mi tentación...

Te ví. Estabas ahí, quieto, esperando mis labios y me acerqué, muy despacio, como si temiera despertarte, aunque esa fuera mi intención...
Me tentabas fuertemente y no pude resistirme a tu influjo.
Acerqué mis finos dedos suavemente y con ternura te llevé a mi anhelante boca. Te recorrí muy lentamente con mi lengua, paseándola por cada rincón.
Me deleité con tus formas, paladeando cada sabor que me ofrecías y me relamí de gusto.
Jugueteé un rato delicioso contigo y cuando supe que ya no aguantarías mucho más, presioné dulcemente con mis labios hasta conseguir que explotaras en mi boca.
Cerré los ojos para disfrutar plenamente de tu estallido dentro de mi, del placer…
Y es que no hay nada como tener cerca un rico bombón relleno de licor...
ser...

Ser…
Oasis y refugio
Calor en el frío invierno
Gotas de agua fresca en el ardiente verano
Calma en la tormenta
Viento en la quietud
Arena fina que cosquillea tus pies
Ser…
Placer para tus sentidos
Palabras que colmen de miel tus oídos
Manos que rocen tu piel
Caricias encendiendo tu cuerpo
Besos apagando tu sed
Boca llenándose de ti
Ser…
Tu explosión
Tu arrebato
Tu locura
Tu deseo
Tu amor
Tu ser
como ayer

Como si no hubieran pasado los meses ni las estaciones. Como si el reloj se hubiera detenido, sin haberlo hecho.Y sin embargo, durante el tiempo transcurrido ha sido mucho lo vivido, muchos los sentimientos desbordados, muchas las sensaciones guardadas, enterradas, y a pesar de todo, no olvidadas.
Sin saber si las hojas del calendario se dejarían coger por ellos, dan marcha atrás a trescientos sesenta y cinco días de golpe y mágicamente, vuelven a aquel invierno. La misma lluvia, el mismo cielo cubierto de testigo y hasta es posible que las mismas emociones.
El hechizo juega con el calendario y el reloj. Juega con sus vidas de nuevo. Ellos lo saben, pero ahora no les preocupa saber cuánto durará el conjuro…
Y al despedirse ella pregunta: ‘¿y ahora qué?'.
Él la responde con sus dulces ojos, con la ternura puesta en ellos y simplemente dice: ‘como ayer’.
malas costumbres
Podría escribir muchas cosas, cosas que me ocurren casi a diario, pero últimamente me ha entrado una especie de paranoia –justificada- que me impide hacerlo, que no me deja escribir a mi manera.
Tengo la mala costumbre de creer por definición y por convicción que la gente en sí es buena y creo firmemente en sus buenas intenciones.
Esto se llama ingenuidad, siendo benévolos y estupidez, siendo más realistas.
No siempre las intenciones de las personas son buenas, generosas, altruistas, sin mala leche o simplemente indiferentes y a veces, pueden utilizar sus armas con los consiguientes daños y desperfectos.
Pues bien, a pesar de saber y haber sufrido en mi propia piel todo esto, sigo siendo y actuando como una ingenua (o estúpida).
Mi paranoia es que no quiero que lo escrito aquí se vuelva contra mí en un determinado momento, no deseo recibir una bofetada por lo que aquí pueda decir.
Este lugar para mi es mi rincón, mi relax y lo utilizo con los fines que ya escribí el otro día. Si no escribo con libertad, con sinceridad, como es mi deseo seguir haciéndolo, me pregunto qué sentido tiene mantenerlo.
Si tengo que buscar y rebuscar las palabras, seleccionar de qué puedo hablar o de qué no, dejaré de estar a gusto y si no estoy a gusto no me relajo y y si no me relajo escribo con desgana o no escribo nada.
En fin, que como me conozco seguiré pensando que ‘to er mundo es güeno’ e intentaré alejar esta paranoia, hasta la próxima.
amor tardío
escribo...

Hoy escribo para recordarme porqué lo hago…
Para ventilar mis demonios y que no se queden dentro enmoheciéndose y oxidándose.
Para que las lágrimas se vuelvan palabras y así duelan menos.
Para que la tristeza gris se convierta en imagen y adquiera color.
Para que los lamentos sean escuetos y pobres versos que me recuerdan que alguna vez tuve sueños.
Para despojar de su sábana a los fantasmas y que así dejen de asustarme.
Para que la melancolía pase de puntillas.
Para que la añoranza no se vuelva contra mi.
Para dibujar la gráfica de mis altibajos.
Para darle un pellizco a mi realidad.
Para acariciar mis alegrías, mis buenos momentos, mi ilusión por seguir adelante, los juegos y las risas de mis hijos.
Para recordar que me encanta reir, bromear, jugar…
Para que la fantasía no me abandone.
Escribo para no olvidar que aún sigo aquí.
llorar por ti

Desnúdame el alma y hazme reír.
Vísteme de caricias y adórname con besos.
Cubre de amor mis rincones olvidados
y peina mis lágrimas con tu voz.
Dibújame corazones con tus dedos
y enséñame que puedes llenarlos de desiertos.
Susúrrale al viento cuánto me amas
y que él lo haga llegar hasta mí.
Cuando la lluvia me traiga tus palabras,
sólo entonces, dejaré de llorar por ti.
lo que suele durar un puntito
Ay, un puntito dura… lo que suele durar un puntito, ni más ni menos.
Hoy, reunión informativa (¿?) y de despedida del departamento. El Gran Jefe cruzará el charco y se despide agradecido y emocionado (¡!).
Confirma que nadie se verá en la calle e intenta convencernos, sin éxito, que no nos quedaremos con el culo al aire.
Se está fraguando mi futuro inmediato y es posible que mañana se sepa ya algo (dios, qué rotunda y dramática ha quedado esta frase).

Al terminar, he recordado algo. Mi peque siempre ha sido un niño muy original y ocurrente. Cuando era aún más pequeñajo que ahora jugaba con él a mordisquearle los piecitos mientras le cambiaba de ropa y él se ‘defendía’ diciendo, entre carcajadas, que un pie ‘olía a queso’ y el otro… ‘a mucho peor’.
Pues de la reunión de hoy saco esta única conclusión. Y es que ya me veo trabajando en ‘huele-a-queso’ o lo que es más terrible, en ‘mucho-peor’.
¡viva el Rioja, reserva de no sé qué año...!
¡Uy, creo que tengo un puntito mu salao!
Teniendo en cuenta que no suelo beber, que no he dormido nada esta noche y sobre todo y va a ser por eso, que me he pasado un poco con las cañas y el riojita, pues eso, que estoy con un puntito la mar de resalao.
¿Os he dicho que sois geniales, que sois la releche y la repuñeta?
¿Que son vuestras manos las que me he encontrado tendidas y abiertas hacia mi?
Sois especiales y me siento muy, muy afortunada por teneros cerca de mi.
No sé si será el puntito riojano pero no tiraré la toalla, la recojo y la echo a lavar, que esta muy guarretosa, llena de lágrimas y porquería.
Mañana saldré a comerme el mundo y rebañar, bueno, creo que me he pasado con esto último… mañana saldré y no me dejaré comer, que ya es bastante.
Millones de besos desde este rinconcito madrileño, desde el que se os quiere.
PD: Eso si, que acabe pronto febrero.
no debo quejarme
Ayer fue un día aún más agitado que el del lunes. Esa noche murió la madre de una buena amiga y ayer estuve en el tanatorio y el cementerio, acompañándola.
Visto esto, no debo quejarme.
Volví a llegar a casa agotada y nerviosa, esperando una tarde-noche tranquila, pero me equivoqué.
Parece como si mis hijos hubieran iniciado una guerra de guerrillas y bien organizados, se han debido repartir los días para las batallas. El peque, lunes, miércoles y viernes y el mayor, martes, jueves y sábado. A su padre le viene bien cualquier día y sólo espero que la abuela no se pida los domingos.
Ayudaba a mi hijo con las matemáticas y sin saber cómo ni de qué manera, cuando le intentaba explicar algo que parecía no entender, reaccionó llorando y de ahí fue a más y a más…
Yo le hablaba bajito, sin gritar, intentando que razonara, pero fue imposible. Terminó por sacarme bien de mis casillas y acabé la noche intentando controlar que no me diera un ataque de ansiedad.
No he pegado ojo en toda la noche, he tenido un dolor en el pecho que no me ha dejado dormir y lo mejor de todo es que hoy tengo comida de despedida del departamento, aunque aún estaremos juntos durante un periodo de transición, hemos decidido hacerla hoy y brindar por la suerte que pueda correr cada uno.
Cuento los días que quedan para que finalice febrero. Aunque no suelo ser supersticiosa empiezo a pensar que es un mes gafado para mi y me empieza a dar mal rollito, la verdad.
Eso y las lunas llenas que últimamente parece que me miran mal.
¿hay algo que funcione en mi vida?
Bien, no puedo más. Ni siquiera había pensado escribir esto, pero qué más da.
Nada funciona en mi vida, nada.
Vuelvo a casa cansada y nerviosa de estar todo el día en el hospital con mi hermana. Le ha costado despertar de la anestesia y ahora ya se encuentra mejor.
Al llegar me encuentro mil notas de la profesora del pequeño.
No sabemos qué le ocurre, pero se niega a obedecer, a hacer las cosas bien. Cosas que sabía hacer perfectamente, de repente, 'las ha olvidado'. Hay un problema evidente y no sabemos cuál es.
Creo que esto, unido al resto de mi vida, ha sido la gota que ha colmado mi vaso.
Me doy por vencida, nunca pensé oirme decir esto, pero es así, tiro la toalla. No puedo más.
frase del día
Y por extraño que pueda parecer... me callé.
Y aún permanezco callada y en silencio.
tu tristeza
sábado de color ceniza
Al levantarme hoy, mañana de sábado, perezosa y legañosa, decidí darme un pequeño respiro. Puse el desayuno a los niños y a Kira y sin hacer siquiera las camas me marché, sola, a dar un paseo por el parque.
Aproveché el paseo para ver a unas amigas, charlar un rato con ellas y de paso, pedir hora para que un día de estos me arreglen un poco esta cara de haba chuchurría con la que ando estos días. Me dicen que me han echado de menos, que hacía tiempo que no me veían por allí.
Me he tomado un café en mi sitio habitual de los sábados y el camarero me ha dicho lo mismo, que cuánto tiempo sin verme.
Y es cierto, hacía tanto que no paseaba sola, que no dedicaba un poco de tiempo a relajarme, a caminar sin correr, a pensar, simplemente pensar.
Así que al salir de allí me he sentado un rato en un banco del parque, disfrutando de una mañana de color raro, un poco ceniciento, pero de una temperatura muy agradable y he dedicado estos minutos a intentar ordenar mis ideas… un poco.

Creo que ya todos conocéis a “María”. Ella a veces se cuela por aquí y escribe a su manera. Si mis escritos son sinceros, no quiero ni contaros como son los de María, porque ella sólo sabe hacerlo desde las entrañas y suele hacerlo cuando yo me encuentro demasiado desanimada y hundida.
María es mi tristeza más honda, mi desconsuelo, mi dolor, mi desamor, mi pena más grande, mis desafectos, mis abandonos, mi frustración…
Pero hoy no he querido dejar sola a María. Hoy estamos escribiendo este texto las dos. Desde la tristeza, el desencanto y las lágrimas de ella, pero también desde el ánimo y el deseo de seguir inevitablemente adelante y no dejar que el desaliento se apodere de mí.
Y sobre todo, para tratar de evitar que sea ella quién termine escribiendo este diario en lugar de ser yo quién lo haga.
A pesar de lo llorona que pueda parecer María, apenas llora, y sí, son muchas las veces que desea hacerlo, pero son muchas más las que calla.
Y sólo llora aquí, donde se desahoga y lo escribe y se pregunta ‘a quién le importa…’
Y lanza esta pregunta al viento, pero a un viento que parece estar en otra órbita y que naturalmente no ha respondido, como ella así lo esperaba.
Porque María apenas espera ya nada. Está aprendiendo que para que no la decepcionen más, simplemente no debe esperar nada, de nadie.
El periódico le recuerda que el martes es el Día de los Enamorados y María sonríe con su media sonrisa.
Sabe que ese día será un día más y se dirá a si misma que es una fiesta comercial, un invento de los grandes almacenes… pero en el fondo de su alma alberga el deseo de recibir algo, algo hermoso, pequeño, algo que le recuerde que es alguien importante, que no se ha olvidado de ella…
Pero María sabe que el martes, si yo la dejara, volvería por aquí para escribir de su tristeza, porque al finalizar el día será nada lo que hayan recibido las manos, la boca y los oídos de María.
más de trabajo... y las que quedarán
Hastiada, cansada, cabreada, de muy mala leche y harta de las mismas patadas en el culo de siempre.
Acabo de decirle a mi jefe que vistas las circunstancias y los nuevos organigramas, el marrón que me había dado se lo coma él, que yo no pienso hacerlo.
Siempre pasa lo mismo, iré a galeras, pero esta vez no pienso dejarme los cuernos por nada ni por nadie. Esta vez que lo hagan otros por mi.
No tengo ganas de escribir, estoy muy triste y con unas ganas tremendas de llorar. Pero ¿a quién le importa?
Nota: No suelo responder a los comentarios, no por falta de ganas, sino por pensar que no tendré tiempo de hacerlo como a mi me gustaría. Pero en esta ocasión sí he querido responderos.
Dentro encontraréis un comentario para cada uno de vosotros.
Gracias y BesoS muy dulces para todos.
hecho un ovillo

Lo envolvió cuidadosamente en papel de aluminio, dejando que éste se adaptara a su forma, pegó una etiqueta en blanco sobre el envoltorio y lo abandonó en el congelador.
Cada día fue guardando y sumando más paquetes, de manera que aquél fue quedando arrinconado en una esquina de cualquier cajón, olvidado.
Durante meses no volvió a recordar aquel ovillo congelado que guardaba su corazón.
TANKA
Bien, he aceptado la amable y salerosa invitación de mi amigo Charly y me he puesto manos a la obra para intentar crear un TANKA.
Estas son las reglas a seguir:
*Cada jugador invitará a dos participantes, indicándoles las reglas del juego y avisándolo en su blog.
*El invitado iniciará su composición con la frase "pivote" del participante anterior, quien deberá resaltarla con cursivas y en color rojo.
*La forma será de tanka (tipo de poesía tradicional japonesa). La forma tradicional consta de cinco versos de 5-7-5-7-7 sílabas. Un tanka puede ser un texto, dividido en cinco partes, usando treinta y una sílabas o menos, permitiendo que fluya la prosa poética dictando la longitud de las líneas que quedarán separadas por signos de puntuación. (La disposición de las sílabas puede ser irregular pero siempre conservando el mismo número de versos). El invitado escogerá la unidad rítmica que desee.
Ejemplo:
Todo el jardín es luna,
Luna de oro. (pivote)
Más precioso es el roce
De tu boca en la sombra.
*Debe existir el concepto de ‘pivote’, o eje del poema: en algún punto en la tercera línea va a existir una imagen que relaciona o liga las dos primeras líneas con las dos últimas.
El tema será libre.
Cada participante debe señalar el blog del que proviene y enlazar a los blogs invitados.
Y éste es el precioso TANKA de Charly, cuyo "pivote" es LA ULTIMA CARICIA.
La última caricia, (pivote)
En una noche oscura,
Que mis labios presentían,
El amargo sabor a despedida.
Ahora yo hago esta invitación a Ideas y El Búcaro, porque seguro que a ellos les costará menos trabajo que a mí.
Este es MI TANKA.

La última caricia,
mi recuerdo primero.
Baile de sueño. (pivote)
Emergiendo la noche,
vuela mi deseo.
érase una vez...

Comió de sus frutos hasta que sació su apetito.
Bebió de sus aguas mansas hasta que apagó su sed.
Y cuando estuvo satisfecho, vanidoso y complacido,
abandonó el claro del bosque que le había colmado,
marchando por el camino, sin cortapisas que le unieran a él.
El tiempo transcurría lento en aquel bosque…
Es posible que la fuente secara sus aguas mansas,
y los frutos que allí quedaron se marchitaran.
Quizá, con el tiempo, el claro se defendiera
y se dejara invadir por maleza y espinas,
escondiendo su entrada tras la bruma y los matorrales.
Quizá el camino se llenara de piedras y guijarros
y cerrara las veredas por las que llegar a él,
volviéndose inexpugnable e inaccesible.
Quién sabe si todo fue un cuento,
Quién sabe si érase una vez…
pachucheando
Estos días he andado ‘pachucheando’. He estado pachucha con naúseas y pachucha de pensamientos y sentimientos. Tenía cosas que pensar, decidir, en fin, esas pequeñas ideas que revolotean siempre a mi alrededor y que de vez en cuando se posan sobre mi.
Los temas de trabajo me tienen ‘enferma’, con un nudo en el estómago que a veces se convierte en una garra que aprisiona y aprisiona. Sé que son los nervios, estoy aprendiendo a convivir con ellos, pero no puedo evitar que se agarren fuertemente ahí.

El viernes hubiera matado a mi jefe. Después de soltarme un verdadero y auténtico marrón de un superior que se va y no vuelve hasta el verano, me dice, entre odiosas risitas, que haciendo ese trabajo quizás consiga no ser enviada a ‘galeras’. Tuve que sujetar al alien de mi estómago para que no saliera de él y se lanzara directamente a su yugular.
Aquí os dejo una imagen de mi alien.
Sé que todo es mentira, que cada uno va a salvar su cabeza y que hacer este trabajo no implica necesariamente nada bueno, simplemente es un marrón que me ha caído en suerte, mejor dicho, en desgracia.
El viaje sigue su curso y empiezo a estar ilusionada, porque he vuelto a ver fotos de la isla y he empezado a recordar paisajes, momentos, situaciones y me empieza a apetecer volver a ella. Estamos haciendo los últimos trámites para viajar a primeros de marzo.
Ahora sólo espero que el alien y su garra vayan disminuyendo la presión y las naúseas empiecen a desaparecer.
empezando febrero
Preparamos el viaje, similar al del año pasado. Ya hemos concretado el lugar y posiblemente la fecha, finales de febrero o principios de marzo.
Finjo estar ilusionada, porque a él parece apetecerle mucho. Intento involucrarme al máximo en la búsqueda de hoteles y aviones, pero me está costando.
Hay cosas y situaciones que no se arreglan con un viaje y no sé qué fué de la conversación que mantuvimos hace más de un mes, en la que lanzó al aire miles de promesas que yo no pedí y de las que sólo quise quedarme con una de ellas, que a fecha de hoy, ha resultado ser una promesa que voló con el viento.
Esto me tiene desanimada, triste, decepcionada, porque me encanta tener ilusiones, pero no fingirlas.
Me gusta viajar, pero con ilusión y detesto oir palabras y promesas que, a la larga, me hacen sentirme ‘estafada’.
Regresa la vieja y conocida sensación de ver cómo el círculo de mi vida vuelve a cerrarse, las situaciones y las escenas se repiten, pero a mí cada vez todo esto me deja más cansada y con menos ganas de solucionar, arreglar, zurcir, parchear…




