El no y su mamá
El no y su mamá
¿Algo más tierno?
“atu” dedicó, como en su cuento favorito, mi cuento.
Y escribió casi mi nombre completo en ese invento suyo,
que cualquier juguetería de producción masiva le habrá plagiado ya,
estará a punto de hacerlo,
o como la incultura de empresas y empleados, tanta,
ni conocen su nombre como para llegar a esta idea:
PEZICLO
Bien por tus dotes paranormales Alejandra
LoPez C I ese es mi nombre; y soy tan Lo Pez que Peziclo,
tu Peziclo de ojos enormemente enamorados
mirando tus fotografías continuamente hasta pulverizarse los ojos,
mirando tu magia so hada, notando tu dominio,
esa niña perversa que me conduce por mi pico de pez,
Las pasiones de la infancia,
hacia ellas me reconduce, agallas como ruedas.
Dentro de la noche de la tumba, tú que me has consolado

Dentro de la noche de la tumba, tú que me has consolado
¿Tú a mí, yo a tu?
Mi pena más honda, mi prueba más grave, mi esfuerzo sobre esfuerzo cuando ya no me quedan fuerzas ¿En qué me has consolado? Ni aunque fuese tu elegida, incluso hasta el más allá trascendiendo mi espíritu que aquí no se abre brecha ni utilizándote de Aparecida, ni hasta con el SI ME AMAS LO SABRÉ AUNQUE ESTÉ MUERTA, mejor verso de todas las literaturas -junto con el divino DENTRO DE MI CON ELLA QUE ES YO- cumpliéndose… ¿En qué me has consolado, dolor más hondo drena y barrena? ¿Me consuelas de la más grande estafa que sería para mí la vida, y de haber llegado a saberte así timada te suicidaste, si tú no hubieses aparecido de esta manera en mi vida, como lo que tú quisiste, COMO LAS APARECIDAS?
¿Algo más tierno?
“atu” dedicó, como en su cuento favorito, mi cuento.
Y escribió casi mi nombre completo en ese invento suyo,
que cualquier juguetería de producción masiva le habrá plagiado ya,
estará a punto de hacerlo,
o como la incultura de empresas y empleados, tanta,
ni conocen su nombre como para llegar a esta idea:
PEZICLO
Bien por tus dotes paranormales Alejandra
LoPez C I ese es mi nombre; y soy tan Lo Pez que Peziclo,
tu Peziclo de ojos enormemente enamorados
mirando tus fotografías continuamente hasta pulverizarse los ojos,
mirando tu magia so hada, notando tu dominio,
esa niña perversa que me conduce por mi pico de pez,
Las pasiones de la infancia,
hacia ellas me reconduce, agallas como ruedas.
Dentro de la noche de la tumba, tú que me has consolado

Dentro de la noche de la tumba, tú que me has consolado
¿Tú a mí, yo a tu?
Mi pena más honda, mi prueba más grave, mi esfuerzo sobre esfuerzo cuando ya no me quedan fuerzas ¿En qué me has consolado? Ni aunque fuese tu elegida, incluso hasta el más allá trascendiendo mi espíritu que aquí no se abre brecha ni utilizándote de Aparecida, ni hasta con el SI ME AMAS LO SABRÉ AUNQUE ESTÉ MUERTA, mejor verso de todas las literaturas -junto con el divino DENTRO DE MI CON ELLA QUE ES YO- cumpliéndose… ¿En qué me has consolado, dolor más hondo drena y barrena? ¿Me consuelas de la más grande estafa que sería para mí la vida, y de haber llegado a saberte así timada te suicidaste, si tú no hubieses aparecido de esta manera en mi vida, como lo que tú quisiste, COMO LAS APARECIDAS?