por dudar
Sentada en la mesa del bar, Maria pide un café con leche. Ha llegado antes de la hora acordada con Miguel.
Mientras el camarero le sirve la leche, ella juguetea con el sobre de azúcar y recuerda que hace muchos meses que no se ven, desde que él aceptó aquel trabajo fuera de España.
¿Cómo estará? ¿habrá cambiado mucho?
Apenas han hablado unas cuantas veces y lo último que sabe de él es que ha estado enfermo, por eso vuelve, para recuperarse.
Ella sí ha cambiado.
Este maldito trabajo en la tienda la está matando. Tantas horas, tantos fines de semana sin descansar han hecho que pierda peso, su piel, tan bronceada cuando le conoció, es apenas ahora una hoja de papel gastado. Nuevas arrugas y sobre todo, esos ojos que tanto le encandilaron ahora están apagados y tristes.
Pero ella hoy se ha arreglado para él. Ha tratado de disimular todo lo que la afea el espejo.
Ya es la hora, debe estar a punto de aparecer. De reojo, echa una mirada a la puerta. Acaba de entrar un hombre, pero no, no es él. Miguel es mucho más alto y más atractivo.
Da vueltas con la cucharilla a un café que se está quedando helado. No le molesta haber mentido a su jefa para ir más tarde a la tienda, pero no dispone de mucho tiempo y si Miguel sigue retrasándose apenas podrán estar juntos.
Y es tanto lo que tienen que hablar, tanto lo que tienen que decirse.
Porque ella ha tomado una decisión, hace meses que la tomó.
Antes de marchar, Miguel le propuso que se fuera con él. A pesar de su insistencia y de que era lo que ella más deseaba, las dudas y los temores hicieron que María, en el último instante, le dijera que no. Pero ahora estaba decidida, dejaría atrás trabajo, casa y país y se iría con él, dónde fuera, al fin del mundo si era preciso.
Se está haciendo tarde. Empieza a impacientarse, si no llega pronto tendrá que irse. No era esto lo que había pensado. Así no deberían suceder las cosas.
¿Cuantas veces se arrepintió de no haberse ido con él?
Todos los días, todos los minutos, cada segundo de su vida sin él.
Gira la cabeza y allí está. Sigue siendo el mismo, un poco más delgado, con algo menos de pelo, pero tan guapo como siempre.
María está a punto de levantarse de la silla, para correr hacia él, pero algo en el último instante se lo impide.
Miguel no viene sólo. Le acompaña una mujer, que antes de entrar le besa en los labios y le agarra fuertemente de la mano.
María no quiere dejarse ver pero es inevitable, quiere escabullirse entre la gente, pero es imposible.
Se acercan a su mesa, se dan los besos de rigor y un Miguel sonriente, hace las presentaciones.
- Elena, mi novia y muy pronto, mi mujer y María, mi mejor amiga, de la que tanto te he hablado.
Mientras el camarero le sirve la leche, ella juguetea con el sobre de azúcar y recuerda que hace muchos meses que no se ven, desde que él aceptó aquel trabajo fuera de España.
¿Cómo estará? ¿habrá cambiado mucho?
Apenas han hablado unas cuantas veces y lo último que sabe de él es que ha estado enfermo, por eso vuelve, para recuperarse.
Ella sí ha cambiado.
Este maldito trabajo en la tienda la está matando. Tantas horas, tantos fines de semana sin descansar han hecho que pierda peso, su piel, tan bronceada cuando le conoció, es apenas ahora una hoja de papel gastado. Nuevas arrugas y sobre todo, esos ojos que tanto le encandilaron ahora están apagados y tristes.
Pero ella hoy se ha arreglado para él. Ha tratado de disimular todo lo que la afea el espejo.
Ya es la hora, debe estar a punto de aparecer. De reojo, echa una mirada a la puerta. Acaba de entrar un hombre, pero no, no es él. Miguel es mucho más alto y más atractivo.
Da vueltas con la cucharilla a un café que se está quedando helado. No le molesta haber mentido a su jefa para ir más tarde a la tienda, pero no dispone de mucho tiempo y si Miguel sigue retrasándose apenas podrán estar juntos.
Y es tanto lo que tienen que hablar, tanto lo que tienen que decirse.
Porque ella ha tomado una decisión, hace meses que la tomó.
Antes de marchar, Miguel le propuso que se fuera con él. A pesar de su insistencia y de que era lo que ella más deseaba, las dudas y los temores hicieron que María, en el último instante, le dijera que no. Pero ahora estaba decidida, dejaría atrás trabajo, casa y país y se iría con él, dónde fuera, al fin del mundo si era preciso.
Se está haciendo tarde. Empieza a impacientarse, si no llega pronto tendrá que irse. No era esto lo que había pensado. Así no deberían suceder las cosas.
¿Cuantas veces se arrepintió de no haberse ido con él?
Todos los días, todos los minutos, cada segundo de su vida sin él.
Gira la cabeza y allí está. Sigue siendo el mismo, un poco más delgado, con algo menos de pelo, pero tan guapo como siempre.
María está a punto de levantarse de la silla, para correr hacia él, pero algo en el último instante se lo impide.
Miguel no viene sólo. Le acompaña una mujer, que antes de entrar le besa en los labios y le agarra fuertemente de la mano.
María no quiere dejarse ver pero es inevitable, quiere escabullirse entre la gente, pero es imposible.
Se acercan a su mesa, se dan los besos de rigor y un Miguel sonriente, hace las presentaciones.
- Elena, mi novia y muy pronto, mi mujer y María, mi mejor amiga, de la que tanto te he hablado.
Comentario:
¿Será cabrón? También se lo podía haber dicho, digo yo. Me dejó pensando que a veces, por dudar, perdemos el tren de la vida y quizá, era el último.
Precioso relato, Paloma.
Un beso.
Precioso relato, Paloma.
Un beso.
Comentario:
mas besitos salados de CHOI :)
Comentario:
Un saludo! ;)
Comentario:
Bonito relato aunque triste... y mucho.
Alimentamos esperanzas y al final todo explota en nuestras narices , como pompas de jabón.
Yo si mi niño lo pidiera, me iría con el al fin del mundo... si, siempre mejor arrepentirse de actuar que de no hacerlo.
Un besito mu mu mu grande pa ti , Paloma. Y gracias por la visita!
Alimentamos esperanzas y al final todo explota en nuestras narices , como pompas de jabón.
Yo si mi niño lo pidiera, me iría con el al fin del mundo... si, siempre mejor arrepentirse de actuar que de no hacerlo.
Un besito mu mu mu grande pa ti , Paloma. Y gracias por la visita!
Comentario:
Que historia más triste, que desengaño.
El tren sólo pasa una vez por la puerta, a veces no hacemos cosas, las dejamos para después, por los padres, por el marido, por los hijos y nosotros¿¿¿¿
En fin que me he apenado, siempre me suelo poner en pellejo ajeno.
Besos
El tren sólo pasa una vez por la puerta, a veces no hacemos cosas, las dejamos para después, por los padres, por el marido, por los hijos y nosotros¿¿¿¿
En fin que me he apenado, siempre me suelo poner en pellejo ajeno.
Besos
Comentario:
No quiso comer ... ¿que quería, que se muriese de hambre? ... lo que no entiendo es el interés en casarse ...
(Yo de tí no las habría presentado ... forastero ...)
(Yo de tí no las habría presentado ... forastero ...)
Comentario:
un saludo
Comentario:
Paseaba entre letrasy me quedé
a respirar las tuyas.
a respirar las tuyas.
Comentario:
(perdón)
qué hijoputa, qué puñalada trapera.
Qué pedazo de mierda alta y atractiva.
Qué tío más sin alma.
Qué mierda la vida, a veces.
Qué gusto da leerte, Paloma.
qué hijoputa, qué puñalada trapera.
Qué pedazo de mierda alta y atractiva.
Qué tío más sin alma.
Qué mierda la vida, a veces.
Qué gusto da leerte, Paloma.
Comentario:
Si lo quieres, directo:
Vale que María dudó, pero hablaste con ella unas cuantas veces, pequeño bastardo, ¿no?
En nuestra época tecnológica, hay un aparato que se llama teléfono, y un sentimiento que se llama honestidad.
Besos, enfurruñados, Pal.
Vale que María dudó, pero hablaste con ella unas cuantas veces, pequeño bastardo, ¿no?
En nuestra época tecnológica, hay un aparato que se llama teléfono, y un sentimiento que se llama honestidad.
Besos, enfurruñados, Pal.
Comentario:
besos desde colombia
y que tenga mejor suerte maria en la proximo incuentro
Comentario:
Buff vaya chasco!! :-S
Comentario:
Jo... lines, demoledor. Ay, los trenes perdidos... ese es el eterno dilema, lo cojo? no lo cojo? Creo que prefiero equivocarme a decir que no lo intenté.
Besines a las dos.
Besines a las dos.
Comentario:
Buen artÃculo.
La poética de la frustración por el mero
hecho de respirar.
Espero que usted siempre pueda dar calabazas a las viles desesperanzas.
Abrazos.
La poética de la frustración por el mero
hecho de respirar.
Espero que usted siempre pueda dar calabazas a las viles desesperanzas.
Abrazos.
Comentario:
aysss es q no se puede dudar XD!!! mira la q se lia, aysssss
Besitos salados de CHOI
Besitos salados de CHOI
Comentario:
Hay trenes que solo pasan una vez....
Precioso post.
Un beso :)
Precioso post.
Un beso :)
Comentario:
Bufff menuda historia... da q pensar, eh? :S
Eso es lo q pasa por no saber coger el tren adecuado en su momento... una lástima...
Un saludo :)
Eso es lo q pasa por no saber coger el tren adecuado en su momento... una lástima...
Un saludo :)
Comentario:
Yo tampoco me hubiera ido. El amor es estupendo pero no a costa de renuncia a tu vida personal. El amor va y viene, pero tu comes todos los dias
Comentario:
Seguramente hiciste lo que tenias que hacer. La vida son momentos, disfrutaste del tuyo, ahora es otra etapa.
Comentario:
glupssss!!!! que pu..da
bueno, ya encontrará a otro
bueno, ya encontrará a otro
Comentario:
bufff, esas situaciones son las peores, y muchas de ellas nos pasan por no dar un paso antes y esperar
Un saludo
Un saludo
Comentario:
A veces el miedo nos puede y no pensamos el precio que vamos a pagar por ello (doy fe). Espero que la próxima vez, María tenga más suerte. Un abrazo
Comentario:
En el amor las oportunidades no pasas dos veces.
Lo sencillo siempre triunfa.
Espero que la proxima vez tenga mas suerte
Besos para ti y para María
Lo sencillo siempre triunfa.
Espero que la proxima vez tenga mas suerte
Besos para ti y para María






