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Pensamientos, conversaciones, silencios, pitillos compartidos, noches, ilusiones, momentos... Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferéncia entre sostener una mano y encadenar un alma...de niña.
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Si hubiese convocatoria en Septiembre, aprobaría con sobresaliente...
Es bastante fácil obtener la aprobación de los demás preguntando a suficientes personas o a las que sabemos que nos responderán lo que queremos oír. Lo más probable es que se muestren amables en lugar de críticos. Por otra parte, solemos pasar por alto lo negativo y sólo atendemos a los que nos interesa.
De esta forma, si ha hecho un buen trabajo agradable y aceptable, se convencerá a sí mismo de que es bueno sólo porque eso será lo que le hayan dicho los demás. Y es probable que esté bien. Pero también que no sea excelente.
Si en lugar de buscar la simple aprobación pregunta: «¿está todo bien? ¿Cómo podría mejorarlo?» , casi seguro que obtendrá respuestas razonables y críticas. Incluso puede mejorar su idea. Y siempre podrá hacer caso omiso de las críticas si piensa que están fuera de lugar.

¿LE VE ALGUNA PEGA A ESTE RAZONAMIENTO?
ES CULPA MÍA
Si se ve implicado en algo que no funciona, no culpe nunca a los demás. No culpe a nadie más que a Ud. mismo. Si ha intervenido en algo, acepte toda responsabilidad derivada. Sólo si se responsabiliza podrá hacer algo por arreglar las cosas.
He aquí algunas excusas clásicas: (en el mundo del fútbol)
1. El campo estaba en malas condiciones.
2. El árbitro nos perjudicó con sus decisiones.
3. El gol en contra tan rápido nos hundió.
4. La presión nos atenazó...
La mayoría de estas quejas son habituales en todos los trabajos. Eso no cambiará nunca. La cuestión es que, aunque otros cometan errores, la responsabilidad recae sobre nuestros hombros.
¡NO HAY EXCUSA QUE VALGA!

LA PERSONA QUE NO COMETE ERRORES ES MUY PROBABLE QUE NO HAGA NUNCA NADA.

- Benjamín Franklin dijo: «Yo no me he equivocado, lo que pasa es que he tenido 10.000 ideas que no han funcionado».

- Thomas alba Edison dijo: «Cada una de las 200 bombillas que no funcionaron me enseñó algo que probé en el siguiente intento».

- El director teatral Joan Littlewood dijo: «Si no nos perdemos nunca, tampoco encontraremos nunca otros caminos».

Todos ellos entendieron que los errores y los intentos fallidos son una condición del éxito.

En la última empresa para la que trabajé no echaban a la gente que se equivocaba, sino a la gente que no tenía iniciativa.

- Einstein dijo: «No existe signo más claro de locura que el de hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados distintos».

Samuel Beckett dijo: «Equivóquese, equivóquese otra vez. Pero equivóquese mejor».

NO ES BUENO ACERTAR

El acierto se basa en el conocimiento y la experiencia, y suele ser demostrable. El conocimiento viene del pasado, por eso es seguro. Pero es obsoleto. Es lo contrario de la originalidad.

La experiencia se forja solucionando situaciones y problemas del pasado. Las circunstancias del pasado han cambiado, de modo que habrá que adaptar las antiguas soluciones a los nuevos problemas (aunque quizá no sirvan). Además, lo normal es que, si se tiene experiencia, se recurra a ella. Es una opción cómoda. La experiencia es todo lo contrario a la creatividad.

Si puede demostrar que ha acertado, estará atado de pies y manos.No podrá avanzar con los tiempos ni con el resto de la gente. Además, acertar es aburrido. Es tener la mente cerrada. No estar abierto a ideas nuevas. Estar anclado en la propia exactitud. Y eso es arrogante. La arrogancia es una herramienta valiosa, pero sólo si se utiliza con moderación.

Peor aún: el acierto implica un juicio moral. Cualquier otra cosa suena frágil o falible, y la gente que acierta odia que se la considere falible. Por eso no es bueno acertar. La gente que acierta está anclada en el pasado y es inflexible, sosa y presumida. No hay nada que hablar con ellos.

ES BUENO EQUIVOCARSE

Empiece equivocándose y verá cómo de repente todo es posible. Ya no intenta ser falible. Pisa terreno desconocido. No hay forma de saber qué puede pasar, pero hay más posibilidades de que el resultado sea extraordinario que cuando intentaba acertar.

A la gente le preocupa sugerir ideas estúpidas por lo que puedan pensar los demás. Quizá ya haya asistido a alguna reunión en la que a raiz de una idea original suya ha surgido la necesidad de enfocar las cosas de otra forma.

Pero en lugar de oírse, por ejemplo: «sugerencias como esas son las que conducen a soluciones novedosas», la sala permanece en silencio, la gente mira al techo, pone los ojos en blanco y retoma la vieja discusión.

Las personas se miden por los riesgos que asumen. Quien no asume riesgos intenta conservar lo que tiene. Quien asume riesgos suele acabar teniendo más. Hay riesgos con futuro y hay quien considera un error asumirlos. Pero acertar es como desandar lo andado para demostrar dónde se ha estado.

La equivocación no está en el futuro ni en el pasado. Ante todo, la equivocación está aquí. ¿Existe un lugar mejor?

Paul Arden, genio polifacético.

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