Blogs.ya.com Quitar publicidad
Las Olas Rompen en Caños
Todo lo que vuela en mi mente me guste ó no
Acerca de
Si paso a tu lado en la calle, seré tan desconocida como la que más. Si me conoces y no te saludo, no es por nada voy alobada por la vida. Quizás tu también vayas paseando por la vida y pensando en tus cosas... estamos en las mismas. Voy alobada por la vida, paseo con ella y la vida pasa sobre mí. Así me creo feliz... ó así intento ser feliz. Dichosa palabra inalcanzable.
Sindicación
 
Los Júas, fuego y mar
Los Júas prenden llama en las Hogueras de San Juan. Es la bienvenida al verano, a la luz, a los días largos, a las vacaciones y, cómo no, al calor.
Los barrios se llenaban de tirillas multicolores recortadas por los niños del barrio, que estrenaban vacaciones. Las enganchabamos con finos cordones de pared a pared, y las tirillas de papel las pegabamos con aquella "masa" que nuestros papis usaban de pequeños como pegamento. Agua con harina. En los portales de los bloques de vecinos se preparaban unos muñecotes rellenos de ropas viejas, de cohetes y petardos, que figuaban cómicamente algún personajillo popular del momento. Eran los Júas que serían sacrificados a las doce.
Los pequeños aglutinaban en montoneras enormes ramas secas y maderas viejas para quemarlas la noche de San Juan.
San Juan era la bandera verde a las vacaciones. ¡¡¡Qué lejos quedan aquellas noches de vacaciones infantiles!!!.. y que cerca también. Explotábamos petardos toda la tarde y la solinera era potente, insufrible para los mayores con problemas bronquiales.
Al caer la tarde, la cena era lo más rápido posible, para "bajarse a la calle de nuevo" y ver el tugurio de niños y adultos alredor de esa enorme hoguera que "siempre" tenía el mismo lugar reservado de un año para otro. Los más valientes, saltaban de un lado a otro, como símbolo pagano de la purificación a través del fuego. El juego era tener la hoguera más grande que los de la calle de al lado. La ciudad era toda una hoguera.

Años después, en la misma ciudad pero en el margen que la limita al mar, otra tradición más, las moragas. Las moragas son una especie de barbacoa en la playa pero sin la barbacoa. Se excava un boquete amplio donde se prepara una candela y se colocan, una vez convertida en ascuas ardientes esa candela, unas parrillas para cocinar carnes a la brasa. Alrededor de la moraga, jóvenes, mayores y niños charlan, ríen, cantan y conversan hasta las mil. Este año el Ayuntamiento sólo permite realizar moragas en dos playas, a ambos extremos costeros de la ciudad y no sé si alguien ha osado mantener la tradición en las playas de enmedio.
Dice la tradición marenga que la noche de San Juan dá suerte a quien moja los pies en la orilla del mar. Ahora y en la costa, es el agua la que purifica.
Los hay con más ganas, y se dan un baño; que por cierto, es un gusto, si llevas una toalla y no te meten con vaqueros. Alrededor de la hoguera, tragando humo unos y riendo otros, no debíamos olvidar tirar nuestro papel anual lleno de deseos que el fuego hará realidad. El olor a madera quemada, la brisa nocturna, el mar cantando de fondo... y la música de decenas de casettes sonando al unísono decenas de canciones y ritmos diferentes.



El mar también ha cambiado. La otra noche preferí que la "tradición" de mojar los pies quedara aplazada porque la "depuradora" que trata las aguas chungas, fecales, está averiada... y nuestro mar mediterráneo muere, poco a poco... y más que traer buena suerte puede traer una infección a quien lo intentara. Y los niños tienen poca información-formación porque no comprenden porqué ondea la bandera roja en la playa si no hay olas. Están ya tan acostumbrados a ver la orilla "amarronada", que no "entienden". Qué pena.

La candela con su duende de fuego es una magia constante de formas irrepetibles de colores encendidos, de una luz que absorbe la mirada hacia un fondo que no logras ver.

Hoy no suenan petardos sencillos de niños. Petardos de esos con estrellitas y una mecha de tres segundos, ó aquellos otros verdes más rápidos que los mayores sujetaban con la mano. O aquel petardo que aquella noche "reventó" mis pequeños dedos para evitar que le cayera a los amigos de juego que me rodeaban. Ahora los ruidos de petardos, son fuegos artificiales. Juegos municipalizados, no de barrio.

Sencillez cambiada. Tradición adaptada a un presente que varía a golpe de normativa, que no critico pero desnaturaliza.

Me gusta San Juan, me gusta la noche de los júas de mi memoria.
Todo se transforma. Las noches de San Juan parecían mágicas.

Sigo aprendiendo a disfrutar. A veces, cuesta.
Los grillos aún cantan cuando todos, o casi todos, duermen.
 
En algún lugar del planeta
Me pierdo en el mini mundo que me rodea. Creo que el tiempo transcurre y no hago nada por usarlo. Dejo que el tic-tac incansable llene la habitación, y ése, vuela en los despachos los "días de diario"... y no hago nada, no siento que me alimente.
No hago nada...
Bueno si, hago algo, lamentarme.

Puesta a hacer examen de conciencia hago otras cosas, por ejemplo:

He experimentado - desde dentro- como se curra en un mesón un fin de semana de comuniones. Interesante.
La dueña del bar, creo que está loca ó que se fía de mis cualidades, para defender una barra de bar sirviendo coca-colas, fantas, aguas, vasos, jarras de cervezas fresquita, "whiskyes", ginebras, riojillas, etc. etc...
Es un trabajo que te rinde físicamente y te deja con un stress tipo bucle (no puedes más pero te dejas absorber y sigue y sigue). Fué todo un espéctaculo verme ahí intentando lavar vasos antes de que cuatro camareros con el turbo puesto me llenaran la barra de tubos y tubos de cerveza.
Hicimos, en equipo, un pseudo cóctel resultón a base de sirope de menta, helado de vainilla, azúcar, brut catalán y hielo en escamas. Conseguimos que se lo tomaran los comensales; algo más de 80 adultos y el resto "salvajes" niños, amigos del sacramentado inviduo, hasta llegar a la centena. No sé si hice mucho ó poco, pero allí me dió el desayuno, la comida (por turnos) y la cena... el relax.... el humo... ah! y a eso de las 2.00 del día siguiente a casa, a intentar dormir.
Cuando me trabajo, "me curro el cuerpo", la marcha que le doy carga, -quizás demasiado- mi ridícula masa corporal, y cuando te cansas es más dificil conciliar el sueño...Encima con lo "cani" que estoy y es que no salgo de mis 48 kilopondios por mucho que lo intento. Aquí cada una con su neura.

He depilado mi casa. Quiero decir que he hecho desaparacer pelitos de mi querido Trodo, que escondidos y rubios, esperaban al acecho de cualquier tejido negro. Y aunque la choza estaba tirando a limpita, no, no. Realmente recolecté era algo así como un jerselito de angora para bebés (podrecitos... no soportarían tanto pelo, con lo babosines que son los "enanos"), menos, menos...

Me he castigado retirando todas las camisetas del sillón "sin planchar"... Un récord... todas!!!

No he podido tomar el sol porque me he dedicado a quejarme por esa gran nube gris que pasó por esta ciudad del Sur Ibérico y la nubló, manteniéndonos, -al menos-, templados.

Pero días después he disfrutado de un mediano domingo playero de forma no habitual y ello me ha hecho recordar muchas cosas de la infancia.

He conocido vidas, vidas complicadas de gente normal. Vidas asombrosas por las plomizas cargas emocionales que soportan y que comparado con lo personal, lo mío es "casi" una pluma -en ambos sentidos-.
Tienen la agilidad de convertir su carga plomiza en aparente "plumerío". Quizás su inocencia, su indolencia, sus ilusiones, sus emociones ó así lo veo yo por mi pesar ó mi estado de ánimo de 2º División-B. Y te quedas hecha un cubito cuando te preguntas ¿Y yo porqué tengo que preocuparme? ¿De qué? ¿Para qué?... y a pesar de ello no me arranco. Me animan.

Sigo incomunicada de los cercanos. Esos días no recibí ninguna llamada de los llamados "cercanos" ¿Casuística? ¿Abandono? ¿Dejadez? ¿Desinterés? Cada interrogante tiene una vía diferente.
Los lejanos están más cerca, los siento.
De todas formas confieso que le debo una visita de un viejo-buen amigo.

He recordado que sé desenvolverme sola. Y me sigue gustando.

Dosifico mi tiempo. Quien me conoce sabe bien el significado que le doy en este sentido al tiempo: No velocidad.
Como muy despacio, no siempre soy puntual, me distraigo con una mosca, leo las etiquetas de todos los botes, latas ó lo que se me ponga por delante.
Le he dado tiempo a mi tiempo. Y me he sentido elevar. Logré animar el espíritu, saltar en un castillo de goma repleto de aire con "otros enanos", tumbarme en un césped veeerde, pasear por la playa, oir mi "música cutre", ver crecer mis plantitas, leer blogs impresos ¿De otro planeta? Y recordar la pluma de Carmen Martín Gaite>, haciendo arte entre visillos.

He conseguido bajar mi extraña y obsesiva forma de fumar (era una chica antitabaco con más 30 tacos y ahora... fumo). Ya iba rozando paquete/día.

Sigo intentando pasear, a mi manera, en bici; al menos 30 km. el primer día para sentirme bien. Intentando jugar a las palas con mis contrincantes favoritos (¡¡¡con lo que me gusta jugar a las palas playeras!!!). Quiero patinar, hacer spinning y correr un par de veces a la semana. Todo esto es lo que sigo intentando, pero sólo mentalmente. El cuerpo no responde, no se mueve. No me muevo.

Me he enriquecido, aprendo a visionar las cosas desde "la otra perspectiva". Y así, conociendo, he podido plantearme dudas existenciales sobre la complejidad de las cosas de las vidas ajenas. Eso es muy positivo.



Quise prescindir del aparato llamado televisor. Bajé del mundo mediático al real. Con el te que cruzas día a día e ignoras. Con lo que vives ajena en el universo de un bar, unas personas, varias familias, unas vidas. Miles de circunstancias hechas un ovillo. Sin televisor avanzo de cerca, despacito.

Bueno, confieso he visto el televisor... pero sólo he visto algo que me han pasado grabado... se llama Mitosis. El simpático corto que dirige mi amiga Puri Luque. Quiere "pescarme" para el siguiente... ya os contaré.

Parece que no hago nada. Y lo parece, porque antes he hecho lo que ahora quiero hacer y no hago más lo poco que ahora hago.

A todo esto lo llamo conocer una parte del planeta.

Ahora quisiera moverme en él.
 
Realidad Nacional
No puedo más. He entrado en una vorágine de la que no puedo salir. Creo que es una pesadilla lo que vivo, os lo cuento y espero que os lo creais y me ayudeis. Gracias.

En menos de tres días he recibido estos "ataques terroristas" que detallo:

Crujieron mis ojos cuando, en casa, me asomé a la ventana y ví en el dintel de la casa de enfrente una enorme pancarta que ponía:
VIENBENIDO, y en las esquinas de la pancarta, se leían los nombres ó motes de sus nietos, exactamente así como lo cuento. Me dió un vuelco el corazón cuando sentí el amor que le tienen los nietos a mi vecino.
Lo quieren así, "dándole la vienbenía" ni más ni menos.
Y pensé ¡¡¡ pero que será de ellos !!! (Lamento con rabia no poder ofreceros soporte fotográfico, ya que aún no estoy digitalizada).
Como masoquista que soy en estas lindes, ayer y anteayer me asomé aposta con el fin de lamentarme y, también, preguntarme porqué de muchos modos.

Resistente al impacto visual, ayer sufrí una variante;
me preguntaron que si para ir a Santander hacía falta pasaporte. Soporté el golpe mental que me lanzó su duda. A lo mejor pensó,- me dije- que vivimos en .... ¿Quizás en algún lugar de Norteafrica? ¿Gibraltar? (que ya ni eso) no sé no sé.
Me dejó lista. De todas formas, aún no sé cual me dolió mas, quizás este otro que sufrí horas antes: Colocaron sobre mi mesa, una nota que se leía en mayúsculas, color rojo y subrayado la palabra COMUNUDÁ
(bueno, el resto del texto también era rojo) y me dió un soponcio bueno, bueno. No necesité café esa tarde.


Esto es pura Realidad Nacional. Desde luego que son así, y si le ves el perfil que tienen, ves que son "wena ente" con sus cosillas.... y esas cosillas suyas juntas, me dan miedo.

No quiero que pensar que es "extrapolable" al resto de mi conciudadanía, no por favor. No quisiera pensar que esto es la enseñanza actual, más la falta de atención de unos padres en que los niños se tomen en serio el aprendizaje.
Y lo quiero dudar porque, por otro lado, creo que todo eso forma parte de sus espíritus livianos.... por el poco interés que toman por las cosas. Sin ser vagos, la pereza les vence. Me consta, y me refiero a mi más cercano entorno local y mis sentidos lo han sufrido.

Y a pesar de sufrir, al ver que en el bote de sus mentes tiene fugas de presión mental y cultural básica, porque digo yo como Alobada, que no puede ser otra cosa.
Me veo convencida y quiero creer que esta peña ha tenido que aprender eso en algún momento de su vida. Partiendo por partir de lo peor, desde una televisión, un libro, el periódico.... yo que sé, tantas posibilidades como medios de comunicacion nos borbardean la vida y cuantas toneladas de cultura de cualquier tipo le esperan fuera.
Sin embargo ellos pansan tanto, tanto de todo ó casi todo...que ni siquiera son capaces de retener en su mente algo que han tenido que estudiar. ¿o no? Esa es la duda que me tiene enredada
¿Qué hacer?
No lo sé.

Ah! Me olvidaba, para viajar al lugar donde alguien podría necesitar el pasaporte antes citado, puede que vuele en ispamer como le han anotado... (que podría ser Spanair ó Hispanair),
Al fin de cuentas sufro y también es divertido ver como son y algunos comienzan a ser amigos. Si escribiera más...de mis personajes especiales y otros...


Sería un show....