Algo Personal (II)
Acerca de
Madrileña, cuarentona, lunática y un montón de cosas más ...







La primera parte de::
Algo personal (I)


Sindicación
 
una tarde de flauta...

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Mi hijo me persigue por toda la casa perpetrando Imagine con la flauta, que él dice que es dulce, pero yo le digo que tal y como la toca él, de dulce tiene muy poco.
Para presumir de mayor virtuosismo se ha puesto a tocarla con la nariz y para ser sincera, creo que de esta manera la música suena un poco mejor.

Con la de años que lleva en el colegio con este tema, hay que reconocer que la flauta no es para él.

Kira muerde los pies al peque mientras le saco del baño, éste se revuelve y casi nos caemos los tres dentro de la bañera. La he sacado mil veces y no sé de qué manera se vuelve a colar. Es como una lagartija, está en todas partes y llegando estas horas en la que los niños la ponen a mil, está aún más revoltosa.

Nos sentamos los tres espectadores, el peque, Kira y yo, a escuchar el asesinato de esta preciosa canción, y la perra mueve su cabecita a un lado y a otro, sorprendida y alucinada a la vez. Debe pensar que es magia, aunque no sea exactamente ‘La Flauta Mágica’ lo que está sonando.

Al terminar la actuación, hemos aplaudido. En nuestro interior, secretamente, aplaudíamos porque por fin había finalizado el ensayo y dejaba de martirizarnos los oídos.

Hoy: Para seguir con el tema de la flauta, mi hijo ha llegado muy contento del colegio. Le han puesto un ¡¡9 y un punto positivo!!
El 9 habrá sido por no tocarla con la nariz, supongo y el punto positivo ha sido por presentarse voluntario.

Pero ¿por qué lo ha hecho? La respuesta es muy sencilla.
Quien se presentara voluntario hoy sólo tocaría un fragmento. Si no lo hacía así, el próximo día tendría que tocar toda la canción.
Después de pensarlo ¿cuánto? ¿dos décimas de segundo? salió el primerito...

Tengo un hijo que es un figura y un artista, pero no precisamente de la flauta. ¡Madre mía la que me espera!

 
para tu deseo

Para tus dedos, mi pelo, enredándose con él.
Para mi piel, tus manos, acariciando sus curvas.
Para tus labios, mis labios, sedientos de ti.
Para tu lengua, mi lengua, confundiéndose y pugnando por ser una.

Para tus ojos, mi mirada, atrapándote en ella.
Para tu boca, mi boca, esperando la tuya.
Para tu deseo, mi deseo más encendido.
Para tu pasión, la mía.
Mi pasión.


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Miguel Senserrich



 
por ser, por estar

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Si tú no estuvieras a mi lado no se acabaría el mundo, ni se hundiría el suelo bajo mis pies.

No lloraría eternamente, ni mis lágrimas llenarían profundos lagos.

Si no estuvieras cerca, yo seguiría viviendo mi propia vida, jugando con las ausencias, saciando mi sed.

Y mis manos seguirían pintando colores a los recuerdos, tejiendo viejas canciones y soñando vuelos desde mi ventana.

Pero estás junto a mí y gracias a eso mis pies no se han hundido completamente en el barro y mi mundo ha seguido girando, aunque a veces haya sido del revés.

Porque estás a mi lado mis lágrimas son breves y fugaces y sólo llenan pequeños rincones.

Las tormentas ya no son ciclones y los relámpagos sólo son pequeñas luces de navidad.

La luna sigue brillando en las alturas aunque a veces las nubes quieran esconderla tras de si.

Eres la sombra traviesa que salta de mi bolsillo para hacerme sonreír, para acogerme en su abrazo y lanzarme besos de sabores que llegan hasta a mí como mariposas coloreadas.

Por ser.
Por estar.
Por acompañarme.
Por caminar a mi lado.

Es para ti.

 
¡no lloré!

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Conseguí acabar el día sin llorar. Eso si, cambié las lagrimas por un enfado. Tampoco me enfadé mucho, sólo el morro que puse precedía a mi cuerpo varios metros, pero nada más.

No suelo hablar de trabajo en casa, sólo lo hago en contadas ocasiones, cuando estoy preocupada como ayer, y lo hago porque creo que es lo más normal en estos casos.
Si hay algo que me molesta es que en momentos así no me escuche, no me preste atención, cuando él jamás desconecta del suyo y se lleva el trabajo incluso a la cama.

Ayer volvió a pasar y cuando quiso retomar el tema, que yo había dejado ya por imposible o por mala leche, le dije que si quería saber algo lo mirara en los periódicos.

Esta mañana yo no quería llorar, pero mis ojos se han levantado muy bobos y a su aire. Se empeñaban en bañarse en silencio, mojándose tontamente. Yo pensaba que era a causa del frío, pero lo cierto es que hoy, toda yo, era una gelatina envuelta en ropa de abrigo.

Así que me he puesto muy seria para hablar con ellos y les he prohibido llorar, no más lágrimas por nada… ni por nadie.

Curiosamente, son los únicos que hoy me han hecho caso.

 
empezamos bien: un mal día

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Pero ¿para qué pondré yo el nido en las ramas más altas? Si, claro que lo sé, para que la caída sea mayor y pegármela mas fuerte.

Hoy no está siendo un buen día. El peque me ha contagiado su virus, hace frío y no me he abrigado lo suficiente.

En la oficina, desde primera hora, el ambiente es siniestro. No sabíamos si llorar o reír. Hemos optado por lo segundo… de momento.

Al llegar nos esperaba un nuevo organigrama, cambios organizativos, directores defenestrados que se han enterado de su debacle personal minutos antes que nosotros...
Nadie sabe nada, todo son conjeturas, suposiciones e incertidumbres.
En fin, un futuro incierto el que nos espera de aquí a unos meses.

Kira –porque parece que así se va a llamar, por decisión infantil- me tiene agotada.
Al segundo día de estar en casa aprendió a subir las escaleras, después de algún que otro golpe. Al tercer día también las bajaba, excepto las de la buhardilla, que no sé porqué motivo las tiene miedo.
Así que ¿a qué jugamos? A Kira sube y cuando está arriba llora para que suba a buscarla y así una y otra vez. En una de estas excursiones aprovecha para hacerse pis, así que la bajo, agradecida, y vuelvo a subir cubo y fregona en mano. Cuando estoy abajo para vacíar el cubo, la oigo llorar porque ha vuelto a jugar a subirse.

Ayssss ¡estoy agotada y tengo ganas de llorar y eso que aún no ha terminado el día!

 
un nuevo nido

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Estoy haciendo los últimos retoques de mi nuevo rincón. No hay ningún cambio, salvo las cortinas, quiero decir, la plantilla, con la que no estoy muy convencida. No sé si dejar la que tenía en el otro o cambiar a ésta.

Os dejo a vosotros, que de estas cosas entendéis mucho más.

Ah y serviros vosotros mismos. Hay cafetito caliente y un montón de dulces en la bandeja.
Yo vuelvo en seguida.