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ISLAMIZACIÓN DE EUROPA "EURABIA"
Por medio de artículos y documentos, analizar el futuro de Europa, pronto “EURABIA”
Acerca de
Los ciudadanos Europeos nos sentimos orgullosos de nuestra identidad, la cual se ve amenazada por intereses políticos ajenos a la ciudadanía. Los políticos europeos, con el Sr. Chirac a la cabeza se han empeñado en Islamizar Europa, ocultándonos las pruebas que consisten en acuerdos y tratados con los países Árabes con el fin de forjar un nuevo continente “EURABIA”
Sindicación
 
Eurabia y el antisemitismo euro-árabe (I)


La ambición de Francia de crear un proyecto común europeo, comienza con el General de Gaulle, para ello es necesaria la construcción de una política exterior común de todos los países Europeos, “Alianza de civilizaciones”
Para llevar a cabo este proyecto, no ha sido un inconveniente despojar a Europa de su propia identidad, y que sea Islamizada.

A continuación, un breve boceto de la política anti israelí euro - árabe: 1) el proyecto,
2) su estructura institucional,
3) su modo de operar, y
4) sus temas. Las nuevas formas de judeofobia global que crece y se desarrolla dentro de este sistema también tienen ramificaciones anti cristianas, anti europeas y anti occidentales.

El proyecto se articula en torno a dos entidades: la europea y la árabe.

1.- La política europea

El proyecto es una visión expandida de la política antiamericana gaullista dependiente de la formación de un bloque euro árabe mediterráneo hostil a la penetración influencias americanas. El proyecto facilita las ambiciones europeas de:

1- un papel político en las relaciones internacionales que compita con Estados Unidos, y sea independiente de su influencia;

2- mantener esferas importantes de influencia en las antiguas colonias europeas árabes;

3- abrir mercados enormes a los productos de la Comunidad Económica Europea en el mundo árabe, especialmente en los países productores de petróleo;

4- asegurar las fuentes de petróleo y de gas natural para Europa;

5- hacer del Mediterráneo una región costera euro-árabe animando la inmigración árabe masiva a Europa, y favoreciendo a los inmigrantes musulmanes, mezclando las poblaciones euro árabes, promoviendo la multiculturalidad con una fuerte presencia islámica en Europa;

6- desarrollar una simbiosis poderosa islamo-cristiana contra Israel, orientando a Europa hacia el Islam, y liberando al cristianismo del judaísmo, que es visto por algunas facciones antisemitas como la encarnación del mal.
Para alcanzar estas ambiciones, los países europeos tendrían que operar como una única entidad. En consecuencia, el primer paso sería la construcción de una política exterior común. Cada nación abandonaría sus políticas exteriores autónomas y forjaría una política euro-árabe conjunta. Francia fue una fuerza impulsora de esta unificación, que ya había sido avistada por el círculo más próximo al General deGaulle y los políticos árabes, el ex muftí de Jerusalén y colaborador Nazi Haj Amin al-Husseini incluido. (1)

Durante los años 60, los grupos antisemitas nostálgicos del Nazismo y el Fascismo comenzaron a reforzar los vínculos con países árabes implicados en acciones bélicas encaminadas a eliminar a Israel. Este movimiento paneuropeo y antiamericano forma el núcleo de la solidaridad europea con los árabes palestinos que pasó a ser más asertivo tras 1967. Incluye movimientos fascistas tales como Jeune Europa, EuropaFront o Europa Réelle, el Movimiento Nacional Socialista de Inglaterra, la Fundación C.E. Carlberg de Estocolmo, así como centros en Malmö, Suecia, y en otras ciudades europeas, tales como Estrasburgo, Viena, o Lausanne.

La crisis petrolera de 1973 proporcionó un pretexto a Francia y a Alemania para asentar la política integrada euro-árabe sobre el riesgo de la crisis energética, que utilizaron para:

1- fraguar una política energética europea común sobre el petróleo, y

2- cimentar la alianza de la Comunidad Europea con los países de la Liga Árabe en una política antiamericana y antiisraelí. Así, el dúo germano francés utilizo la crisis del petróleo de 1973 para justificar su giro político. La consecuencia más tangible e inmediata de esta alianza entre los nueve países de la Comunidad Europea y los 22 países de la Liga Árabe fue el aislamiento y la demonización de Israel.

2.- La política árabe

Los estados árabes exigen a Europa:

1- La alineación con su política antiisraelí;
2- ayuda a la modernización;
3- acceso a la ciencia y tecnología occidentales;
4- la independencia política europea de Estados Unidos, y la separación de los dos bloques;
5- medidas para favorecer la inmigración árabe a Europa y la diseminación de la cultura árabe e islámica en Europa.

Los compromisos entre las dos partes tomaron forma en la Déclaration des Neuf sur le Moyen-Orient del 6 de noviembre de 1973 en Bruselas por parte europea y en la cumbre de la conferencia árabe de Argelia por parte árabe, el 28 de noviembre de 1973. Por primera vez, los Nueve Europeos adoptaron la interpretación francesa de la resolución 242 de la ONU como establecimiento de las fronteras de Israel a lo largo de las líneas de armisticio de 1949, previa inclusión de los derechos palestinos en todas las negociaciones de paz de Oriente Medio.

Estos puntos son confirmados por la Déclaration des Neuf de Londres de 1977 y ese mismo año en la ONU, en Nueva York, por el presidente en ejercicio del Consejo de Europa, Henri Simonet, y de nuevo en la Declaración de Venecia de 1980. Otras declaraciones más severas de la Comunidad Europea le seguirían.

Por Bat Ye'or


 
Eurabia y el antisemitismo euro-árabe (II)

3.- Estructura institucional

Obviamente, de un proyecto tan comprometedor para Europa no se podría disponer de documentos o tratados escritos; los europeos eligieron la fórmula del "diálogo". Se ideó una estructura institucional para estudiar todas las cuestiones relevantes, dar directivas y diseñar programas. Todas las reuniones, comités y grupos de trabajo incluían representantes de las naciones de la Comunidad Europea y del Consejo Europeo, junto con miembros de países árabes y de la Liga Árabe. Los prolegómenos y decisiones tenían lugar a puerta cerrada, y sin ningún calendario oficial. Las sesiones serían dirigidas conjuntamente por dos presidentes, uno europeo y el otro árabe. Esta complicada estructura implementó una política de asociación euro-árabe definida a los niveles más altos por la Comunidad Europea y los estados miembros, ocultos bajo el inofensivo nombre de “diálogo”.

El Diálogo Euro-Árabe (EAD) es una institución política, económica, y cultural diseñada para garantizar la perfecta cohesión de las dos partes. Su estructura fue fijada en las Conferencias de Copenhague (15 de diciembre de 1973) y de París (31 de julio de 1974). Las operaciones en marcha son gestionadas por diversos órganos que definen temas de trabajo que imponen decisiones políticas tomadas por la Comisión General. El principal agente de esta política es la Asociación Parlamentaria Europea de Cooperación Euro - Árabe, fundada en 1974. La Asociación, que representa a varios centenares de parlamentarios de todos los partidos políticos europeos, trabaja para promover los intereses y las exigencias árabes dentro de cada partido y parlamento europeo, y en el Consejo de Europa. La Asociación presionó a los gobiernos europeos para que adoptaran medidas de exclusión a, y el boicot económico y académico de, Israel. Es un instrumento poderoso de influencia árabe contra Israel en Europa. Los restantes órganos relevantes del Diálogo son el Instituto MEDEA, el Instituto Europeo de Investigación sobre Cooperación Mediterránea y Euro-Árabe, creado en 1995 con el respaldo de la Comisión Europea, y el Programa MEDA, que gestiona fondos europeos sustanciales que se destinan a países árabes.

4.- Modo de operación

Juntas, estas asociaciones, comités y subcomités garantizan la perfecta coordinación entre las dos partes en los dominios político, económico y cultural. En el dominio político, la Comunidad Europea se separa de Estados Unidos respaldando constantemente las reclamaciones árabes, y las políticas palestinas, e insistiendo obcecadamente en la OLP como el representante único y exclusivo de los palestinos. Los emisarios europeos del Diálogo han intentado hacer que el gobierno americano pase por el aro con respecto a las posiciones árabes antiisraelíes.

Los comités culturales formaron asociaciones euro-árabes entre universidades, estudiantes, y editoriales, sindicatos de medios que incluyen a la prensa, televisión, radio, artes, cine y ONGs. Se organizaron programas de intercambio para estudiantes y profesores. En diversos simposios - como el simposio de Venecia (1977) o el de Hamburgo (1983) - se tomaron decisiones para promover el estudio y la diseminación del Islam y la lengua y la civilización árabes en las escuelas y universidades europeas y en los centros culturales euro-árabes establecidos por toda Europa. En la sesión de apertura en el aula magna de la Universidad de Venecia en Cà Dolphin, varias personalidades dieron discursos de bienvenida - incluyendo el embajador Cesare Regard, representante italiano en el Grupo Europeo de Coordinación del Diálogo Euro-Árabe. Los participantes de este seminario propusieron unánimemente recomendaciones a considerar por los gobiernos de los estados miembros de la Comunidad Europea y los estados de la Liga Árabe, incluyendo:

La coordinación de los esfuerzos hechos por los países árabes para extender el árabe y la cultura árabe en Europa y para encontrar la forma apropiada de cooperación entre las instituciones árabes que operan sobre el terreno.
La creación de Centros Culturales Euro-Árabes conjuntos en las capitales europeas, que llevarán a cabo la difusión de la lengua y de la cultura árabes.
El estímulo de las instituciones europeas, ya sea a nivel universitario o a otros niveles, en lo que respecta a la enseñanza del árabe y la difusión del árabe y de la cultura islámica.
El apoyo a los proyectos conjuntos de cooperación entre instituciones europeas y árabes en el terreno de la investigación lingüística y la enseñanza del árabe a los europeos.
La necesidad de proveer a las instituciones y a las universidades europeas de profesores árabes especializados en la enseñanza del árabe a los europeos.
La necesidad, al enseñar árabe, de destacar la cultura árabe-islámica y los temas árabes contemporáneos.
La necesidad de cooperación entre especialistas europeos y árabes para presentar un cuadro ‘objetivo’ de la civilización árabe-islámica y de los temas árabes contemporáneos a los estudiantes, y educar al público para atraer a los europeos a los estudios árabes.
Estas decisiones fueron fomentadas en las recomendaciones adoptadas por la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa en 1991. La propaganda antiisraelí y árabe, tímidamente maquillada con un disfraz académico y cultural, fue diseminada por los órganos del EAD a los niveles más altos de autoridades del estado, y fue impuesta en universidades, la prensa y los centros culturales. Los disidentes, ya fueran en círculos religiosos, políticos o culturales, serían marginados o silenciados. Estas medidas acompañarían el flujo de inmigración árabe promovido como la fuente del crecimiento de la población prioritaria y privilegiada de Europa.

Dentro de esta Europa transformada en un continente Euro-Árabe hostil a Estados Unidos y a Israel, la judeofobia transnacional y transcontinental se estructura en la fusión de dos odios – el antisemitismo europeo y la judeofobia árabe musulmana. Esta mezcla inflamable forma los dos pilares de la alianza Euro-Árabe tanto contra Israel como contra Estados Unidos. Los comités de diálogo condicionan las mentalidades europeas al nuevo culto del palestinismo. Esta ideología de odio combina la judeofobia cristiana y la islámica, expresadas ambas como cristianas, y finalmente el acoso contra Israel, que está condenado a desaparecer.

5.- Temas

Los temas del odio que aflora en la fusión de culturas euro-Árabes a ambas orillas del Mediterráneo fueron estudiados probablemente dentro de estos comités EAD y diseminados por todo el mundo, dado que se fundamentan en Europa así como en el mundo árabe, y particularmente en los palestinos, que cimentan la simbiosis cristiano-musulmana contra Israel. Se mencionan en declaraciones conjuntas del EAD publicadas al mismo tiempo por las partes árabe y europea asociadas a los más altos niveles de estado en el EAD. Los comités funcionan bajo la estricta autoridad de los ministros de exteriores europeos y de los jefes de estado, y de los delegados del Consejo Europeo, junto con sus colegas en el lado árabe.

Los temas políticos incluyen:
el reconocimiento de los palestinos como pueblo; hasta 1973, eran conocidos como refugiados árabes;
reconocimiento de la OLP y de su líder como representantes únicos de los palestinos;
forzar a Israel a 'negociar' exclusivamente con la OLP;
una paz global y no separada;
la vuelta de Israel a las fronteras de armisticio de 1949;
soberanía Árabe-Islámica en Jerusalén;
presión europea sobre Estados Unidos para que se alinee con su política árabe;
demonización de Israel, un peligro para la paz del mundo;
moralización de la jihad palestina como una guerra justa contra la injusticia a de la existencia de Israel
colocación del problema palestino en el centro de la política internacional.
deslegitimación de Israel mediante todas las características negativas que siguen.
Todos estos temas, ninguno de los cuales se encuentra en la resolución 242 del Consejo de Seguridad de la ONU de 1967, fueron desarrolladas por la Comunidad Europea en un crescendo desde 1973 hasta 1980. Europa habla incesantemente de “los derechos inalienables de los palestinos”. Esta frase, tomada de las resoluciones de la Liga Árabe, es repetida cada pocas líneas de declaraciones europeas redactadas a imagen y semejanza de sus modelos árabes. Buscaríamos en vano la definición de los derechos de los kurdos, los bereberes, los coptos, o de cualquier otro pueblo indígena pre islámico de Oriente Medio, incluyendo a los judíos - estos pueblos nunca se mencionan. Los comités del EAD impusieron sobre Europa el culto del palestinismo basado en la demonización y la deslegitimación de Israel, cuya historia e identidad usurpadas son proyectadas sobre los palestinos. El antisemitismo tradicional europeo y la jihad islámica se fusionan dentro de las estructuras y la geopolítica del euroarabismo; en este proceso, el antiamericanismo y la judeofobia europeos se reúnen dentro de la ideología euro árabe. La política genocida árabe, que disfruta del apoyo, la guía y la financiación de la Unión Europea es una fuerza geoestratégica mundial. Debemos abandonar el marco general del antisemitismo tradicional y estudiar la judeofobia y el antiamericanismo dentro de este nuevo contexto Euro-Árabe.

El 31 de enero del 2001, con el recrudecimiento de la jihad palestina terrorista, el Comisionado de Asuntos Exteriores de la UE, Chris Patten, declaró ante el Parlamento Europeo que la política exterior de Europa debería prestar especial atención a su flanco sur (los países árabes, en la jerga de la UE), añadiendo que estaba encantado con el acuerdo general de dar mayor protagonismo a la Sociedad Mediterránea. ¿Cómo se deben interpretar sus palabras?. De pronto, la israelofobia difusa de los medios, las universidades y las declaraciones políticas alcanza un paroxismo en armonía con el mundo árabe. Europa prende con el culto del palestinismo y su odio frenético a Israel en la prensa, los medios, y las universidades. Este prejuicio judeófobo, reminiscencia de los años treinta, impulsó tanto el terrorismo palestino en Israel como los ataques contra judíos en Europa, desvelando que existen redes antisemitas que pueden activarse o ser desconectadas por los gobiernos. El objetivo de este paroxismo de la judeofobia es utilizar el terror y la intimidación para separar a los judíos de la diáspora del Estado de Israel, aislando a Israel aún más.

El Diálogo Euro-Árabe abarca muchos aspectos distintos y determina políticas complejas con respecto a Estados Unidos, Europa, Israel y los estados árabes. La guerra escondida de Europa contra Israel está envuelta en la bandera palestina, y es parte de un movimiento global que está convirtiendo a Europa en un nuevo continente de dhimmitude dentro de una estrategia mundial de jihad y de da'wa, siendo el último el método pacífico de islamización. El programa de implementación de esta política de dhimmitude para el continente Euro-Árabe se expone en el Rapport du Comité des Sages presentado ante el anterior presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, en octubre del 2003. Este programa, titulado “Diálogo entre los pueblos y las culturas de la región euro-mediterránea” fue aprobado por la Unión Europea en diciembre del 2003. Desafortunadamente, la política de "Diálogo" con las naciones de la Liga Árabe aceptada voluntariamente por Europa durante las tres últimas décadas ha promovido la dhimmitude europea y la judeofobia rabiosa a la vez.


Por Bat Ye'or

 
Eurabia y el antisemitismo euro-árabe (Resumen)

Bat Ye'or, nacida en Egipto, refugiada política en Londres, nacionalizada británica por matrimonio y profesora de Ciencias Sociales en Suiza, es la principal autoridad mundial en «dimitud». En una sustanciosa entrevista concedida a la web Frontpage Magazine, como preludio a la inminente publicación de su nuevo libro “Eurabia: el eje Euro-árabe”, Bat Ye’or analiza las raíces del antiamericanismo europeo.

Eurabia, en rigor, «no es sólo una red de varios acuerdos sobre diversos campos. Es esencialmente un proyecto político para una total simbiosis cultural y demográfica entre Europa y el mundo Árabe, en el que Israel quedaría disuelto y Norteamérica aislada y retada por un emergente territorio euro-árabe, interconectado con el mundo musulmán e investido de un tremendo poder político y económico en asuntos internacionales. Las políticas de multilateralismo y diplomacia blanda expresan bien esta profunda simbiosis. Los acuerdos euro-árabes son meramente las herramientas para la creación de este nuevo ‘continente’».

«Es un proyecto —continúa la profesora Ye’or— que fue concebido, planeado y llevado a cabo consistentemente a través de la política de inmigración, la propaganda, el apoyo de la iglesia, asociaciones económicas y de ayuda, así como la colaboración cultural, mediática y académica. Generaciones enteras han crecido en este marco político, siendo educados y condicionados a apoyarlo y seguir sus directrices. Este es el origen del fuerte sentimiento antiamericano en Europa y su obsesión con Israel, dos elementos que forman la piedra angular de Eurabia».

El antiamericanismo y el sentimiento antijudío Euro-árabe tiene hasta su propio martirologio —laico, eso sí. Por ejemplo, «el pasado mes de mayo, los ministros de asuntos exteriores europeos aprobaron la creación de la Fundación Anna Lindh para el Diálogo entre Culturas, con sede en Alejandría, Egipto. Anna Lindh, Ministra de Asuntos Exteriores de Suecia, asesinada por un perturbado mental, fue uno de los principales abogados de la causa palestina y del boicot a Israel. Lindh era bien conocida por sus críticas a las políticas israelíes y norteamericanas de autodefensa contra el terrorismo. El jefe de la política exterior de la UE, Javier Solana, era un gran amigo de ella, a la que denominó como ‘una verdadera europea’».

El magma antiamericano que promueve esta opción estratégica explica así mismo, para la profesora Ye’or, la furiosa ofensiva de una parte considerable de las sociedades europeas contra la segunda parte de la Guerra del Golfo, pues «es el contexto euro-árabe, representativo de una cultura y política totalmente antiamericana y antisionista, lo que explica la dura reacción contra la guerra en Irak, integrada dentro de la guerra contra el terrorismo islámico. Un terrorismo que Eurabia ha negado, culpando en su lugar a la ‘injusticia de la ocupación israelí’ y a la ‘arrogancia’ norteamericana. Eurabia ha transformado el terrorismo islámico en un cliché: ‘América es el problema’, en orden a consolidar la red de alianzas que sostienen su visión geoestratégica».

En cuanto al plano institucional, la apuesta euro-árabe tiene también un fiel reflejo en las posiciones políticas que la UE ha manifestado siempre respecto a Oriente Medio. No hay más que «examinar las declaraciones de la CEE/UE desde 1977 respecto al conflicto árabe-israelí, para darse cuenta enseguida de que apoyan las decisiones y posiciones de la Liga Arabe: Las líneas del armisticio de 1949 impuestas a Israel, aunque nunca se reconocieron como fronteras internacionales; la creación en esas fronteras de un estado palestino no mencionado en la resolución 242 de la ONU; el reconocimiento de la Autoridad Palestina como única representante del pueblo palestino y de Arafat como su líder, con la obligación para Israel de negociar exclusivamente con él y el rechazo inicial de formular tratados de paz separados. La UE aceptó todas esas exigencias de la Liga Arabe, con repetidas amenazas de boicot económico y cultural a Israel, constantemente pedido por los europeos más cercanos a sus aliados árabes y su poderoso lobby, la Asociación de Parlamentarios por la Cooperación Euro-Arabe».

Pero la autoría de este diseño estratégico tiene nombre y apellidos. Se trata de algunos de los principales muñidores de la alta política europea; en concreto «notables integrantes de Eurabia como Chirac, de Villepin, Solana, Prodi y otros, (que) han puesto el acento continuamente en la centralidad de la causa palestina para la paz mundial, como si un mayor envilecimiento hacia Israel por parte europea pudiera cambiar algo en la yijad global puesta en marcha por el terrorismo islámico. (...) Desde esta perspectiva, la sola existencia de Israel —no el genocidio yijadista en curso— es la amenaza para la paz».

En este contexto, la determinación política y militar del actual presidente norteamericano no puede sino encontrar una fortísima oposición a este lado del Atlántico. Para la profesora Ye’or «la violenta tendencia europea anti-Bush está estrechamente ligada a la situación interna europea. La declaración de guerra de Bush al terrorismo islámico desveló una realidad cuidadosamente oculta en Europa, exhibiendo su extrema fragilidad; una situación que fue compensada por una explosión de antiamericanismo y antisemitismo organizado por las redes euro-árabes».

El panorama de futuro es bien pesimista, pues «la guerra será ganada sólo si la llamamos por su nombre, si le hacemos frente y si reconocemos que obedece reglas específicas de guerra que no son las nuestras; y si las democracias y los musulmanes moderados dejan de justificar esos actos contra otros países. La política de colusión y apoyo a los terroristas para obtener autoprotección es un engaño».

Nuestro actual Presidente del Gobierno, también en esto llega tarde, propuso recientemente una “alianza entre civilizaciones”, que, conjugada con una valerosa huída militar de los escenarios de conflicto, aplaque finalmente a los terroristas islámicos. Quizá inconscientemente, ZP hacía méritos para el ingreso de España en el selecto club Euro-árabe. El requisito principal para la admisión —una vez más, el enemigo no es el Islam, sino Norteamérica— triste es decirlo, lo cumplimos holgadamente.