La mejor forma de ganar la batalla al polvo sras. mías, aplíquense, es no jugar
que han llegado a decir ellos de sus juegos de guerra después de con ellos derramar ni se sabe los océanos de sangre, después de que con ellos, la brutalidad, aprendieron la gran ventaja de tener una puta una vaca paridora una limpiasusmuchasmierdas de forma gratuita para cada uno de ellos. Y ya que les gustó jugar tanto a no ganar, o sea a la guerra, podrían ahora continuar con el polvo y tomar el relevo de sus mujercitas, que habría que ponerles también a parir entre otras muchas formas de esclavitud soportadas aún por al menos mil quinientos millones de mujeres del mundo.
Si hubiesen estado en la batalla contra el polvo, además de ahorrarnos todas las guerritas los inútiles criminales de ellos, tendríamos que muy otras hubiesen ido el resto de las cuestiones y hasta la física cuántica se hubiese pensado bastante mejor y no en plan no creo en los fantasmas pero haylos ¡y hasta el de la oficina de patentes de Verna, no hubo otro, se hubiese planteado la posibilidad de que sus ambas relatividades valiesen menos que aquella gamuza con la que retiraba el polvo! Tiempo tan sobrado que le han dado a una para que se rindiera durante cuarenta años de robársenos el intelecto ocupada menestralmente en labores semejantes, labores de pringada gracias al menstruo, labores estilo fábrica de New York City donde se quema a las obreras por huelguistas al pie del puente de Brooklyn -New York New York, no tanta Twin-, labores de las que jamás podrás salir Carmen, en las que te enterrarán, en las que…. Así ha sido. ¿Por qué nos dolió tanto ver a nuestro padre morirse víctima de haber trabajado tanto? ME ESTABA ADIVINANDO EL DESTINO. Al fin los padres borregos al matadero le traspasan su propio destino a los mejores de sus hijos, hijas siempre –y con tantas hijasputa como hay y no haber sido una- lo mismito que los padres matarifes, huevos descansa’os gran sueldo, le pasan su plaza de verdugo a todos los engendros de sus descendientes, sean machos o hembras, la condición gentuza es carácter predominante genético, la heredan todos los que descienden de ese gen dominante.
Si hubiesen estado en la batalla contra el polvo, además de ahorrarnos todas las guerritas los inútiles criminales de ellos, tendríamos que muy otras hubiesen ido el resto de las cuestiones y hasta la física cuántica se hubiese pensado bastante mejor y no en plan no creo en los fantasmas pero haylos ¡y hasta el de la oficina de patentes de Verna, no hubo otro, se hubiese planteado la posibilidad de que sus ambas relatividades valiesen menos que aquella gamuza con la que retiraba el polvo! Tiempo tan sobrado que le han dado a una para que se rindiera durante cuarenta años de robársenos el intelecto ocupada menestralmente en labores semejantes, labores de pringada gracias al menstruo, labores estilo fábrica de New York City donde se quema a las obreras por huelguistas al pie del puente de Brooklyn -New York New York, no tanta Twin-, labores de las que jamás podrás salir Carmen, en las que te enterrarán, en las que…. Así ha sido. ¿Por qué nos dolió tanto ver a nuestro padre morirse víctima de haber trabajado tanto? ME ESTABA ADIVINANDO EL DESTINO. Al fin los padres borregos al matadero le traspasan su propio destino a los mejores de sus hijos, hijas siempre –y con tantas hijasputa como hay y no haber sido una- lo mismito que los padres matarifes, huevos descansa’os gran sueldo, le pasan su plaza de verdugo a todos los engendros de sus descendientes, sean machos o hembras, la condición gentuza es carácter predominante genético, la heredan todos los que descienden de ese gen dominante.