vacaciones
Me vooooooy de puente, esta tarde hago maletas y mañana .... brumm, brumm....
Estaré desconectada, desmovilizada, desinternetada, desblogada, desmailada, desmarujada, despeinada, desvestida, desarreglada, descalza, desmadrada.... porque me voy, por fin, a la playa.
A ver esas maravillosas puestas de sol, andar descalza por la arena, dejarme acariciar por el sol y recargar pilas, que estoy casi sin batería y sin cobertura.
Así que, tiembla Cádiz, porque llego yo... ....
¡Ah y quiero buen tiempo, no hay excusa!

Besitos para todos y que tengáis un preciosísimo puente
Estaré desconectada, desmovilizada, desinternetada, desblogada, desmailada, desmarujada, despeinada, desvestida, desarreglada, descalza, desmadrada.... porque me voy, por fin, a la playa. A ver esas maravillosas puestas de sol, andar descalza por la arena, dejarme acariciar por el sol y recargar pilas, que estoy casi sin batería y sin cobertura.
Así que, tiembla Cádiz, porque llego yo... ....
¡Ah y quiero buen tiempo, no hay excusa!

Besitos para todos y que tengáis un preciosísimo puente
si los gatos lloraran
y supieran hablar, hoy hablarían de mi.
Les oigo decir que no tengo remedio, que soy un desastre, un caso perdido y yo, agacho la cabeza y me siento mal por ello.
Dicen que todo lo que toco lo rompo, lo zarandeo, lo destruyo, lo araño.
Dicen también que cierro puertas y ventanas de un portazo, los cristales se rompen y me he cortado.
He sacado mis uñas con quien no debía y he arañado.
Y yo les digo, muy bajito, que lo único que quiero es ronronear, maullarle a la luna, pasear por el jardín, sentarme en el regazo y que me acaricien suavemente.
Pero les recuerdo que me han dado patadas y recelo de todo y de todos.
Y por eso, me defiendo y saco las uñas y enseño los dientes ... y me equivoco.
Y lo siento y me hago un ovillo y vuelvo a mi rincón y me siento mal por ello, me siento muy mal.
Y si los gatos lloraran, esta gata se sentaría con ellos, agacharía la cabeza y lloraría.
Les oigo decir que no tengo remedio, que soy un desastre, un caso perdido y yo, agacho la cabeza y me siento mal por ello.
Dicen que todo lo que toco lo rompo, lo zarandeo, lo destruyo, lo araño.
Dicen también que cierro puertas y ventanas de un portazo, los cristales se rompen y me he cortado.
He sacado mis uñas con quien no debía y he arañado.
Y yo les digo, muy bajito, que lo único que quiero es ronronear, maullarle a la luna, pasear por el jardín, sentarme en el regazo y que me acaricien suavemente.
Pero les recuerdo que me han dado patadas y recelo de todo y de todos.
Y por eso, me defiendo y saco las uñas y enseño los dientes ... y me equivoco.
Y lo siento y me hago un ovillo y vuelvo a mi rincón y me siento mal por ello, me siento muy mal.
Y si los gatos lloraran, esta gata se sentaría con ellos, agacharía la cabeza y lloraría.
un miércoles más
Hoy no ha empezado el día muy bien. Ando algo rebotada. El transporte público, un auténtico desastre. He pillado el último autobús por los pelos y para variar, hemos venido literalmente espachurrados en el tren y en el metro, tenía a un tío tan pegado a mí, que notaba los movimientos de su prominente abdomen al respirar. Hoy he cambiado falda por escote, así que se ha debido poner las botas. ¡Vaya semanita que llevo! Mañana vendré vestida de monja clarisa, por lo menos.
Ayer no escribí, no tenía ningún motivo para no hacerlo, simplemente fue de esos días en los que no apetece escribir y si pensar.
No pensé aquello de quién soy, de dónde vengo o a dónde voy. No.
Fueron pensamientos inconexos.
Apenas queda un mes para mi cumpleaños, cuarenta y dos primaveras, que ya van pesando. Hay días que el peso se hace insoportable, otros es más ligero.
Pensé en personas que he conocido, que han entrado en mi vida como una ráfaga y como ella, han salido. No me gustan los desaparecidos, sobre todo, si me han importado algo y algunos, si lo han hecho.
Otro pensamiento de ayer es que ando un poco despistada con ciertas cosas que me están ocurriendo estos días, pero precisamente por el despiste que llevo prefiero no escribir nada sobre ellas. Sólo sé que necesito aire y necesito respirar, creo que es buena época para abrir ventanas y dejar que entre la brisa por ellas.
Ayer discutí con chicoduro, tuvimos una bronca bastante gorda, todo su razonamiento es que le hablo y trato como un imbécil (¿?). ¡Es que hay que joderse y yo sin enterarme…!
por la raja de tu falda ... vaquera
¡Vaya mañana más extraña! Muchísimo trabajo y encima me he pasado toda la mañana diciéndoles: ¿estáis tontos o qué?
Vale que hoy he llegado a la oficina atontada y dormida.
Vale que hoy estrenaba una falda, que no me había molestado en probármela en la tienda.
Vale que... ¡ya les vale!
Nada más llegar, A. me dice: ¡qué guapa estás! y yo: ¡ah, vale!.
A. insiste: en serio, ¡qué estás muy guapa! y yo: pues vale, gracias.
Más tarde le digo a mi jefe que el viernes cojo vacaciones porque me voy al Puerto. Se pone en plan romántico a decirme que no me pierda las puestas de sol desde la bahía de Cádiz o desde Sanlúcar...
J. se ha paseado varias veces por detrás de él. No he querido mirarle, para que no me diera la risa. Siempre me está diciendo que anda mosca con el jefe y que tenga cuidado...
A. sigue insistiendo. Está empeñado en que me vaya con él a Recoletos a hacer unas gestiones.
- Que no puedo, tengo trabajo.
- Anda, vente, nos perdemos media mañana y te invito a café.
- Que no tío, no ves que no puedo. No seas pelma.
Antes de irse, en broma le he echado una pequeña bronca porque ha leído el periódico en mi mesa y la ha dejado toda revuelta y desordenada. El GranBoss interviene en la conversación.
- Eso, eso, échale la bronca. A., has perdido esta batalla y todas las batallas con ella.
Mi cara es de estupefacción...
Mi sorpresa va en aumento, hasta que por fín me 'hacen pasillo' y me canturrean la canción de Estopa...
Glups, ¿qué pasa?
Me voy al cuarto de baño, me miro en el espejo y una de dos, o esta noche se me ha bajado el culo de golpe o la raja de la falda ha adquirido una profundidad peligrosa.
Está al límite y yo, con ella.
Intento bajar un poco la falda, pero sólo consigo ganar unos milímetros. ¿Qué hago? Pues nada. Así que decido salir, les mando a todos a hacer puñetas y me río con ellos.
La pregunta es: ¿Volveré a ponerme esta dichosa falda que ha revuelto el gallinero?
La respuesta es: Si, porque me ha costado una pasta y además me sienta muy bien.
Y si me cantan, pues que me canten.

si me dedico a soñar

Si me dedico a soñar ¿qué me puede pasar? ¿me puedo caer del sueño? ¿me dolerá esta caída?
Si es un sueño dulce ¿será dulce o amargo el despertar?
¿Quiero estar siempre soñando?
¿Soñar con los ojos abiertos o soñar sólo cuando duermo?
Pero si sólo sueño dormida, muchas veces no recordaré lo soñado.
Hoy si recuerdo....
El calor de la noche me envuelve. Apenas si puedo dormir y en el silencio, escucho una música lejana. Asomada al balcón, con los codos en la barandilla puedo oír con más nitidez la melodía. Creo escuchar mi nombre. Alguien me llama, me está llamando, me dice que me acerque, que me espera.
Me remango el camisón y salto al vacío. Mis pies descalzos atraviesan el jardín, los guijarros se me clavan pero no siento dolor, sólo deseo llegar.
El jardín se va haciendo más espeso, no me deja avanzar. Las ramas de los árboles me impiden llegar, se enganchan en mi pelo, desgarran mi ropa, me arañan el brazo cuando intento abrirme paso.
Todo está enmarañado, el camino se estrecha y la música cada vez esta más cercana.
He llegado a una explanada, por fin el jardín se abre. Está descuidado, hay árboles centenarios de cuyas ramas secas no brota nada. Flores y arbustos sin vida. Debió ser un jardín maravilloso. En el centro se levanta una antigua casa llena de ventanas. La oscuridad es total, salvo en una de ellas donde brilla una tímida luz y es el origen de la música, que ahora puedo oír con total claridad.
Bajo esta ventana permanezco unos segundos. Nada varía en este tiempo.
Me agacho y con una mano cojo un puñadito de piedras pequeñas. Me decido a tirarlas contra la ventana. Una a una la atraviesan sin causar el menor ruido. Dudo si seguir, cuando una sombra atraviesa la habitación, se acerca a la ventana y cierra sus hojas.La luz deja de iluminar la estancia y ya no se ve la sombra, ni se escucha la música.
delirios y divagaciones

imagíname como la contemplo, desde mi balcón,
como yo te veo a ti haciéndolo,
pensando en mi,
es mi regalo para ti...
¿Pero qué hago? ¿a quién le escribo?
Ya no tengo a nadie a quien escribir, me doy cuenta que hace días que ya no miro la luna, que no sé cuando está llena o nueva..., que no veo su brillo...
¿Será que estoy sentando la cabeza?...
Y hablando de sentar o perder, ¿se puede sentir atracción por un desconocido, de quién sólo conoces lo que quiere que conozcas, el rostro que quiere mostrarte, sentirte atraído por sus letras, lo que quiere dejar entrever, lo que sus palabras únicamente quieren dejar traslucir?
¿Existe ese tipo de atracción o yo he perdido la cabeza del todo?
No tengo remedio.
Este post es un delirio de una siesta interruptus.
el último amor
Sentado en un banco del parque, sonreía, con esa sonrisa de quién recuerda algo muy grato.
Tenía los papeles en la mano, pero no prestaba atención.
Su mujer insistía para que dejara de trabajar, que se jubilara, que ya llevaba mucho tiempo trabajando. Pero él se resistía, había ido a informarse nada más que por ella, para que le dejara tranquilo.
Hacía ya muchos años que sólo hacía las cosas por eso, para que no le molestara. Iba de un lado a otro, era su chofer, su manitas, su fontanero… a su disposición siempre, mientras le dejara en paz, con sus ensoñaciones, sus recuerdos, sus sueños inalcanzables, sus rincones…
Le gustaba acercarse por ese parque, allí nadie le molestaba. Cuando empezaban a salir los niños del colegio, entonces paseaba hasta el café y allí, sentado en aquella terraza, los recuerdos volvían, uno a uno…
Recuerdos de ella.
Su último amor. Así era en silencio, desde hacía años.
Siempre se ha dicho que se recuerda el primer amor. Pero él, que se había casado sabiendo que no amaba, al único que añoraba era aquél, a su último, a su único amor.
Había pasado el tiempo, los años se le habían echado encima. Se sentía cansado y envejecido.
Apenas hablaba con nadie durante el día. Pequeñas conversaciones con los clientes y al llegar a casa, ella en el jardín, ocupada de sus plantas o enganchada a cualquier programa de TV.
Vuelta a la soledad, sólo abandonada hace años cuando la conoció.
Fue un amor fugaz, pero inolvidable.
Aire fresco, brisa de verano, lluvia de primavera, alimento de sus días de otoño...
Con ella conoció el verdadero sentimiento, las verdaderas emociones y sensaciones nunca sentidas.
Conoció el deseo y las ansias por regresar a su lado, una y otra vez.
Aquello acabó, hacía de eso muchos años. A menudo se preguntaba qué sería de ella, tenía su teléfono, la dirección de su trabajo, su correo personal.
Y sin embargo, su cobardía, su inseguridad, hacían que cada día iniciara un nuevo correo, una llamada y que éstos nunca fueran enviados.
¿Dónde iba él, con sus años, sus canas, su viejo cuerpo cansado, el peso de sus hombros, su tristeza infinita...?
¿Qué podía ofrecerle a ella? Nada, absolutamente nada. Sólo era un viejo enamorado, pero un viejo, al fin y al cabo. Por eso un día se alejó, muy a su pesar, no quiso hacerla infeliz, quiso dejarla volar con su juventud.
Hacía de esto tantos años, pero sus recuerdos eran tan nítidos, tan reales como si lo hubiera vivido ayer.
Podía oír su risa, sentir su mano alisándole el flequillo, sus labios sonriéndole, el aroma de sus besos y recordar todos sus sabores…
Sentado en aquel banco, sonreía a su último amor, su único amor.

por méritos propios
Hay gente que no se merece ni mis cabreos, ni mis lágrimas, ni mis suspiros, ni mis sonrisas, ni mi voz.
Gente que no se merece un correo, los céntimos de un mensaje al móvil, una llamada o unas palabras.
Hay gente que piensa que su tiempo es más valioso que el mío, sus planes más redondos y sus problemas más importantes que los de los demás.
Gente que va por la vida utilizando a más gente, la que le presta su apoyo, su oido y su tiempo cuando es necesario.
Hay gente que avasalla, empuja, usa, tira, juega y disfruta.
Hoy caigo en la cuenta que existe algo tan antiguo como el lápiz para tachar a esta gente de mi agenda, tan viejo como el pulgar que con varios movimientos borra contactos de mi móvil, tan útil como el botón derecho del ratón, que elimina contactos no deseados y tan satisfactorio como arrugar una carta.

No voy a cambiar mi manera de ser. A estas alturas sería casi imposible. Seguiré confiando en esa o en otra gente. Seguiré escuchando, seguiré sonriendo y sé que seguiré llorando y cabreándome.
Hoy no hablo de sexos, hablo de hombres y mujeres, de amig@s, de compañer@s, de vecin@s, de jefes y secretari@s. Hoy hablo de gente...
Hoy no lloro, no suspiro, no sonrío y no me cabreo, bueno, esto último, un poco si.
¡Vaya semana que llevo y sólo es martes!
De nuevo gata, de uñas afiladas, agresiva y fiera, porque como peluche, te las tragas todas.

Gente que no se merece un correo, los céntimos de un mensaje al móvil, una llamada o unas palabras.
Hay gente que piensa que su tiempo es más valioso que el mío, sus planes más redondos y sus problemas más importantes que los de los demás.
Gente que va por la vida utilizando a más gente, la que le presta su apoyo, su oido y su tiempo cuando es necesario.
Hay gente que avasalla, empuja, usa, tira, juega y disfruta.
Hoy caigo en la cuenta que existe algo tan antiguo como el lápiz para tachar a esta gente de mi agenda, tan viejo como el pulgar que con varios movimientos borra contactos de mi móvil, tan útil como el botón derecho del ratón, que elimina contactos no deseados y tan satisfactorio como arrugar una carta.

No voy a cambiar mi manera de ser. A estas alturas sería casi imposible. Seguiré confiando en esa o en otra gente. Seguiré escuchando, seguiré sonriendo y sé que seguiré llorando y cabreándome.
Hoy no hablo de sexos, hablo de hombres y mujeres, de amig@s, de compañer@s, de vecin@s, de jefes y secretari@s. Hoy hablo de gente...
Hoy no lloro, no suspiro, no sonrío y no me cabreo, bueno, esto último, un poco si.
¡Vaya semana que llevo y sólo es martes!
De nuevo gata, de uñas afiladas, agresiva y fiera, porque como peluche, te las tragas todas.

si hoy lloviera
Hay días de lluvia en los que me apetece mojarme, salir a la calle y dejar que las gotas resbalen por mi pelo, mi cara, mi cuerpo. Sin correr, sin huir, con paso lento, paseando y disfrutando.
Hay otros días en los que sólo quiero refugiarme y ver la lluvia tras los cristales, abrigada, calentita, a salvo.
Si hoy lloviera, me sentiría así. No quiero mojarme, no quiero pisar los charcos, no quiero moverme, quiero quedarme quieta, en mi refugio, aunque me pierda las cosas que hay ahí afuera, aunque no huela la tierra mojada.
Hoy me siento pequeña y fatigada, siento que mis certezas y seguridades son dilemas inseguros. Nada de lo de ayer me sirve hoy. No sé donde ha quedado mi aplomo y mi confianza.
Tengo nostalgia, tengo pesares, tengo añoranza. Quiero construir mi muro más alto y más sólido que el anterior. Que sea inexpugnable, que nadie lo atraviese, que nada me afecte. No tener sensaciones insostenibles, deseos irrealizables, tentaciones irreales, sueños imposibles, ilusiones imaginarias.
Quiero parar, necesito descansar.
juego de palabras
Hay muchos tipos de coleccionistas, de sellos, de monedas, de perfumes, de cajas... Yo colecciono, entre otras cosas, palabras.
Y las colecciono por su sonoridad, independientemente del significado que tengan. Algunas las tengo desde niña, otras son más recientes.
Son palabras que oyes un día y piensas, ummm, ésta me la guardo para mí. Sé que muchas no las voy a usar nunca, pero no importa, porque es la sensación tan placentera que me produce oírlas lo que me gusta, no su utilidad.
La lista es larga, pero voy a hacer una selección.
Son éstas:
- arpegio
- cimbrear
- sinuosidad
- cenit
- jazmín
- susurro
- mecer
Y vosotros ¿coleccionáis palabras? ¿tenéis alguna palabra favorita, que os gusta simplemente por como suena?
Y las colecciono por su sonoridad, independientemente del significado que tengan. Algunas las tengo desde niña, otras son más recientes.
Son palabras que oyes un día y piensas, ummm, ésta me la guardo para mí. Sé que muchas no las voy a usar nunca, pero no importa, porque es la sensación tan placentera que me produce oírlas lo que me gusta, no su utilidad.
La lista es larga, pero voy a hacer una selección.
Son éstas:

- arpegio
- cimbrear
- sinuosidad
- cenit
- jazmín
- susurro
- mecer
Y vosotros ¿coleccionáis palabras? ¿tenéis alguna palabra favorita, que os gusta simplemente por como suena?
lo que duran las parejas
Hoy puedo decir que la semana está siendo tranquila. Ayer aproveché para ponerme al día, estuve de visita y fui dejando mis rosquillitas en cada blog que visité.
Estoy un poco seca de ideas, está claro que cuando la vida vuelve a la normalidad, que los desencuentros, desamores y desánimos empiezan a diluirse, me cuesta más trabajo concentrarme y sentarme a escribir, porque ¿de qué puedo hablar?
Así que he recordado algo que me ha llamado la atención esta mañana.
A la salida del metro hay varios repartidores de periódicos gratuitos. Uno de ellos trata hoy el tema de la duración de las parejas en España. En portada, grandes titulares señalan que el matrimonio dura una media de 11 años. Ya en el interior el artículo en cuestión ocupa las páginas 2 y 3.
Según esto las principales causas de divorcio son la infidelidad y la incomunicación, además del poco tiempo que dedicamos a nuestras parejas. Los expertos aseguran que la incorporación laboral de la mujer ha hecho que aumente la probabilidad de infidelidad por parte de ésta y por otro lado, ha disparado una alerta en los hombres: el miedo.

Las parejas pasan por diversas fases peligrosas y es a partir del séptimo año cuando llega el conformismo y la monotonía. Entonces, se pueden buscar compensaciones fuera del hogar, creyendo que la relación de pareja está consolidada.
A partir de los 60 años se registran menos divorcios, aunque esto no viene a significar estabilidad ni felicidad, sino el conformismo de una de las partes, que calla y consiente. Los papeles de cada uno están claros. Es el hombre el que trabaja fuera y la mujer es ama de casa.
También el artículo da una serie de soluciones prácticas, pero por su obviedad no las voy a detallar, porque es lo de siempre.
De todo esto deduzco o así se infiere de este artículo que la raíz del problema está en la incorporación de la mujer a la vida laboral.
Y yo añadiría: al mundo. Estar en él, vivir en él, participar del movimiento y no sólo ser espectadoras.
Salir de nuestras madrigueras y ver luz.

Por último señalar que según los expertos consultados por el periódico en cuestión, este periodo se ira acortando ‘porque consumimos parejas como coches’, es decir, que cuando algo no funciona, se tira y podremos, con el tiempo, convertirnos en consumidores de matrimonios.
Estoy un poco seca de ideas, está claro que cuando la vida vuelve a la normalidad, que los desencuentros, desamores y desánimos empiezan a diluirse, me cuesta más trabajo concentrarme y sentarme a escribir, porque ¿de qué puedo hablar?
Así que he recordado algo que me ha llamado la atención esta mañana.
A la salida del metro hay varios repartidores de periódicos gratuitos. Uno de ellos trata hoy el tema de la duración de las parejas en España. En portada, grandes titulares señalan que el matrimonio dura una media de 11 años. Ya en el interior el artículo en cuestión ocupa las páginas 2 y 3.
Según esto las principales causas de divorcio son la infidelidad y la incomunicación, además del poco tiempo que dedicamos a nuestras parejas. Los expertos aseguran que la incorporación laboral de la mujer ha hecho que aumente la probabilidad de infidelidad por parte de ésta y por otro lado, ha disparado una alerta en los hombres: el miedo.

Las parejas pasan por diversas fases peligrosas y es a partir del séptimo año cuando llega el conformismo y la monotonía. Entonces, se pueden buscar compensaciones fuera del hogar, creyendo que la relación de pareja está consolidada.
A partir de los 60 años se registran menos divorcios, aunque esto no viene a significar estabilidad ni felicidad, sino el conformismo de una de las partes, que calla y consiente. Los papeles de cada uno están claros. Es el hombre el que trabaja fuera y la mujer es ama de casa.
También el artículo da una serie de soluciones prácticas, pero por su obviedad no las voy a detallar, porque es lo de siempre.
De todo esto deduzco o así se infiere de este artículo que la raíz del problema está en la incorporación de la mujer a la vida laboral.
Y yo añadiría: al mundo. Estar en él, vivir en él, participar del movimiento y no sólo ser espectadoras.
Salir de nuestras madrigueras y ver luz.

Por último señalar que según los expertos consultados por el periódico en cuestión, este periodo se ira acortando ‘porque consumimos parejas como coches’, es decir, que cuando algo no funciona, se tira y podremos, con el tiempo, convertirnos en consumidores de matrimonios.
¿maruja o bloguera?
Me pregunto esto porque ya no sé qué soy en mis ratos libres.
Imaginaos que doy una recepción en mi casa de campo, según se entra al fondo a la derecha, todo alicatado de porcelanosa y con ferrero-rocher a tutiplen y allí estáis todos vosotros y más que váis llegando. Todos guapísimos, por cierto.
Yo quiero saludar a todos, saber de vuestras cosas, la familia, el trabajo, aquel viaje soñado o aquel amor de verano.
Quiero detenerme con cada uno de vosotros mucho tiempo, que me contéis y contaros, reirnos de ese chiste tan gracioso y divertirnos. Hasta bailar, si hace falta...
Pero suena el teléfono, es del colegio, tengo una reunión con una de las profesoras que me cuenta no sé qué, con la otra mano, abro el grifo y mientras preparo el baño del peque, con los fientes faco la fropa de la flavadora, me vuelvo a estudiar los ríos de España, intentando hacer un crucigrama en inglés, pico verdura, pongo la olla, le doy al intro...
Ufff, ¡qué dolor de pies! tengo que quitarme los tacones y sentarme un rato en la mecedora a descansar.
Ahora, seguiré descalza un tiempo y así de puntillas, seguiré visitando vuestras casas, porque me gustan las rosquillas y el café que me ofrecéis.

Imaginaos que doy una recepción en mi casa de campo, según se entra al fondo a la derecha, todo alicatado de porcelanosa y con ferrero-rocher a tutiplen y allí estáis todos vosotros y más que váis llegando. Todos guapísimos, por cierto.
Yo quiero saludar a todos, saber de vuestras cosas, la familia, el trabajo, aquel viaje soñado o aquel amor de verano.
Quiero detenerme con cada uno de vosotros mucho tiempo, que me contéis y contaros, reirnos de ese chiste tan gracioso y divertirnos. Hasta bailar, si hace falta...
Pero suena el teléfono, es del colegio, tengo una reunión con una de las profesoras que me cuenta no sé qué, con la otra mano, abro el grifo y mientras preparo el baño del peque, con los fientes faco la fropa de la flavadora, me vuelvo a estudiar los ríos de España, intentando hacer un crucigrama en inglés, pico verdura, pongo la olla, le doy al intro...
Ufff, ¡qué dolor de pies! tengo que quitarme los tacones y sentarme un rato en la mecedora a descansar.
Ahora, seguiré descalza un tiempo y así de puntillas, seguiré visitando vuestras casas, porque me gustan las rosquillas y el café que me ofrecéis.

de nuevo, una carta que nunca será enviada
He limado mis afiladas uñas de gata y he guardado las manos en los bolsillos.
En ellos he arrugado también mi dolor.
Hoy no quiero hacerte daño, no quiero arañar tu piel.
Hoy sólo quiero ser la mujer dulce que conociste un día, la que te hacía reír y vibrar y pensar que la vida era mejor que lo que habías vivido hasta ahora.
Tu mirada ya no se refleja en la mía, tu voz no resuena en mis oídos, tus labios ya no acarician mi piel.
No tengo letras tuyas que alimenten mi día a día.
Mi vida sin ti sigue adelante, la tuya lo hará de igual manera, aunque sueñes cada noche, aunque lo desees cada día, sólo quedan rescoldos de lo que un día fue fuego. He intentado mantenerlo encendido, por ti, pero se está apagando, apenas quedan brasas.La despedida, salir del coche y a pocos metros, volver mi cara y lanzar un beso al aire, para ti. Tu sonrisa, mi último beso, mi última sonrisa, mi útimo hasta pronto, hoy es mi último adios.
Sin dolor, sin amargura, sin arañazos, sin marcas, sin lágrimas, sin duelo, sin luto, sin ti...
Adios, mi amor.
inmadurez
¿Se puede ser una persona emocionalmente madura con 30 años y dejar de serlo a los 41?
No sé, es una tontería que escribo hoy, pero es algo que vengo pensando desde hace tiempo, porque realmente yo me siento así ahora. Una inmadura total.
¿Será esto bueno? ¿será malo? y yo qué sé, si como total soy una inmadura, los inmaduros no nos preguntamos estas cosas.
¡¡Feliz viernes!!

No sé, es una tontería que escribo hoy, pero es algo que vengo pensando desde hace tiempo, porque realmente yo me siento así ahora. Una inmadura total.
¿Será esto bueno? ¿será malo? y yo qué sé, si como total soy una inmadura, los inmaduros no nos preguntamos estas cosas.

estress
Estoy estresada. Y no lo digo yo, que lo dicen las estadísticas. A ver, soy mujer, entre 18 y 44 años, duermo poco, fumo, tengo niños y vivo en la ciudad.
Esto a grandes rasgos, porque si entramos en menudencias se me ocurren cien mil detalles más que me estresan y sobre todo, que me ponen de mala leche.
- Despertar con el rinnnng-rinnnng a las 6 de la mañana.
- Utilizar el transporte público, ser pisoteada y magullada en él todas las mañanas.
- Ir siempre corriendo a todas partes, como si tu única misión en la vida fuera correr, correr…para al final, llegar tarde.
- Que la máquina del café no tenga leche, no tenga cambio, no tenga azúcar, no tenga vaso…no tenga café.
- Que todos los meses, indefectiblemente, tenga que cambiar el abono transporte dos veces, porque los tornos de las estaciones se los cargan y tener que aguantar la cara del tío de Atocha, perdonándome la vida…mientras de reojo miro a ver si se me escapa el tren…
- Tener que fumar a escondidas…
- La Body depilation.
- Ver que ya me he pasado pintándome el rayón del pelo demasiado oscuro y que toca ir a la pelu a por más dosis de mechas.
- El dentista y su cara de ‘yo no he sido’.
- Los correos que te aseguran que si sigues la dichosa cadena no te caerá una maceta desde cualquier terraza y tu vida será divina de la muerte.
- La gente huevona.
- Los tíos que sólo quieren echar un polvo conmigo.
- Tener que esperar siempre largas filas, para cualquier cosa.
- Que me crezcan las uñas a esta velocidad de vértigo.
- La TV
- La música que me hace llorar.
- Que no me hablen mirándome a los ojos, sino al escote.
- El dentista diciéndome’vuelve otro día a ver qué podemos hacer’
- La gente que te dá una mano flácida.
- Que te tosan y estornuden encima.
- Ir esquivando todo tipo de guarrerías por la calle.
- La gente que va a su bola, sin importarle lo más mínimo el resto del mundo.
- Las cansinas lucecitas y variados sonidos del coche avisándome que hay que echar gasolina, que no te has puesto el cinturón, que el maletero está abierto o la puerta derecha mal cerrada. Pero no me avisa que el niño está a punto de vomitar o de tirar el yogur en el asiento.
- La gente que se empeña en explicarme con todo lujo de detalles que dos y dos son cuatro.
Y un montón de cosas más, pero como estoy estresada y tengo mucho trabajo, no puedo seguir.
¿golpe de mano? ja-ja
Ayer me cabreé con P. No soporto que me recuerden que mi vida es una mierda y que no puedo hacer nada para que deje de serlo.
¡Qué sencillo es decir "pega un puñetazo en la mesa, dá un golpe de mano...! Pero tío, ¿tú sabes lo que me estás pidiendo? Sabes de sobra, que no puedo hacerlo... ni siquiera sabría cómo...
Quiere exprimir al máximo cada día, probar cosas nuevas, hacer de todo, joder, parece un tampax: montar a caballo, hacer submarinismo, escalar montañas, aprender música, bajar no sé qué rápidos en canoa...
No quiere llegar a los 70 años y pensar que su vida ha sido una mierda. Yo le contesté que sabía que yo llegaría a los 79 sabiendo que mi vida lo había sido.
Pero claro, él pretende hacer todo eso dejando el trabajo y los niños al cuidado de M. y todo porque es un culinquieto, nos ha fastidiado, y yo también, pero a ver con qué cara desaparezco yo una temporada argumentando que me voy a un safari por Africa, porque soy una culinquieta... ¡vamos ni de coña!
El caso es que le dije que me dejara en paz y le cerré. Hoy me ha enviado un mensaje preguntándome si había sonrisas para él. Y sabe que las hay, porque soy tan idiota que ni hasta para cabrearme soy constante.
Esto es una mierda.
borradores
Me levanto con más sueño cada día, noto la hora que nos han quitado.
En la ducha me demoro, me olvido del reloj y dejo que el agua caiga sobre mi cuerpo.
Por fin me decido a salir e intento maquillarme un poco para saltar a la calle.
Hoy utilizaré las ojeras un poco menos sombreadas.
Me coloco las arruguitas del ojo, esas que se empeñan en decir que son de reír y sonreír mucho.
Líneas de expresión, las llaman. Como sea, el caso es que están ahí.
Me pongo las pecas en la nariz e intento dibujar una sonrisa brillante.
No me sale, dibujo una melancólica y no me gusta.
Tiene que ser una sonrisa que cautive, que me acompañe durante todo el día.
Que no se note que estos días ando un poquillo tristona.
La borro y vuelvo a empezar. Así, hasta tres veces más.
Ya está dibujada y por fin, la blusa de matar, la falda de impresionar y las botas de corretear.
Y ya estoy en la calle, lista y pintiparada para lo que me depare el día, que imagino será más de lo mismo.
domingo por la tarde
Chicoduro haciendo de las suyas, esto es, organizándonos la tarde y organizándola mal.
A las cinco y media me pregunta qué vamos a hacer, si vamos a salir o qué. Yo le digo que tenía pensado ir al cine, a ver "Robots", pero que ya es un poco tarde. Me dice 'tranquila, arréglate rápido y mientras arreglo yo al peque, que dá tiempo'.
Bien, eso hago y cuando me quiero dar cuenta estamos el peque y yo, solos, metidos en el coche y en el cine, viendo la película y comiendo palomitas. No importa, no es la primera vez que vamos solos el niño y yo, pero ...¿por qué me ha líado de esa manera?... sin comentarios.
A la salida del cine, chicoduro nos ha venido a buscar, pero no sé que me cuenta de ir a buscar al nene mayor y a la abuela, para cenar por ahí.
¡Joer, yo tengo mucho que hacer!. Como dice una amiga, los domingos por la tarde los dedicamos a 'desasnarnos'.
Así que, por primera vez en muchos meses, me encuentro sola en casa, con toda la casa para mí, porque al final la que le ha líado soy yo.
Me he subido a casa y él se ha quedado con los niños y la abuela.
¡Qué gozada! Sola en casa, me voy a dar un baño como el que hace siglos no me doy. Voy a poner la música a tope y voy a cantar, a bailar y sobre todo, a relajarme.... aunque no creo que tarden mucho en volver. Y entonces, se acabó la relajación.
perla cultivada
Ya no hay mujeres como las de antes
Extractos de “Sección Femenina”, editado en 1958.
Extraído de “Economía doméstica para bachillerato y magisterio”
Ten preparada una comida deliciosa para cuando él regrese del trabajo. Especialmente, su plato favorito. Ofrécete a quitarle los zapatos. Habla en tono bajo, relajado y placentero.
Prepárate: retoca tu maquillaje. Coloca una cinta en tu cabello. Hazte un poco más interesante para él. Su duro día de trabajo quizá necesite de un poco de ánimo, y uno de tus deberes es proporcionárselo.
Durante los días más fríos deberías preparar y encender un fuego en la chimenea para que él se relaje frente a él. Después de todo, preocuparse por su comodidad te proporcionará una satisfacción personal inmensa.
Minimiza cualquier ruido. En el momento de su llegada, elimina zumbidos de lavadora o aspirador. Salúdale con una cálida sonrisa y demuéstrale tu deseo por complacerle. Escúchale, déjale hablar primero; recuerda que sus temas de conversación son más importantes que los tuyos. Nunca te quejes si llega tarde, o si sale a cenar o a otros lugares de diversión sin ti. Intenta, en cambio, comprender su mundo de tensión y estrés, y sus necesidades reales. Haz que se sienta a gusto, que repose en un sillón cómodo, o que se acueste en la recámara. Ten preparada una bebida fría o caliente para él. No le pidas explicaciones de sus acciones o cuestiones su juicio o integridad. Recuerda que es el amo de la casa.
Anima a tu marido a poner en práctica sus aficiones e intereses y sírvele de apoyo sin ser excesivamente insistente. Si tu tienes alguna afición, intenta no aburrirle hablándole de ésta, ya que los intereses de las mujeres son triviales comparados con los de los hombres. Al final de la tarde, limpia la casa para que esté limpia de nuevo en la mañana. Prevé las necesidades que tendrá a la hora del desayuno. El desayuno es vital para tu marido si debe enfrentarse al mundo interior con talante positivo.
Una vez que ambos os hayáis retirado a la habitación, prepárate para la cama lo antes posible, teniendo en cuenta que, aunque la higiene femenina es de máxima importancia, tu marido no quiere esperar para ir al baño. Recuerda que debes tener un aspecto inmejorable a la hora de ir a la cama… si debes aplicarte crema facial o rulos para el cabello, espera hasta que él esté dormido, ya que eso podría resultar chocante para un hombre a última hora de la noche. En cuanto respecta a la posibilidad de relaciones íntimas con tu marido, es importante recordar tus obligaciones matrimoniales: si él siente la necesidad de dormir, que sea así, no le presiones o estimules la intimidad. Si tu marido sugiere la unión, entonces accede humildemente, teniendo siempre en cuenta que su satisfacción es más importante que la de una mujer. Cuando alcance el momento culminante, un pequeño gemido por tu parte es suficiente para indicar cualquier goce que hayas podido experimentar. Si tu marido te pidiera prácticas sexuales inusuales, sé obediente y no te quejes. Es probable que tu marido caiga entonces en un sueño profundo, así que acomódate la ropa, refréscate y aplícate crema facial para la noche y tus productos para el cabello. Puedes entonces ajustar el despertador para levantarte un poco antes que él por la mañana. Esto te permitirá tener lista una taza de té para cuando despierte.

Extractos de “Sección Femenina”, editado en 1958.
Extraído de “Economía doméstica para bachillerato y magisterio”
Ten preparada una comida deliciosa para cuando él regrese del trabajo. Especialmente, su plato favorito. Ofrécete a quitarle los zapatos. Habla en tono bajo, relajado y placentero.
Prepárate: retoca tu maquillaje. Coloca una cinta en tu cabello. Hazte un poco más interesante para él. Su duro día de trabajo quizá necesite de un poco de ánimo, y uno de tus deberes es proporcionárselo.
Durante los días más fríos deberías preparar y encender un fuego en la chimenea para que él se relaje frente a él. Después de todo, preocuparse por su comodidad te proporcionará una satisfacción personal inmensa.
Minimiza cualquier ruido. En el momento de su llegada, elimina zumbidos de lavadora o aspirador. Salúdale con una cálida sonrisa y demuéstrale tu deseo por complacerle. Escúchale, déjale hablar primero; recuerda que sus temas de conversación son más importantes que los tuyos. Nunca te quejes si llega tarde, o si sale a cenar o a otros lugares de diversión sin ti. Intenta, en cambio, comprender su mundo de tensión y estrés, y sus necesidades reales. Haz que se sienta a gusto, que repose en un sillón cómodo, o que se acueste en la recámara. Ten preparada una bebida fría o caliente para él. No le pidas explicaciones de sus acciones o cuestiones su juicio o integridad. Recuerda que es el amo de la casa.
Anima a tu marido a poner en práctica sus aficiones e intereses y sírvele de apoyo sin ser excesivamente insistente. Si tu tienes alguna afición, intenta no aburrirle hablándole de ésta, ya que los intereses de las mujeres son triviales comparados con los de los hombres. Al final de la tarde, limpia la casa para que esté limpia de nuevo en la mañana. Prevé las necesidades que tendrá a la hora del desayuno. El desayuno es vital para tu marido si debe enfrentarse al mundo interior con talante positivo.
Una vez que ambos os hayáis retirado a la habitación, prepárate para la cama lo antes posible, teniendo en cuenta que, aunque la higiene femenina es de máxima importancia, tu marido no quiere esperar para ir al baño. Recuerda que debes tener un aspecto inmejorable a la hora de ir a la cama… si debes aplicarte crema facial o rulos para el cabello, espera hasta que él esté dormido, ya que eso podría resultar chocante para un hombre a última hora de la noche. En cuanto respecta a la posibilidad de relaciones íntimas con tu marido, es importante recordar tus obligaciones matrimoniales: si él siente la necesidad de dormir, que sea así, no le presiones o estimules la intimidad. Si tu marido sugiere la unión, entonces accede humildemente, teniendo siempre en cuenta que su satisfacción es más importante que la de una mujer. Cuando alcance el momento culminante, un pequeño gemido por tu parte es suficiente para indicar cualquier goce que hayas podido experimentar. Si tu marido te pidiera prácticas sexuales inusuales, sé obediente y no te quejes. Es probable que tu marido caiga entonces en un sueño profundo, así que acomódate la ropa, refréscate y aplícate crema facial para la noche y tus productos para el cabello. Puedes entonces ajustar el despertador para levantarte un poco antes que él por la mañana. Esto te permitirá tener lista una taza de té para cuando despierte.
