto no es una broma, sino un ejemplo más del esperpento de sociedad en el que vivimos.
El sábado, a las cinco de la mañana, la Policía llegó a mi casa para informarme de que habían encontrado mi coche en La Poblachuela (una aldeílla de Ciudad Real) conducido por un menor.
Tuvimos que ir a comisaría (no quisimos ver a los autores del robo por si luego, además, tomaban represalias) a recogerlo, poner denunciar, comprobar daños, etc. Recuérdese que es la segunda vez que me roban el coche en dos semanas y en ciudades distintas (lo malo abunda.)
Se trataba de dos menores (de unos 16 o 17 años) escapados de sendos centros de acogida. Se dirigían a Puertollano desde Ciudad Real (unos 30 km.) para visitar a la novia de uno de ellos, de 33 años y con hijos de la edad de su novio.
Mientras poníamos la denuncia, estuvimos hablando con la Policía. Eran unos muchachos más que reincidentes, que cada fin de semana pasaban por Comisaría. Preguntamos qué harían ahora con ellos. El proceso es, aproximadamente, el siguiente: llaman al Fiscal y éste al juez y la Policía debe llevar al menor en cuestión a su centro (sin que sufra ningún daño, aunque sea autolesión) hasta el lunes. El lunes se procederá a lo que se tenga que proceder. Para entonces, el menor ha vuelto a escaparse y a cometer sus fechorías. Y así semana tras semana.
Y yo me pregunto ¿adónde vamos a llegar? Lo peor que puede haber en este mundo es una persona que no le tenga miedo a nada y, a estos chicos, esta situación les viene por dos sitios distintos: uno, la juventud que nos hace no pensar en el mañana; y dos, la total impunidad con la que obran. ¿Por qué no robar coches, si no los van a castigar, si lo van a poder seguir haciendo? Y, después de esto ¿por qué no violar, matar, torturar, secuestrar, extorsionar, etc.?
El sábado, a las cinco de la mañana, la Policía llegó a mi casa para informarme de que habían encontrado mi coche en La Poblachuela (una aldeílla de Ciudad Real) conducido por un menor.
Tuvimos que ir a comisaría (no quisimos ver a los autores del robo por si luego, además, tomaban represalias) a recogerlo, poner denunciar, comprobar daños, etc. Recuérdese que es la segunda vez que me roban el coche en dos semanas y en ciudades distintas (lo malo abunda.)
Se trataba de dos menores (de unos 16 o 17 años) escapados de sendos centros de acogida. Se dirigían a Puertollano desde Ciudad Real (unos 30 km.) para visitar a la novia de uno de ellos, de 33 años y con hijos de la edad de su novio.
Mientras poníamos la denuncia, estuvimos hablando con la Policía. Eran unos muchachos más que reincidentes, que cada fin de semana pasaban por Comisaría. Preguntamos qué harían ahora con ellos. El proceso es, aproximadamente, el siguiente: llaman al Fiscal y éste al juez y la Policía debe llevar al menor en cuestión a su centro (sin que sufra ningún daño, aunque sea autolesión) hasta el lunes. El lunes se procederá a lo que se tenga que proceder. Para entonces, el menor ha vuelto a escaparse y a cometer sus fechorías. Y así semana tras semana.
Y yo me pregunto ¿adónde vamos a llegar? Lo peor que puede haber en este mundo es una persona que no le tenga miedo a nada y, a estos chicos, esta situación les viene por dos sitios distintos: uno, la juventud que nos hace no pensar en el mañana; y dos, la total impunidad con la que obran. ¿Por qué no robar coches, si no los van a castigar, si lo van a poder seguir haciendo? Y, después de esto ¿por qué no violar, matar, torturar, secuestrar, extorsionar, etc.?
Comentario:
Garriolito daria para un guion de cine ;)





