retrato en sepia
Una parte de mi familia procede de un rancio pueblo castellano. Gente adinerada, venida a menos, propietarios de tierras, ganado y casas, y que allá por los años veinte llegaron a Madrid con una mano delante y otra detrás. Con cinco hijos a los que alimentar y mi padre, aún en el vientre de mi abuela.
El porqué de esa llegada a Madrid nunca lo sabremos. Es uno de tantos secretos de familia nunca confesados y nunca desentrañados.
Familia de costumbres y usos muy arraigados, de ocultos misterios, que uno a uno se han ido llevando a la tumba, porque de esos seis hijos, sólo queda uno.
El primero en irse fue mi padre, el más joven y el más fuerte. Después, uno detrás de otro, con intervalos de tres años, fueron muriendo todos los demás.
Nunca conocí a mi abuelo. Murió pocos meses antes de nacer yo. Siempre dijeron que su muerte fue la causa de la enfermedad de mi abuela. Les encantaba crear anécdotas de todo, porque lo que postró a mi abuela realmente fue el Parkinson.
Vivía con la única hija que tuvo, soltera, para más señas y para seguir abundando más, amargada.
Tampoco sabremos nunca porqué motivo nosotras, y sobre todo, mi hermana, pasábamos largas temporadas en su casa, en lugar de estar con mi madre. Siempre pensé que la frustración de mi tía por no haber tenido hijos y su fuerte carácter, hizo que mi madre se sometiera a sus caprichos. Aún hoy en día, mi madre sigue sin soltar prenda de esto.
Recuerdo que mi tía nos quería mucho, pero también recuerdo la sensación claustrofóbica que ésto me provocaba.
Tengo muchos recuerdos de la casa de mi abuela, las escaleras por las que correteábamos y de las que ambas aún guardamos cicatrices, o cuando nos colábamos en la buhardilla o en la alacena, buscando los patines, revolviéndolo todo.
Eternamente enamorada de José María Iñigo, no había programa que él no hiciera que mi tía no se tragara, emocionada.
De aquella época del pueblo, en la que cada niño tenía una aya, mi tía era la que más se lo creía y pretendía seguir viviendo igual.
Recuerdo a mi tío, al que yo adoraba, pero que sin embargo, no era bien recibido en casa de mi abuela. Ni él ni su mujer, a quién denominaban ‘esa’ y ningún sobrino la llamaba tía, excepto yo.
Pero eso … ya es otra historia.
por dudar
Sentada en la mesa del bar, Maria pide un café con leche. Ha llegado antes de la hora acordada con Miguel.
Mientras el camarero le sirve la leche, ella juguetea con el sobre de azúcar y recuerda que hace muchos meses que no se ven, desde que él aceptó aquel trabajo fuera de España.
¿Cómo estará? ¿habrá cambiado mucho?
Apenas han hablado unas cuantas veces y lo último que sabe de él es que ha estado enfermo, por eso vuelve, para recuperarse.
Ella sí ha cambiado.
Este maldito trabajo en la tienda la está matando. Tantas horas, tantos fines de semana sin descansar han hecho que pierda peso, su piel, tan bronceada cuando le conoció, es apenas ahora una hoja de papel gastado. Nuevas arrugas y sobre todo, esos ojos que tanto le encandilaron ahora están apagados y tristes.
Pero ella hoy se ha arreglado para él. Ha tratado de disimular todo lo que la afea el espejo.
Ya es la hora, debe estar a punto de aparecer. De reojo, echa una mirada a la puerta. Acaba de entrar un hombre, pero no, no es él. Miguel es mucho más alto y más atractivo.
Da vueltas con la cucharilla a un café que se está quedando helado. No le molesta haber mentido a su jefa para ir más tarde a la tienda, pero no dispone de mucho tiempo y si Miguel sigue retrasándose apenas podrán estar juntos.
Y es tanto lo que tienen que hablar, tanto lo que tienen que decirse.
Porque ella ha tomado una decisión, hace meses que la tomó.
Antes de marchar, Miguel le propuso que se fuera con él. A pesar de su insistencia y de que era lo que ella más deseaba, las dudas y los temores hicieron que María, en el último instante, le dijera que no. Pero ahora estaba decidida, dejaría atrás trabajo, casa y país y se iría con él, dónde fuera, al fin del mundo si era preciso.
Se está haciendo tarde. Empieza a impacientarse, si no llega pronto tendrá que irse. No era esto lo que había pensado. Así no deberían suceder las cosas.
¿Cuantas veces se arrepintió de no haberse ido con él?
Todos los días, todos los minutos, cada segundo de su vida sin él.
Gira la cabeza y allí está. Sigue siendo el mismo, un poco más delgado, con algo menos de pelo, pero tan guapo como siempre.
María está a punto de levantarse de la silla, para correr hacia él, pero algo en el último instante se lo impide.
Miguel no viene sólo. Le acompaña una mujer, que antes de entrar le besa en los labios y le agarra fuertemente de la mano.
María no quiere dejarse ver pero es inevitable, quiere escabullirse entre la gente, pero es imposible.
Se acercan a su mesa, se dan los besos de rigor y un Miguel sonriente, hace las presentaciones.
- Elena, mi novia y muy pronto, mi mujer y María, mi mejor amiga, de la que tanto te he hablado.
Mientras el camarero le sirve la leche, ella juguetea con el sobre de azúcar y recuerda que hace muchos meses que no se ven, desde que él aceptó aquel trabajo fuera de España.
¿Cómo estará? ¿habrá cambiado mucho?
Apenas han hablado unas cuantas veces y lo último que sabe de él es que ha estado enfermo, por eso vuelve, para recuperarse.
Ella sí ha cambiado.
Este maldito trabajo en la tienda la está matando. Tantas horas, tantos fines de semana sin descansar han hecho que pierda peso, su piel, tan bronceada cuando le conoció, es apenas ahora una hoja de papel gastado. Nuevas arrugas y sobre todo, esos ojos que tanto le encandilaron ahora están apagados y tristes.
Pero ella hoy se ha arreglado para él. Ha tratado de disimular todo lo que la afea el espejo.
Ya es la hora, debe estar a punto de aparecer. De reojo, echa una mirada a la puerta. Acaba de entrar un hombre, pero no, no es él. Miguel es mucho más alto y más atractivo.
Da vueltas con la cucharilla a un café que se está quedando helado. No le molesta haber mentido a su jefa para ir más tarde a la tienda, pero no dispone de mucho tiempo y si Miguel sigue retrasándose apenas podrán estar juntos.
Y es tanto lo que tienen que hablar, tanto lo que tienen que decirse.
Porque ella ha tomado una decisión, hace meses que la tomó.
Antes de marchar, Miguel le propuso que se fuera con él. A pesar de su insistencia y de que era lo que ella más deseaba, las dudas y los temores hicieron que María, en el último instante, le dijera que no. Pero ahora estaba decidida, dejaría atrás trabajo, casa y país y se iría con él, dónde fuera, al fin del mundo si era preciso.
Se está haciendo tarde. Empieza a impacientarse, si no llega pronto tendrá que irse. No era esto lo que había pensado. Así no deberían suceder las cosas.
¿Cuantas veces se arrepintió de no haberse ido con él?
Todos los días, todos los minutos, cada segundo de su vida sin él.
Gira la cabeza y allí está. Sigue siendo el mismo, un poco más delgado, con algo menos de pelo, pero tan guapo como siempre.
María está a punto de levantarse de la silla, para correr hacia él, pero algo en el último instante se lo impide.
Miguel no viene sólo. Le acompaña una mujer, que antes de entrar le besa en los labios y le agarra fuertemente de la mano.
María no quiere dejarse ver pero es inevitable, quiere escabullirse entre la gente, pero es imposible.
Se acercan a su mesa, se dan los besos de rigor y un Miguel sonriente, hace las presentaciones.
- Elena, mi novia y muy pronto, mi mujer y María, mi mejor amiga, de la que tanto te he hablado.
sensualidad
Descanso sobre las sábanas revueltas. Muy despacio, se acerca, aparta mi pelo y empieza a besarme el cuello, la nuca, la espalda y así, todo mi cuerpo.Apenas un roce, un leve roce son sus besos.
Se detiene en cada lunar, en cada peca, en cada poro.
Lenta, suavemente, sin prisa.
Dibuja sobre mi piel, como si de un pincel se tratara y yo, su lienzo.
Con cada nuevo trazo, una pregunta muda y mi respuesta, sin palabras.
Sus labios son para mi, mi piel es para su boca.

En el exterior, el mundo se ha detenido. El tiempo se ha parado. Hasta la lluvia ha cesado en la ventana. No hay prisa, ahora no importa nada...
hoy no trabajo
¿Y que hago yo tan temprano levantada? ...
Juro que me puse el despertador a las 6:00, juro que lo he intentado, pero también juro que la noche no ha sido buena y que cuando sonó el despertador no podía levantarme, ducharme, vestirme, conducir hasta el tren ...
Ahora me he levantado para llamar a la oficina, a duras penas he conseguido hablar con mi jefe, le he dicho lo que me pasaba, me ha dicho que me recupere y ... ¡me ha dado las gracias por llamar!
Tengo que reconocer que nunca había trabajado con una persona tan maja y educada y eso me hace bien, esto lo juro también.
Juro que me puse el despertador a las 6:00, juro que lo he intentado, pero también juro que la noche no ha sido buena y que cuando sonó el despertador no podía levantarme, ducharme, vestirme, conducir hasta el tren ...
Ahora me he levantado para llamar a la oficina, a duras penas he conseguido hablar con mi jefe, le he dicho lo que me pasaba, me ha dicho que me recupere y ... ¡me ha dado las gracias por llamar!
Tengo que reconocer que nunca había trabajado con una persona tan maja y educada y eso me hace bien, esto lo juro también.
gracias
Sólo puedo deciros GRACIASSSSSSSSSSSS, a todos.

.. y mañana, más ....

.. y mañana, más ....
el virus...
El virus que ha estado rondando todos estos días al peque, por fin se ha cebado conmigo.
Tantos planes y tantos proyectos para hacer estos días y apenas hemos podido hacer nada.
El jueves el niño amanecía con fiebre, así que de lo que tenía pensado hacer con ellos, nada de nada...
El viernes ya se encontraba mejor, los niños son así, y pudimos salir a comer a un pueblo de Segovia. Nos llovió a la ida, en el coche y a la vuelta. Por ese lado, bien. Hizo frío, pero allí es normal.
Y ya cuando llegamos a casa, me empecé a encontrar mal, pero no le dí mayor importancia. Hasta hoy, que me duelen hasta las pestañas.
Y para hoy si que tenía planes ...
Ando como un alma en pena del sillón a la cama, de la cama al sillón. A veces me siento aquí, frente al ordenador, pero no aguanto mucho tiempo.
Mi casa no tiene muchos espejos, pero es inevitable ir al cuarto de baño y no topar con él. Bah, ni me miro, ya sé lo que hay, cara de haba, ojos de cordero degollado...
Lo que más me gusta de todo esto es lo lista que soy. Siempre me pongo así cuando estoy de vacaciones. Mi gripe anterior, en vacaciones de Navidad. Cuando llegué al trabajo, estaba como una rosa. Y ahora esto... porque espero mañana ya estar mejor y el lunes poder ir a trabajar.
No tengo ganas ni de escribir, lo dejo aquí.
Tantos planes y tantos proyectos para hacer estos días y apenas hemos podido hacer nada.
El jueves el niño amanecía con fiebre, así que de lo que tenía pensado hacer con ellos, nada de nada...
El viernes ya se encontraba mejor, los niños son así, y pudimos salir a comer a un pueblo de Segovia. Nos llovió a la ida, en el coche y a la vuelta. Por ese lado, bien. Hizo frío, pero allí es normal.
Y ya cuando llegamos a casa, me empecé a encontrar mal, pero no le dí mayor importancia. Hasta hoy, que me duelen hasta las pestañas.
Y para hoy si que tenía planes ...
Ando como un alma en pena del sillón a la cama, de la cama al sillón. A veces me siento aquí, frente al ordenador, pero no aguanto mucho tiempo.
Mi casa no tiene muchos espejos, pero es inevitable ir al cuarto de baño y no topar con él. Bah, ni me miro, ya sé lo que hay, cara de haba, ojos de cordero degollado...
Lo que más me gusta de todo esto es lo lista que soy. Siempre me pongo así cuando estoy de vacaciones. Mi gripe anterior, en vacaciones de Navidad. Cuando llegué al trabajo, estaba como una rosa. Y ahora esto... porque espero mañana ya estar mejor y el lunes poder ir a trabajar.
No tengo ganas ni de escribir, lo dejo aquí.
besos
Besos de ida y vuelta, besos sin retorno.
Redondos, pequeños, grandes besos.
Besos prestados, besos robados, besos dados.
Guardados en frasquitos, sin fecha de caducidad.
Arrugados en cualquier cajón.
Besos de colores y en blanco y negro.
De sabor agridulce y beso dulzón, de leche y canela, de fresón y cereza.
Caramelo y terrón de azúcar.
A la luz de las velas, a oscuras, besos escondidos.
Besos a la orilla del mar, mezcla de arena y viento.
Adolescentes, maduros, añejos. Flojitos y suaves, serios y fuertes.
Besos con cordura y besos de locura.
Con los ojos abiertos y a ojos cerrados.
Besos en el pelo, en los párpados, en la punta de la nariz.
En la garganta, en la yema de los dedos, en la piel.
En los labios.
Besos que caben en la palma de una mano y otros que no tienen cabida.
Ráfagas de besos.
Besos con corazón, ternura, besos de pasión.
Besos de papel, escritos y leídos. En el espejo.
De buenos días, de despedida, de adiós.
De reencuentro, de pérdida.
El primer beso, el último beso.
Un soplo de besos al aire.
Para ti, besos
Redondos, pequeños, grandes besos.
Besos prestados, besos robados, besos dados.
Guardados en frasquitos, sin fecha de caducidad.
Arrugados en cualquier cajón.
Besos de colores y en blanco y negro.
De sabor agridulce y beso dulzón, de leche y canela, de fresón y cereza.
Caramelo y terrón de azúcar.
A la luz de las velas, a oscuras, besos escondidos.

Besos a la orilla del mar, mezcla de arena y viento.
Adolescentes, maduros, añejos. Flojitos y suaves, serios y fuertes.
Besos con cordura y besos de locura.
Con los ojos abiertos y a ojos cerrados.
Besos en el pelo, en los párpados, en la punta de la nariz.
En la garganta, en la yema de los dedos, en la piel.
En los labios.
Besos que caben en la palma de una mano y otros que no tienen cabida.
Ráfagas de besos.
Besos con corazón, ternura, besos de pasión.
Besos de papel, escritos y leídos. En el espejo.
De buenos días, de despedida, de adiós.
De reencuentro, de pérdida.
El primer beso, el último beso.
Un soplo de besos al aire.
Para ti, besos
te invito a desayunar...

lo que escribo
Lo que escribo no lo conoce nadie, únicamente vosotros.
Cuando comencé por el mes de enero lo hice, como algunos, por una necesidad, por una desazón que me invadía en ese momento y que se ha mantenido hasta ahora.
Por casualidad, leí algo en un periódico, una referencia a las bitácoras y a lo que se escribía en ellas y como la curiosidad mató al gato, me puse a investigar.
Entré en una de las páginas que salieron en el buscador, creo que fue la de bitácoras.com. En la lista de últimas actualizaciones, pinché la primera cuyo título me pareció más sugerente, siento no recordar cual fue, ni siquiera sé si me interesó lo que leí. Entré en la siguiente y así paseé por varias.
De niña, nunca fui capaz de mantener el típico diario y mucho menos de adolescente. Siempre he sido muy inconstante en lo que se refiere a empezar y seguir diariamente con algo y muy celosa de mi intimidad, claro, que cualquiera lo diría leyendo las cosas que he escrito durante estos meses.
Pero aquello me llamó la atención, podía intentar algo así, escribir cómo me sentía, pensar que en lugar de una pantalla en blanco, escribía o hablaba con un amigo, tomando un café, dándole la vara sobre lo que me ocurría, pero sin agobiar a nadie.
Creé mi primera bitácora y más allá de las lógicas dificultades (¡hasta que me enteré como se subían las imágenes, por dios!) me encontré con la posibilidad de escribir cómo y cuando quisiera.
Ya lo he dicho en alguna ocasión, me gustaría tener ese don que tienen algunas personas de convertir las palabras en música, en color, en armonía. Yo no lo tengo, carezco de él y bien que lo siento, pero esto no debía preocuparme porque la idea de este blog era que yo escribía para mí. En mi cabeza no estaba que nadie perdiera su valioso tiempo leyendo algo que yo había escrito posiblemente en un arrebato de tristeza o en un momento de lucidez.
Mi sorpresa llegó con el primer comentario, Javi, y así enlacé con su blog. Me di cuenta que la gente se leía, se comentaba, se saludaban como viejos amigos, en fin, que quedé enganchada de este mundillo.
En uno de mis primeros post de mi antigua dirección decía que nunca he sido exhibicionista, que me da pudor desnudar mi alma, en este caso, ante lectores desconocidos. Si perdí ese pudor fue en el convencimiento de que lo escrito era solo para mí.
Como he empezado este post, lo termino. Lo escrito aquí no lo conoce nadie, porque a nadie puedo contárselo.
Únicamente es aquí donde puedo sincerarme, de ahí mis altibajos, mis días buenos y mis días menos buenos, porque escribo tal y como me siento en ese momento.
El tema por el que comencé este blog lo doy por finalizado, así que a partir de ahora intentaré seguir escribiendo, no sé de que pero sé que quiero continuar y también sé que quiero seguir leyendo vuestros artículos, reír con ellos, sorprenderme, arrugar la nariz o pensar, ¡madre mía, que bien escribe la puñetera!
tiempo de ...
Hace un par de días que no escribo. No estoy de vacaciones, sigo en Madrid trabajando. En la oficina hay poco que hacer, los teléfonos apenas suenan y nos hemos quedado cuatro gatos. Todo está bastante tranquilo y sin embargo, no encuentro el momento de sentarme a escribir nada.
Parece que al sosiego y la paz que empiezo a conseguir le sigue un periodo de no saber qué contar.
Son días raros y extraños, estoy teniendo momentos divertidos, comidas familiares, ratos relajados, incluso instantes sólo para mí.
Parece que el tiempo que les pedí a los niños empieza a ser respetado. Tuve que hacerlo así, en aquel momento era una necesidad, me absorbían demasiado. Sólo les pedí ratitos, un poco de aire y funcionó.
Aquel correo que escribí fue enviado, supongo que llegó bien a su destino. No he obtenido respuesta. Debí haber sido más clara, debería haber añadido un adiós.
Todo empieza a aclararse en mi cabeza, asentarse y las ideas a tomar forma.
Acepto las cosas como han venido y quiero pensar que han ocurrido de la mejor manera posible, el final era algo inevitable.
Mandaré los sentimientos a la cama porque ya se hace de noche y todo debe descansar.
Mañana, hoy, ya es otro día, otro mes, incluso otra estación.
Todo se renueva, crece, cambia ¿porqué no voy a hacerlo yo también?
Así que aquí estoy, aquí sigo, dando guerra.
Anoche chicoduro me hablaba de una pareja de amigos que por lo visto andan a la greña. Cada vez que están así y últimamente es bastante a menudo, ella se va a casa de su madre. Luego, pasado un tiempo, vuelve. Lo que me llamó la atención fueron las palabras de chicoduro: “aún no han llegado a la etapa de ignorarse mutuamente…”
Queda patente en qué etapa estamos nosotros…
puzzle
Ando estos días un tanto líada, intento reconstruir el puzzle que me ha tocado por vida, encajando piezas que se han movido, desechando otras que son de otra caja y se han colado en la mía.Estas las quiero devolver, porque no son mías y ya no las quiero, no me encajan y hace que la de al lado encaje mucho peor. Algunas fueron un préstamo y el tiempo ya pasó ...
Piezas que no encuentro y que deben estar perdidas en algún rincón de la casa, debajo de algún mueble o detrás de algún cajón.
A veces alguna me engaña porque parece que va como anillo al dedo, pero cuando observas el puzzle con mayor detenimiento, te das cuenta que la has metido a capón, que esa pieza allí no va. Cuando la retiras, las que están a su alrededor se descomponen y hay que volver a empezar ...
Sé que me va a llevar mucho tiempo y quizás nunca lo termine, porque cuando parezca que está organizado, abriré de nuevo la ventana, vendrá el viento y descolocará las piezas, como ya ha ocurrido otras veces.
Ese viento se ha llevado muchas formas, colores que tendré que sustituir, quizá fabricarlos de nuevo, con paciencia, porque algunas son muy pequeñas, pero lleva su tiempo rehacerlas.Está muy desordenado, últimamente me he ocupado poco de él y hay piezas verdaderamente importantes, tanto que sin ellas el puzzle pierde todo sentido.
en el espejo...

buenas noches

un regalo
Hoy he recibido un regalo especial, un enorme beso envuelto en lazos rojos.
Yo quiero enviarte mis sonrisas y un montón de besos, en este montoncito de regalos.
Cuídalos, son especiales, para tí, porque eres especial.

Yo quiero enviarte mis sonrisas y un montón de besos, en este montoncito de regalos.

¡qué pereza!
Estoy perezosa, muy perezosa… para leer, hasta para cambiar el CD de música.
Tengo dos libros empezados al mismo tiempo, desde hace meses. Uno es un ‘ladrillo’ prestado por una compañera. Cualquier día de estos se lo devolveré, me da vergüenza el tiempo que ha pasado y yo con el libro aún en casa y sin acabar. El otro, no termina de engancharme, no sé si es el libro o soy yo.
Ahora que parece que mi vida empieza a salir del capítulo de ‘Mujercitas’, tengo que encontrar un buen libro que vuelva a tenerme hasta las tantas leyendo, deseosa de llegar al tren para seguir donde me quedé o frustrada porque éste llega ya a la estación y no puedo terminar la dichosa página.
Con la música, tres cuartos de lo mismo. Escucho siempre la misma y ¿por qué? Pues por no meterme en el berenjenal de cd’s y cambiarla.
Así, voy al son de Manolo García. Me muevo por la casa con mis cascos y me llaman autista.
Pero es que ellos no saben cómo pasa la aspiradora la Niña Candela, ni cómo limpiar el polvo a la Fragua de los Cuatro Vientos, no ven a Malva picando cebollas o planchando una Tarde de Sol y Para que no se duerman mis sentidos, un arreglito a los cuartos de baño.
Tengo dos libros empezados al mismo tiempo, desde hace meses. Uno es un ‘ladrillo’ prestado por una compañera. Cualquier día de estos se lo devolveré, me da vergüenza el tiempo que ha pasado y yo con el libro aún en casa y sin acabar. El otro, no termina de engancharme, no sé si es el libro o soy yo.
Ahora que parece que mi vida empieza a salir del capítulo de ‘Mujercitas’, tengo que encontrar un buen libro que vuelva a tenerme hasta las tantas leyendo, deseosa de llegar al tren para seguir donde me quedé o frustrada porque éste llega ya a la estación y no puedo terminar la dichosa página.
Con la música, tres cuartos de lo mismo. Escucho siempre la misma y ¿por qué? Pues por no meterme en el berenjenal de cd’s y cambiarla.
Así, voy al son de Manolo García. Me muevo por la casa con mis cascos y me llaman autista.
Pero es que ellos no saben cómo pasa la aspiradora la Niña Candela, ni cómo limpiar el polvo a la Fragua de los Cuatro Vientos, no ven a Malva picando cebollas o planchando una Tarde de Sol y Para que no se duerman mis sentidos, un arreglito a los cuartos de baño.
hoy, una sonrisa
Un español está tranquilamente tomando su desayuno, cuando un típico estadounidense, mascando chicle, se sienta a su lado. El español ignora al yanqui, y el americano no muy contento con eso, trata de darle conversación preguntando:
- 'Excuse me', ¿ustedes se comen todo el pan?
- Por supuesto -contesta el español-.
- Nosotros no, sólo comemos la migaja de dentro del pan y la parte de fuera la ponemos en un 'container', la reciclamos, la transformamos en harina y la exportamos a España.
El español escucha en silencio, imperturbable...
El americano sigue mascando chicle e insiste:
- ¿Ustedes se comen la mermelada con el pan?
- Por supuesto, contesta el español.
- Nosotros no. Nosotros en el desayuno comemos fruta fresca, la cáscara y las semillas las ponemos en otro 'container', las reciclamos, la transformamos en mermelada y la exportamos a España.
El Español, ya un poco alterado, le pregunta:
- Y ustedes, ¿qué hacen con los condones después de usarlos?
- Los tiramos a la basura, 'of course'!! ......dice el Americano...
- Nosotros no.. después de usarlos los ponemos en un contenedor, los reciclamos, los transformamos en chicles y los exportamos a los Estados Unidos...
- 'Excuse me', ¿ustedes se comen todo el pan?
- Por supuesto -contesta el español-.
- Nosotros no, sólo comemos la migaja de dentro del pan y la parte de fuera la ponemos en un 'container', la reciclamos, la transformamos en harina y la exportamos a España.
El español escucha en silencio, imperturbable...
El americano sigue mascando chicle e insiste:
- ¿Ustedes se comen la mermelada con el pan?
- Por supuesto, contesta el español.
- Nosotros no. Nosotros en el desayuno comemos fruta fresca, la cáscara y las semillas las ponemos en otro 'container', las reciclamos, la transformamos en mermelada y la exportamos a España.
El Español, ya un poco alterado, le pregunta:
- Y ustedes, ¿qué hacen con los condones después de usarlos?
- Los tiramos a la basura, 'of course'!! ......dice el Americano...
- Nosotros no.. después de usarlos los ponemos en un contenedor, los reciclamos, los transformamos en chicles y los exportamos a los Estados Unidos...
un buen día
¡Jo, hoy estoy que me salgo!
No estoy borde, ni triste, ni cabreada, ni ná de ná.
Estoy simpática, alegre, con unas ganas de reir locas. ¿Cuánto tiempo hacía que no me sentía así? ummmm, un puñao ...

Estoy agotada, eso sí, muchísimo trabajo y mañana más, reuniones, comidas, uffff, ¡qué cansada estoy!
Pero ha sido un buen día y es que la primavera ha llegado a Madrid , se ha quedado y estoy recargando pilas.
Hoy me dá todo igual.
Mañana .... ya se verá ...
divagar, divagando
Hoy sólo quiero divagar.
Definiendo:
Extraterrestre. ¿Existen? Alguien los ha visto alguna vez, pero no queda constancia de ello. No se dejan ver, ni oir, ni tocar, ni oler. Son insípidos y sin sabor.Extraordinario. Fue genial
Extracorpóreo. Cada vez está más lejos de mi cuerpo y me es más ajeno.
Extraplano. Sus palabras se condensan en diversos mail’s, formato html, que ocupan una media de 15 KB.
Extrafino. Es muy fino.
Extraño. Los últimos acontecimientos ocurridos son, cuanto menos, peculiares.
Extra. Parece que alguien quiere editar una edición extra.
Ex. Por lo que fue y ya no es
X. ¿Porno? Cielos, ¿no hablábamos de amor? Al final siempre llegamos a este punto. En fin, sólo para adultos.
PD: Hoy estoy aún más borde que ayer.
pero ¿a qué estamos jugando?
Reconozco que hoy me he levantado un poquito raspa y que cuando me levanto así me gusto, me gusto mucho, porque no dejo pasar ni media.
¿A qué viene esto? pues viene ni más ni menos a que acabo de recibir un correo, que me ha hecho reflexionar como una raspa rasposa.
Hoy no estoy ni poética, ni lírica, ni romántica, ni mística ... ¡hoy estoy borde!
Hoy, al menos, he despertado del ensimismamiento que me ha tenido atontada durante dos largos meses.
Sólo espero que me dure muchos días... las recaídas son penosas.
¡ay, que harta me tengo!
Anoche lloré, ¡madre mía lo que pude llorar!... En silencio, sin sollozos, sólo lágrimas calladas, que limpiaba con la manga del pijama.
Volví a ver por enésima vez "Los Puentes de Madison", película que me produce grandes efectos secundarios. Después de todo el llanto, terminé comiendo chocolate.
Otras veces, al verla, he llorado por Francesca y Robert.
Anoche, además, lloré por él, por mí...
Por su Nueva York y mi Iowa...
Por los puentes y caminos sin retorno...
Por las certezas inciertas...
Por el vuelo de las libélulas...
Por las decisiones que no se pueden decidir...
Por los sueños que nunca se realizarán...
Si las lágrimas son una limpieza del alma, debo tener ésta como para poder comer en ella. Con toda seguridad pasaba la prueba del algodón.
Volví a ver por enésima vez "Los Puentes de Madison", película que me produce grandes efectos secundarios. Después de todo el llanto, terminé comiendo chocolate.
Otras veces, al verla, he llorado por Francesca y Robert.
Anoche, además, lloré por él, por mí...
Por su Nueva York y mi Iowa...
Por los puentes y caminos sin retorno...
Por las certezas inciertas...
Por el vuelo de las libélulas...
Por las decisiones que no se pueden decidir...
Por los sueños que nunca se realizarán...
Si las lágrimas son una limpieza del alma, debo tener ésta como para poder comer en ella. Con toda seguridad pasaba la prueba del algodón.
la sonrisa de la luna

... un año después
A la una en punto esperaba a S.
Nerviosa y emocionada. Hace un año que no nos vemos y sólo nos hemos visto una vez. Aquella mañana nos protegimos y cuidamos mutuamente, nos abrazamos y lloramos como niñas, siendo auténticas desconocidas, sin embargo surgió el cariño y la amistad entre nosotras.
Está estupenda, genial, preciosa ... En sus veintipocos años ya ha vivido lo suyo.
Hemos hablado, intercambiado besos y abrazos, risas y lágrimas.
Ha sido un año muy duro para las dos, un año de cambios, de alegrías y de sinsabores, pero como dice ella: "estamos vivas, acabamos de cumplir un año..."
Te deseo todo lo mejor de este mundo y que la vida te trate muy bien, porque te lo mereces.
Nerviosa y emocionada. Hace un año que no nos vemos y sólo nos hemos visto una vez. Aquella mañana nos protegimos y cuidamos mutuamente, nos abrazamos y lloramos como niñas, siendo auténticas desconocidas, sin embargo surgió el cariño y la amistad entre nosotras.
Está estupenda, genial, preciosa ... En sus veintipocos años ya ha vivido lo suyo.
Hemos hablado, intercambiado besos y abrazos, risas y lágrimas.
Ha sido un año muy duro para las dos, un año de cambios, de alegrías y de sinsabores, pero como dice ella: "estamos vivas, acabamos de cumplir un año..."
Te deseo todo lo mejor de este mundo y que la vida te trate muy bien, porque te lo mereces.
cositas que te hacen sentir viva
¡Cabreada, muy cabreada! Chicoduro, en su línea. No asoma el pelo por casa y cuando lo hace parece la Bella Durmiente y los Tres Cerditos, ay, que no es así el cuento, bueno, pero lo parece...Cinco minutos de vigilia y qué hacemos, pues discutir, discutir, para al final, mandarle a la mierda... muy bien mandado, por cierto.
Claro, que ya se porque estos días ha estado llegando antes a casa. Los ordenadores de la oficina habían cascado y venía aquí a sacar el trabajo. ¿Y quién le cargaba los programas y le ha estado ayudando para que terminara antes? pues quien va a ser, yo, mismamente yo...
Pero ya me he enterado, ¡por fin, ya están arreglados!
Así que, ¡hala! ¡a echar horitas! ¡y que encuentres allí tanta paz como dejas aquí! ¡por dios!...
Otro fin de semana de asco.
Mañana iré al cine con quien se quiera venir. El nene mayor ya se ha apuntado. Iremos a ver la del "Penalty...." o como se llame, espero pasar un rato agradable, al menos.
día de primavera
Hoy hace un día de primavera, de esos que me gustan a mí, de los de poder pasear, sin prisas, dejando que el sol me acaricie con sus tibios brazos.
He salido un rato y me he sentado en un banco del parque. He cerrado los ojos y me he negado a pensar en nada concreto, sólo he dejado que mis pensamientos fluyeran, se perdieran.
Se alejaban y se acercaban, recuerdos del mar y de la playa, de las olas y de la arena, de paseos lentos, de conversaciones en voz baja.
Hoy no quiero pensar, sólo quiero recordar momentos felices, no quiero entristecerme con nada, no quiero tomar ninguna decisión.
No quiero alejarme, pero no haré nada por acercarme.
Lejos... cerca..., tan lejos como se quiera estar, las distancias a veces sólo las ponemos nosotros y tan cerca como lo permitamos. Podemos hablar de kilómetros, pero también podemos hablar de una cercanía que va más allá de toda medida.

He salido un rato y me he sentado en un banco del parque. He cerrado los ojos y me he negado a pensar en nada concreto, sólo he dejado que mis pensamientos fluyeran, se perdieran.
Se alejaban y se acercaban, recuerdos del mar y de la playa, de las olas y de la arena, de paseos lentos, de conversaciones en voz baja.
Hoy no quiero pensar, sólo quiero recordar momentos felices, no quiero entristecerme con nada, no quiero tomar ninguna decisión.
No quiero alejarme, pero no haré nada por acercarme.
Lejos... cerca..., tan lejos como se quiera estar, las distancias a veces sólo las ponemos nosotros y tan cerca como lo permitamos. Podemos hablar de kilómetros, pero también podemos hablar de una cercanía que va más allá de toda medida.

