Pelirroja
Tocó estar en stand-by ó en espera (digo yo que es más o menos la traducción, no sé).
Oí bramar el mar, sentí el viento y ví esas nubes de algodón gris sobre mi cabeza, chispeando sobre la ropa tendida como si de un perfume se tratara.
Jugando a hacer las cosas a mi ritmo, con paradas y continuaciones de lo mismo y cambiando las cosas de un lugar a otro.
Con la cabeza vacía de pensamientos y la mente puesta en tantos sitios que no llegué a mover el cuerpo de estas paredes de colores que me acojen. Echando humo y hartándome de echar tanto humo. No hacer nada por remediarlo. Deleitando el oído con música y aprendiendo a oir cosas nuevas, a desconectarlos cuando convenía y a oirme, una vez más. No hacer nada. Nada y hacer cosas.
No hacer nada es hacer cosas pero creer que nada haces.
No pensar en nada y pensar en todo.
Reírme por dentro y tener el gesto absorto.
Hablar de trivialidades y no hablar de nada.
Oir el mar y no asomarme a verlo. Soñar con él y sentir el calor del sol.

Vibrar con lo desconocido y desear sentir el querer.
Querer desde lejos y lanzarlo a un infinito multicolor.
Jugar al boomerang imaginario.
Tomar café. Dar brillo al mate y creer que reluce.
Limpiar la mente.
Soñar con calores, del sol, humano, amistoso... amoroso?
Esperar sin esperar.
Hacer y no hacer.
Mirando los suaves erizos de mar con sus puas y cogerlos como merecen, con suavidad, y oler una vez más, a mar.
Podría ser pelirroja la próxima púa que me lance ese angelito ciego. -Dijo el erizo-.
Oí bramar el mar, sentí el viento y ví esas nubes de algodón gris sobre mi cabeza, chispeando sobre la ropa tendida como si de un perfume se tratara.
Jugando a hacer las cosas a mi ritmo, con paradas y continuaciones de lo mismo y cambiando las cosas de un lugar a otro.
Con la cabeza vacía de pensamientos y la mente puesta en tantos sitios que no llegué a mover el cuerpo de estas paredes de colores que me acojen. Echando humo y hartándome de echar tanto humo. No hacer nada por remediarlo. Deleitando el oído con música y aprendiendo a oir cosas nuevas, a desconectarlos cuando convenía y a oirme, una vez más. No hacer nada. Nada y hacer cosas.
No hacer nada es hacer cosas pero creer que nada haces.
No pensar en nada y pensar en todo.
Reírme por dentro y tener el gesto absorto.
Hablar de trivialidades y no hablar de nada.
Oir el mar y no asomarme a verlo. Soñar con él y sentir el calor del sol.

Vibrar con lo desconocido y desear sentir el querer.
Querer desde lejos y lanzarlo a un infinito multicolor.
Jugar al boomerang imaginario.
Tomar café. Dar brillo al mate y creer que reluce.
Limpiar la mente.
Soñar con calores, del sol, humano, amistoso... amoroso?
Esperar sin esperar.
Hacer y no hacer.
Mirando los suaves erizos de mar con sus puas y cogerlos como merecen, con suavidad, y oler una vez más, a mar.
Podría ser pelirroja la próxima púa que me lance ese angelito ciego. -Dijo el erizo-.
Puede que en tres segundos no tengas nada que perder... tonta
Estoy implicada en la cola del pelotón de las que AUN no ha visto The L-Word. Bueno, concretamente sólo ví dos capítulos. Y no porque no tuviera opción, en casa L. lo veía y me invitó innumerables veces a verlo y yo que nada! que paso!. L-Word es tan... De imaginar como real lo imaginario me dá la risa.Ojalá! fuera cierto el nivel, Maribel !! Ya me gustaría ver a todo Hornolandia, a ese nivelazo de vidas portentosas!!! En que año? Y soy optimista, a pesar de como se pueda expresar mi perspectiva.
Comienzo a ver la serie mañana, o sea hoy.
Mientras navego, un ratín antes, oigo música. Entonces de pronto me apareció una de estas paranoias mías mentales, leyendo. Leo títulos de unas canciones y de pronto sin venir a qué me digo -no ve que paranoiaaaa, colega -.
Puede ser que en tres segundos no tengas nada que perder tonta, verás!!.. Hasta aquí todo bien versión Alobada.
Esto sale a colación por un videoclip televisivo, este fin de semana de Conchita.
Conchita-Concha Aprendí de forma divertida un nuevo significado -inesperado- para concha, desde Argentina, y no puedo evitar sonreirme sin maldad. No puedo evitarlo.
Bueno, pues no tenía el placer de haberla oído y de lo que he podido me agrada. Me dá que serámás bueno verla en concierto; Creo que esa voz es para música más cercana, no sé, me pesa un poco la instrumentación que la rodea en algunas canciones de las que la oí.
.
Y de Conchita, así de pronto he aprendido recordar casi, medio disco suyo y jó, ¡en tres segundos!
Lo que es cambiar la Historia, eh?
Cosas de Conchita, Conchas y Alobada, disculpen las molestias.
Gran Posdata:
Felicito a todos los Cirilas y Ciliros de mañana; y a todos los Metodios y... Metodias? Metoodias??? Ejem. Bueno, digo éstos porque fueron Santos Cirilo y Metodio. Una pena para Valentín fué sólo Mártir... el pobre. No Santo.
Entonces descubrí porqué martiriza este Valentín farsante (que lo sepas no eres Santo, Valentín...). El pobre fué tan mártir, tan mártir que cuando llega nos rodea con su viso martirizante, convirtiendonos en mártires, como él.
Siempre hay maneras. Miles. Infinitas en cada una de nuestras mentes.
Saludos alobados
Comienzo a ver la serie mañana, o sea hoy.
Mientras navego, un ratín antes, oigo música. Entonces de pronto me apareció una de estas paranoias mías mentales, leyendo. Leo títulos de unas canciones y de pronto sin venir a qué me digo -
Puede ser que en tres segundos no tengas nada que perder tonta, verás!!.. Hasta aquí todo bien versión Alobada.
Esto sale a colación por un videoclip televisivo, este fin de semana de Conchita.
Conchita-Concha Aprendí de forma divertida un nuevo significado -inesperado- para concha, desde Argentina, y no puedo evitar sonreirme sin maldad. No puedo evitarlo.
Bueno, pues no tenía el placer de haberla oído y de lo que he podido me agrada. Me dá que será
.Y de Conchita, así de pronto he aprendido recordar casi, medio disco suyo y jó, ¡en tres segundos!
Lo que es cambiar la Historia, eh?
Cosas de Conchita, Conchas y Alobada, disculpen las molestias.
Gran Posdata:
Felicito a todos los Cirilas y Ciliros de mañana; y a todos los Metodios y... Metodias? Metoodias??? Ejem. Bueno, digo éstos porque fueron Santos Cirilo y Metodio. Una pena para Valentín fué sólo Mártir... el pobre. No Santo.
Entonces descubrí porqué martiriza este Valentín farsante (que lo sepas no eres Santo, Valentín...). El pobre fué tan mártir, tan mártir que cuando llega nos rodea con su viso martirizante, convirtiendonos en mártires, como él.
Siempre hay maneras. Miles. Infinitas en cada una de nuestras mentes.
Saludos alobados
Auto-Mosqueo
Sigo cocinando a fuego lento, y el vapor que desprende lo que cocino me empaña las gafas justo cuando me dá por comprobar en qué estado de cochura se encuentran los ingredientes que remuevo.
Sin saber ni como ni porqué en la olla particular de mis emociones saltan a la vista cosas que creí superadas, de alguna manera. Aparecen ahí, desnudas con toda la concentración y la misma esencia con la que las aparté, ahí, a un lado para que no le sumaran más amargor a la cocinilla de mi vida.
Ante mí se ha cruzado la muerte, presente continuo de la vida. La tristeza y la muerte suelen ir juntas a pasear, y el llanto se convierte en la herramienta líquida, salada y soluble que lava a los corazones acongojados, tan necesitados de un enjuague, cuyo resultado final es la resignación de lo inevitable.
Si el llanto no funciona ó no lava lo suficiente el corazón, más tarde ó más temprano la memoria nos enciende ese chivato, salta la alarma, y la defensa contra incendios se conecta, provocando sin querer una reacción diferida cuyo final es el mismo: El llanto para enjugar un corazón triste.
Los conectores para controlar ese salto -"programado"- de la alarma se ponen en marcha y, de nuevo, la defensa contra incendios se desactiva, quedando así en stand-by ante cualquier otra alteración de lo "normal".

Hace unos días han revisado mis conectores versión sensores punto 6.
Los técnicos, -bueno-, las Técnicas, han redactado en el informe que mis sensores están excesivamente atornillados, y eso trae consigo un pequeño problema: los sensores actuales no transmiten la realidad.
Intuyo que están algo bloqueados y no cumplen su verdadera función: Sentir y/o expresar cualquier reacción interna.
Pienso pues que no es bueno que salten los sensores cuando las llamas van por la cuarta planta porque sino, mal asunto para que el cuerpo de bomberos resuelva con eficacia suficiente. Ojalá lo que se pueda aprovechar después del incendio sea algo más un montón de cenizas.
Después de la primera reparación y antes de someterlos a una segunda prueba del tratamiento recomendado -casualmente- mis sensores ópticos detectan una filtración existente que ya creía cicatrizante.
De pronto el desánimo brota en mí como germina una semilla. Y para colmo no se me presentó la posibilidad de ver, de encontrarme la única herramienta que me transmite energía positiva (ya quisiera yo tenerla entre mis manos, para mi millonaria desgracia es inalcanzable): me basta con recibir un poco de la que emana, sólo si tengo la posibilidad de que esté a mi alcance visualmente.
Todo ese batiburrillo se cocía a fuego lento en mi mente anoche.Todo mezclado. Tantas alarmas han saltado que no había forma de pegar un ojo. Estaba triste, confusa, enojada, decepcionada, enfadada conmigo, sin angustia pero con la incomodidad de mi ceguera interna, además, (-Creo que la lavadora a toda máquina dá menos vueltas que yo-), me sentí tan mal que me causaba respeto -también, como no- despertar a mi gato.Y no es que no lo merezca, sólo que en ese momento dejé de pensar a mi manera. Todo eso fué la espesura de mi cocina, al moverla he incomodado a mi desprecio personal y el trabajo de desengaño de una misma.
El deshiele de mí yo. Errado? Desde cuándo?
No funcionó ni Lexatin. ¿Necesito un doctor en algo?
Me estoy mosqueando (conmigo).
Sin saber ni como ni porqué en la olla particular de mis emociones saltan a la vista cosas que creí superadas, de alguna manera. Aparecen ahí, desnudas con toda la concentración y la misma esencia con la que las aparté, ahí, a un lado para que no le sumaran más amargor a la cocinilla de mi vida.
Ante mí se ha cruzado la muerte, presente continuo de la vida. La tristeza y la muerte suelen ir juntas a pasear, y el llanto se convierte en la herramienta líquida, salada y soluble que lava a los corazones acongojados, tan necesitados de un enjuague, cuyo resultado final es la resignación de lo inevitable.
Si el llanto no funciona ó no lava lo suficiente el corazón, más tarde ó más temprano la memoria nos enciende ese chivato, salta la alarma, y la defensa contra incendios se conecta, provocando sin querer una reacción diferida cuyo final es el mismo: El llanto para enjugar un corazón triste.
Los conectores para controlar ese salto -"programado"- de la alarma se ponen en marcha y, de nuevo, la defensa contra incendios se desactiva, quedando así en stand-by ante cualquier otra alteración de lo "normal".

Hace unos días han revisado mis conectores versión sensores punto 6.
Los técnicos, -bueno-, las Técnicas, han redactado en el informe que mis sensores están excesivamente atornillados, y eso trae consigo un pequeño problema: los sensores actuales no transmiten la realidad.
Intuyo que están algo bloqueados y no cumplen su verdadera función: Sentir y/o expresar cualquier reacción interna.
Pienso pues que no es bueno que salten los sensores cuando las llamas van por la cuarta planta porque sino, mal asunto para que el cuerpo de bomberos resuelva con eficacia suficiente. Ojalá lo que se pueda aprovechar después del incendio sea algo más un montón de cenizas.
Después de la primera reparación y antes de someterlos a una segunda prueba del tratamiento recomendado -casualmente- mis sensores ópticos detectan una filtración existente que ya creía cicatrizante.
De pronto el desánimo brota en mí como germina una semilla. Y para colmo no se me presentó la posibilidad de ver, de encontrarme la única herramienta que me transmite energía positiva (ya quisiera yo tenerla entre mis manos, para mi millonaria desgracia es inalcanzable): me basta con recibir un poco de la que emana, sólo si tengo la posibilidad de que esté a mi alcance visualmente.
Todo ese batiburrillo se cocía a fuego lento en mi mente anoche.Todo mezclado. Tantas alarmas han saltado que no había forma de pegar un ojo. Estaba triste, confusa, enojada, decepcionada, enfadada conmigo, sin angustia pero con la incomodidad de mi ceguera interna, además, (-Creo que la lavadora a toda máquina dá menos vueltas que yo-), me sentí tan mal que me causaba respeto -también, como no- despertar a mi gato.Y no es que no lo merezca, sólo que en ese momento dejé de pensar a mi manera. Todo eso fué la espesura de mi cocina, al moverla he incomodado a mi desprecio personal y el trabajo de desengaño de una misma.
El deshiele de mí yo. Errado? Desde cuándo?
No funcionó ni Lexatin. ¿Necesito un doctor en algo?
Me estoy mosqueando (conmigo).
Colgando fotos en la pared
Estoy limpiando cristales de marcos mudos con imágenes vivas de un pasado condenado a un presente perpetuo gracias las fotografías.
Dando brillo a un pasado argénteo, por sorpresa, me encuentro escrito en el reverso de una imagen marítima algo que dice así:
El es mar el principo de las cosas...
es el fin de un infinito que no existe,
es la profundidad,
el color del todo y la nada.
Del todo, como tú para mí,
y de la nada, como yo para tí.

Ahora y una vez colgado este escrito en un mundo eléctronico y humano, la perpetuidad del texto escondido ha salido a la luz; a la luz de un sol que hoy está ausente en el día y desvanecido en mi mente.
De seguido colocaré la foto en la pared y el tiempo decidirá si borraré de mi mente lo que hace un tiempo escribí. Alguna vez regresará otro ciclo que me hará rememorar lo que las alhajas del pasado esconden en sus caras ocultas. Mientras, seguiré lavando recuerdos colgados y escondidos quién sabe donde.
Dando brillo a un pasado argénteo, por sorpresa, me encuentro escrito en el reverso de una imagen marítima algo que dice así:
El es mar el principo de las cosas...
es el fin de un infinito que no existe,
es la profundidad,
el color del todo y la nada.
Del todo, como tú para mí,
y de la nada, como yo para tí.

Ahora y una vez colgado este escrito en un mundo eléctronico y humano, la perpetuidad del texto escondido ha salido a la luz; a la luz de un sol que hoy está ausente en el día y desvanecido en mi mente.
De seguido colocaré la foto en la pared y el tiempo decidirá si borraré de mi mente lo que hace un tiempo escribí. Alguna vez regresará otro ciclo que me hará rememorar lo que las alhajas del pasado esconden en sus caras ocultas. Mientras, seguiré lavando recuerdos colgados y escondidos quién sabe donde.