Así, como amar ó como la vida misma

Aprendo a quererla, estaba amándola.
Aprendo a quererla, estaba amándome.
No debería querer y amarla.
No debería querer, no querela.
Quisiera amarte.
Quisiera querer.
.... O como ellas
Código de barras
El mar se mueve como un código de barras cuando baila a la luz de la luna y en mi mente hablan los gestos y tu voz.
La mirada de cerca dice a voces, entre la inagotable canción del mar, lo que tu corazón siente. Mis manos tocan el alma. ¿y yo? ¿dónde estoy, cómo siento? Se nubla toda sensación externa y sólo sé oir tu imagen muda que se repite una y otra vez, como si fuera una sesión de fotos, sonriendo, junto a tu boca, enredando las manos entre tu cabello, respirando, sudando amor y sexo.
Te siento y quisiera sentirte más. Te acaricio y siento tu latir en cada milímetro de la piel, dulce, tersa, cálida y suave. ¿y yo?, ¿cómo me siento?
Veo en mí el reflejo del amor. ¿y yo, cómo lo siento? ¿hasta dónde te siento? Amor?
Estás en mi mente, en mi mundo, en la música y en los gestos, en la luz que llega, en lo que interpreto de lo ajeno. Ensayo. Pero ¿qué es lo que siento?
Veo el amor desde lejos, y el amor sobrevive al invierno que acecha, y el miedo al otoño ha perdido otra batalla... y el miedo al amor litiga una justa medieval entre el corazón y la cabeza.

Siento el amor desde lejos y me emociono cuando la brisa y el levante descubre cosas nuevas entre millones de granitos que dispersos en la arena brillan a la luz de la luna; son estrellas, son cristales, lunas caídas, soles rotos, amores dispersos... tu nombre en la arena, un pasado que aún no han llegado. ¿y yo? ¿qué es lo que siento?
Dá igual como se vista el corazón si brilla. Dá igual como arregle la coraza si el corazón no brilla. El corazón necesita de cuidados.
La sinceridad es más valiente que la mentira... siempre. La voz sincera es el desnudo del corazón y es el mejor vestido de gala del alma.
El silencio esconde amores vivos y oculta las flores del jardín.
Deambulando en la noche, la luna como un espejo llega al fondo del alma para abrillantar con su luz tenue, penetrante y armoniosa al silencio, para cantarle al corazón una dulce nana; por eso los perros lloran a la luna llena, por eso ama la noche a las estrellas, por eso llora mi alma perdida, por eso las sirenas perfuman el mar, por eso los besos fluyen fugaces, por eso... mis manos tocan un futuro y aunque el frío me las guarde en los bolsillos, la brisa me acerca tu caricia desconocida.
La sutileza del amor es la evidencia de la ternura y el amor igual que hiela, dá calor.
Sé que existes pero aún no te veo, me lo dice la Luna, pero no sé traducir el lenguaje de ese código de barras.
La mirada de cerca dice a voces, entre la inagotable canción del mar, lo que tu corazón siente. Mis manos tocan el alma. ¿y yo? ¿dónde estoy, cómo siento? Se nubla toda sensación externa y sólo sé oir tu imagen muda que se repite una y otra vez, como si fuera una sesión de fotos, sonriendo, junto a tu boca, enredando las manos entre tu cabello, respirando, sudando amor y sexo.
Te siento y quisiera sentirte más. Te acaricio y siento tu latir en cada milímetro de la piel, dulce, tersa, cálida y suave. ¿y yo?, ¿cómo me siento?
Veo en mí el reflejo del amor. ¿y yo, cómo lo siento? ¿hasta dónde te siento? Amor?
Estás en mi mente, en mi mundo, en la música y en los gestos, en la luz que llega, en lo que interpreto de lo ajeno. Ensayo. Pero ¿qué es lo que siento?
Veo el amor desde lejos, y el amor sobrevive al invierno que acecha, y el miedo al otoño ha perdido otra batalla... y el miedo al amor litiga una justa medieval entre el corazón y la cabeza.

Siento el amor desde lejos y me emociono cuando la brisa y el levante descubre cosas nuevas entre millones de granitos que dispersos en la arena brillan a la luz de la luna; son estrellas, son cristales, lunas caídas, soles rotos, amores dispersos... tu nombre en la arena, un pasado que aún no han llegado. ¿y yo? ¿qué es lo que siento?
Dá igual como se vista el corazón si brilla. Dá igual como arregle la coraza si el corazón no brilla. El corazón necesita de cuidados.
La sinceridad es más valiente que la mentira... siempre. La voz sincera es el desnudo del corazón y es el mejor vestido de gala del alma.
El silencio esconde amores vivos y oculta las flores del jardín.
Deambulando en la noche, la luna como un espejo llega al fondo del alma para abrillantar con su luz tenue, penetrante y armoniosa al silencio, para cantarle al corazón una dulce nana; por eso los perros lloran a la luna llena, por eso ama la noche a las estrellas, por eso llora mi alma perdida, por eso las sirenas perfuman el mar, por eso los besos fluyen fugaces, por eso... mis manos tocan un futuro y aunque el frío me las guarde en los bolsillos, la brisa me acerca tu caricia desconocida.
La sutileza del amor es la evidencia de la ternura y el amor igual que hiela, dá calor.
Sé que existes pero aún no te veo, me lo dice la Luna, pero no sé traducir el lenguaje de ese código de barras.
Dejando volar mi mente
Hoy he sido, desde casa, una persona con Jornada de oídos abiertos.
He escuchado atenta a gente que me quiere. He leído a gente que me quiere, conversado tambien, y luego me he dedicado a pensar.
Normal. Suele pasar.

He pensado con el ánimo bien vestido. Con este día gris que ha terminado mojando las calles de la ciudad. Este día que me ha ayudado a ser perezosa con una nevera que está un poco a dieta, pero que es innecesaria llenar porque estará en breve cerrada por vacaciones.
Hoy he llenado mi mente de imágenes de cine y podría decir que es la primera vez que me he merendado dos películas de cine en casa, casi de seguido:
Una - La ventana de enfrente.
Dos - La memoria de los peces.
Por este orden. Y creo que había visto las dos. La que más recuerdo es la última. Ahora, pienso si es necesario seguir con el ánimo bien vestido, disfrazarlo de calle, oxigenarlo ó dejarlo reposar.
Me asomaré, lo más probable a un mundo, en cierto modo, artificial donde nos desenvolvemos para descubrir cuántos somos los que nos escondemos por esos lares, de alguna manera u otra.
Me asomaré para inventar qué escondemos, y si hay alguien que, con una bella conversación cuente, como somos ó como queremos ser y así dibuje una noche apacible... sujeta con los hilos de la noche. Soñar entre música y gentío. Soñar entre cristales rotos y divertirse, distraerse.
Soñar que la realidad existe... aunque esté detrás de las máscaras.
Sé que existe la realidad, lo sabemos. Sólo que hay que saber verla, aprender a saber expresar nuestro color, el verdadero, y también como no, aprender a traducir el color que esconden los demás. Lo malo que será en medio de la noche, esa oscura en la que nos movemos.
He escuchado atenta a gente que me quiere. He leído a gente que me quiere, conversado tambien, y luego me he dedicado a pensar.
Normal. Suele pasar.

He pensado con el ánimo bien vestido. Con este día gris que ha terminado mojando las calles de la ciudad. Este día que me ha ayudado a ser perezosa con una nevera que está un poco a dieta, pero que es innecesaria llenar porque estará en breve cerrada por vacaciones.
Hoy he llenado mi mente de imágenes de cine y podría decir que es la primera vez que me he merendado dos películas de cine en casa, casi de seguido:
Una - La ventana de enfrente.
Dos - La memoria de los peces.
Por este orden. Y creo que había visto las dos. La que más recuerdo es la última. Ahora, pienso si es necesario seguir con el ánimo bien vestido, disfrazarlo de calle, oxigenarlo ó dejarlo reposar.
Me asomaré, lo más probable a un mundo, en cierto modo, artificial donde nos desenvolvemos para descubrir cuántos somos los que nos escondemos por esos lares, de alguna manera u otra.
Me asomaré para inventar qué escondemos, y si hay alguien que, con una bella conversación cuente, como somos ó como queremos ser y así dibuje una noche apacible... sujeta con los hilos de la noche. Soñar entre música y gentío. Soñar entre cristales rotos y divertirse, distraerse.
Soñar que la realidad existe... aunque esté detrás de las máscaras.
Sé que existe la realidad, lo sabemos. Sólo que hay que saber verla, aprender a saber expresar nuestro color, el verdadero, y también como no, aprender a traducir el color que esconden los demás. Lo malo que será en medio de la noche, esa oscura en la que nos movemos.