vacaciones y campanadas

Ayer estrené mis vacaciones y sin embargo, me he visto con menos tiempo que nunca para escribir. Apenas he parado en casa. Entre peluquerías (lo necesitaba urgentemente, pero he quedado moníiiiiisima), cine con los peques (había que decidir entre el pollo o el mono y nos decidimos por éste último), compras para la cena de nochevieja (no tengo ni las uvas) y ya, como remate, la visita intempestiva de unos familiares que se han auto invitado a comer, han perdido el autobús y he tenido que acercarles hasta su casa. Y la carretera iba guapa…
Hemos cambiado los planes para pasar el fin de año. Tendríamos que haber salido hoy de viaje, como muy tarde mañana, pero por problemas ajenos a nuestra voluntad y por consenso, se ha decidido que comeremos las doce uvas y brindaremos por un año mejor en mi casa.
Ya tengo compradas las tonterías esas del cotillón, sombreritos, matasuegras, confeti, trompetillas y chorradas varias. Puestos a hacer el payaso, yo soy la primera que me apunto a un bombardeo…
Los niños a veces me miran con cara de ‘esta mami mía está un poco pa’llá’, pero lo que no creo que digan nunca es que su mami es un muermo.
Y como no quiero que falte mi felicitación, allá va…
que ésta se salga de vuestros bolsillos y os llene la cara de sonrisas imposibles de borrar!
¡¡¡¡ FELIZ 2006 !!!!
en blanco y negro

Entre tus manos, una pluma.
En blanco y negro una imagen, la mía.
Tu me regalas el reflejo de mi rostro.
Y en él, mis ojos sonríen.
A ti.
Y mis labios están felices.
Por ti.
Me regalas una ilusión hecha retrato.
Es mi imagen, en blanco y negro,
que guardas junto a ti.
Es tu regalo,
el viaje de un recuerdo en el tiempo,
que yo guardaré siempre junto a mi.
sin luz

¡Qué situación tan curiosa! Escribo este texto en el portátil alumbrada únicamente por la llama de unas velas. No, no es por romanticismo, es que de nuevo ha vuelto a irse la luz de toda la manzana. Sucede muy a menudo y espero que no tarden en solucionarlo, porque la casa empezará a quedarse fría y no tengo nada preparado para cenar.
Me gusta esta casa, a pesar de todas mis reticencias al principio de mudarnos, ha conseguido que me sienta muy bien en ella o nosotros hemos conseguido hacerla nuestra muy pronto.
Los niños disfrutan de cada rincón, no temen bajar por la noche a la cocina a por cualquier cosa o a la bodega a por un juguete. De la buhardilla mejor ni hablamos, porque es mi rincón y sin embargo, se me cuelan en cualquier momento.
La verdad es que está resultando ser una casa muy acogedora, más que la anterior en la que vivimos, que aun siendo muy bonita, no terminamos ninguno de cogerle el puntillo. Quizás no fue la casa en si misma, sino el ambiente que se vivía en ella lo que hace que hoy la recuerde como una casa de tránsito.
Más de media hora y sigue sin volver la luz. Pronto el portátil se quedará sin batería y yo tendré que buscarme la vida para ver qué cenamos.
Si ahora escribiera con una pluma de ganso sobre un pergamino parecería que estoy en otro siglo. Podría escribir lánguidamente, dejándome llevar por los sentidos y los sentimientos aflorando uno a uno, pero la luz, después de más de una hora, ha vuelto y me bajo pitando a hacer la cena en la olla rápida con el microondas, el lavavajillas y la secadora funcionando a todo máquina.
Es lo que tiene vivir en el siglo veintiuno…
¿será la navidad...?

Desde por la mañana, empiezan a llegar las llamadas de amigos, amigas. Hace tiempo que no hablamos, pienso que, si la navidad hace posible todo esto, algo bueno ha de tener.
Recibo los primeros sms ¡Feliz Navidad! ¡Feliz Año Nuevo!, respondo a todos, envío nuevos que a su vez son respondidos. Todos, excepto uno. Debe odiarme mucho o quererme muy poco… ya que no me desea felicidad…
Pero hoy no quiero entristecerme.
Le oigo silbar en la cocina. Está contento, alegre, feliz, sonriente. La boca le sonríe, los ojos y las manos también lo hacen.
Y yo sonrío, con una, dos, tres… ya ni cuento las sonrisas.
Cada vez que posa su mirada en mi, me besa y me acaricia con ella. Y yo, vuelvo a sentirme joven, vuelvo a sentirme querida, vuelvo a ser su chica, con veinte años, con la complicidad recuperada, con la vida de nuevo agarrada entre las manos, entre algodones, mimando lo que hemos estado tan cerca de perder.
¿Será la navidad, será sentir el calor de casa después del frío de la calle, serán las sonrisas, será…?
¡feliz navidad!

Ya sabéis que yo no soy mucho de navidades, pero me apetece desearos felicidad y ésta es tan buena ocasión como cualquier otra.
Juntos hemos compartido buena parte de este año que finaliza y he pensado que con quién mejor que con vosotros para brindar por el nuevo año que se acerca.
Así, con mis mejores deseos de felicidad y todo mi cariño, brindo por todos y cada uno de los que me habéis acompañado casi cada día.
¡Feliz Navidad y Feliz 2006 para todos!
hoy, para mi, ya es año nuevo

¡Y por fin has vuelto! Has regresado de ese viaje que nos ha mantenido alejados tanto tiempo. Yo te esperaba, como casi siempre lo he hecho, con las brasas de la chimenea encendidas y mis brazos abiertos.
Ya sabes que te echaba de menos.
No siempre estuve a tu lado, aunque regresé hace ya algún tiempo y yo esperaba, ya lo sabes, a que dieras por finalizado tú el trayecto.
No supe vivir sin tus manos, sin tus abrazos, me hundía sin tus te quiero y caminaba sola, dando tumbos, ciega y sorda a tus lamentos.
Todo me estallaba en la cara, me salpicaba desde el suelo.
Atravesamos cristales y pisamos fuego, lanzamos palabras como cuchillos al viento, te hice daño cuando tú me acertabas a mí de pleno.
Pero has dado un salto al vacío, sin red, si saber si mis manos alcanzarían a las tuyas, si mi cuerpo soportaría el peso de tu cuerpo.
Y éste lo ha hecho.
Quédate a mi lado y empecemos de cero, porque para olvidar, para las penas, siempre hay tiempo y ahora lo que nos toca es caminar juntos de nuevo.
Dejemos escapar por la ventana los miedos, los tuyos, los míos, los modernos y los viejos.
Hoy sí tengo ganas de gritar que escribo feliz, que esta Navidad me trae el mejor regalo que jamás haya podido desear, tu regreso, nuestro reencuentro.
Y algo que tú ya sabes, te he echado mucho de menos y te lo digo mientras voy comiéndote a besos.
Todo me parece distinto, porque hoy para mi es año nuevo.
mi regalo

He estado preparando mi regalo para ti.
Por fuera un envoltorio brillante,
sin lazos ni florituras, muy discreto.
Por dentro una pequeña caja de cuero,
llenándola poco a poco de deseos y de sueños.
La fresca lluvia de mayo,
un atardecer en un puerto marinero.
El sol tras una cortina,
la vista del universo.
Las agujas de un reloj por el que no corre el tiempo y
la hoja de aquel árbol que vuela junto al viento.
Los suspiros que se alimentan fuera del pecho.
Una lágrima que no encuentra dueño.
La llave que desvela algún misterio.
Las sonrisas que de mis labios salieron,
las miradas que de mis ojos no huyeron.
Muchos besos, mil caricias, cien abrazos y un te quiero.
Ternura por docenas y cariño a cientos.
Y en el fondo, más te quieros.
Pero tendrás que venir a recogerlo.
El envío ha sido devuelto.
El cartero sólo dice que el destino no es correcto.
no me sobran los motivos

Desde hace muchos años la cena de nochebuena se hace en mi casa y desde hace esos mismos años nos damos los regalos el día de navidad.
Es el mismo tiempo que hace que mi hermana se separó y mi sobrino, el peque, pasaba esos días con nosotros.
El resto de las fiestas las pasaba con su padre, por eso los reyes se adelantaban y llegaban antes a nuestra casa.
Hoy ya es mayor, no vive en Madrid y acabo de enterarme que este año 'no vuelve a casa por navidad'.
Con su recién estrenada mayoría de edad ha decidido que pasará la navidad con su padre y la nochevieja con sus amigos, así que este año habrá que retirar otra silla más de la mesa... y van unas cuantas.
No podré achucharle ni darle besos ni buscar ese regalo especial para él, con el que me volvía loca casi hasta el último día.
No podré escuchar sus bromas y sus historias, ni jugará con mis hijos, sé que para ellos será muy triste no tenerle con nosotros, como lo es para mi.
Uno de los pocos motivos por los que trago la navidad es por él, por volver a verle de nuevo.
Si él no viene, está claro que empiezan a no sobrarme los motivos.
“As Time Goes By”

Por casualidad ha caído en mis manos ‘Casablanca’ y no puedo evitar la tentación de verla de nuevo.
No seré muy original destacando una escena, aquella que comienza con ella sentada en una mesa junto al piano, disfrutando de la canción que fue de los dos: “As Time Goes By”.
Su rostro, sus ojos nostálgicos, que lo dicen todo.
El reencuentro.
La mirada llena de lágrimas y tristeza de ella...
La de incredulidad, alegría, resentimiento de él…
Las gotas de lluvia en el andén de la estación, deslizándose y borrando la carta de despedida de ella…
¡Qué maravilla!
Últimamente ando nostálgica, escucho música del pasado, veo películas antiguas y me emociono pasando las hojas del álbum de fotos.
En fin, (suspiro), el tiempo pasará…, (fin del suspiro).
te echo de menos

Te echo de menos y sin embargo, nunca te lo digo.
Espero a que algún día vuelvas de ese viaje que emprendiste hace ya tiempo.
Y aunque cada día y cada noche mis ojos y mis pequeñas manos quisieran hacerlo, callo y espero.
Ni siquiera sé si a ti te ocurre lo mismo, ni siquiera sé si me echas de menos, si algún día me lo dirán tus besos, si algún día hablaremos de ello.
Mientras tanto sólo sé que te echo de menos.
Y callo.
Y espero.
al alba
La comida de ayer fue todo un éxito. Estuvo divertida, alegre, amena, muchas risas, buen ambiente… mucha comida y mucha bebida, demasiado de todo.
Yo no llegué ni a los postres ¡qué manera de comer y beber tenemos todos, por dios! ¡Y de momento tengo dos comidas más…!
Como daño inmediato me cargué la falda. No veía el momento de llegar a casa y ponerme cómoda y la dichosa cremallera va y se engancha. Ni para arriba ni para abajo. En uno de mis ‘ataques’ pegué un fuerte tirón a la cremallera…
Resultado, falda de ante monísima, a la basura.
Hoy, con la pequeña resaca descansada esta noche en la almohada, intentamos poner orden en el trabajo. Pronto empezaremos a desaparecer de la oficina por unos días, las esperadas vacaciones de navidad. Aún me quedan algunos que intentaré aprovechar no sé muy bien de qué manera, organizando un poco la casa, los niños, los regalos, las cenas…
Alguien está haciendo sonar una música, ‘Al Alba’ de Aute, mmmm, me encanta esta canción, me ha gustado siempre, desde la primera vez que la oí y aún hoy, cierro los ojos para degustarla, mientras la tarareo en voz baja.
que hieren como amenazas.
Y sé que sangra la luna al filo de su guadaña.
Presiento que tras la noche,
vendrá la noche más larga,
Quiero que no me abandones,
amor mío, al alba…’
Y es que hay noches que parecen no terminar nunca.
esto no es carnaval... ¿o si?

Y para el caso es como si lo fuera. Ya hemos empezado a ponernos las máscaras y los disfraces, la sonrisa de Navidad, los buenos deseos y la felicidad por montera.
Ayer ya recibí mi primer correo de ‘felicidad’. Por remitente una persona de quien no sé nada desde hace más o menos un año, que me desea feliz 2006.
Me pregunto… si no le ha importado un carajo qué tal ha sido mi año 2005 ¿por qué le interesará tanto mi futuro 2006?
Hoy tengo la comida de Navidad de la oficina. Para variar, me he levantado con el tiempo muy justo y he tenido que correr para maquillarme y vestirme. Me he cargado dos pares de medias y casi me mato por las escaleras con los tacones. Pero al final he conseguido llegar y me parece que hoy he venido, como dice la canción, con la lengua muy larga… y la falda muy corta...
¡Feliz carnaval!
de caracol

Siempre es lo mismo.
Los días se suceden, invariables, nada cambia.
Se hace muy duro intentar agarrarse a la cuerda para trepar. Me duelen las manos y se me rompen las uñas por tratar de arañar las paredes y no escurrirme hacia abajo de nuevo.
¡Qué lenta se hace la subida!
Sería tan fácil dejarme deslizar, esconderme bajo el edredón, cubrirme con él la cara mientras espero que pase el tiempo, la eterna panacea que dicen que todo lo cura.
Sin embargo, subo un peldaño de la inmensa escalera, me cuesta hacerlo y vuelve a ocurrir, vuelvo a bajar dos… o tres… o cuatro de golpe.
Me siento en el suelo y me miro las rodillas cubiertas de arañazos, los codos con rozaduras, los cortes en el alma.
No he traído pañuelo, me seco las lágrimas con la manga del jersey y cierro los ojos, tomo aire, los abro de nuevo y me levanto como puedo.
Con la poca energía que me queda sacudo las manchas que la caída ha dejado en mi ropa y miro hacia arriba, hacia esa infinita y caprichosa escalera que espera a que yo la suba y vuelva a empezar… porque siempre es lo mismo, nada varía.
esta luna es distinta

Estos días he andado muy desconectada, ni tiempo he tenido para leer o para escribir, de hecho, ahora escribo en un segundo que me ha quedado libre, porque mi casa se ha convertido en el centro de reunión, como hace años ya lo era y eso me ha robado tiempo, aunque por otro lado me haya servido para salir de la monotonía.
He tenido la casa llena de niños, adolescentes, abuelas, tíos, amigos…
Nos hemos reído y por otro lado, hemos hablado de temas serios, muy serios, volvemos a tener un problema muy grave en la familia, pero ese… es otro tema.
Se acerca otra luna, pero esta será distinta.
Con ella cerraré el plazo mental que me dí a mi misma. Hay un tiempo para cada cosa y cada cosa tiene su tiempo y varias lunas deberían ser suficientes para finalizar este ciclo, este año extraño que viví intensamente.
Ahora debería abrirse un año de tranquilidad de ánimo, de calma de espíritu, es uno de mis deseos más íntimos para este nuevo año. El resto de deseos serán los de siempre.
En la oficina hay una máquina que se traga los recuerdos. Mañana voy a alimentarla con los míos. Con aquellos que compartimos durante tantos meses.
Tengo la seguridad de que no volveré a saber más de ti, pero sobre todo, tengo la certeza de que tu no volverás a saber más de mi.
Con esta nueva luna cierro un ciclo, aquel que fué tuyo y mío, aquel que fué nuestro.
ella

Ella es el hechizo que se adentra en tus sueños, la magia de tu mente aún dormida.
Ella y sus manos acariciando tu pelo, mimando tu cuerpo, mientras sus labios beben de los tuyos y su lengua se enreda en tu boca, recorriéndote.
Ella es el baile en tus caderas, cuando vuestros ombligos se unen. Es la suave piel que descubre tu interior, abriéndose paso hacia ti.
Es tu sueño más profundo, la puerta de tus sentidos, tu recuerdo más olvidado, el olvido en un rincón.
Ella es la luna en una botella y un espejo del revés, tu desvarío en la noche, tus ojos dormidos, el sueño del amanecer.
Es brujería y encantamiento, danza y baile, gemidos y susurros, desnudez.
Y al despertar, nada recordarás, porque ella es un instante, es levedad, sólo ella es un sueño.
nubarrones... pero menos

Ayer el peque lloró, y lo hizo como lo hace su madre. Despacito, en silencio, con los ojos inundados, con las lágrimas resbalándole por las mejillas. Su padre le había regañado exagerada e injustamente y eso, a mi bichito... le duele.
Me dejó consolarle, secarle las gotas de sus largas pestañas, abrazarle y guiñarle un ojo cómplice.
A partir de ese momento apenas se separó de mi. Me buscaba, hicimos juntos los deberes y me preguntaba cosas sobre ellos que sé que sabe de sobra. Nos sentamos en el suelo de su habitación y jugamos juntos y juntos preparamos su mochila del cole, llena de cromos, piedras y papelillos de colores...
Aunque sólo fuera por todo eso, aunque sólo fuera por él, tengo que alejar estas sombras, estos nubarrones que se ciernen sobre mí y pretenden enquistarse en mi interior.
Tengo que echarlos fuera, espantarlos como sea, por él, por mí.
Se acerca la época de hacer balance sobre el año transcurrido, aunque creo que en esta ocasión no lo haré, pasaré de largo, porque así, a priori, ha sido un año bastante desastroso y no me apetece incidir sobre ello.
Año con locuras e imbecilidades. La cuestión sería delimitar qué es locura y qué imbecilidad...
Y no tengo ganas de hacerlo, así que creo que lo mejor será borrón y cuenta nueva.
Una cuenta con demasiados borrones en su haber, que están ahí y que ahí quedarán, en mi memoria, ¿relegados al olvido? ¡ojalá fuera así!
Desde ayer, desde hoy, empiezo a sacudirme esos negros nubarrones, sé que estarán ahí… pero menos.
nubes

Los niños están tranquilos haciendo sus deberes. El peque suma y lo hace muy bien.
La comida está en el horno, aún le queda un ratito.
Escucho a Enya y por instantes me voy relajando.
¡Hacía tantos días que mi espíritu no volaba, no encontraba paz!
El poder de la música…
Hace frío, el sol está escondido, pero la luz es intensa.
Unas nubes de algodón cubren el cielo. Adquieren formas curiosas.
Frente a mi, una nube cambiante con forma de camello. Junto a ella, Africa y un poco más abajo, unas montañas de cumbres nevadas.
El viento suave las mece y modifica. Africa ya no lo es, ahora es una mano abierta. El camello es un pájaro de alas extendidas. Las cumbres son olas de un mar embravecido.
Y yo viajo con ellas, me dejo llevar, acunar por la música y por su vuelo.
Hace tanto tiempo…
pescador de lunas

En la distancia, aquel pescador de lunas quedó hechizado por ella, ligado a su influjo. No había noche ni mañana en que no acudiera a mirarla embrujado, enamorado, suspirando por ella sin cesar.
Tendió sus redes, escribió cuentos y poemas para atraerla hacia él y poco a poco luna se fue dejando enamorar por aquel pescador, que con sus palabras apasionadas hizo de ella una náufraga en sus ojos.
Pescador de ilusiones, pescador de amor…
Una noche en que luna brillaba aún más, cogió su barca y remó, remó sin descanso para acercarse a ella, quien le tendió sus manos y le acogió en su cuerpo de luna.
Al amanecer, el pescador se deslizó de su abrazo y partió en silencio.
Ella le dejó marchar…
Dió la vuelta a su cuerpo para no ver cómo se alejaba, le ofreció la espalda para que él no viera su llanto.
Podía haber llamado al viento, a la tormenta o al huracán, pero no lo hizo, simplemente le dejó marchar…
Nunca quiso saber si el pescador había sido tragado por el mar, quizá por la tierra.
Si en la orilla le esperaban otros brazos, si él aún rema hacia ella.
Nunca sabrá si aún la llama por su nombre y si recuerda, como ella, aquella noche de luna en que sus cuerpos navegaron juntos por última vez.
señales de humo

Estoy malita, pochita, griposa, he tenido fiebre y la cabeza me rebota, ufff.
Todo esto porque se me ocurrió subir al monte con una mantita para hacer señales de humo.
Y claro, con el frío que hace…
Primera señal:
‘‘DkxmvnóNhgirnwXbjkdlnobaeoanDbefoqirshtxbktfhygtágblaus’’
¡¡¡Ein!!! ¡¡¡qué desastre!!!
Lo intento por segunda vez:
‘’TjdjvheXpñduqi`cmvupenckiCHowgencñp`rvndsño’’
¡¡¡Puaj!!! ¡¡¡peor que la primera!!!
Mejor lo dejo y me meto en la cama. Es difícil hacer señales de humo con un sola mano, achissss mientras la otra sujeta un pañuelo achissss debajo de la nariz, entre estornudo y estornudo, achissss.






